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Resumen:
Las
recientes crisis empresariales han
demostrado una vez más que la imagen
corporativa es uno de los activos más
importantes en el valor de las
compañías. Para atenuar los efectos
negativos de estos eventos, los
consultores de comunicación deben hacer
que la cúpula directiva se comprometa
con la preparación de las crisis desde
el punto de vista de la información.
Las crisis bien gestionadas pueden ser
oportunidades para reposicionar una
marca y fortalecerla.
Abstract:
The most recent corporate crisis had
shown the corporate image is one of the
most important elements in the
companies' values. In order to reduce
the negative impacts of such events,
communication consultants should obligue
directors to compromise in the
preparatio of crises from the
information perspective. Crises
well-managed could be turn into
opportunities to reposition a brand and
even to reinforce it.
Palabras clave:
Crisis,
imagen corporativa y variables de
riesgo.
Keywords:
Crisis, corporate
image and risk niches.
El
valor de las grandes empresas radica
cada vez menos en sus bienes físicos
(fábricas, maquinaria, edificios, etc.),
mientras que sus activos intangibles
(conocimiento y experiencia de sus
empleados, imagen pública de la empresa,
posicionamiento de sus productos, etc.)
cobran cada vez mayor importancia en su
cotización en los mercados de todo el
mundo.
Considerando lo anterior, surge la
pregunta, ¿qué sucede cuando una
compañía, aún siendo una gran
corporación multinacional, se enfrenta a
una crisis que afecta principalmente a
su imagen?
Tomemos
el caso de Andersen para responder
nuestra pregunta. La auditora y
consultora, otrora símbolo de liderazgo
y buen hacer, una multinacional con
presencia en decenas de países y unos
resultados económicos siempre en alza,
se derrumbó pocas semanas después de que
saliera a la luz el caso de las cuentas
trucadas de la empresa de energía Enron,
mismas que debía cuidar y que no sólo no
lo hizo, sino que colaboró en su
ocultamiento, a sabiendas de las
implicaciones que este acto podía tener.
Andersen no había sufrido ninguna
explosión en sus oficinas, ni sus socios
en algún lugar del mundo habián sufrido
ataques físicos, tampoco sus servidores
se habían visto violados por piratas
informáticos, nada de esto había
padecido sino algo mucho peor… había
perdido la confianza del público.
En el
caso de Andersen la pérdida de este
valor intangible ha tenido un efecto
contundente, puesto que se trata de una
empresa de servicios cuya principal
actividad tenía como pilar a la
confianza del público.
El
objetivo de la anterior reflexión era
poner un ejemplo claro y reciente sobre
la importancia que tienen los bienes
intangibles en las compañías de hoy,
para entrar de lleno al análisis de la
importancia de la comunicación en
tiempos de crisis, que, entre sus
objetivos principales, está la
protección de estos valores, entre los
que se encuentra la imagen de la
compañía y la de sus productos.
Tipologías de distintas crisis
Antes
de continuar, definamos lo que se
entiende por crisis: "un acontecimiento
extraordinario, o una serie de
acontecimientos, que afecta de forma
diversa a la integridad del producto, la
reputación o a la estabilidad financiera
de la organización; o a la salud y
bienestar de los trabajadores, de la
comunidad o del público en general" (Wilcox,
2001: 191).
No
todas las crisis tienen orígenes
similares y, por tanto, las maneras de
abordarlas también difieren unas de
otras.
Para
enfrentar una crisis, una empresa debe
contar con un "comité", en el que se
integra la alta dirección y los
responsables de diversas áreas,
dependiendo del tipo de empresa que se
trate: legal, producción, finanzas,
logística, recursos humanos y, por
supuesto, comunicación.
Para el
consultor de comunicación, la principal
preocupación debe ser salvaguardar la
imagen corporativa y la de sus
productos y/o servicios.
Las
empresas se enfrentan a agresiones
exógenas y endógenas. Algunas de estas
dificultades pueden originar crisis
internas muy graves, pero con menor
notoriedad en el exterior. Otras pueden
tener un alcance muy importante en la
opinión pública, aunque puedan no tener
un impacto directo en el negocio de la
compañía.
