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Por
Mikel Orrantia Diez & Orkatz Orrantia Albizu
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1.- LA COMUNICACIÓN E INFORMACIÓN DE IMAGEN:
NECESIDAD CRECIENTE EN LA EMPRESA
COMPETITIVA.
Dice un proverbio árabe que
"del árbol del silencio pende el fruto de
la seguridad" y, al parecer, muchos
empresarios de nuestro país hacen
suya, aún hoy, esta máxima, cuando optan
por el silencio informativo como estrategia.
Convencidos de que es peligroso informar y
de que los periodistas siempre van a
tergiversar o, en el mejor de los casos, a
mal interpretar y no comprender
correctamente sus mensajes e informaciones,
en ocasiones vitales y siempre interesantes
para las corporaciones y las empresas.
Sin embargo, la información corporativa
pública, eficiente, tratada y dirigida,
se convierte en un valor de uso
competitivo de primera magnitud para la
empresa que la utiliza eficientemente.
La Comunicación corporativa,
la imagen y la notoriedad interna y externa
que de ella se derivan, es un valor que
eleva la aceptación pública de la empresa, y
de sus actividades y objetivos, ante sus
públicos o audiencias y consolida, entre sus
colaboradores y empleados, una forma
"cultural" de ser concebida la organización,
incrementando la eficiencia con la
participación inteligente de todo el
personal. De esta manera, se les hace
partícipes de los éxitos, colaboradores de
los fracasos y miembros informados de un
equipo responsable.
La Comunicación empresarial logra ser una
gran herramienta competitiva. La imagen y
notoriedad que logra, controladas a
medida de necesidades y objetivos, se
convierten en un importante capital de uso
que se acumula, se invierte y se gasta para
competir y superar situaciones adversas o
críticas; más, si cabe, en una sociedad
como la nuestra que profundiza hacia lo que
parece ser una dura y larga crisis, y lo
hace en dirección de nuevos modelos de
gestión y participación, de producción y
comercialización, de organización
empresarial, de búsqueda de una nueva
excelencia y competitividad. Se trata del
paradigma citado ya por López de
Arriortua: "la inteligencia
creativa liberada"; que es,
en definitiva: "Información, libertad,
creatividad e inteligencia y conocimientos
liberados en la dirección apropiada."
La información de imagen,
tanto hacia el interior como hacia el
exterior de las organizaciones y empresas,
se convierte así en una útil e
imprescindible herramienta de gestión
general, excelente para el funcionamiento
competitivo de la empresa a todos los
niveles. En un capital de uso
fundamental.
Con su actividad cotidiana habitual, toda
empresa va configurando una imagen
corporativa de sí misma, quiéranlo o no
sus directivos y propietarios, entre los
grupos o públicos directamente concernidos,
entre los líderes de opinión y poder de la
sociedad de su entorno y relación, y entre
el público de su entorno más directo y la
opinión pública más en general.
2.- INNOVACIÓN Y MEDIO AMBIENTE =
COMPETITIVIDAD:
·
NUEVO PARADIGMA:
·
NUEVO MODELO DE GESTIÓN.
·
NUEVA CULTURA CORPORATIVA
El impacto y el establecimiento y
consolidación en España (en el marco de la
UE) de la generalización de la forma de
gobierno democrática en los ámbitos de la
cultura, las formas de vida ciudadana y
privada, la normalización de la actividad
transnacional y negociadora de los
sindicatos, de los grupos de interés y de
los grupos políticos, la incorporación de la
economía como actividad democrática, las
organizaciones empresariales, sociales y
ecologistas o vecinales, etc. no podía dejar
de incidir en la misma concepción y método
de dirigir y gestionar las empresas.
Incidir, en definitiva, en el cambio y
modificación/actualización de su cultura
corporativa.
La empresa española y vasca se encuentra
inmersa en la actual evolución mundial y
global que genera un único e
interdependiente mercado y una competencia
creciente dentro y fuera de nuestros propios
mercados más o menos próximos.
Todos los competidores de un sector,
servicio o producto pueden acceder a los
mismos capitales, iguales tecnologías y
sistemas. Pero, hay dos líneas estratégicas
paradigmáticas de gestión y actuación que
permiten a unos ser más competitivos que a
otros:
a)
El control apropiado de la notoriedad
necesaria para posicionarse apropiadamente
en los mercados y ante los públicos o
audiencias. La aceptación de la propia
reputación corporativa, imagen de marca,
manera de ser percibido por tus públicos, y
la credibilidad que para la empresa y la
organización se logran con las estrategias
globales de comunicación; y,
b)
La organización participativa,
inteligente, en la que el propio personal es
clave de éxito, que hace emerger la
creatividad e incorpora a su cultura
corporativa la participación responsable, la
opinión, el saber de sus colaboradores,
trabajadores y clientes, accionistas y
proveedores.
