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Comunicación
persuasiva y mercado del best seller
en la sociedad digital
Sinopsis:
El objetivo de este trabajo es
reflexionar sobre la comunicación
persuasiva en la sociedad del
mercado digital. Mientras la
Retórica clásica articulaba sus
entimemas oratorios hoy, el arte de
la persuasión articula en la red sus
entimemas publicitarios para «mover»
pragmática y emocionalmente al
destinatario. Para entender mejor
este fenómeno sociológico y
comunicativo vamos estudiar un caso
concreto: la construcción discursiva
del bestseller literario en los
periódicos y revistas digitales
haciendo hincapié en las estrategias
de influencia utilizadas sobre el
receptor.
1. Retórica y Persuasión
En la mitología griega la
Persuasión, Peithó, era una
divinidad “que jamás sufrió rechazo”
(Esquilo) y que era asociada a
Afrodita, la diosa “de los
pensamientos sutiles”. Ésta disponía
de “sortilegios de palabras de
miel”. De modo que en el Panteón
griego su templo es la palabra “un
poderoso soberano que, con un cuerpo
pequeñísimo y completamente
invisible, lleva a cabo obras
sumamente divinas” (Gorgias, Elogio
de Helena).
Esta “benéfica” persuasión era
concebida como la antítesis de
Ananke, la fuerza, de una persuasión
“maléfica” asociada a Apate, el
engaño “del placer suave, de la
ternura y de la dulzura”. De este
engaño se servirá Hermes, dios de la
comunicación para introducir en el
corazón de Pandora palabras ambiguas
y lisonjeras, llenas de astucia y
justamente de engaño. Desde
entonces, ha pervivido la ambigüedad
del concepto de persuasión, benéfica
por un lado y, funesta en la
tradición antirretórica. (Lozano,
1999, 13)
Ambos conceptos de persuasión son el
resultado de dos clases de retórica:
“una de ellas será adulación y
vergonzosa oratoria demagógica, pero
la otra, en cambio, será hermosa,
porque su objetivo es que las almas
de los ciudadanos lleguen a ser
mejores que cualquiera, esforzándose
por decir siempre lo excelente, sea
agradable o desagradable para los
que escuchan” (Platón, Gorgias, 503a
)
Tradicionalmente en el grupo de la
persuasión maléfica Sócrates sitúa a
los sofistas Tisias y Gorgias “que
hacen por la fuerza de la palabra,
que las cosas pequeñas parezcan
grandes y las grandes pequeñas, que
presentan como arcaico lo nuevo y lo
nuevo como arcaico….” (Platón, Fedro,
267a). Aristóteles, sin embargo, se
presenta como el heredero de la
hermosa oratoria socrática y
considera la persuasión como la
aceptación de nuestras ideas o
posiciones por parte de un receptor
en un marco de Razón Absoluta. Desde
este presupuesto, el arte retórica
se convierte en la facultad de
descubrir por la inteligencia los
recursos de índole lógica
(entimemas), psicológica (éthos y
páthos) y estética (léxis) que en
cada caso pueden valernos para
persuadir (Retórica 1355b-1356ª)
En las últimas décadas la llamada
‘Nueva Retórica’ (Perelman 1958) ha
unificado ambos discursos retóricos
al incluir todos los razonamientos
humanos bajo una misma denominación.
De consecuencia, tanto los hechos
como las creencias y las opiniones
no obedecen a la lógica de una Razón
Absoluta, sino que se los considera
en su relación mutua con elementos
afectivos, valoraciones históricas y
motivaciones prácticas. En esta
perspectiva, el discurso persuasivo
se despoja definitivamente de ese
aura de fraude que lo rodeaba
incluso en la edad de oro de la
retórica clásica (piénsese en la
oposición tradicional entre Sócrates
‘bueno’ y sofistas ‘malos’ que nos
describe Platón) para pasar a ser
una técnica de la interacción
discursiva ‘racional’, sujeta a la
duda, a la revisión, controlada por
toda una serie de condicionamientos
extralógicos. (Eco, 1976 [2000]:
387)
Hoy en día la publicidad y el
marketing recogen el legado clásico.
