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INTRODUCCIÓN
El rol protagónico de los medios de
comunicación de masa fue una de las
características principales de la campaña
electoral del 2004. Todos los partidos
políticos participantes en esa contienda
utilizaron hasta donde pudieron estos medios
para canalizar sus mensajes dirigidos al
electorado.
Solamente a través de los canales de
televisión los partidos invirtieron cerca de
400 millones de pesos para pagar unas 54 mil
533 cuñas o anuncios de publicidad política.
Esto nos lleva a considerar que este fue el
principal medio utilizado por los candidatos
y las organizaciones que los aupaban para
llegar a la masa de electores, constituida
por más de cinco millones de dominicanos.
Lamentablemente, según los resultados de la
presente investigación, los mensajes
transmitidos no se basaron en el debate de
las ideas sobre los problemas más acuciantes
del pueblo dominicano. Primaron los ataques
personales, la chercha política y la
diatriba, sin faltar la demagogia.
Este trabajo explica también el enorme peso
del contexto nacional en el comportamiento
del electorado y en los resultados finales
del proceso de votación, que culminó con la
victoria del Partido de la Liberación
Dominicana (PLD).
Aunque el equipo de investigación tuvo
limitaciones de tiempo y de recursos para
profundizar en el tema que nos ocupa,
logramos reunir datos suficientes que
permiten reflexionar sobre el contenido y la
forma de las estrategias de campaña de los
partidos políticos, especialmente la del PLD.
Los capítulos cuatro y cinco contienen el
análisis específico del tema central de la
investigación. En ellos el lector o la
lectora encontrara informaciones inéditas y
opiniones altamente calificadas en torno al
proceso electoral y las estrategias de
campañas.
En los dos primeros capítulos analizamos la
situación económica y social del país en los
meses previos a las elecciones y los
protagonistas de ese proceso. Llama la
atención el hecho de que esta vez hubo una
alta participación de la sociedad civil en
el debate electoral.
Los únicos debates sobre aspectos
programáticos en los que participaron los
candidatos presidenciales fueron promovidos
por grupos de la sociedad civil. Ese es un
aspecto que este trabajo logra resaltar,
dada la importancia que reviste para el
fortalecimiento de la democracia dominicana.
Diseño de la investigación
Todo estudio de la realidad, por simple que
parezca, requiere de una serie de pasos
previos al punto de partida. El tema que
ocupa nuestra atención no es la excepción.
Estudiar la estrategia de comunicación de un
partido político en un momento determinado
nos lleva a un análisis de coyuntura
apasionante, que implica verificar el
comportamiento de las fuerzas económicas y
sociales que interactúan directa o
indirectamente, a favor o en contra de los
intereses en juego. En este tipo de procesos
no hay fuerzas neutrales.
Las elecciones presidenciales del 16 de mayo
del 2004 fueron precedidas de una intensa
campaña proselitista en la que participaron
24 partidos y movimientos políticos
reconocidos legalmente. Adicional a ellos
también participaron otras organizaciones
políticas y sociales que no cuentan con el
aval de la Junta Central Electoral, máximo
tribunal de elecciones del país.
Delimitar los alcances de la investigación,
justificarla, definir sus objetivos y
establecer la metodología a seguir son pasos
imprescindibles antes de comenzar a buscar
respuestas a las preguntas o interrogantes
que motivan este estudio.
Alcances y limites de la investigación
El tema objeto de nuestra investigación es
simple y específico: Estrategia de
Comunicación del Partido de la Liberación
Dominicana durante la Campaña Presidencial
del 2004.
Aunque los partidos políticos dominicanos
viven en campaña, que intensifican cuando se
aproximan procesos electorales nacionales,
este estudio se limita al período de tres
meses establecido por ley y regido por la
Junta Central Electoral, es decir, del 15 de
febrero al 14 de mayo del 2004.
Las elecciones son fenómenos sociales
influenciados por el contexto socioeconómico
y político en que se realizan. Por tanto
resulta imposible aislar el análisis de
estos procesos de su contexto.
Atendiendo a ese criterio, este estudio
revisa los principales elementos que
caracterizaron la coyuntura electoral del
2004 para verificar en qué medida estos
influyeron en el comportamiento del
electorado.
En términos precisos se pasa balance a la
realidad económica y social del país en los
meses previos a las elecciones, se revisa el
comportamiento de los actores y
protagonistas del proceso (partidos
políticos, Junta Central Electoral, Sociedad
Civil, gobiernos y organismos
internacionales) y se analiza las
características generales de las estrategias
de campaña implementadas por los tres
partidos políticos mayoritarios.
Es muy difícil entender las limitaciones y
aciertos de la estrategia de comunicación
del PLD al margen de los elementos
coyunturales antes mencionados. Sin embargo,
hay que evitar que se confunda el objeto de
la presente investigación mediante la
distracción derivada de la profundización en
temas colaterales.
El análisis del tema que nos ocupa tiene
como soporte básico la propaganda-publicidad
divulgada por encargo del PLD a través de la
televisión y la radio durante el período
comprendido entre el 15 de febrero y el 14
de mayo del 2004.
Justificación
Todo lo que hacen o dejan de hacer los
partidos políticos es de interés colectivo.
Para bien o para mal, esté consciente o no
la ciudadanía.
