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Por
Octavio
Isaac
Rojas
Orduña*
La
ingente
e
imparable
necesidad
de
información
de la
sociedad
contemporánea,
la que
a su
vez se
atomiza
en
múltiples
públicos
con
requerimientos
específicos,
ha
empujado
a
profesionales
de
todo
tipo a
tener
que
enfrentarse
al
escrutinio
de los
medios
de
comunicación.
Con
objetivos
de
naturalezas
muy
distintas,
médicos,
abogados,
científicos,
políticos,
directivos
de
empresas,
entre
muchos
otros,
tienen
que
responder
a
preguntas
de
periodistas
que
buscan
obtener
información
sobre
temas
que
interesan
a sus
lectores,
televidentes,
radioescuchas
e
internautas.
Un
médico
tiene
que
explicar
los
detalles
de un
nuevo
tratamiento,
un
científico
habla
sobre
sus
investigaciones,
un
abogado
expone
su
posición
en un
juicio,
un
político
presenta
su
plan
de
gobierno.
Unos
más
que
otros,
pero
todos
estos
personajes
tendrán
que
someterse
en
algún
momento
un
tercer
grado
ante
la
opinión
pública.
Sin
embargo,
no
todas
estas
personas
están
preparadas
para
una
entrevista
en los
medios
de
comunicación
y esto
hace
que
sean
reticentes
o que
incluso
lleguen
a
rechazar
a
pronunciarse
sobre
temas
en los
que
son
expertos.
Para
intentar
solventar
esta
situación,
existen
algunas
técnicas
y
consejos
prácticos
para
ayudar
a
personas
poco
habituadas
–incluso
a
aquellas
que sí
lo
están,
pero
que
quieran
afinar
su
desempeño-
frente
a los
atentos
micrófonos
y la
mirada
inquisitiva
de las
cámaras.
*
Octavio
Isaac
Rojas
Orduña
es
Máster
en
Comunicación
Corporativa
y
Publicitaria,
Especialista
en
Comunicación
y
Gestión
Política,
ambos
por la
Universidad
Complutense
de
Madrid,
España,
y
Licenciado
en
Ciencias
de la
Comunicación
por la
Universidad
del
Valle
de
México,
Campus
Estado
de
México.
También
es
guionista
y
colaborador
en
medios
de
México,
EE.UU.,
España,
Argentina,
Brasil,
Uruguay
y
Ecuador.
¿Cómo
surge
una
entrevista?
Hay
diversas
motivaciones
que
llevan
a un
periodista
a
buscar
un
portavoz
para
obtener
una
información
determinada.
Quizás
se
trate
de
obtener
una
datos
completamente
novedosos
para
el
público
y
necesite
acudir
a un
especialista
específico.
También
puede
ser
que
esté
tratando
de
completar
y
contrastar
informes
sobre
un
tema
conocido.
Es
importante
hacer
esta
diferencia,
ya que
ser la
única
fuente
para
el
periodista
o ser
una
voz
entre
muchas
determinará,
en
buena
parte,
el
desarrollo
de la
entrevista.
Los
gabinetes
de
prensa
buscan
gestionar
entrevistas
para
sus
clientes,
sin
embargo,
si los
portavoces
no
tienen
un
hecho
“noticiable”
que
contar
(es
decir,
un
tema
que
tenga
interés
para
un
público),
hay
pocas
posibilidades
de que
logren
interesar
al
periodista
o, si
lo
logran,
de que
finalmente
pasen
el
filtro
de los
jefes
de
redacción
y
obtengan
cobertura
mediática.
Es
decir,
una de
las
características
de la
entrevista
es que
tiene
que
aportar
una
novedad,
una
noticia
para
ser
relevante
y
trascender
en los
medios
de
comunicación.
Tipos
de
entrevista
Hay
varios
tipos
de
entrevistas
cuyas
diferencias
determinarán
la
manera
en que
un
portavoz
tendrá
que
enfrentarla.
ü
Uno a
uno:
es
cuando
un
portavoz
dedica
toda
la
atención
a un
único
periodista
que le
hace
todas
las
preguntas.
Normalmente
estos
encuentros
son
concertados.
ü
Entrevistas
grupales:
como
su
nombre
lo
indica,
son
aquellas
en las
que
uno o
varios
portavoces
responden
a los
cuestionamientos
de uno
o más
periodistas.
Un
ejemplo
claro
son
las
ruedas
de
prensa.
También
estos
encuentros
son
organizados
previamente.
