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Por
Mikel Orrantia Diez & Orkatz Orrantia Albizu
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3.- COMUNICAR E INFORMAR. CONCEPTOS.
Los conceptos de comunicación y de
información son términos tan ligados y
dependientes que no son fáciles de
distinguir. Entenderlos es clave para la
ejecución de una correcta política de
comunicación corporativa.
El concepto comunicación tiene su
raíz etimológica en el latín: "comunicatio",
que significa "participación", "poner en
común", compartir". Así, por
comunicación se entenderá el proceso por
medio del cual una persona, entidad o
corporación (emisor) envía, a través de un
útil (generalmente por medio de una
expresión directa hablada) un mensaje a otra
persona, entidad o corporación (receptor);
mensaje que es plenamente comprendido y
captado en toda su extensión y profundidad
por el receptor.
Comunicar,
del latín communicare, significa
hacer a otro partícipe; consultar con otros
un asunto tomando su parecer. Así, un
hecho consustancial a la comunicación es que
conlleva o presupone un nivel óptimo de
entendimiento entre las partes, emisor y
receptor, que, además, se mutan en su
actitud, y por ello, muy a menudo, significa
intercambio de información.
Por su parte el concepto información
tiene su origen etimológico en la palabra
latina "informatio", que significa
"imagen". La información es el
mensaje o conjunto de mensajes que con
diferentes aspectos y a través de diversos
medios son emitidos por unos sujetos para
ser recibidos por otros.
Es de sobra conocido el tópico "vale más una
imagen que mil palabras" que viene a
expresar la configuración de la información,
en forma de síntesis, en la imagen.
De esta forma, la información
propiamente dicha, no significa contacto
o transmisión directa entre interlocutores
interesados en un tema común; es pues algo
impersonal. Es un "dato" y por ello
la información es almacenable en distintos
tipos de soportes: escritos,
fotográficos videográficos ordenadores,
auditivos y en la memoria humana. Es de
destacar que la información puede pasar
de una persona a otra por medio de la
comunicación. Entre ambos conceptos,
comunicación e información, interviene de
manera decisiva el de "entropía".
En todo proceso de transmisión de
informaciones, se da siempre una pérdida
cuantitativa y cualitativa del mensaje
transmitido. Esta parte del mensaje,
debido al distinto nivel de interés, de
conocimiento del tema en cuestión, de
comprensión, de ruidos y pérdidas debidas a
los códigos de transmisión propiamente
dichos, etc... entre la parte emisora y la
receptora, se denomina entropía.
En toda transmisión de información, existe
un nivel importante de entropía; sin
embargo, en la comunicación, éste tiende a
reducirse al mismo tiempo que se incrementa
el propio hecho comunicacional.
4.- INFORMAR DENTRO Y FUERA DE LA
ORGANIZACIÓN.
La función de los profesionales de la
comunicación y la imagen corporativa
no estriba en elaborar y lograr que sean
publicadas más o menos notas de prensa en
los medios de comunicación, sino en saber
discernir y aconsejar cuándo decir algo, con
qué contenido, a quién van dirigidas y a
través de qué medio deben ser canalizadas
las informaciones. De modo que se
facilite la gestión de la dirección
general de la empresa, evitando los
rozamientos y ayudando para que la empresa
logre resultados positivos con su quehacer.
Pero una empresa es una organización
compleja: con una identidad corporativa,
con una notoriedad pública y con una
imagen.
Notoriedad e imagen que se dan, quiéranlo o
no sus directivos,
debido a la propia dinámica de las cosas
y a la actividad y presencia de la empresa
en el mercado y el entorno, con personal
propio que requiere y demanda información
para saber a qué corporación pertenece y
sentirse identificado con ella; él es un
comunicador nato de la imagen íntima de la
corporación en su entorno. Por ello,
nuestra tarea, como consultores de
comunicación de imagen corporativa, se
completa en el área de la política de
información interna, la dirigida
específica y directamente al propio personal
de la empresa y/o Institución que nos
contrata.
En la “Teoría Z",
filosofía estadounidense de la gestión
empresarial, trata fundamentalmente
de desarrollar unas pautas culturales a
nivel de empresa, que implican la creación
de fuertes lazos entre la empresa y sus
subordinados, evitando de esta manera
los despidos y creando un clima de seguridad
y alta moral para el trabajador que, a su
vez y como consecuencia de todo ello, tendrá
bajas tasas de rotación y de absentismo,
incrementándose notablemente la
competitividad con la participación.
En este sentido, Jean-Pierre LEHNISCH,
dice que "la empresa comunica con el
exterior y con el interior". Añadiendo que "muchos
esfuerzos son consagrados a comunicar con el
exterior y bastantes menos a lograrlo
internamente, a pesar de la importancia que
ello tiene". Dice el autor que "el
logro de un efecto sinérgico entre ambas
facetas es una de las referencias constantes
de la política de relaciones públicas en la
empresa y de su ejecución". Añadiendo
que "integrar en un solo proyecto o plan de
comunicación los efectos positivos de las
acciones y la política de comunicación e
información de la empresa es de la mayor
importancia en este campo".