Ese interés es mayor cuando se trata de
decidir la suerte de la administración
pública por un período de cuatro años. Y de
eso se tratan las elecciones. En ellas se
pone en juego el destino de las cosas
públicas.
Investigar el comportamiento de un partido o
de una actuación de él en una coyuntura
electoral específica supera los
requerimientos de un trabajo puramente
académico. Más que eso se trata de una forma
de empujar para que los asuntos que atañan a
la población se manejen con responsabilidad,
honestidad y justicia. Es al mismo tiempo,
un medio de denuncia y crítica contra la
mentira y el engaño, la manipulación y el
mal uso de los recursos provenientes de los
contribuyentes.
Es harto sabido que contra los partidos
políticos llueven las quejas procedentes de
distintos sectores de la sociedad en la que
operan. ¿ Qué sería de ellos si la sociedad
dejara de darle seguimiento a su conducta
cotidiana?.
En el caso particular de la República
Dominicana, la pasión de la población por la
actividad política es todavía alta. Un
estudio reciente de la Red Interamericana
por la Democracia demostró que el 26% de los
dominicanos milita en algún partido
político. Ese es el más alto porcentaje de
participación política de América Latina,
cuyo promedio de militancia política es de
7.7%.
Estos datos justifican aún más la
realización de este modesto estudio.
Objetivos
Objetivo General
Demostrar que la campaña electoral del 2004
estuvo matizada por los ataques personales y
grupales de los candidatos presidenciales y
sus partidos y careció de un amplio debate
sobre las causas y posibles soluciones de
los grandes problemas del país. Al mismo
tiempo el estudio persigue poner en
evidencia qué las estrategias de campaña de
los partidos se fundamentaron en el uso
intensivo de los medios masivos de
comunicación, especialmente de los
electrónicos (televisión y radio), superando
el tradicional énfasis en mítines, marchas,
caravanas y otros medios de medición de
fuerzas.
Objetivos Específicos
Determinar que aunque la estrategia de
comunicación del Partido de la Liberación
dominicana fue exitosa, ésta no se
fundamentó en propuestas de solución de la
crisis del país.
Establecer el impacto que tuvo la crisis
económica y social del país en el
comportamiento electoral de los votantes,
independientemente a la eficiencia o no de
las campañas de los partidos.
Mostrar las herramientas comunicacionales
que utilizó el PLD en la campaña
presidencial que le permitió alcanzar el
triunfo electoral.
Analizar la participación de la Sociedad
Civil dentro de la contienda electoral y
verificar qué los partidos políticos dejaron
de ser los únicos protagonistas de los
procesos electorales dominicanos.
Metodología
Este trabajo consiste en un estudio o
investigación explicativa, basada en el
análisis coyuntural de las estrategias de
comunicación del Partido de la Liberación
Dominicana, dirigido a responder cómo se
manifestó este partido en materia de
comunicaciones y su correlación con las
otras dos fuerzas políticas mayoritarias del
país.
Este estudio se apoya en un diseño no
experimental, tomando como sujetos de
investigación a los tres partidos
mayoritarios que participaron en la
contienda electoral del 2004.
La realización del presente estudio sería
imposible sin dar una serie de pasos, entre
los que se destacan los siguientes:
Búsqueda y sistematización de datos que
permiten ilustrar los antecedentes y los
rasgos sobresalientes de la coyuntura
socioeconómica y política del país en los
doce meses antes del día de las elecciones.
Investigar en qué medida, además de los
partidos políticos, intervinieron otros
protagonistas en el proceso electoral y en
qué basaron su estrategia de comunicación.
Entrevistar a expertos en análisis de
coyunturas sobre el proceso electoral del
2004 y su significado para el sistema
democrático de la República Dominicana.
Revisión general de las estrategias de
comunicación que pusieron en marcha los tres
partidos mayoritarios durante la campaña
electoral.
Análisis de contenido de los spots de
televisión y radio que usó el Partido de la
Liberación Dominicana durante el trimestre
comprendido entre el 15 de febrero y el 14
de mayo del 2004, período oficial de la
campaña electoral.
Investigar el monto de la inversión de los
partidos en publicidad o propaganda
canalizada por los medios de comunicación,
especialmente radio y televisión.
Las principales fuentes de las que se nutre
esta investigación son, entre otras, el
Banco Central de la República Dominicana, la
Junta Central Electoral, los archivos de la
Fundación Institucionalidad y Justicia,
Participación Ciudadana y la Cámara
Americana de Comercio de la República
Dominicana.
Otras fuentes valiosas consultadas son los
diarios nacionales, las áreas de
comunicación de los partidos políticos y las
compañías especializadas en medición de
opinión pública como: la Empresa de Medición
Electrónica de Audiencia AGB Dominicana (por
sus siglas en Inglés) y OGM Central de Datos
(división de información del Periódico El
Caribe).
También aportaron datos e informaciones
valiosas las extensas conversaciones del
equipo de investigación con expertos en
análisis de coyuntura de la talla de Juan
Bolívar Díaz, Pedro Catrain, José Israel
Cuello, Rafael Toribio e Isis Duarte.
Definición de conceptos básicos
En este trabajo hacemos uso de una serie de
conceptos, que es necesario manejar para
entender todo su contenido que a
continuación desglosaremos.
