Un
caso de Responsabilidad Social
Empresarial que repercute en las
Relaciones Públicas.
Por Héctor Héreter
*
hhereter@yahoo.com
A medida que
llegamos a más de 40 días del desastre
ecológico del Golfo de México a causa de
derrame creado por la plataforma
petrolera Deepwater Horizon de British
Petroleum (BP), nos preguntamos si en
realidad esta empresa estaba preparada
para afrontar una crisis de esta
envergadura o se ajustó a una sincera
ética empresarial.
Por más que como relacionistas públicos
caigamos en la tentación de analizar el
hecho dentro de estrictos parámetros de
nuestra profesión, creo que debemos dar
un paso hacia atrás al verdadero meollo
del asunto: el compromiso de la
responsabilidad social empresarial (RSE)
de BP. En su página web pregona ser una
compañía que se “preocupa por el
bienestar de sus empleados y el entorno
social donde realiza sus actividades”.
Como asesores de relaciones públicas,
los comunicadores tenemos el deber de
difundir las acciones de nuestra empresa
sobre sus códigos éticos enmarcados casi
siempre en sus declaraciones sobre la
Visión y Misión de la firma. Pero todo
esto serían palabras huecas impresas en
papel si la alta gerencia no tiene un
verdadero compromiso con ellas.
Podemos redactar una infinita lista de
organizaciones empresariales que han
quebrantado los códigos éticos expuestos
en sus decálogos de cómo deben actuar,
pero que a la larga han antepuesto sus
ganancias (profits) al impacto social y
ambiental que ellas pueden crear.
Entonces caemos una triste realidad que
se repite de manera consistente. Sus
promesas de ser social y ambientalmente
responsables, es todo un maquillaje para
presentar un rostro amable de la
empresa, pero tras bambalinas son otra
cosa totalmente diferente, un tanto como
la novela Dorian Gray del escritor
irlandés Oscar Wilde.
Las RSE y el
compromiso con las tres “C”
El filósofo y gurú de las redes sociales
Seth Gordin, califica de hipócritas
muchas de las campañas para informar
sobre las actividades que una empresa
realiza en la campo de la RSE, que al
final puede convertirse en un bumerang
al descubrir el público que son puras
palabras huecas divulgadas a través de
sus páginas en el Internet u otras
publicaciones.
A fin de aclarar conceptos debemos
entonces debemos apelar el informe
Brutland de 1987 en donde se define por
primera vez este concepto de RSE “Aquel
que satisface las necesidades del
presente sin comprometer las necesidades
de las futuras generaciones. Implica un
cambio muy importante en cuanto a la
idea de sustentabilidad, principalmente
ecológica, y a un marco que da también
énfasis al contexto económico y social
del desarrollo. La RSE es el
comportamiento para el mejoramiento
social, económico y ambiental de las
empresas, agencias gubernamentales y a
otras organizaciones, con el objeto de
mejorar su posicionamiento competitivo y
valor añadido”.
Tomando esta definición como punto de
partida caemos en la eterna pregunta,
¿qué viene primero, el huevo o la
gallina; en nuestro caso, las Relaciones
Públicas o la RSE?
Creo que si los mensajes transmitidos
por las relacionistas profesionales se
basan en las cinco “C”: comprensión,
confianza, capacidad asociativa,
conducta cívica y comportamiento ético,
podemos deducir que la actitud de
responsabilidad social de la empresa es
la materia prima para que el
departamento de Relaciones Públicas
pueda desarrollar todo un plan de
divulgación.
Con lo anterior no propongo que las
RR.PP. estén subordinadas a la RSE, pero
si deben trabajar de manera muy
integrada para que se apoyen mutuamente.
No con el mero propósito de publicidad,
sino porque es importante que los
públicos externos e internos conozcan lo
que se hace en beneficio a los
diferentes entornos de la empresa.
Lo anterior ayudará a posicionarse
dentro de un mercado y una sociedad que
cada día exige más de sus corporaciones.
Éstos no sólo esperan ayudas monetarias
sino transparencia en sus prácticas
(internas y externas) productos
virtuosos, respeto por el medio
ambiente, compromiso con sus empleados y
familias, con los proveedores,
accionistas, clientes y todos los
públicos con los que se relaciona la
empresa.