Como decía José Ignacio López Arriortua: “un
crecimiento crítico constante de carácter
exponencial, requiere una fuerza inagotable
que impulse la organización hacia la
rentabilidad, el beneficio y la generación
de riqueza para todos sus miembros y su
entorno social”; esa nueva fuerza es la
creatividad de sus miembros, por fin
liberada y orientada hacia el éxito con los
nuevos modelos de gestión excelente y
competitiva.
Es una autentica revolución en la
competitividad, que se opera día a día y que
nos aproxima a los métodos y filosofías
dominantes en los países y empresas más
competitivas del mundo, en cuya área
aspiramos a colocarnos de forma competitiva,
consolidada y estable.
La filosofía, ideología, valores, creencias,
supuestos - claves, expectativas, actitudes
y normas que ligan y ensamblan a una
comunidad y que es lo que define la cultura
corporativa, están cambiando
desde la generalización de la democracia en
nuestro país y en el España, y el avance y
generalización de las transformaciones
tecnológicas y sociales, así como desde la
revolución tecnocientífica, económica y
política mundial que se deriva del
advenimiento de una sociedad postindustrial
y de la nueva división internacional del
trabajo.
Del obsoleto paradigma de
patrón-empresario-padre-amo y compadre,
estamos pasando al empresario-gestor de
recursos limitados y productos
necesariamente muy competitivos; cuyo
prestigio personal viene a ser considerado
clave por sus públicos. Que gestiona una
diversidad de recursos clave de su éxito o
fracaso. Recursos tanto de prestigio
corporativo, económicos (de capital,
tecnológicos y de saber, de diseño e imagen,
energéticos y de materias primas) y humanos
(entre otras causas, por la dificultad
creciente de encontrar personal debidamente
preparado para los nuevos oficios que
demandan las tecnologías emergentes y los
productos en alza, con sus nuevos procesos
productivos, etc.).
Pues bien, entre otras importantes cosas,
en este contexto 'evolucionario',
el trabajo de los profesionales de
comunicación e imagen corporativa, debe
servir para crear los adecuados
canales de aceptación y relaciones
organizativas y empresariales, que permitan
encauzar las energías potenciales que la
empresa genera en su funcionamiento y
que, con el adecuado tratamiento, pueden
convertirse en comunicación positiva de
imagen y control apropiado de la propia
notoriedad. De esta manera, incluso
cuando no son tan buenas o son malas, las
informaciones deben tratarse
profesionalmente y no ser dejadas a su
libre discurrir, sin control, a merced del
uso y abuso de terceros, interesados a
menudo en una versión parcial e interesada
de los hechos contraria a los intereses de
la empresa y sus gestores.
Analizar y diagnosticar el estado interno de
la cultura corporativa en cada organización,
es una contribución imprescindible para
planificar su desarrollo y adaptación a
estos nuevos tiempos post-industriales
en los que deben, quiéranlo o no, competir
las empresas y sus hombres.
Saber comunicar esa cultura
de la forma adecuada y hacerla núcleo de
identidad, unión y participación corporativa
se convierte en una necesidad
acuciante para competir con éxito en
un mercado en el cual la competencia usa
estos recursos cada día con mayor
intensidad. Hasta el punto que no puede
haber integración de gentes, cultura
corporativa, sentido de empresa y de
organización sin política de comunicación.
La información es,
de esta forma,
"la
energía sin la cual deja de haber plan
organizado, decisión racional, contestación
o adhesión informada a los objetivos de la
empresa".
Desde luego no se trata de hablar por hablar
(o, informar por informar). Una empresa,
institución u organización no puede
convertirse en una estructura cristalina
absolutamente transparente y expuesta,
máxime en el marco de una sociedad
competitiva como la actual, mientras el
resto de organizaciones que disputan el
mercado, juegan la misma partida con cartas
ocultas.
Se debe poner en marcha una política
global de comunicación que, tras el
apropiado diagnóstico de la situación y de
las perspectivas de futuro, elabore y ponga
en funcionamiento un plan global y
estratégico de actuación que responda a
la necesidad de alcanzar unos objetivos
concretos en este campo.
Un trabajo de campo en investigación y
análisis, con su consiguiente diagnóstico,
ha de permitir la determinación de los
públicos objetivos o audiencias de la
empresa, potenciales receptores,
directos e indirectos, de sus "mensajes"
(informaciones y comunicaciones), de los
objetivos a corto, medio y largo plazo y de
las etapas y fases de trabajo concreto a
desarrollar en RR.PP.,
en comunicación y en información.
Por ello, se hace necesario para las
empresas y organizaciones diversas,
articular sus específicas políticas de
comunicación global, en el marco de una
"transparencia controlada" que haga
eficaz la necesaria comunicación y controle
permanentemente los desajustes y los
aspectos positivos que este tipo de
actuaciones producen.
Para controlar su imagen las empresas deben
dotarse de los servicios profesionales,
tanto internos como externos,
capaces de dar un adecuado tratamiento de
este tipo de problemas.
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