ü
Satélite:
Se
caracterizan
porque
el
portavoz
no ve
al
periodista,
sino
que
escucha
sus
preguntas
a
través
de
unos
audífonos.
Es una
entrevista
concertada.
ü
La
“melé
o
chacaleo”:
estas
expresiones
se
usan
en
Latinoamérica
y
tratan
de
explicar
de una
manera
gráfica
la
manera
en que
un
grupo
de
periodistas
aborda
abruptamente
a un
portavoz,
casi
obligándole
a
responder
a sus
preguntas.
Estas
entrevistas,
por
supuesto,
no son
organizadas,
sino
que
surgen
espontáneamente.
ü
La
“emboscada”:
es un
tipo
de
entrevista
poco
usual
y se
da en
un
momento
en que
no lo
espera
el
portavoz,
buscando
provocar
una
reacción
en
éste.
La
participación
en
paneles
de
expertos,
desde
mi
punto
de
vista,
no son
otro
tipo
de
entrevista.
Desde
mi
punto
de
vista,
este
formato
tiene
una
naturaleza
distinta
y,
como
tal,
debe
tener
un
análisis
diferente.
¿Qué
hacer
cuando
se
recibe
la
llamada
de un
periodista?
Hay
que
conocer
todas
las
características
de la
entrevista:
-
Nombre
del
periodista
(hay
ocasiones
en que
el
primer
contacto
lo
hace
una
persona
de
producción
y
luego
quien
hace
las
preguntas
es
otra
persona)
-
Tipo
de
medio
(radio,
tv,
medios
escritos,
etc.)
-
Medio
-
Si se
trata
de un
programa,
saber
de qué
tipo
(con o
sin
público,
con
teléfonos
abiertos,
etc.)
-
Público
del
programa
(amas
de
casa,
jóvenes,
especialistas
en
alguna
materia
determinada,
etc.)
-
Formato
de la
entrevista
(grabado
o en
directo)
-
Duración
de la
entrevista
-
Hora
de
emisión
Algo
que no
se
debe
olvidar
cuando
se
recibe
una
petición
para
una
entrevista
es
pedir
tiempo.
Lo
mejor
para
un
portavoz
es
tener
unos
momentos
para
ordenar
sus
ideas
y
llamar
al
periodista
cuando
se
tenga
una
idea
clara
de los
mensajes
que se
quieran
trasmitir
y la
mejor
forma
de
hacerlo
dependiendo
del
medio,
del
programa,
del
público,
etc.
Si la
entrevista
está
programada
para
algunos
días
más
adelante
se
tendrá
más
tiempo
para
su
preparación.
En el
artículo
“Mensajes
clave,
preguntas
y
respuestas”,
se
mencionó
lo
importante
que es
establecer
estas
bases
para
poder
comunicar
de una
manera
consistente
y
eficaz,
teniendo
un
objetivo
claro
de lo
que se
va a
transmitir.
Una
vez
que se
tengan
los
mensajes
clave
establecidos
y las
preguntas
y
respuestas
preparadas,
se
pueden
realizar
prácticas
con la
ayuda
de un
colaborador,
un
amigo
o un
familiar,
quienes
harán
las
veces
de
entrevistador.
Si es
posible,
grabe
estas
sesiones
de
entrenamiento
y
visiónelas
para
detectar
sus
errores.
A
mucha
gente
le
sorprende
la
manera
en que
aumenta
su
seguridad
ante
una
entrevista
después
de
estos
ejercicios.
No
sólo
es
probable
que el
periodista
haga
las
mismas
preguntas
que ya
se han
ensayado,
sino
que el
portavoz
tenga
mayores
posibilidades
de
reforzar
sus
mensajes
y de
llevar
a su
terreno
el
desarrollo
de la
conversación.
La
práctica
es
especialmente
útil
para
saber
enfrentarse
a
algunas
preguntas
difíciles.
Pensemos
en un
médico
que es
cuestionado
sobre
la
veracidad
de
unas
pruebas
clínicas
que ha
realizado.
Un
buen
portavoz
sabrá
dar
información
para
corroborar
sus
tesis
sin
perder
los
nervios,
exponiéndolas
con
claridad.
Otra
de las
ventajas
de la
preparación
previa
de una
entrevista
es que
sirve
para
asimilar
el
papel
del
periodista,
cuya
profesión
consiste
en
obtener
información
de
interés,
lo que
hace
que,
en
algunos
casos
por
ser
relevante
para
su
público,
plantee
dudas
o
rebata
algunos
temas,
sin
que
eso
signifique
ninguna
animadversión
personal
de su
parte
contra
sus
interlocutores.
