|
Por:
Steven Asei-Dantoni stevenremi@hotmail.com.
El otro día
me di cuenta que el nuevo anuncio de
Rimel estaba protagonizado por Kate Moss.
En mi mente fue imposible verla y
disociar su actuación de todo lo que se
ha escrito, dicho sobre ella, de la
cocaína, de su vida sexual, del hecho de
que es madre, de sus cuentas
millonarias, del “gossip”, de esta
dramaturga post-moderna. Quizás mi
actitud ante ella es totalmente injusta,
o incluso muy dura. Los expertos en
psicología hablan de “atribución
cognitiva”, es decir que mi mente decide
generalizar un comportamiento para
evitar que se produzca una disonancia.
Al fin y al
cabo injusto... pero es humano...
¿Que esta
pasando con los especialistas en
comunicación? El razonamiento que tienen
es muy simple, “Con el tiempo la gente
se olvidara... Hagámosla desaparecer un
tiempo, cuando vuelva ya no será
noticia... ”. Incluso me enseñaron en mi
clase de Relaciones Públicas que una de
las ventajas que nosotros, los
profesionales del sector, tenemos, es
que hoy en día, el flujo de información
es tan grande que el espectador tiene un
tiempo de caducidad frente a las
noticias. Es decir la noticia siguiente
le hará olvidarse de la noticia
presente. ¿Es en lo que nos hemos
transformado los asesores de imagen? ¿Es
lo que tenemos que buscar, tapar
agujeros sin más? ¿O es que ya no nos
valen las primicias de Bernay?
Nadie
piensa en presentarle tal y como es...
Una persona enferma.
Sus
asesores en relaciones publicas optaron
por la estrategia del silencio
¿Quizás nos
hayamos olvidado de lo esencial? Kate
Moss.
Hace poco
hablé con mi mejor amigo, y me contó que
su madre le robó importantes cantidades
de dinero para poder comprarse drogas. ?
¿Cuál fue mi reacción? ¿Juzgué a su
madre? ¿Le condené? ¡No! Intenté hacerle
ver a mi amigo que no era totalmente la
culpa de ella, que estaba enferma. Todos
tenemos en nuestro entorno amigos,
familiares, conocidos que hacen cosas
malas y condenables por las cuales
encontramos razones, justificaciones, o
incluso que ignoramos sencillamente.
¿Entonces, por qué tiene Kate Moss que
ser más perfecta que nuestros vecinos,
mejor amiga, hermanos o padres?
Este caso
tiene un gran significado social, no se
trata tanto de juzgar y opinar sobre la
megaestrella, el mundo de la moda, las
drogas... Sino del resultado de una
sociedad occidental cada vez mas
desestructurada, en busca de una nueva
identidad. El modelo familiar está
cambiado, y se buscan referencias y
ejemplos fuera de las familias. La
frustración de nuestras propias vidas
nos empuja en la búsqueda y la
expectación de la perfección del
personaje público que tiene que ser
ejemplar y se transforma en un “rol
model”. En caso de no cumplir con las
esperanzas de la opinión pública, el
personaje público pierde su
credibilidad, su estatuto de “rol model”,
y se produce una disonancia en la mente
de la opinión pública. Sin embargo, esta
disonancia podría ser reducida o incluso
eliminada si se le explicase al publico
no tanto el porqué de los hechos de
K.Moss sino más bien quien es realmente
ella, cual es su historia, como llegó a
este punto. Se sabe que a la gente le
encantan las historias con las que se
pueden identificar. Quizás haya que
“desofisticar” el mito para acercar
K.Moss al público. Es decir: ¿Es tan
diferente K.Moss del resto de nosotros?
Seguramente le juzgaríamos de otra forma
si fuera otra.
Al fin y al
cabo K.Moss y su familia son las
víctimas de esta situación, ellos son
los que acaban siendo los más dañados
por todo este asunto, no-solo
financieramente sino también emocional y
psicológicamente. Miles de familias en
todo el mundo sufren este mismo infierno
de las drogas, de las curas de
desintoxicaciones de las recaídas.
Quizás necesiten oír esta historia.
Quizás acercar K.Moss al público
significa mostrar su sufrimiento al
mundo en vez de esconderlo y
avergonzarse de ello. En la cultura
Judío-Cristiana las historias de
sufrimiento y pasión han sido siempre un
motor de acercamiento y sensibilización
de las masas.
Tal vez
haya que cambiar las reglas; El
personaje público vive del público, es
parte de la vida del público, de su
patrimonio. Es hora de presentarle tal y
como es, a la opinión pública, sin
miedos de mostrar también los defectos
que nos hacen humanos a todos, que nos
unen como raza y que nos acercan unos a
otros.
Durante
años se han vendido, creando utopías,
personajes “perfectos” alejados de la
realidad, “rol models”. Dicha filosofía
es un edificio frágil, y es obsoleta, el
éxito de los “reality-shows” demuestra
el cambio de tendencia.
Los
expertos en relaciones públicas tienen
que creer en las cualidades humanas, en
que nadie es totalmente malo, y tratar
de transmitirlo al público de la misma
forma que un abogado cree en la
inocencia de su cliente y lo transmite
al jurado. No se trata de manipulación
sino de fe y creencia que se deben
comunicar. En eso pecaron los asesores
de K.Moss, no supieron comunicarle al
mundo quien era...
Es hora de
cambiarlo, de enseñar también las
imperfecciones y los errores dándoles un
sentido de cara a la opinión pública. Es
hora de acercar a nuestros clientes un
mundo real, más global cada día. Es hora
de trascender, de humanizar la asesoría
de imagen y comunicación.
|
|