De ahí que, mientras la Retórica
clásica articulaba sus entimemas
oratorios, hoy el arte de la
persuasión articula sus entimemas
publicitarios para «mover»
pragmática y emocionalmente al
destinatario. De hecho, las
estructuras retóricas, siempre que
estén insertas en un discurso
persuasivo, han de ser consideradas
como intervenciones estratégicas
para conformar el hacer
interpretativo del receptor. Pero,
así como el discurso artístico de la
novela contemporánea se asienta en
la pluralidad de voces, o polifonía
teorizada por Bajtin (1968:12-13),
entre los oyentes que componen un
mismo auditorio hay una pluralidad
de receptores, lo que les lleva a
constituir un auditorio plural, que
realiza múltiples y diferentes actos
de audición/interpretación del
discurso, característica que podría
definirse con el concepto de
poliacroasis. (Albaladejo 2000: 15).
2. Planificación de la cultura y
fuerzas del mercado
Even-Zohar (1994:71-73) ha propuesto
una serie de hipótesis acerca de las
relaciones entre la planificación de
la cultura y las fuerzas del
mercado, en cuanto factores de
organización de la vida social e
individual, destacando como la
planificación de la cultura es una
actividad común en la historia de
las entidades colectivas. El visible
interés de los gobernantes desde los
albores de la historia por
planificar la cultura es el
resultado de la conciencia de que la
fuerza física era insuficiente como
instrumento de dominación perdurable
y se hacía necesaria la creación de
una cohesión social, que se impartía
a través de una lealtad cognitiva
conseguida con la persuasión. La
planificación cultural proporciona
cohesión socio-cultural, y la
cohesión socio-cultural puede
convertirse en una condición
necesaria para la creación o la
supervivencia de las entidades
sociales.
El pensamiento sociológico clásico
ha reconocido el poderoso papel de
la denominada “persuasión” para el
“control efectivo” de la población:
“Persuasione alla conformita e di
interiorización di modelli culturali
che la classe o i gruppi al potere
ritengono necessari per il
mantenimento dell’equilibrio del
sistema sociale e che, en
particolare nelle società fortemente
stratificate, determinati altri
gruppi o classi sociali pongono al
centro di una strategia di
organizzazione del consenso attorno
ai propri obiettivi e attorno alle
proprie definizioni della realtà” (Bartoli
1981: 4)
“Incitación a la conformidad e
interiorización de los modelos
culturales que la clase o los grupos
en el poder consideran necesarios
para el mantenimiento del equilibrio
del sistema social y que,
especialmente en las sociedades
fuertemente estratificadas, ciertos
otros grupos o clases sociales
sitúan en el centro de una
estrategia de organización del
consenso sobre los objetos y las
propias definiciones de la realidad”
(Traducción de Monserrat Iglesias
Santos en Even-Zohar 1994:81).
Este discurso alcanza vigencia
actualmente en la sociedad de
mercado donde los grupos de poder
que producen mercancías construyen
sus estrategias persuasivas con el
objeto de organizar un consenso
sobre sus productos, de imponer sus
propias definiciones de la realidad
y de interiorizar en los imaginarios
sociales sus propios modelos
culturales a través del discurso
retórico de la publicidad. Mientras
que la publicidad primitiva se usaba
en el sentido etimológico del
término, o sea para ‘hacer público’
y ‘dar a conocer’ el producto, el
modo de producción industrial hace
que sea más fácil fabricar productos
que venderlos, así que la “sociedad
de consumo”, se va a caracterizar
por la obligatoriedad de consumir,
aunque este consumo no responda a
las necesidades objetivas y por lo
tanto, se imponga la necesidad de
fabricar “necesidades artificiales”,
y dado que se trata de “necesidades
artificiales”, el discurso
persuasivo de la publicidad se
brinda como el instrumento adecuado
para construirlas. (Sánchez Corral
1991:23-24)
3. Planificar el mercado del libro:
construir el “best seller”.