Coyuntura: es un corte en el momento actual
o en el presente del desarrollo de la
totalidad social o estructural de un hecho o
acontecimiento, desde el punto de vista de
la correlación de fuerzas. Además según
Helio Gallardo, en su libro "Fundamentos de
formación política" la coyuntura permite
intermediar entre los sucesos y el largo
plazo, entre la estructura y la acción.
Entender una coyuntura hace posible el
actuar aquí y ahora correctamente. A la
coyuntura también se le llama estado de
correlación de fuerzas.
Análisis coyuntural económico-político: Es
aquel que analiza el presente como un
momento concreto de un desarrollo
estructural. Describe un contexto en el que
los actores sociales son activos y narra un
momento preciso de un largo período
respaldado en sucesos ocurridos en un
desarrollo estructural mayor.
Análisis de Coyuntura: es la reconstrucción
teórica y real de la cosa u objeto que
queremos evaluar. Es el estudio de una
escena política en donde hay distintas
categorías de actores, y que permite
entender una situación histórico-geográfica
concreta. Además se entiende como el examen
de los protagonistas, es decir, sectores
sociales, aparatos, y sus relaciones.
Para realizar un análisis de coyuntura es
indispensable tener elementos e información
que coadyuven a conocer lo referido a las
leyes generales del desarrollo de la
sociedad.
Los actores que inciden en el análisis de
coyuntura en el ámbito social o
institucional son:
Protagonistas
Ayudantes
Opositores
Destinatarios
Situación
El proyecto
Dispositivos prácticos de tipo institucional
y tecnológico.
Estos actores pueden ser personas, grupos,
instituciones, iglesias, medios de
comunicación, sindicatos, partidos, etc.
Objetivos del análisis de coyuntura:
Redefinir la correlación de fuerza de un
momento y una situación social o
institucional, generado por un
acontecimiento.
Reconstruir las prácticas sociales o
institucionales de la manera como se dieron
en un momento dado.
Señalar la estrategia y la táctica de los
actores sociales en el seno de una sociedad
o de una institución.
Mostrar la presencia o el ocultamiento de
las contradicciones de fondo de una sociedad
o de una institución.
Relacionar los momentos coyunturales con el
movimiento profundo de las estructuras
sociales o institucionales.
Importancia del Análisis de Coyuntura: Es
importante porque ayuda a comprender los
sucesos que ocurren en un momento
determinado integrando los eventos
económicos, políticos, ideológicos y
sociales, tanto locales como
internacionales, en una explicación objetiva
y profunda.
Herramientas del Análisis de Coyuntura:
Acontecimientos
Escenarios
Articulación o relación entre estrategia y
coyuntura
Actores
Relación de Fuerzas
Comunicación estratégica: Es la práctica que
tiene como objetivo convertir el vínculo de
las organizaciones con su entorno cultural,
social y político en una relación armoniosa
y positiva desde el punto de vista de sus
intereses u objetivos. Es una herramienta
disponible para organizaciones de cualquier
naturaleza: empresas, fundaciones, entidades
de gobierno, instituciones religiosas,
grupos y marcas. Proyecta la identidad de
las organizaciones en una imagen que suscite
confianza en su entorno relevante y adhesión
en su público objetivo.
Propaganda: Es un instrumento de
comunicación que utilizan los gobiernos, los
partidos políticos y otras instituciones
para dar a conocer una ideología. Utilizan
la radio, la televisión, entre otros, como
medio de publicidad.
Partidos políticos: Son organizaciones que
se caracterizan por su singularidad, de base
personal y relevancia constitucional.
Expresan el pluralismo político, concurren a
la formación y manifestación de la voluntad
popular y es el instrumento fundamental para
la participación política.
Campaña electoral: Es el conjunto de
actividades lícitas realizada por los
contendientes electorales, una vez
proclamados formalmente como tales,
destinadas a la captación de sufragios,
actividades que son normalmente
subvencionadas, directa o indirectamente, al
menos de modo parcial, mediante fondos
públicos. También es la herramienta que
utilizan los partidos políticos para
conseguir que los ciudadanos (los electores)
voten por el candidato que ellos proponen.
Marketing Electoral: Es el planteamiento, la
realización y difusión de determinados
mensajes con ocasión de la puesta en marcha
de procesos electorales, para designar el
gobierno de una determinada comunidad
política.
Marketing Político: Es el conjunto de
técnicas empleadas para influir en las
actitudes y en las conductas ciudadanas a
favor de ideas, programas, y actuaciones de
organismos o personas determinadas que
detentan el poder, intentan mantenerlo y
consolidarlo o aspiran a conseguirlo. Es el
instrumento por el cual las organizaciones
partidarias y sociales pueden establecer con
mayor precisión los deseos y aspiraciones de
los ciudadanos.
Medios de Comunicación: Son una forma y un
espacio de integración social. Definen la
agenda pública, es decir, aquello que de lo
que se habla. Son fundamentales, porque las
relaciones que el quipo de campaña tiene con
la prensa, la radio, o la televisión
determinan el éxito o el fracaso de los
actos realizados.
Publicidad Política: Es la propaganda
electoral: las vallas publicitarias, las
banderolas, los carteles con las caras de
los candidatos, gorras, camisetas y los
debates.