Las semillas del
desastre
Entonces si tomamos como ejemplo los
casos recientemente tan divulgados como
el de Nestlé y la destrucción del
hábitat de los orangutanes en la selva
tropical de Sumatra para extraer el
aceite de palma utilizado en su producto
Kit-Kat o la hecatombe ecológica a causa
del derramamiento de petróleo al
sucumbir una plataforma petrolera en el
Golfo de México de British Petroleum,
vemos que estas grandes corporaciones
dicen una cosa y actúan de forma
diferente.
A medida que iban aflorando las causas
que llevaron al desastre en el Golfo de
México, el público se enteró por cuenta
gotas que tanto BP como las agencias
reguladoras del gobierno estadounidense
no tomaron las medidas necesarias para
evitar un derramamiento de tales
magnitudes, convirtiéndose a la postre
en uno de los mayores desastres
ecológicos en la historia del mundo.
Según datos conocidos posteriormente al
hundimiento de plataforma en las aguas
del Golfo de México, se supo que hubo
irregularidades en el reporte de impacto
ambiental preparado por BP que presentó
al gobierno estadounidense, a fin de
lograr la concesión de producción de
petróleo en el área. Desde un principio
ya estaban plantadas las semillas el
desastre, siendo evidente que
antepusieron otros intereses a su
compromiso con la responsabilidad social
de la empresa.
Por más que BP organizara un equipo de
relaciones públicas, tanto interno como
externo, para el manejo de la crisis
comunicacional, no pudieron contener la
ola de rechazo general a nivel mundial
que se les venía encima.
Se hace evidente entonces que el
seguimiento de RSE es prioritario a todo
esfuerzo de relaciones públicas. Todo se
resume en una sola palabra: ética. Un
comportamiento verdaderamente ético con
su compromiso de hacer las cosas bien y
no maquillar la verdad con promesas
huecas.
Más ética que
financiera
En el 2009, al momento que
presenciábamos el descalabro del sector
financiero, con grandes conglomerados
como Goldman Sachs y Stanford Bank
incurriendo en graves delitos en el
manejo de las cuentas de sus accionistas
y ahorristas, el mundo presenció un
bochornoso evento donde la crisis
económica era más ética que financiera.
La reputación de las empresas se fueron
a pique causando la desaparición total
de muchas de ellas por más que sus
directivos trataron la atajar la crisis
a través de comunicados y campañas de
relaciones públicas.
Lo anterior demostró que la RSE ocupa un
lugar prioritario y antecede cualquier
plan de relaciones públicas. Cuando se
divulga información a través de los
departamentos de relaciones públicas la
empresa dice lo que hace, mientras que
la RSE es hacer que hablen de la empresa
afianzado su reputación entre sus
públicos.
Un estudio realizado recientemente por
la Universidad de Indiana, en Estados
Unidos, se descubrió que 40% del éxito
de las empresas viene de la reputación.
El estudio destaca la importancia de
generar capital social, que es el
concepto consustancial del desarrollo,
el cual se basa en las cinco “C”
mencionadas previamente.
De la misma manera vimos como la dudosa
reputación de BP hiciera que los títulos
y acciones en Wall Street esta empresa
se desplomaran rebajándola de ser la
segunda más importante del mundo luego
de ExxonMobil, a un distante sexto lugar
en el ranking de empresas petroleras.
* Hector Hereter:
Amplia experiencia en el campo de las
Relaciones Públicas, particularmente en
la coordinación de eventos especiales,
relaciones con la comunidad, contacto
con los medios de comunicación, creación
de proyectos de promoción para prensa,
radio y televisión; manejo de crisis
institucionales y capacitación en medios
(Media Training). Entre los proyectos
realizados se distinguen la creación de
estrategias comunicacionales a nivel
internacional. Dictó cursos para
empresas como American Airlines,
Anheuser-Busch (cerveza Budweisser),
American Express, MCI y personalidades
políticas como el senador
republicano del Congreso Norteamericano
Lincoln Díaz Baralt y el actual alcalde
del Condado de Dade, Alex Penelas.
Condujo Media Trainings para empresas
petroleras con operaciones en América
Latina tales como Triton (Colombia,
Ecuador y Guatemala) y Mobil (Perú y
Venezuela).