Para entender mejor este fenómeno
sociológico y comunicativo vamos
estudiar un aspecto concreto de la
sociedad de consumo: la construcción
discursiva del fenómeno del best
seller literario. El best seller (Contenti
2002:13-14) es un objeto costoso que
queda bien en las estanterías de las
casas y sobre todo es una lectura
que en ciertos ambientes no se puede
ignorar. Hoy en día no es fácil
admitir que no se conoce la
existencia de un libro titulado El
nombre de la rosa o que no se sabe
quien es Ken Follett. No obstante,
estos libros no han nacido para
amenizar las tertulias de los
eruditos literarios sino que el best
seller es la fórmula mágica, acuñada
en los años sesenta en los Estados
Unidos, para dinamizar el mercado y
ser capaz de sanear cualquier
balance editorial, de mantener en
pie catálogos excelentes pero con
poco rédito económico y de sostener
a los escritores prometedores hasta
que comiencen a ser rentables. Por
lo tanto, la industria del libro
promueve activamente estos “mirlos
blancos”, estas obras que se intuyen
puedan atraer una gran número de
lectores y de resultas, sólo
alrededor de estos libros merece la
pena invertir energías y capital.
En los años setenta se verifica un
crecimiento de las fusiones
editoriales y de la compra de las
pequeñas editoriales por parte de
las grandes multinacionales, debido
al aumento de los beneficios del
mercado del libro. Esta
concentración y la globalización
subsiguiente del mundo editorial
transforman el libro, objeto
esencialmente cultural, en
mercancía, y por lo tanto, tratado
como cualquier producto y sometido a
la ley del beneficio. De ahí que, la
decisión de publicar un libro se
toma según este criterio y de
consecuencia se utilizan todos los
medios de influencia para su
comercialización.
En este mismo período, asistimos la
globalización de las
telecomunicaciones, en la sociedad
del conocimiento y resulta obvio que
los diferentes media no se sitúan
estructuralmente en contraste unos
con los otros. El cine no ha sido
anulado por la televisión, ni el
libro por el cine, ni la prensa
escrita por las nuevas tecnologías
digitales. Comienza por el contrario
a abrirse camino la convicción de
que los media en la Cibersociedad se
integren y se refuercen los unos a
los otros. Por consiguiente, desde
la TV a la Web, éstos resultan
útiles para publicitar el objeto
libro. De este modo se manifiesta
siempre con más claridad la
tendencia de los editores, que ya no
son los antiguos propietarios de las
editoriales, sino los manager de las
sociedades multinacionales a puntar
sobre el éxito del público y de
consecuencia a unirse al poder de
persuasión de los media para
orientar el mercado hacia fronteras
de ganancias que sobrepasen todos
los éxitos precedentes.
En la actualidad la concentración
creciente de los grandes grupos
editoriales ha llegado a exigir
tasas de beneficios espectaculares
para el mundo editorial. Mientras
que las casas editoriales
tradicionales obtenían una media de
un 4% de beneficios, hoy en día, los
nuevos propietarios de las
editoriales absorbidas por los
grandes grupos exigen un rendimiento
a las editoriales idéntico al de los
otros sectores de su actividad,
periódicos y televisión, todos ellos
sectores notoriamente muy rentables.
Las nuevas tasas de beneficio se
sitúan en la zona comprendida entre
el 12% y el 15%. (Schiffrin, 1999,
[2000]: 54-55). Por lo tanto, para
satisfacer esta exigencia los
editores han modificado la
naturaleza de lo que se publica y
todo el sistema editorial se basa en
los best seller y los enormes
anticipos pagados a los autores
representan lo que se necesita para
atrapar estas “locomotoras” que se
supone serán capaces de tirar del
resto del tren. De resultas, es en
estos libros donde se concentra la
publicidad. Hoy para que un libro
sea conocido es necesario que sea
colocado con mucha fuerza ante los
ojos del consumidor.
Para entender la situación es
necesario comprender la naturaleza
exacta del mercado del libro donde
la compra de un libro se basa en la
confianza. Es decir, “comprar un
libro significa adquirir un bien del
que no se conocen ni la naturaleza
ni la calidad” (Brémond 2002:34).