Televisión: Es un medio creativo y flexible
de comunicación. Consigue un impacto
creativo por medio del color y el
movimiento. Ofrece a los publicistas un
prestigio que ningún otro puede igualar.
Radio: Es un medio de comunicación personal
que aprovecha sus variadas estaciones y sus
diversos formatos para dirigir la publicidad
a segmentos del público muy bien definidos.
Cuenta con una amplia cobertura. Es
inmediata, móvil y sus costos de producción
son relativamente bajos.
CAPITULO I
SITUACIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL DE LA REPUBLICA
DOMINICANA EN LA COYUNTURA ELECTORAL DEL
2004
La coyuntura electoral del 2004 estuvo
matizada por el hecho de que la economía
dominicana se desplomó en el 2003 al
decrecer en casi un 3% después de una década
de crecimiento sostenido (1992-2002) que
generó admiración de otros países y de
organismos internacionales. En el período
mencionado el Producto Interno Bruto (PIB)
creció a un ritmo promedio anual del 7.7%.
(Ver Informe del Banco Central Nuevas
Cuentas Nacionales 1991-2003, Santo Domingo,
julio del 2004.
La crisis económica del 2003 se prolongó
hasta los primeros meses del 2004 y tuvo
repercusiones terribles en la calidad de
vida de toda la población, especialmente en
aquella de más bajos ingresos.
Inflación, desempleo, deterioro de los
servicios básicos, devaluación de la moneda
y reducción de las inversiones públicas y
privadas fueron algunas de las
manifestaciones de esa crisis económica, la
peor del país en la última década.
La atribución de responsabilidades en las
causas de la crisis concentró gran parte del
debate electoral de los últimos meses del
2003 y de los primeros del 2004. Mientras
los partidos opositores culpaban al Gobierno
de las penurias económicas que sufría el
pueblo, el oficialista Partido
Revolucionario Dominicano (PRD) atribuía el
origen de la crisis a factores externos y a
dificultades heredadas de administraciones
gubernamentales anteriores.
Cifras del Banco Central indican que el
ingreso per cápita de los dominicanos se
redujo en un 24.3% durante el año 2003, dato
que ilustra el drama que vivió todo un
pueblo. Este se prolongó hasta los primeros
meses del 2004, justamente cuando la campaña
electoral estaba en pleno apogeo.
Crisis bancaria
Uno de los factores desencadenantes del
deterioro de la economía dominicana fue, sin
lugar a dudas, la quiebra en cadena de tres
bancos comerciales, incluido el segundo en
tamaño del país.
La sociedad dominicana recibió en marzo del
2003 las primeras noticias oficiales de la
quiebra del Banco Intercontinental (Baninter),
atribuida por las autoridades monetarias a
un colosal fraude. Más tarde se conocería
que el Banco Nacional de Crédito (Bancrédito)
y el Banco Mercantil también estaban en
bancarrota, situación que impactó muy
negativamente en la economía e hizo pensar
que todo el sistema financiero caminaba
hacia la ruina inevitable.
El Gobierno, en un esfuerzo por salvar la
confianza de la población en el sistema
bancario, asumió todos los compromisos
financieros que tenían los bancos quebrados
con inversionistas y ahorrantes. Ello
involucró una suma de dinero superior a los
78 mil millones de pesos, cifra mayor al
Presupuesto Nacional del 2003.
Esta intervención de las autoridades
monetarias en el rescate bancario, con un
costo aproximado al 20.3% del PIB en el
2003, supuso una presión muy fuerte sobre
las finanzas del sector público consolidado
y, además, las reservas internacionales se
redujeron a niveles críticos. La emisión
monetaria aumentó en 101.6% con respecto al
2002.
La crisis económica se hizo obvia con la
disolución del Baninter y continuó con la
posterior venta de Bancrédito y del Banco
Mercantil, con la pérdida de confianza que
se generó a raíz de esos fracasos bancarios.
Las autoridades del Banco Central expresaron
que el fracaso de estas instituciones
financieras se debió a que no tenían
liquidez y capital suficientes, sus activos
eran muy riesgosos y de baja calidad, e
implementaban malas prácticas contables que
escondían la verdadera situación.
El Banco Central emitió grandes sumas de
dinero a depositantes de Baninter, lo cual
resultó en un incremento en la liquidez de
la economía. Este exceso de liquidez pasó al
mercado cambiario, aumentaron las presiones
sobre el peso.
Entonces, las autoridades monetarias
emitieron certificados a tasas anuales de
32% a 36% para absorber la liquidez y
reducir las presiones inflacionarias y de
devaluación.
Como consecuencia de la creación de este
enorme déficit cuasi-fiscal, empeoró la
situación fiscal del sector público y, por
el aumento resultante en las tasas de
interés, la inversión privada se vio
desplazada. De igual manera, los retrasos en
la implementación de las medidas económicas
necesarias y la incertidumbre política,
contribuyeron a acelerar la salida de
capitales.
El costo fiscal de la crisis bancaria del
2003 en República Dominicana fue uno de los
más altos del mundo, un 20.3% del Producto
Interno Bruto.
Esto dio lugar a un comportamiento
contractivo de la economía dominicana, como
resultado de un costo fiscal más alto que el
costo promedio.
Por lo cual, la confianza de los agentes
económicos se había caído y no se preveía el
inicio de la recuperación de la economía
sino hasta inicios del 2005.