Estableciendo un parámetro asequible
para el lector, se propone determinar
los niveles de afectación de la imagen
corporativa a través de una medida tipo
semáforo:
Semáforo verde - detección de variables
de riesgo localizadas, sin demasiada
notoriedad y con final cierto.
Semáforo amarillo - detección de
variables de riesgo de amplio espectro,
con notoriedad pública y final cierto.
Semáforo rojo - detección de variables
de riesgo graves, con alta notoriedad
pública y final incierto.
Aunque
resulte imposible establecer una
tipología completa de todas las crisis,
se proponen algunas categorías:
-Fenómenos
naturales (inundaciones, terremotos,
etc.)
- Crisis
relacionadas con la salud y la
alimentación (epidemias, intoxicaciones,
etc.)
-Acontecimientos políticos y conflictos
sociales (protestas violentas,
conflictos políticos y comerciales,
etc.)
-Accidentes
(relacionados con el transporte, que
afecten el medio ambiente, incendios,derrames químicos, etc.)
-Eventos de
origen criminal (secuestros, asesinatos,
sabotajes, etc.)
-Asuntos
jurídicos (de discriminación racial, de
abuso sexual, plagios, etc.)
-Hechos de
tipo económico (bancarrota, fraude,
corrupción, etc.)
-Retirada
de productos (defectos de fabricación,
por utilizar sustancias prohibidas en su elaboración, etc.)
- Ataques
informáticos (virus, entrada de hackers
a sistemas, etc.)
Cómo
actuar frente a una crisis
En
principio, las compañías deberían tener
un manual de crisis en el que se
establecen los mecanismos básicos para
abordar situaciones contingentes,
inmediatamente después de ocurrido el
acontecimiento.
Quizás
este manual contemple el plan de acción
para solucionar variables que pudieran
anticiparse con claridad dependiendo de
la actividad de la empresa. Por
ejemplo, si se trata de una industria
química, debería contemplarse la
posibilidad de un derrame en algún
momento del proceso de producción, sus
consecuencias para la planta, su entorno
inmediato y sus empleados.
Sin
embargo, también deberían atenderse a
otros públicos que algunas veces no se
contemplan. ¿Qué sucedería si un grupo
de periodistas se acercan a la planta
para tratar de informar sobre el
incidente? ¿Y si vecinos o autoridades
desearan obtener información sobre el
acontecimiento?
El
consultor de comunicación debe:
-
Reunir toda
la información posible
-
Evitar los
vacíos de información comunicando lo
antes posible
-
No
apresurarse a comunicar por la presión
de los periodistas u otros grupos
-
Determinar
el formato de la comunicación (nota de
prensa, carta, reuniones con
representantes, conferencia de
prensa...)
-
Establecer
un mecanismo de monitoreo inmediato en
todos los medios para comprobar el
alcance de la crisis
-
Determinar
la secuencia y la coherencia de la
comunicación, en caso de que se trate de
una crisis con extensión en el tiempo
-
Aconsejar
sobre la política de la compañía en
cuanto a rumores e imprecisiones
aparecidos en los medios de comunicación
-
Proponer el
plan de acción para el relanzamiento de
la imagen corporativa que contemple a
todos los públicos
El
consultor de comunicación no debe:
-
Informar
sin el conocimiento previo y la
aprobación del comité y de la alta
dirección
-
Permitir
que los miembros del comité hagan
declaraciones públicas sin preparar
previamente sus intervenciones
-
Comunicar
sólo a los medios"amigos"
-
Mentir
sobre información crucial
-
Reservarse
datos fundamentales para mimizar el
acontecimiento
-
Mostrar
incompetencia, falta de control y
arrogancia
-
Ser
insensible a las implicaciones
emocionales entre los afectados por el
acontecimiento
-
Dar
información "off the record" a
periodistas u otros representantes de
grupos involucrados
-
No
considerar todas las posibles
implicaciones del acontecimiento
-
Tener en
consideración sólo a los periodistas a
la hora de comunicar
Con la
rapidez de las nuevas tecnologías, un
simple incidente puede convertirse en
una crisis mayor. Sin embargo, la
misma facilidad de comunicar un
acontecimiento negativo debe ser
aprovechada por las empresas para
informar al público sobre lo que están
realizando a favor de la solución de los
problemas.