Mientras que en un mercado dominado
por la competencia, cuando el
consumidor decide si adquirir o no
un producto, éste dispone de una
información completa sobre el
producto. Sin embargo, cuando se
adquiere un libro las informaciones
de las que se dispone son
generalmente limitadas e indirectas
y la decisión de adquirirlo se toma
en base a indicios del tipo, lo que
se sabe del autor, las críticas que
aparecen en los media, el
‘pasapalabra’ y los éxitos del
público que indican aquellos libros
imprescindibles en un momento dado.
Por lo tanto, desde el momento en
que la información sobre el libro
que se desea comprar es escasa,
indirecta y basada por completo en
la doxa, la comercialización del
libro se presta a las estrategias de
influencia y persuasión sobre el
lector. En otras palabras nos
encontramos ante “una información
imperfecta que consiente la
manipulación” (Brémond 2002: 34).
Obviamente esto no impedirá a los
responsables de las editoriales
sostener en público que el
consumidor es soberano y que si
decide adquirir un libro lo hace
libremente. Si esto fuese verdad,
¿por qué gastar cifras astronómicas
en publicidad? (Brémond 2002:43).
4. La construcción del “best seller”
en los sitios Web.
Dentro de este marco los editores se
unen al poder de persuasión de los
media para orientar el mercado y
contribuyen de forma decisiva a la
circulación casi universal de la
doxa. Por este motivo los periódicos
y revistas especializadas publican
semanalmente la enumeración de los
libros más vendidos teniendo como
base los datos de las librerías más
importantes de las diferentes
ciudades. Las librerías en cuestión
comunican los títulos de los libros
más vendidos y aquí comienza a
separarse la calle del destino de un
libro y a manifestarse la diferencia
entre aquellos, de los que ya se
rumorea que serán un éxito, de
aquellos otros condenados a
permanecer desconocidos. The New
York Time publicó por primera vez
una lista de best seller en 1942 y
desde entonces, ese pequeño
rectángulo se instaló en los
periódicos y se ha transferido en la
actualidad con la prensa digital a
la Web donde la facilidad de acceso
multiplica su impacto.
El periódico El Mundo a través de su
revista El Cultural
www.elcultural.es publica en su
versión digital la lista de best
seller y el ABC en su Web,
www.abc.es hace lo mismo. A los
periódicos digitales es necesario
añadir las listas elaboradas por las
distribuidoras: Zócalolibros, por
ejemplo, es una distribuidora
centrada en la comercialización de
los libros en Andalucía que publica
semanalmente la clasificación de los
libros más vendidos en
www.zocalolibros.es Finalmente, ‘La
Casa del Libro’, librería y
editorial, publica el elenco en su
página Web: www.casadellibro.es
En el mercado italiano encontramos
este tipo de listas on-line en la
revista Tutto Libri, suplemento
cultural del periódico La Stampa, en
su página Web www.lastampa.it y en
el inventario que la distribuidora
Book Shop Italia expone en su página
Web www.internetbookshop.it . Esta
distribuidora diferencia entre las
ventas en librería y las ventas on-line.
En Portugal la red se hace eco sólo
de las listas elaboradas por la
librería virtual Byblos.Arte,
www.ByblosArte@Net.pt y por la
cadena de librerías Bertrand en su
página Web www.bertrand.it
A la luz de nuestros presupuestos
podemos considerar que las listas de
best seller son más bien, una
estrategia discursiva de persuasión
de la que se sirve el marketing que
una verdadera guía para los
lectores. Pueden ser definidas como
un pseudoconcepto descriptivo y
prescriptivo a la vez. Es decir,
describen una situación dada, en un
momento dado: los libros que más se
están vendiendo, pero al mismo
tiempo, prescriben una situación,
porque el hecho de incluir en la
“lista de best seller” una novela
que aún no ha alcanzado ese status,
hace que ésta se convierta en un
libro muy vendido. Es decir, “basta
anunciar que un libro tendrá éxito
para que lo tenga verdaderamente” (Alain
Salles, Le Monde, 30 marzo 2001 en
Brémond 2002: 47).