Inflación
Todos los indicadores macroeconómicos se
desestabilizaron a consecuencia de la crisis
de la economía: las tasas cambiarias, el
movimiento de los precios, las tasas de
intereses...
En el caso específico de la inflación, ésta
alcanzó un 46.2% en el 2003, lo que
significa que superó la cifra total del
crecimiento de los precios durante la década
inmediatamente anterior (1992-2002).
En el primer trimestre del 2004, el nivel de
precios siguió aumentando, especialmente en
los meses de enero y febrero, cuando la
inflación fue de 9.23% y 11.25%,
respectivamente.
A partir de marzo se inicia una tendencia
hacia la reducción de la inflación, primer
indicador de que la crisis económica
comenzaba a ceder a causa de la drástica
reducción del circulante o masa monetaria.
La población consumidora, sin embargo, no
percibía ese fenómeno debido a que la
especulación comercial se tragaba los
beneficios de las ligeras reducciones de
precios que se estaban registrando. Por
tanto la inflación o el alto costo de la
vida siguió siendo el tema más candente de
la campaña electoral.
El presidente Hipólito Mejía, quien buscaba
su reelección, se convirtió en el blanco de
las críticas políticas y la población que lo
veían como el único responsable del festival
de altos precios que se bailó durante la
campaña proselitista del 2004.
Sin embargo, entre las causas que explican
los altos niveles inflacionarios que padeció
el pueblo dominicano durante más de 18 meses
consecutivos figuran, además de la crisis
financiera, el alza sostenida de los precios
del petróleo en los mercados internacionales
y la pesada carga de la deuda externa del
país.
Todos los procesos inflacionarios son
dolorosos pero éste fue uno de los peores
debido a que los alimentos y la medicina
fueron los más afectados, sin que el Estado
adoptara las necesarias medidas
compensatorias a favor de las familias
pobres.
Devaluación de la moneda
En febrero del 2003 la tasa cambiaria del
dólar estaba a 17 pesos por uno y un año
después, es decir, en febrero del 2004 la
moneda estadounidense se cotizaba a 55 pesos
por uno.
Esta drástica devaluación de la moneda
dominicana convirtió al peso en "sal y agua"
y echó por la borda la estabilidad
macroeconómica que había logrado el país de
manera sostenida durante diez años
consecutivos.
Las repercusiones de este fenómeno no se
limitaron a los niveles de precios en el
mercado interno. También alteraron
negativamente todos los compromisos
internacionales del país y le quitaron
capacidad adquisitiva a las personas y a las
empresas, muchas de las cuales pagaron con
la ruina.
Visto este contexto, no era casual que la
meta de detener la devaluación del peso
dominicano ante el dólar estadounidense se
convirtiera en una de las principales
ofertas de los tres principales candidatos a
la presidencia.
Catástrofe eléctrica
Otro grave problema socioeconómico presente
en el contexto preelectoral del 2004 fue la
crisis energética, empeorada por dos
fenómenos coyunturales: el alza de los
precios del petróleo y la compra por parte
del Estado de las acciones privadas de dos
de las tres distribuidoras de energía.
El primer fenómeno disparó los costos
operacionales de todas las empresas
energéticas (generadoras y distribuidoras),
por lo tanto, las tarifas que pagan los
consumidores. Mientras que el incremento de
la intervención del Estado en el negocio
eléctrico debilitó la eficiencia alcanzada
en los sistemas de cobros de la energía
servida, lo que se tradujo en disminución de
las recaudaciones, específicamente de
Edenorte y Edesur.
A esta situación negativa se agregó otra: la
incapacidad del Estado para pagar el
subsidio a las familias pobres.
La consecuencia más inmediata y dolorosa de
esta situación fue el desplome del sistema
energético nacional, a tal punto que la
oferta de electricidad se mantuvo por debajo
de la mitad de la demanda. Decenas de miles
de hogares dominicanos tuvieron que
conformarse con menos de cinco horas de
energía al día durante varios meses.
Es obvio que estábamos frente a una
catástrofe nacional que no solo afectaba
sensiblemente la calidad de vida de la
población. También puso en estado crítico a
miles de empresas pequeñas, medianas y
grandes lo que provocó despidos masivos de
empleados y quiebra de productores y
artesanos de todo el territorio nacional.
Deterioro de los servicios básicos
La crisis económica del país se manifestó
también en el deterioro progresivo de los
servicios básicos de salud, educación,
higiene urbana, agua potable y del
transporte público.
Durante todo el año 2003 y el primer
semestre del 2004 llovieron las denuncias de
precariedades en los hospitales del Estado,
a lo que se agregaron paros frecuentes de
médicos y paramédicos que reclamaban
aumentos salariales. Las denuncias,
comprobadas por los medios de comunicación,
daban cuenta de la falta de medicina,
equipos, material gastable, de combustibles
para las plantas de emergencia y de muchas
otras precariedades.
Denuncias similares provenían del sector
educativo en donde hasta el desayuno escolar
llegó a paralizarse por falta de fondos.
Las instituciones públicas responsables de
garantizar los servicios de salud y
educación perdieron la capacidad de
endeudamiento y por tanto se vieron
imposibilitadas a resolver los problemas
cotidianos que se les presentaban.