Nunca
está de más tener en cuenta que las
mejores decisiones son las que se toman
racionalmente, aunque en momentos de
crisis es difícil guardar la calma.
Pero también se tiene que considerar que
los intereses de la compañía por
salvaguardar su negocio, deben
equilibrarse por las necesidades
emocionales de los afectados por los
acontecimientos.
Siguiendo con nuestro ejemplo de la
industria química, se puede asegurar que
la empresa estaría interesada en tenerla
activa lo antes posible, pero los
vecinos de la zona protestarían para que
antes de su reapertura se revisaran
todos los procedimientos e
instalaciones
Prepararse para afrontar una crisis
Parece
sencillo seguir recomendaciones en frío,
pero durante la crisis, y sobre todo en
los primeros momentos, resulta muy
difícil mantener la calma y dar los
indicaciones adecuadas.
Aunque
haya una infinidad de variables de
riesgo, es posible prepararse para
enfrentarse a posibles crisis y, de esta
manera, lograr sobrellevarla con más
posibilidades de éxito.
Hemos
mencionado anteriormente que las
empresas deberían contar con un manual
de crisis. Este documento debe ser lo
más ambicioso posible en cuanto a la
cobertura del mayor número de variables
de riesgo, sin, por otro lado,
convertirse en un texto abrumador y poco
práctico.
A
grandes rasgos y sin ánimo de ser
exhaustivo, lo que el manual de crisis
debe contener es lo siguiente:
-
Los
contactos de todos los miembros del
comité de crisis (nombre completo,
puesto dentro de la compañía, dirección
de correo electrónico de la compañía y
otro que pueda abrir desde un puesto
remoto, números de teléfono de la
empresa, de casa y celulares)
-
Base de
datos de contactos con todos los
interesados/afectados por la crisis
(bomberos, policía, políticos,
sindicatos, proveedores, clientes,
aseguradoras, medios de comunicación,
asociaciones civiles, etc.)
-
Variables
de riesgo y flujos de actuación
-
Reportes de
acontecimientos
-
Documentos
tipo (cartas, comunicado de prensa,
etc.)
Otras
de las actividades que tienen que
hacerse para enfrentar una crisis son
una auditoría de riesgos y unas
prácticas de simulación entre los
portavoces.
La
auditoría de riesgos se refiere a la
revisión de las variables que podrían
intervenir en una crisis, frente a lo
contemplado en el manual de crisis. Es
importante mantener una actualización de
los "issues", ya que cada día pueden
surgir nuevas situaciones que pueden
derivar en crisis.
Las
prácticas de simulación entre los
portavoces consisten en la reproducción
de situaciones de crisis, en la que los
representantes de la compañía tienen que
enfrentar la gestión de un
acontecimiento, paralelamente a la
demanda de información de los medios de
comunicación, en un ambiente lo más
realista posible.
Estas
prácticas tienen que ser sorpresivas, en
cuanto a fecha, hora y tipología de la
crisis, para tener una mayor veracidad y
obtener los mejores resultados de
formación de los portavoces.
Las
nuevas tecnologías de la información
como enemigos o aliados en momentos de
crisis
La
llegada de las nuevas tecnologías ha
significado el acceso masivo a toda la
información al mismo momento en
cualquier parte del mundo. Esto tiene
sus ventajas e inconvenientes en el
momento de la gestión de una crisis.
Los
mayores inconvenientes residen en la
capacidad de multiplicación de un hecho
menor, hasta convertirlo en un
acontecimiento de notoriedad inusitada.
Además, hay muchos "issues" que son
producto de los rumores que circulan por
la web, a través de foros, listas de
distribución, etc.