Por lo tanto, el éxito de un libro
no es el resultado de una multitud
de decisiones de actores anónimos
como los críticos, los libreros y
los editores, sino en gran medida es
el producto de la capacidad de
influencia que la difusión ejercita
sobre el cliente. Como ha mostrado
Pierre Bourdieu en el análisis de
las mutaciones actuales, “la
difusión orienta la producción” (Bourdieu
2000: 78). En muchos casos el libro
no se crea para responder a una
necesidad existente sino en función
de la capacidad de difusión, que a
su vez creará la necesidad. Y por
ende, la lista de best seller y la
puesta en escena del lanzamiento del
libro. Al mismo tiempo, los medios
de comunicación hablan de la obra;
la vida de los autores y las reseñas
de sus libros invaden la Web y los
foros virtuales multiplicando su
presencia porque lo importante es
que se hable. Es necesario señalar
que “los periodistas conservan un
gran margen de autonomía, y éste
puede eventualmente criticar el
libro porque así se da lugar al
debate, asunto esencial en la
promoción del libro” (Brémond 2002:
52)
Ya en 1962, cuando las listas de los
libros más vendidos sólo aparecían
en los periódicos el Library Journal
de julio de 1962 denunciaba que “las
listas de best seller no son más que
el tributo al conformismo y que no
revelan de hecho los verdaderos
gustos de los lectores sino la
existencia de un cierto genero de
público que compra estos libros sólo
por temor a no estar “al corriente”
con la cultura” (Contenti 2002:
122).
5. Estrategias persuasivas en la
promoción de El Código Da Vinci de
Dan Brown.
Un ejemplo concreto de nuestras
propuestas sería el análisis de un
libro que las nuevas tecnologías de
la sociedad del conocimiento han
decidido encumbrar a los altares de
best seller. Se trata de El Código
Da Vinci, la novela de Dan Brown que
desde cuando fue publicada en marzo
del 2003 en los Estados Unidos se ha
convertido en un fenómeno editorial.
Desde su primera aparición ocupó el
número uno en la lista de los libros
más vendidos del New York Times, del
Wall Street Journal, del Publishers
Weekly y del San Francisco Chronicle.
Se han vendido más de diez millones
de copias y la novela ha suscitado
un entusiasmo espectacular y varias
polémicas de las que la red virtual
se ha hecho cargo. Como no podía ser
menos, La Columbia ha adquirido los
derechos cinematográficos encargando
la producción a Ron Howard con la
actuación de Russel Crowe y la obra
ha sido traducida a multitud de
idiomas.
Si recorremos las listas best seller
on-line en los diversos países
europeos descubrimos que el libro
más vendido del momento es El código
Da Vinci de Dan Brown. Según
www.elcultural.es, en Estados Unidos
The Da Vinci Code de la Editorial
Doubleday ocupa el primer lugar. En
Francia, Da Vinci Code, publicado
por la editorial Daniel Roche según
www.amazon.fr ocupa el puesto número
uno. La misma situación, obtiene en
Italia Il Codice Da Vinci publicado
por la Editorial Mondadori, según el
periódico www.lastampa.it y el
elenco digital de
www.internetbookshop.it. En lengua
portuguesa, la página de la mayor
cadena de librerías del país
www.bertrand.pt y la loja virtual de
www.ByblosArte@Net.pt confirman el
liderazgo de O Código Da Vinci, de
la editorial Bertrand. En lengua
alemana www.amazon.de sitúa el libro
Sakrileg en el número uno, Por
último, en España las cuatro listas
best seller tanto en las versiones
digitales de periódicos
www.elcultural.es y www.elabc.es,
como en la distribuidora de libros
www.zocalolibros.es y en la página
de la librería www.lacasadellibro.es
incluyen el libro en el número uno
de ventas.