También
es
recomendable
conocer
el
perfil
del
periodista
y, si
es
posible,
sus
trabajos
anteriores:
es un
experto
reconocido,
su
posición
sobre
ciertos
temas,
etc.
Cada
medio
requiere
su
preparación
Hay
consejos
específicos
según
se
trate
del
tipo
de
medio
para
mantener
y
proyectar
una
buena
imagen
a la
hora
de
comunicar.
Por
ejemplo,
para
televisión
se
recomienda
que
los
hombres
no
vistan
trajes
o
corbatas
a
rayas,
ya que
su
imagen
puede
resultar
distorsionada
al ser
reproducida
en un
monitor.
Las
mujeres
pueden
vestir
de una
forma
más
bien
conservadora,
con
falda
discreta,
usando
complementos
pequeños
(pendientes,
pulseras,
etc.).
Hay
que
recordar
que la
televisión
es un
altavoz
visual
y
magnifica
todo
lo que
capta,
por
eso un
peinado
llamativo,
un
complemento
brillante
o
incluso
un
gesto
más
acentuado
de lo
normal
puede
parecer
grotesco
en la
pantalla.
También
hay
que
señalar
que
los
reflectores
aumentan
la
temperatura
de un
plató
varios
grados,
eso
sin
contar
el
nerviosismo
propio
de
estos
momentos,
por lo
que la
sudoración
es
inevitable.
Por
estos
motivos,
los
portavoces
de
ambos
sexos
tienen
que
aplicarse
maquillaje
para
evitar
reflejos
causados
por el
sudor.
Se
recomienda
actuar
con
naturalidad,
sintiéndose
cómodo
y
gesticulando
normalmente.
Hay
que
evitar
estirar
las
piernas
y
tampoco
hay
que
cruzar
los
brazos,
ambos
gestos
pueden
denotar
falta
de
seriedad
o
impaciencia.
Se
recomienda
sonreír
si el
tema
da
lugar,
y
mantenerse
serio
si la
cuestión
del
programa
lo
recomienda.
No hay
que
mirar
a la
cámara,
sino
al
entrevistador.
Para
las
entrevistas
de
radio,
se
recomienda
cambiar
de
ritmo
y de
tono
de
voz,
ya que
así se
mantendrá
la
atención
del
radioescucha.
Una
voz
monótona
aburre,
aún
cuando
la
información
que se
esté
trasmitiendo
sea
interesante.
En
entrevistas
en
medios
electrónicos,
hay
que
tener
especial
cuidado
en no
utilizar
expresiones
reiterativas
o
“latiguillos”.
También
hay
que
asumir
el
papel
de
entrevistado
y no
pretender
convertirse
en el
conductor
del
programa.
La
gente
huye
tanto
de
aquellas
personas
que se
muestran
demasiado
inseguras,
como
de
aquellos
que de
mostrar
demasiado
aplomo,
pueden
parecer
prepotentes.
Para
entrevistas
en
medios
escritos,
existe
la
posibilidad
de
consultar
papeles
de
apoyo,
de
pedir
que le
repitan
la
pregunta
y de
tener
un
espacio
de
reflexión
para
contestar
de la
manera
más
apropiada
posible.
Para
todos
los
medios,
es
conveniente
que el
portavoz
nunca
piense
que el
micrófono
o la
cámara
están
apagados
y se
relaje.
Es
preferible
nunca
decir
algo
que no
se
quiera
comunicar.
Un
comentario
a la
ligera
puede
arruinar
una
entrevista
y la
reputación
de una
persona.
Es
oportuno
mencionar
esta
parte
cosmética
de la
preparación
de una
entrevista,
sin
embargo,
su
única
función
es
quitar
cualquier
distracción
al
público
para
que
pueda
centrar
toda
su
atención
en el
mensaje,
que es
lo que
verdaderamente
importa.
Aunque
haya
consultores
que
hagan
hincapié
en la
forma
de
vestir,
el
peinado
o,
incluso,
en
algún
retoque
estilístico
producto
de una
estancia
en un
quirófano,
el
auténtico
valor
de un
portavoz
reside
en su
capacidad
de
trasmitir
mensajes
al
público.
Y por
supuesto,
que
éstos
tengan
contenido
e
interés
para
quien
los
reciba.