Negociaciones con el Fondo Monetario
Internacional (FMI)
Ante el evidente deterioro de la economía
dominicana el Gobierno se vio precisado a
solicitar la intervención del Fondo
Monetario Internacional (FMI) a fin de
obtener recursos frescos para evitar que la
situación empeorara. Como resultado de esta
acción, a final de septiembre del 2003 se
anunció un acuerdo entre el Estado y el
organismo internacional que implicaba la
adopción de una serie de medidas fiscales y
monetarias que ayudarían a la recuperación
del sistema bancario y evitarían mayores
repercusiones de la crisis que afectaba al
sector por la quiebra del Baninter.
Ese acuerdo fue respaldado por las
principales fuerzas económicas y políticas
del país, incluyendo a los partidos de la
oposición, en vista de que el mismo no
implicaba grandes sacrificios para la
población aunque imponía disciplina en los
gastos gubernamentales.
Pero dos meses después de firmado el
convenio éste se cae debido a que las
autoridades dominicanas, sin consultar con
el FMI, asumieron compromisos por más de 15
mil millones de pesos para intentar salvar
al Banco Nacional de Crédito, que también se
encontraba en una situación de iliquidez.
El mal manejo de esta crisis bancaria por
parte del Gobierno traería consecuencias muy
dolorosas para el país y para el propio
partido gobernante, que aspiraba a
permanecer en el poder.
La ruptura del acuerdo con el FMI implicó,
entre otras cosas, la suspensión de los
desembolsos de todos los préstamos
concertados con organismos internacionales,
situación que hizo más grave la crisis
económica y por tanto crecieron las
dificultades del Gobierno.
Un nuevo acuerdo con el FMI se firmó en
febrero del 2004 cuando la campaña electoral
estaba en apogeo pero éste también sería
violado por un Gobierno, que estaba empeñado
más que nada en obtener su reelección. Esta
vez, el motivo principal para la ruptura fue
la compra por parte del Gobierno de las
acciones mayoritarias que tenía el sector
privado en dos de las tres distribuidoras de
energía, medida electoral que contrario a lo
prometido por las autoridades, agravó la
crisis del vital servicio eléctrico.
Aunque se negoció un tercer acuerdo, éste
tampoco se materializó a causa del empeño
del Presidente Hipólito Mejía de poner en
primer plano la reelección, no obstante a
que todas las encuestas indicaban que ese
proyecto político no tenía ninguna
posibilidad de éxito en un país agobiado por
la crisis económica y por las malas
practicas de sus gobernantes.
En medio de ese contexto al Partido de la
Liberación Dominicana (PLD) y a su candidato
presidencial, Leonel Fernández, le
resultaría mucho más fácil ponerse al frente
de las crecientes deseo de cambio del pueblo
dominicano, que daba diversas muestras de
cansancio frente al desacreditado equipo
gobernante.
Descontento social, económico y político
La incapacidad del Gobierno de negociar un
acuerdo con el FMI se convirtió para muchos
sectores nacionales en una contundente
evidencia de que sin un cambio de mando en
las riendas del Estado sería imposible
superar la peligrosa crisis económica que
sufría el país.
Casi la generalidad de los sectores sociales
responsabilizaban al Gobierno y el
Presidente Mejía del estado de cosas
imperante y la indignación por la forma en
que se conducían los asuntos públicos era
cada día más evidente en amplios segmentos
de la población.
En ese sentido se manifestaron
organizaciones comunitarias y populares,
representantes de las iglesias y de la
denominada sociedad civil, sectores
empresariales y hasta diplomáticos.
La situación económica y social era
explosiva hasta mayo del 2004, el mes de las
elecciones, cuando la tasa cambiaria del
dólar llegó a cotizarse a 55 pesos por uno
mientras el país permanecía apagado, la
inflación continuaba su agitado curso.
Productos tan populares como el arroz, la
yuca , la carne de pollo y la leche
alcanzaron precios sin precedentes y
resurgieron las colas para comprar gas y
gasoil.
CAPITULO II
PROTAGONISTAS DEL PROCESO ELECTORAL
El proceso electoral del 2004 adquirió una
importancia especial, opacada un poco por la
polarización de fuerzas, debido a que además
de los partidos y de la Junta Central
Electoral en el mismo actuaron otros
sectores de la sociedad.
Si bien la crisis económica y el tema de la
reelección iban a centrar la atención de los
actores del proceso, hubo también
incursiones interesantes de la sociedad
civil en sentido diferente.
Opciones para todos los intereses y
preferencias
Los 5 millones 20 mil 703 dominicanos y
dominicanas que tenían derecho a ejercer el
voto en las elecciones del 16 de mayo del
2004 encontraron una gama de opciones que
representaban diversas corrientes políticas
de ayer y de hoy.
Los once candidatos presidenciales que se
inscribieron en la Junta Central Electoral
fueron apoyados por 24 partidos y
movimientos políticos, cuyas bases
filosóficas van desde el marxismo hasta el
neoliberalismo.
Tres de esos candidatos fueron sustentados
por organizaciones de Izquierda. Uno de
ellos es Ramón Almanzar, ingeniero agrónomo
de formación, presidente del Partido Nueva
Alternativa, quien encabezó una alianza de
diez grupos de orientación marxista.