Es necesario indicar que "toda
información es poder". Más si cabe, si
esta información es detentada en minoría o
exclusivamente. Aserto que se hace realidad,
en muchas ocasiones negativa, en las
estructuras internas de las empresas, al
disputarse y/o "proteger" la información
entre departamentos o cargos ejecutivos,
como parcelas de poder cerradas frente al
asalto de colaboradores ambiciosos.
La información libre, horizontal y
generalizada en el seno de una organización,
tiende a democratizar la gestión,
incorporando a la común cultura corporativa,
de una manera más activa, los criterios y
las voluntades de los mejor informados.
Lo cual no deja de ser un logro y un
problema a tener en cuenta a la hora de
trabajar en este campo.
Lo cierto es que la complejidad de la toma
de decisiones, demanda de los ejecutivos
abarcar multiplicidad de áreas de
conocimiento profesional complejo que
requieren tratamientos específicos
apropiados, como es, entre ellas, la que
concierne al mundo de la información y la
comunicación corporativa de imagen, las
relaciones públicas y la cultura
corporativa.
En un mundo con mercados cada día más
abiertos, competitivos y cambiantes lo que
ha hecho que se organizara una determinada
empresa en el pasado, ya no es lo que va a
hacer que triunfe en el futuro.
Las compañías de nuestro país deben
remover las barreras del pasado y
aprovechar el enorme potencial que subyace
en la propia empresa. En sus recursos
de todo tipo y destacadamente humanos, en su
cultura, notoriedad e imagen, para relanzar
estrategias correctoras que reposicionen
eficientemente su competitividad frente a
sus audiencias y logren que sean respetadas,
creídas y aceptadas.
5.- LAS CLAVES DE LA NUEVA CULTURA
EMPRESARIAL.
Diez reglas de oro:
Lo que una empresa debe hacer en este campo
queda resumido en el siguiente decálogo:
5.1.-
Realizar un diagnóstico correcto de
la situación de la empresa.
5.2.-
Establecer una estrategia: cómo
hacerlo y con quién hacerlo.
No sirve únicamente la Dirección
General.
5.3.-
Integrar al personal: que todo el
mundo crea en el proyecto.
5.4.-
Proceso voluntario: no es aconsejable
gerenciar por el método de "dar órdenes", es
recomendable incorporar la aquiescencia y
colaboración de las partes al proyecto en
cuestión: mejor convencer que mandar.
5.5.-
Conseguir que la plantilla pierda
tiempo (el 'necesario') en
debatir el proyecto.
5.6.- Investigación de valores comunes
(intereses comunes) en los que todo el mundo
se ponga de acuerdo.
5.7.-
Dar al personal de la empresa puntos de
apoyo en los que pueda basarse para
desarrollar sus trabajos con interés
personal preferente “como si fueran suyos”.
5.8.- No ir contra corriente.
No sirve casi nunca de nada fomentar
“oposiciones de contrarios” en debates sin
salida: intereses comunes mejor que órdenes
irrevocables.
5.9.-
Transparencia: a través de cursos de
información y formación, incorporar la
técnica de transparencia controlada: todo el
mundo conoce el máximo necesario para
sentirse bien en su función y defender el
proyecto general y en el que está
involucrado con su trabajo inmediato.
5.10.-
Incentivar al personal. Pero, ¿por
qué una empresa se metería en un complejo
proceso de modificación de su cultura
empresarial?. Pues bien, según
explica
Claude Guilleron,
porque, sencillamente, "nada
podemos decir sobre las dificultades que nos
esperan mañana. Es mejor aprovechar
nuestra buena situación para invertir y
preparar el porvenir. En cualquier caso,
todo demuestra que podemos hacerlo mejor
todavía".
¿Qué significa un cambio de cultura
empresarial?: abordar diversas mutaciones
importantes en una organización.
Mutaciones que pueden darse provocadas
inexorablemente por las propias
circunstancias en las que se inscribe la
actividad de la empresa (la crisis aguda
de un sector, empresa, etc.) o por la
voluntad de adaptación a procesos agudos de
cambios estructurales en la sociedad,
aunque la empresa en cuestión vaya bien,
ya que entiende que su apuesta es de
presente y futuro. Estas mutaciones
referidas son de orden externo e interno a
la organización y han de tender a la
obtención de la calidad total en su
funcionamiento diario.
Tras determinar la propia identidad
corporativa,
los puntos fuertes y débiles que
caracterizan a la organización; después
de diagnosticar la imagen de la empresa
entre sus públicos objetivo, internos y
externos; en el plano externo, la
empresa en cuestión debe afrontar el reto
de revisar y poner al día sus productos,
sus mercados, su red de ventas y sus
profesionales, las relaciones con los
clientes y la selección de éstos con la
proyección de futuro, la formación de sus
profesionales en línea con esas
aspiraciones, etc.; al tiempo que en el
plano interno hace frente a otros
retos fundamentales, condición "sine
qua non" del éxito de la operación
emprendida: las mutaciones tecnológicas y
las sociales, en su repercusión
directa sobre la organización.