Otras
recomendaciones
tácticas
Algunos
portavoces
poco
habituados
a
tratar
con
los
medios
de
comunicación
pueden
caer
en el
error
de
solicitar
al
periodista
que
les
envíe
la
entrevista
antes
de que
se
emita
o
salga
publicada.
Esto
no es
recomendable
en
ningún
caso,
ya que
no
sólo
se
puede
crear
una
idea
negativa
sobre
el
portavoz
(intención
de
censura),
sino
que
denota
la
falta
de
conocimiento
de la
dinámica
de un
medio,
en el
que se
evita
cualquier
retraso.
Lo que
sí
puede
hacerse
es
enviar
más
información
con la
que se
apoye
alguna
declaración
que
pudo
haber
quedado
difusa
o
incompleta.
Si se
trata
de un
medio
impreso
y se
va a
ilustrar
con
una
fotografía,
hay
que
solicitar
siempre
que se
haga
después
de la
entrevista.
Más de
una
vez ha
ocurrido
que
una
imagen
sonriente
de un
portavoz
acompañe
a una
declaraciones
difíciles,
aunque
reales.
El
resultado
es
grotesco
y
perjudicial
para
la
imagen
de la
persona
y de
la
entidad
a la
que
representa.
Mantenerse
alerta
durante
todo
el
tiempo
de la
entrevista.
Debido
al
ritmo
frenético
que
impone
la
vida
moderna,
cada
vez
son
más
las
cuestiones
que se
deben
resolver
casi
al
mismo
tiempo,
pero
hay
que
darle
a los
medios
de
comunicación
la
atención
que
merecen.
Alguna
vez ha
sucedido
que un
portavoz
está
siendo
cuestionado
telefónicamente
sobre
determinado
tema
para
un
programa
de
radio
en
vivo y
se
escuchan
ruidos
de
fondo,
además
que
las
respuestas
no son
ágiles
o no
guardan
coherencia
con el
resto
del
discurso.
Si se
acepta
una
entrevista,
se le
debe
asignar
un
tiempo
en el
que se
pueda
mantener
alerta.
Las
distracciones
del
portavoz
también
harán
que la
audiencia
pierda
el
interés,
además
que
denotan
un
desdén
hacia
el
periodista
y el
medio
que
representa.
Una
pausa
es
comprensible
cuando
se
está
realizando
una
entrevista.
No hay
que
tener
miedo
al
silencio.
Un
portavoz
se
puede
tomar
un
momento
para
recapitular
sobre
sus
pensamientos
y
expresarlos
de la
mejor
manera,
aunque
esto
implique
no
hablar
durante
unos
segundos.
Las
preguntas
difíciles
La
primera
recomendación
ante
las
preguntas
difíciles
es no
mentir.
Hay
algunos
entrevistados
que
prefieren
la
mentira
a
reconocer
una
mala
situación
contrastable
en la
realidad.
Este
error
puede
dañar
irremediablemente
la
reputación
del
portavoz
y de
la
entidad
que
representa,
a tal
grado
que
sea
invalidado
como
interlocutor
para
cualquier
tema,
además
de que
se le
ponga
en
evidencia
en la
primera
oportunidad.
Volvemos
a
recordar
que
los
periodistas
no son
personajes
malignos
que
quieran
poner
contra
las
cuerdas
a
nadie,
sino
personas
con la
obligación
de
informar
verazmente
a su
público.
Pero
también
pueden
ser
“aliados”
en
momentos
de
crisis,
cuando
se
tienen
que
trasmitir
ciertos
mensajes
a la
opinión
pública
y sólo
es
posible
hacerlo
a
través
de los
medios.
Si los
periodista
saben
que
han
sido
engañados,
actuarán
como
cualquier
persona,
es
decir,
desconfiarán
del
autor
de la
mentira
y no
se
prestarán
a
escucharlo
en el
futuro.
No
permitir
que se
le
coloque
ante
falsas
alternativas.
Por
ejemplo,
un
periodista
puede
preguntar:
“¿Su
decisión
se
basó
en su
desinterés
por el
tema o
en que
simplemente
desconocía
las
consecuencias
que
generaría?”.
En
estos
casos,
lo
mejor
hacer
caso
omiso
a las
alternativas
y
enfocarse
en los
mensajes
que se
hayan
preparado.
No
responder
a
supuestos.
“Frente
a esta
o
aquella
posibilidad,
¿cuál
sería
su
postura?”.
La
respuesta
tendría
que
ser
que
sólo
se
puede
contestar
sobre
hechos
y no
sobre
cosas
que
aún no
ocurren.