Rafael Flores Estrella, antiguo funcionario
gubernamental y dirigente del Partido
Revolucionario Dominicano, logró que la
Fuerza por la Revolución, también de
ideología marxista, inscribiera e impulsara
su candidatura presidencial.
La tercera opción de Izquierda la representó
el periodista Raúl Pérez Peña (Bacho),
fundador del denominado Partido de la
Auténtica Democracia.
Los partidos tradicionales participaron en
esta campaña electoral en torno a tres
candidaturas; la de Leonel Fernández,
Hipólito Mejía y Eduardo Estrella.
Fernández, quien ya había ocupado la
presidencia de la República (1996/2000), es
abogado de profesión y acumuló experiencia
como profesor universitario. Su candidatura
fue respaldada por el Partido de la
Liberación Dominicana (PLD), la Fuerza
Nacional Progresista (FNP), el Bloque
Institucional Social Demócrata (BIS), el
Partido de los Trabajadores Dominicanos (PTD),
la Alianza por la Democracia (APD) y la
Unión Demócrata Cristiana (UDC), entre
otros. En el paquete había una mezcla de
intereses e ideologías que pasaban desde el
socialismo marxista hasta la ultraderecha
ortodoxa.
Hipólito Mejía, quien buscaba la reelección,
logró conformar un frente de partidos
encabezado por el PRD y completado por el
Quisqueyano Demócrata Cristiano (PQDC), el
de la Unidad Democrática (UD), el
Renacentista Nacional (PRN), el Partido de
la Unidad Nacional (PUN), y otros.
El Partido Reformista Social Cristiano (PRSC),
tradicional representante de las ideas más
conservadoras de la sociedad dominicana,
postuló a Eduardo Estrella, un ingeniero de
Santiago cuya militancia política era poco
conocida hasta hace un par de años. El
Partido Nacional de Veteranos y Civiles (PNVC)
fue la única organización que respaldó la
candidatura presidencial de Estrella.
Otros partidos políticos decidieron
participar de manera independiente en estas
elecciones.
El Partido Revolucionario Independiente
(PRI) llevó como candidato presidencial a
Trajano Santana, un abogado relativamente
joven en esa organización con poca
experiencia política y administrativa.
El ex presidente de la Cámara de Diputados
Rafael Peguero Méndez participó en la
contienda como candidato presidencial del
Partido Popular Cristiano (PPC), cuya
dirigencia adquirió tras ser expulsado del
PRD acusado de alta traición.
Ramón Emilio Concepción fue el candidato
presidencial del Movimiento de la
Solidaridad Nacional (MSN), organización
recién creada y reconocida por la Junta
Central electoral.
Ramón Nelson Didiez Nadal fue el candidato a
la presidencia por el Partido Demócrata
Popular (PDP), fundado por el fenecido
contra almirante Luis Homero Lajara Burgos.
Mientras que la Alianza Social Dominicana (ASD)
llevó como candidato a Carlos Ramón Bencosme
Adames.
No obstante, a esta gama de opciones
electorales, la campaña electoral se
polarizó entre las alianzas que respaldaban
a Leonel Fernández y las que sustentaban la
candidatura de Hipólito Mejía. Aunque
Eduardo Estrella mereció un tratamiento
preferencial frente al resto de los
candidatos presidenciales.
Es oportuno recordar que las divisiones que
afectaron tanto al PRD como al PRSC se
convirtieron en puntos débiles para las
candidaturas de esos partidos, situación de
la que sacó amplias ventajas el candidato
del PLD.
Meses antes de las elecciones el PRD tenía
más de siete aspirantes a la nominación
presidencial y finalmente se impuso Hipólito
Mejía, quien fue objeto intensas críticas
dentro de su propio partido y ni qué hablar
de las recibió por parte de la oposición y
de otros sectores.
El PRSC, tenía a dos grupos enfrentados, uno
de los cuales resistió hasta el último
momento reconocer la candidatura
presidencial de Eduardo Estrella. Connotados
dirigentes reformistas llamaron a votar por
Leonel Fernández, el candidato del PLD.
Participación de la Sociedad Civil
En la campaña electoral del 2004 se confirmó
que definitivamente quedó atrás el concepto
de que los únicos protagonistas de los
procesos electorales son los partidos
políticos.
La incursión en el proceso de organizaciones
e instituciones no partidarias fue intensa,
amplia y sostenida.
Esa incursión o participación se hizo
mediante forma diversas, entre las que
sobresalen el monitoreo de las acciones de
candidatos y partidos, la promoción de un
código de ética electoral, la observación
del proceso de votación, la celebración de
encuentros con los principales candidatos
presidenciales y las denuncias de
irregularidades cometidas en el proceso.
Coaliciones de organizaciones de la sociedad
civil y entidades individuales realizaron
encuentros con los candidatos presidenciales
de las tres fuerzas políticas mayoritarias
del país: Leonel Fernández, del PLD,
Hipólito Mejía del PRD, y Eduardo Estrella,
del PRSC en los que debatieron temas de
interés para los participantes en esas
actividades.
La Fundación Institucionalidad y Justicia (FINJUS)
auspició la realización de conferencias con
los referidos candidatos presidenciales en
las que requirió la propuesta de Fernández,
Mejía y Estrella para enfrentar la
corrupción administrativa. Los
planteamientos formulados en esos debates
fueron recogidos en el libro "Propuestas
anticorrupción: Candidatos presidenciales
2004" publicado dos semanas antes de los
comicios.
