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Por: Lic. Nancy
Ovalle
nancyovalle@yahoo.com.ar
Para Bataille toda sociedad produce más de
lo que necesita para su subsistencia y por
lo tanto, dispone siempre de un excedente.
El uso que haga de él determina a dicha
sociedad: de ello dependen sus cambios de
estructura, sus crisis, toda su historia. La
forma más usual de inversión del excedente
es el desarrollo, que puede tomar distintas
direcciones: todas topan siempre , en un
momento dado con un límite. Así cuando el
crecimiento demográfico de una civilización
se ve amenazado, ésta se vuelve guerrera y
expansionista, se proyecta hacia las
conquistas.
Bataille se concentra más bien en los
fundamentos de una racionalización ética,
que de acuerdo a Weber, posibilita al
sistema económico capitalista sometiendo con
ello la vida social en su totalidad a los
imperativos del trabajo alienado y del
proceso de acumulación. Para Bookchin la
producción industrial moderna, no es sólo la
moderna imagen del Tekhne limitado a la mera
técnica en el sentido instrumental del
término, sino además que sus objetivos están
puramente ligados a la producción ilimitada.
Se concibe al vivir bien como un consumo sin
límite dentro del marco del provecho propio,
no ético y privado. La técnica no incluye al
productor y a sus patrones éticos sino al
producto y sus constituyentes. El eje pasa
del sujeto al objeto, del productor al
producto, del creador a lo creado. Lo que
realmente cuenta en la técnica es la
eficiencia, la cantidad y la intensificación
del proceso laboral. La objetivación de la
subjetividad es la condición esencial de la
producción en masa. Los conceptos generados
por la imaginación humana en la actividad
productiva, nunca son socialmente neutrales.
Bookchin dice que uno “va a trabajar” como
un condenado, va al lugar de confinamiento.
El lugar de trabajo es poco más que una
institución penal en la que la mera
existencia debe pagar en precio en forma de
trabajo inconsciente. Pero Bookchin dice que
resulta posible liberar al hombre de aquel
tipo de trabajo que a éste le produce
displacer, es decir, que puede desligarse de
aquel tipo de trabajo por así llamarlo
alienante.
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