Tener
cuidado
con
las
preguntas
previamente
contestadas.
“Aunque
se
sabe
que su
compañía
no
hizo
nada
por
prevenir
un
accidente,
¿me
puede
decir
qué
medidas
se
tomaron?”.
Primero
se
debería
aclarar
que no
acepta
la
aseveración
negativa
y
después
se
debería
dar
una
respuesta
lo más
positiva
posible
dentro
de un
determinado
contexto.
No
debatir
opiniones
de
alguien
que no
esté
presente.
“El
sr. X
y el
sr. Y
opinan
que...”.
La
respuesta
debe
ser de
respeto
a las
opiniones
de los
demás,
por lo
que no
es
conveniente
emitir
juicios
sin la
oportunidad
de
comentarlos
con
aquellas
personas
a
quienes
se ha
citado.
Además,
se
debe
recobrar
la
atención
de
manera
elegante
a la
propia
opinión
del
portavoz.
La
cita
malintencionada.
Cuando
se
trata
de un
portavoz
con
cierta
trayectoria,
los
periodistas
pueden
buscar
qué ha
dicho
sobre
algún
tema
en el
pasado
y
recordárselo
durante
la
entrevista
como
una
forma
de
contraponerlo
a la
posición
que
sostiene
actualmente.
En
esos
casos,
lo
mejor
es no
intentar
aclarar
lo
dicho
anteriormente,
sino
situar
la
posición
presente
en el
contexto
actual.
Negar
lo
evidente
sólo
contribuiría
a que
el
portavoz
pasara
por
cínico.
Mantener
la
relevancia.
En
algunas
ocasiones,
los
periodistas
pueden
hacer
alguna
pregunta
que
pueda
no
seguir
la
línea
de la
entrevista
o ser
irrelevante
para
el
portavoz
e
incluso
para
el
público.
Estos
cuestionamientos
pueden
distraer
al
entrevistado,
por lo
que no
se
mantendrá
todo
lo
alerta
que
debería
hacerlo.
En
estos
casos,
la
recomendación
es
contestar
la
pregunta,
pero
incluir
un
mensaje
clave.
Esta
técnica
es
conocida
como
Respuesta
+ 1.
No
permitir
que se
le
pongan
palabras
en la
boca.
En un
tema
delicado,
el
matiz
puede
hacer
la
diferencia
en una
pregunta:
“¿Usted
se
atrevió
a
robar
tantos
millones?.
Yo no
me
atreví
a
robar
tantos
millones”.
La
idea
que
prevalecerá
es que
puede
ser
que
haya
robado
antes,
pero
no
“tantos
millones”.
Lo
mejor
es
pensar
unos
momentos
antes
que
contestar,
negar
la
afirmación
con
otras
palabras
y
llevar
la
respuesta
a otro
sitio
más
positivo
para
el
interlocutor.
“No.
Niego
rotundamente
lo que
usted
dice.
Mi
conciencia
está
tranquila”.
Los
derechos
de un
entrevistado
son
los de
cualquier
persona.
Cuando
se
sienta
que se
están
vulnerando,
no hay
que
dudar
en
señalarlo
de una
manera
educada,
aunque
rotunda.
Puentes,
ganchos
y
banderas
Hay
otras
técnicas
para
enfrentarse
de una
manera
eficaz
a una
entrevista
con
los
medios
de
comunicación.
Puente
– Se
trata
de una
técnica
para
promover
el
diálogo
entre
el
periodista
y el
portavoz
y de
que el
portavoz
pueda
controlar
más la
entrevista
llevándola
a
temas
de su
interés,
no
sólo
de que
uno
conteste
a las
preguntas
del
otro.
Hay
“puentes”
para
las
preguntas
positivas
y para
las
difíciles.
Un
ejemplo
de un
“puente”
para
las
primeras:
“¿Qué
hace
usted?
Hago
X,
pero
lo
importante
es el
por
qué lo
hago y
la
razón
es
que...”
Un
puente
para
una
pregunta
difícil.
“¿No
están
perdiendo
su
dinero
sus
inversores
en su
proyecto?
No. Si
me
pregunta
qué
ganarán
quienes
nos
apoyan
le
diré
que...”.
Gancho
– Esta
técnica
permite
al
portavoz
aportar
más
información
de la
que en
un
principio
se le
pudo
inquirir.
Un
ejemplo:
“¿Su
producto
es
bueno?