Como hemos visto en la promoción del
libro se pone en juego toda la red
mediática. Lo que se pretende es
hablar del libro de modo que ese
título se recuerde y que irrumpa así
de la masa de los otros libros
provocando la decisión de
adquirirlo. Con esta finalidad junto
a la lista de best seller estas
páginas Web promocionan la obra con
reseñas que orientan al navegante en
su intención de adquirir el
producto. Nada que decir tiene, que
en estas reseñas el crítico,
esgrimiendo su autoridad de experto,
despliega sus argumentos persuasivos
para avalar o menos la obra en
cuestión.
Veamos algunos ejemplos de este
hecho: el periódico El Mundo en su
semanal digital El Cultural
www.elcultural.es nos ofrece en la
sección de Letras la rúbrica de “los
libros más vendidos” ordenada por
géneros. En el género de ficción el
primer clasificado es, como hemos
visto, El Código Da Vinci y el link
del libro nos ofrece la posibilidad
de leer la reseña que Rafael Narbona
hace del libro: comienza denunciando
que “los libros que nacen con
vocación de best-seller apenas
logran ocultar su condición de
productos manufacturados. El código
da Vinci no es una obra de creación,
sino un artefacto concebido para
transformarse en un fenómeno
comercial” para finalizar con un
argumento de comparación, “tal vez
Brown haya pretendido emular a
Umberto Eco”. Es decir, compara a
Dan Brown con el autor más
reconocido del best seller policial
histórico y que constituye la
excepción a la regla: “los best
seller son literatura menor,
productos prefabricados para un
lector que quiere consumir
narraciones obvias y previsibles”.
Para la mayor parte de la crítica
literaria Umberto Eco representa el
novelista capaz de añadir a la
etiqueta de best seller, connotada
en los círculos académicos casi
siempre de manera negativa, la
dignidad literaria.
Del mismo parecer es, Le Monde, que
en su página digital www.lemonde.fr
del 9 de septiembre del 2004 publica
una reseña titulada “Da Vinci Code”,
faux mystères, vrai succès” y
recurre al mismo argumento de
comparación: « On a parfois comparé
Da Vinci Code au Pendule de Foucault,
si ce n'est qu'Umberto Eco, en bon
sémiologue, s'applique dans son
roman à tourner en ridicule la folie
interprétative qui consiste à voir
des signes partout en s'enfermant
dans ce syllogisme inattaquable : "Moi,
je dis qu'il existe une société
secrète avec des ramifications dans
le monde entier, qui complote pour
répandre la rumeur qu'il existe un
complot universel."
Asimismo, en la página digital de la
cadena SWR, www.swr.de/swr1/bw/tipps/buch,
el crítico Joachim Müller afirma en
su reseña: “Besonders toll: Neben
der ganzen vordergründigen Thriller-Story
erfährt man auch sehr viel
Erstaunliches und Wissenswertes über
Geheimbünde, religiöse Symbole und
uralte Legenden. Ähnlich wie das
Umberto Eco bei "Der Name der Rose"
gemacht hat. Absolut lesenwert: "Sakrileg"
von Dan Brown”
Por último, en las páginas de la Web
en italiano encontramos otras dos
reseñas que se apoyan en el mismo
tipo de argumento: el sito italiano
de venta de libros www.ciao.it
resume: “l’impatto del libro, nel
bene e nel male, è piuttosto
traumatico e, come altre opere di
analogo spessore – penso, per es.,
ad Umberto Eco o a ‘La profezia di
Celestino’ -il moto che scatenano
nei lettori è notevole e, per giorni,
settimane, mesi, forse per anni,
forse per sempre” y el sito
www.mondolibri.it recoge traducida
para los lectores italianos la
reseña que de El Código Da Vinci
publicase el Time: «Anagrammi,
linguaggi cifrati, misteri e un
tocco alla Umberto Eco».
Como demuestran Perelman y Olbrechts
(1989:375) la argumentación no
podría avanzar mucho sin recurrir a
las comparaciones, en las cuales se
confrontan varios objetos para
evaluarlos unos en relación con
otros. Desde el momento que hay
comparación entre elementos, ambos
entran en interacción. Es decir, la
reseña, sólo por el hecho de aunar
ambos autores hace que el autor
novel asuma los valores de prestigio
cultural del autor consagrado. Estos
valores simbólicos, en su calidad de
signos de prestigio cultural,
autoafirman y revalorizan el propio
producto.