Las mutaciones tecnológicas
modifican
las estructuras sociales en todos los
países y sectores, empresariales y
otros, y fuerza a los hombres y a las
organizaciones a unos procesos de adaptación
intensos. Según Alvin Toffler "la
clave del trabajo del futuro radica en el
reconocimiento que la tarea rutinaria,
repetitiva y fragmentada ya no es eficiente.
Está ya pasada de moda en las naciones y
empresas de tecnología más elevada.
Por tanto, esas clases de empleo
continuarán declinando, sin tener en cuenta
lo que hagan las compañías, los sindicatos y
los gobiernos". "Las antiguas formas
de trabajo son cada vez menos provechosas y
productivas. Por tanto, existe un incentivo
para variarlas".
Para Toffler, consultor de
multinacionales y autor de moda en los
EE.UU. de Norteamérica, mientras en las
industrias de la segunda ola (de
forma destacada, en aquellas que se resisten
a reformarse e integrar las nuevas
tecnologías y métodos de gestión avanzados)
se siguen dando "despidos y recortes
salariales, se difieren los beneficios y
cada vez existen unas presiones mas rígidas
sobre el obrero". En las industrias de la
tercera ola, se habla acerca de la
participación del empleado en la toma de
decisiones; de la ampliación de los empleos
y de su enriquecimiento, en vez de su
fraccionalización; sobre horarios flexibles
en vez de horarios rígidos; sobre una serie
de beneficios que confieren flexibilidad y
adaptabilidad al trabajador y una capacidad
de elección en vez de tener que someter al
fait accompli; acerca de cómo alentar
la creatividad, en vez de una ciega
obediencia". Para dramatizar la diferencia
-escribe-, "digamos que en las antiguas
industrias de producción en masa eran los
músculos lo que contaba. En las industrias
avanzadas y desmasificadas, la información y
la imaginación son cruciales, y esto lo
cambia todo".
La incorporación paulatina de las
tecnologías punta a todos los ámbitos y
procesos de las empresas de nuestro país,
de la mano de los programas de inversiones
intensivas desarrollados en los últimos
tiempos, están haciendo que asistamos al
parto doloroso (paro, crisis de
competitividad, desinversiones ocasionales
importantes, ajustes dichos creativos que
son cierres mal gestionados en tantos y
tantos casos...) de unas empresas nuevas,
empresas de la tercera ola y
del nuevo paradigma competitivo.
Para tener éxito, el cambio en los modelos
de gestión,
a todos los niveles, deberá ser paralelo,
a esos otros cambios citados ya
operados por las empresas, si se desea
que alcancen el máximo de eficiencia y
competencia en sus resultados de manera
estable y sostenible; deberá afectar
a todos los estamentos humanos, a todas las
personas de la organización involucrándolas
en esos cambios, y haciéndolas parte
integrante y a la vez dinamizadora de las
nuevas oportunidades y de la utilización de
los nuevos recursos puestos a su alcance.
Teniendo
en cuenta ideas
como las expresadas por el referido
Claude Gilleron, que señala que las
mutaciones sociológicas en el seno de la
propia plantilla "se derivan de un personal
que desea tener más iniciativa y más
responsabilidad; que aspira a otro tipo de
relación en la empresa y que rechaza el
autoritarismo casi militar; al mismo
tiempo que pide una autoridad con
competencia, un arbitraje segmentado. Todas
estas aspiraciones, “representan de hecho
una oportunidad excepcional" y se encuentran
en línea con los nuevos modelos culturales
que se implantan como referencias
fundamentales de la gestión excelente en los
noventa, por las tendencias mas competitivas
en el mundo desarrollado.
En lo que respecta a los cambios
estructurales en el seno de la empresa, como
son los relativos al cambio de cultura
corporativa o a su redefinición acorde con
los nuevos tiempos y las especificas nuevas
necesidades para competir en ellos, dice
Claude Gilleron que en la experiencia
por ellos vivida en ROWNTREE
MACKINTOSH, se hacía preciso
"aumentar nuestra capacidad de escucha y
liberar la comunicación, por una parte. Por
otra, movilizar todas las inteligencias de
la empresa y favorecer las iniciativas; así
como desarrollar un espíritu de equipo.
En una palabra, cambiar nuestro
comportamiento a la vez que el de nuestros
colaboradores, con objeto de alcanzar la
Excelencia, entendida como cero
defectos; pero no sólo la excelencia
individual, también la excelencia colectiva,
que es el resultado, de la puesta en acción
y de la sinergia de las capacidades
individuales".
La esencia del problema y sus salidas,
parece situarse según los expertos en el
ámbito del cambio global que nos envuelve y
modifica, querámoslo o no, paulatinamente
nuestros comportamientos y hábitos, y, con
ellos, nuestra cultura y objetivos; el
panorama ha cambiado. La innovación no es
cosa de tecnología, principalmente. Pero
no importa mucho que el empresario siga
aferrado al lápiz y a la secretaria si la
mentalidad está abierta.
Las transformaciones son, sobre todo,
culturales.
No parece que se trate de una moda; la
cultura empresarial ha existido siempre.
Ahora lo que se trata es que sea mejor.
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