Entre
las ventajas, podemos destacar la
capacidad de mantener una gestión
telemática de la crisis, a través de
nodos dedicados de acceso a nivel
mundial, en los que se actualiza el
transcurso de los acontecimientos, se
ponen a disposición de los directivos
los documentos que posteriormente se
harán públicos, así como la capacidad de
distribuir información de forma
inmediata.
Cada
vez más, los periodistas de todo el
mundo están buscando su información
directamente de las páginas web de las
empresas.
Las
crisis como oportunidad
Quienes
ven en las crisis sólamente problemas,
se olvidan de que también puede ser una
fuente de oportunidades, que, por
desgracia, sólo pueden surgir en estos
difíciles momentos.
La
exposición pública gratuita a la que se
ve sometida una empresa cuando está
sufriendo una crisis no la volverá a
obtener nunca. El público estará más
pendiente de lo normal sobre lo que
ocurra con una empresa mientras
continuen los acontecimientos.
En este
sentido, si se gestiona bien una crisis,
se tiene la oportunidad de atenuar el
signo negativo de la cobertura mediática
e, incluso, es posible lanzar mensajes
positivos sobre la empresa, sus
productos y servicios.
Esta
oportunidad no tiene que verse en los
últimos momentos de la crisis, cuando la
atención a los acontecimientos esté
decayendo y los mensajes se escuchen más
bien como una reacción tardía y
sospechosa por parte de la empresa.
Sería deseable buscar la oportunidad
desde los primeros momentos, aunque esto
no es siempre posible e incluso
desaconsejable en algunas veces.
Hay que
pensar que no es casualidad que una
civilización milenaria como la china
compusiera la palabra crisis con dos
símbolos que representan el peligro y la
oportunidad.
Referencias:
Dennis
L. Wilcox, Philip H. Ault, Warren K.
Agee y Glen T. Cameron (2001)
Relaciones públicas. Estrategias y
tácticas Madrid Pearson Educación
Madrid, S.A.
Kent
Jarrell (2002) "Crisis communications:
Survival in a world of media madness"
IABC En la siguiente dirección: http://www.iabc.com
Lani Yoshimura (1999) "In crisis is
opportunity: making the best of a public
relations problem".
Infotoday.com. En la siguiente
dirección: http://www.infotoday.com/mls/oct99/story.htm
Steven R. van Hook (2000) "Media and
Public Relations: A Primer for Business
and Government Leaders in Russia and FSU.
Crisis Management". West.net. En la
siguiente dirección: http://www.west.net/~wwmr/primer/module6.htm
Sumarios
"El
valor de las grandes empresas radica
cada vez menos en sus bienes físicos,
mientras que sus activos intangibles
cobran cada vez mayor importancia en su
cotización en los mercados de todo el
mundo".
"Para
el consultor de comunicación, la
principal preocupación (en una crisis)
debe ser salvaguardar la imagen
corporativa y la de sus productos y/o
servicios".
"Con la
rapidez de las nuevas tecnologías, un
simple incidente puede convertirse en
una crisis mayor. Sin embargo, la
misma facilidad de comunicar un
acontecimiento negativo debe ser
aprovechada por las empresas para
informar al público sobre lo que están
realizando a favor de la solución de los
problemas".
"Quienes ven en las crisis sólamente
problemas, se olvidan de que también
puede ser una fuente de oportunidades,
que, por desgracia, sólo pueden surgir
en estos difíciles momentos".
Octavio Isaac Rojas Orduña es Máster en
Comunicación Corporativa y Publicitaria,
Especialista en Comunicación y Gestión
Política, ambos de la Universidad
Complutense de Madrid, y Consultor
Senior de la agencia de comunicación y
relaciones públicas Weber Shandwick
Ibérica, donde ha asesorado en momentos
de crisis a clientes multinacionales
como Coca-Cola, Unilever, LEGO, entre
otros. Además, es guionista de radio y
ha colaborado en diversos medios de
México y España
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