Le voy
a
decir
las
cuatro
características
por
las
que
nuestro
nuevo
producto
es el
mejor
del
mercado.
Primero,
...
Segundo,
...”.
Bandera
– Una
“bandera”
es una
frase
que
avisa
al
reportero
y al
público
que lo
que va
a
decir
a
continuación
el
portavoz
es
algo
importante.
“Esta
es un
excelente
pregunta.
Ha
tocado
el
punto
más
importante
de la
cuestión”.
Luego,
hay
que
añadir
un
mensaje
clave,
porque
será
el
momento
en el
que se
atraerá
más la
atención
de
quien
vea,
escuche
o lea
la
entrevista.
Evaluación
de la
entrevista
Una
vez
terminada
la
entrevista,
es
importante
revisar
diversos
aspectos:
ü
No
verbal:
¿Se
estuvo
en
sintonía
con el
entrevistador?
ü
Cobertura:
¿Se
generó
alguna
cobertura,
positiva
o
negativa?
ü
Mensajes:
¿Se
trasmitieron
correctamente
los
mensajes
clave?
ü
Control:
¿Se
mantuvo
el
control
durante
toda
la
entrevista?
(atención,
calma,
etc.)
ü
Agenda:
¿Se
trasmitió
todo
lo que
se
planeó
comunicar
antes
de la
entrevista?
También
habría
que
considerar
los
siguientes
puntos
ü
Preguntas
y
respuestas:
¿Se
previeron
todas
las
preguntas
que se
preguntaron?
ü
Mensajes
clave:
¿Se
aprovecharon
todas
las
oportunidades
para
trasmitir
los
mensajes
clave?
ü
Claridad
y
concisión:
¿Se
fue
claro
y
conciso
en las
respuestas?
ü
Empatía:
¿Las
respuestas
fueron
transmitidas
de una
forma
amable
y
natural?
ü
Errores:
¿Se
repitieron
expresiones
negativas
del
periodista?
¿Hubo
nerviosismo?
¿Se
utilizó
la
frase
“Sin
comentarios”?
¿Se
trasmitieron
datos
erróneos?
Como
se ha
podido
ver a
lo
largo
de
este
artículo,
la
entrevista
en un
medio
de
comunicación
no
tiene
que
ser un
ejercicio
traumático
para
un
portavoz.
Muy
por el
contrario,
debe
ser
vista
como
una
oportunidad
para
trasmitir
los
mensajes
que se
deseen
a la
opinión
pública.
En
algunos
casos,
se
trata
de un
deber
ante
la
necesidad
del
público
de
obtener
información
que
sólo
un
experto
puede
aportar.
Tampoco
es un
terreno
para
iniciados,
sino
que
cualquier
persona,
con un
poco
de
preparación,
puede
enfrentarla
exitosamente.
El
secreto,
como
en
muchas
otras
cosas,
es una
correcta
preparación.
Referencia
bibliográfica
ROJAS,
OCTAVIO.
“Mensajes
clave
y
preguntas
y
respuestas”.
Revista
Dircom.
No.31.
pp.
23-29.
Argentina.
BALICE,
MARY
“How
to
give
great
media
interviews:
Prepare,
control,
educate”.
Enero
2001.
Pfizer
Views
Making
News.
Referencia
weblográfica
American
Psychological
Association
“How
to
prepare
yourself
for a
media
interview”.
28
julio
2003.
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American
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“8
tips
to
help
you
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28
julio
2003.
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“The
successful
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28 de
julio
de
2003.
www.online-pr.com/OnlinePRInterviewPreptips.html
FRIEDMAN,
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“How
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29 de
julio
de
2003.
www.mitchellfriedman.com/text/Article_prepare_for_media.txt
UNICEF
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the
media”.
23 de
septiembre
de
2003.
www.unicef.org/sowc03/childrenskit/pdf/media-tips-eng.pdf
[1]
UNICEF
“Mastering
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23 de
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[2]
American
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[3]
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OCTAVIO
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International
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[5]
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2003.
www.mitchellfriedman.com/text/Article_prepare_for_media.txt
[6]
Online
Public
Relations
“The
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28 de
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www.online-pr.com/OnlinePRInterviewPreptips.html
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Online
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Op
cit.
[8]
ROJAS,
OCTAVIO.
Op.
Cit.
[9]
BALICE,
MARY
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Prepare,
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Enero
2001.
Pfizer
Views
Making
News.
[10]
Online
Public
Relations.
Op.
cit.
[11]
UNICEF.
Op.
Cit. |