Además de las reseñas de los
críticos, una de las características
de la Cibersociedad es la actuación
interactiva de los receptores, de
consecuencia las páginas Web de las
listas de best seller incorporan un
link para que todo “internauta” que
lo desee deje su reseña sobre el
libro. Hemos seleccionado las
reseñas de la obra de Dan Brown en
varios países, y entre todas las
opiniones, hemos visto que son
varias las que esgrimen el mismo
argumento de comparación, pero esta
vez, en detrimento de nuestro best
seller: En lengua portuguesa
www.bertrand.pt, la cadena de
librerías que nos proporciona las
listas de best seller en Portugal
sitúa al lado del libro el link
Comentários donde se nos ofrece la
opinión de Paulo Ferreira quien
destaca: “So li a sinopse deste site
da Bertrand mas pela descricao
parece pelo menos meio plagio do
Pendulo de Foucault de Umberto Eco”.
www.amazon.de también incluye las
reseñas de los lectores bajo la
denominación “Alle Kundenrezensionen”.
Un lector que proviene de Munich
dice “Ein vielversprechender Anfang
in guter alter Umberto-Eco-Manier.
Doch dann wird es leider immer
gewöhnlicher: banale Dialoge,
vorhersehbare Konstellationen, ein
bißchen zuviel Zufall”.
En la sede digital italiana
www.internetbookshop.it donde a la
derecha de cada best seller es
posible ver las recensiones de los “internautas”,
el símil se dispara: Francesca en
fecha 21 de septiembre de 2004 opina
“non vedo la ragione di confrontarlo
con Eco, il paragone non sussiste;
non vorrei però che questa enfasi,
dedicata ad uno scrittore (nostrano)
veramente bravo, non sia dovuta al
desiderio di molti di appartenere ad
una "elité" ristretta (come quella
appunto dei lettori di Eco) e alla
rabbia suscitata dalla diffusione di
un romanzo, che evidentemente tocca
la sensibilità della gente, senza
sfiorare le cime della raffinatezza
di Eco”; Gianluca aconseja “Il
pendolo di Foucault di Umberto Eco,
un giallo storico a mio parere più
teso e complesso sia come intensità
sia come approfondimento culturale”.
Para Claudia “Certo non è
paragonabile al Nome della Rosa o a
Baudolino di Eco”. Fabio Sciarra,
nos dice “Immediatamente ho avuto
l'impressione che la storia fosse in
parte la versione hollywoodiana del
romanzo di U. Eco "Il pendolo di
Foucault", anche se lo stile di
quest'ultimo è totalmente diverso e
storicamente molto (per alcuni
troppo) più preciso ed exhaustivo”.
Finalmente un “internauta” que sólo
firma U. opina que el libro es:
“Piacevole. Ma decisamente meglio «
Il pendolo di Foucault » di Eco”.
En contraste con estas reseñas el
sitio italiano www.libri.excite.it ,
dedicado a la venta de libros on-line
nos deja un testimonio positivo: “Ho
letto Il codice Da Vinci ed il
giudizio e' certamente positivo.
assimilabile per tanti motivi al
nome della rosa del Prof. Umberto
Eco, il messaggio principale di
entrambi i testi e' l'importanza
dell'informazione”. En español,
www.lacasadellibro.es en su sección
dedicada a la opinión de los
lectores destaca: “Impresionante, de
lo mejorcito que he leído desde El
nombre de la rosa de Umberto Eco”.
Por último, www.amazon.fr también
incluye en su edición francesa las
opiniones de los “internautas”
inmediatamente después de los libros
mejor clasificados y el símil es
desde luego diferente, Edouard
Tonnel manifiesta: “N'est pas
Umberto Eco qui veut, et ce Da Vinci
là fait honte à ses prédécesseurs! »
Según Perelman y Olbrechts un caso
de argumentación lo constituyen las
confrontaciones en las que la
comparación entre el término
superior y el término inferior actúa
en provecho del término inferior en
detrimento del término superior.