La Cámara Americana de Comercio también
invitó a esos candidatos a presentar ante su
membresía las propuestas programáticas que
ofertaban para afrontar la crisis económica
del país.
Encuentros similares fueron promovidos por
los grupos participantes en el denominado
Dialogo Nacional, que presidió monseñor
Agripino Núñez Collado, rector de la
Pontificia Universidad Católica Madre y
Maestra.
Todos estos eventos fueron divulgados y
transmitidos por canales de televisión,
hecho que le agregó valor pedagógico y los
convirtió en una importante fuerza de
presión para los partidos y sus candidatos,
que en más de una ocasión tuvieron que
referirse a los planteamientos programáticos
reclamados por la sociedad civil.
Los productores de telediarios también
hicieron programas especiales con los
candidatos en los que se debatieron, de cara
al público, los planteamientos programáticos
de cada uno de ellos.
La observación electoral y el monitoreo de
la campaña por parte del movimiento cívico
Participación Ciudadana también fueron
acciones muy importantes de la sociedad
civil durante el proceso electoral del 2004,
que fue uno de los menos violentos de la
historia democrática de la República
Dominicana.
Si en algún momento los partidos tuvieron
que abordar en la campaña algunos aspectos
programáticos en gran medida el merito
corresponde a las organizaciones de la
sociedad civil que jamás dejaron de levantar
la bandera de este reclamo.
CAPITULO III
ESTRATEGIA DE CAMPAÑA DE LOS PARTIDOS
MAYORITARIOS
Una campaña que carece de estrategia, carece
de eje central, y esto afecta negativamente
a todas las demás áreas que la integren,
independientemente de los recursos a su
disposición.
La estrategia de campaña es simplemente una
definición de cómo ganar. El mensaje es el
arma más poderosa de un candidato o campaña,
y para que sea eficaz, este mensaje debe
comunicar la estrategia de campaña y al
mismo tiempo, debe unir todas las realidades
del país, de la sociedad y de los
protagonistas de la campaña.
Estos planteamientos están centrados dentro
de las conceptualizaciones del marketing
político, específicamente en el marketing
electoral, que no es más que la elaboración
de mensajes estratégicos para campañas
políticas, dirigida a grupos sociales
numerosos, ayudando de esta manera a escoger
a la gente una alternativa con ciertos
beneficios entre varias del mercado
electoral.
Por tanto, una organización que asuma una
estrategia de campaña, ha partido de una
previa investigación, a partir de las
encuestas de imagen, credibilidad, confianza
de los problemas fundamentales de la
población y los que enfrenta la
administración gubernamental, así como el
tipo de medios disponibles para modificar
las condiciones reales, y si es posible, dar
los pasos necesarios para transformar el
rechazo.
Partiendo de este enfoque, centraremos el
análisis de este capítulo en las estrategias
propagandísticas de la campaña electoral
presidencial de la República Dominicana en
el 2004.
Características de la campaña electoral del
2004
El posicionamiento político actual de
nuestro país esta conformado por un sistema
tripartito integrado por los partidos
Revolucionario Dominicano (PRD), de la
Liberación Dominicana (PLD), y Reformista
Social Cristiano (PRSC). Existen muchas
otras organizaciones políticas pero con un
minúsculo peso electoral.
La crisis económica
Estos tres partidos, a manera general,
compartieron varias características dentro
de sus estrategias de campaña, siendo el
tratamiento del término "crisis", la táctica
de uso común más marcada durante la campaña.
Dicho término fue utilizado desde diferentes
perspectivas, de acuerdo a la realidad
vivida por cada partido, es decir, unos como
partidos opositores; (PLD y PRSC), y otro
como partido en gobierno (PRD).
En palabras de la socióloga e investigadora
Isis Duarte, esto significa que "tanto el
PLD como el PRSC se basaron en el factor
económico para focalizar las estrategias de
campaña, sacándole el mayor provecho a
quienes se les atribuía responsabilidades en
la crisis".
Los tres candidatos presidenciales de mayor
apoyo popular: Leonel Fernández, Hipólito
Mejía y Eduardo Estrella libraron una ardua
batalla para demostrar que cada uno de ellos
era la mejor opción que tenía el electorado
para superar la crisis económica del país, a
la que se atribuían todas las penurias del
pueblo.
Fernández proponía "la vuelta al progreso",
Mejía una nueva oportunidad "para los buenos
tiempos" y Estrella prometía acabar con la
inflación, el desempleo y la crisis
energética.
Ninguno de estos candidatos, sin embargo,
explicaba en sus contactos con el pueblo la
vía que utilizaría para afrontar los
problemas específicos derivados de la
crisis, tales como la inflación, la
devaluación de la moneda, el desempleo, el
déficit energético, el déficit cuasi fiscal
del Banco Central, la deuda externa y el
deterioro de los servicios de salud,
educación y agua potable.
El candidato oficialista llevaba toda la de
perder en este debate electoral de la crisis
porque gran parte de la población estaba
convencida que para superar las dificultades
económicas y sociales era imprescindible un
cambio de mando.
"La gravedad de la crisis fue tan profunda
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