Como bien notó Bousset, esta
valoración de lo inferior puede
tener efectos argumentativos: “los
soberanos piadosos… saben que nunca
se los honra tanto como cuando se
los rebaja comparándolos con Dios” (Bousset:
395 en Perelman y Olbrecht 1989:
378). De lo que se deduce que un
procedimiento eficaz para valorizar
a alguien, consiste en confrontarlo
con un ser superior, aun cuando sea
para afirmar que es inferior. Desde
este momento, los seres comparados
forman parte de un mismo grupo. Por
ejemplo, es un honor para un poeta
mediocre el ser declarado muy
inferior a un maestro renombrado ya
que entra en la cofradía de los
poetas ilustres aunque no ocupe un
lugar muy destacado. (Perelman y
Olbrechts 1989: 375-378).
En general podemos decir que el
argumento persuasivo se centra en la
opinión o sea en la doxa y “concede
carácter de necesidad a la fuerza de
la persuasión” (Lozano 1999). En
efecto, la palabra eficaz, que
significa la persuasión obliga a la
persona a quien persuade a dejarse
convencer”. Y es que, como nos
enseña Benveniste (1969 [1983]) la
voz pasiva de persuadir, anterior en
griego a la voz activa, equivale
también a obedecer. De ahí que se
hablara de la “violencia” del logos,
aferrado al Kairòs, y dirigido
siempre al resultado. No es extraño,
pues, que Platón acusara en su
agresivo Gorgias a la retórica de
ser stochastikè (“que mira al
resultado” 463a) en vez de mirar a
la verdad, como la filosofía.
(Lozano 1999).
Por último, es necesario señalar que
esta comparación es la más obvia que
se podía hacer, pues, Umberto Eco es
el autor de referencia por
antonomasia para este tipo de
novelas. Y esto es así, porque la
retórica publicitaria únicamente
codifica las expectativas que aun
apareciendo como inusitadas, “puedan
integrarse con facilidad en el
sistema de expectativas del oyente”
(Eco 1981:200-201), o lo que es lo
mismo, confirma la hipótesis de
refuerzo del teórico de la
comunicación Klapper (1960): “más
que persuadir lo que acaso hagan los
media sea reforzar en el receptor
sus hipótesis previas”. (Cfr. Lozano
1999)
Grandes obras literarias o livianos
productos fabricados por el
marketing, los best seller arrasan
con la fuerza de un huracán toda la
red mediática. Su irrupción no es
gratuita sino que responde a una
estrategia discursiva de la
redundancia capaz de hacer emerger
un libro de la masa de los otros
libros. La publicidad recupera la
herencia de la Retórica clásica y
activa las técnicas discursivas que
le permiten acrecentar la adhesión
de las mentes a sus tesis y ‘mover’
pragmáticamente a sus receptores.
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Autora:
Covadonga Gema Fouces González
(1968), Licenciada en Filología
Hispánica en la Universidad de
Valladolid (1991). Doctora Europea
en Filosofía y Letras con una tesis
doctoral dirigida por Umberto Eco -Università
degli Studi di Bologna- (Italia) y
Tomás Albaladejo -Universidad
Autónoma de Madrid- (2002).
Actualmente es profesora de Lengua
Italiana en la Universidad Pablo de
Olavide de Sevilla. Entre sus
artículos publicados destacan:
“Umberto Eco, la traversía moderna
del significado: de la semántica
estructural a la semántica
interpretativa”, “La traducción como
práctica privilegiada de las
dinámicas culturales”, “La
textualidad de la cultura:
Globalización y prácticas retóricas
de la traducción” y “One Case: The
Dynamics of Translated Literature
within the National/International
Book Markets in Mediterranean Europe”.
Este artículo ha formado parte de
las comunicaciones presentadas en el
II Congreso de Cibersociedad 2004.
http://www.cibersociedad.net/congres2004/index_f.html
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