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Por Mariana Cukier*
La mayoría de las compañías utilizan de modo regular la
herramienta de medición conocida como encuesta de clima.
Una vez al año, -a veces cada dos años-, las empresas se
ven inmersas en una logística que insume una buena parte
de recursos –tiempo, dinero, creatividad-, y que
concentra los mensajes que circulan en su sistema de
comunicación. Se trata de una muy buena oportunidad para
afianzar canales formales e interpersonales.
Al momento de definir la aplicación de una encuesta de
clima, una decisión de relevancia es la estrategia de
comunicación a implementar. Representa un presupuesto
diez veces menor que la encuesta en sí, y permite
sinergizar la herramienta potenciando la participación,
calidad de respuesta, y disposición a próximas
convocatorias.
En términos generales, optimizamos los recursos a través
de una estrategia integral que: -se despliega antes,
durante y después del evento; -involucra canales
adecuados (medios formales y relaciones
interpersonales), -despliega mensajes claros tanto para
la convocatoria como para la devolución de resultados.
Estrategia en contexto: los antecedentes y los líderes
Con una campaña de difusión de encuesta de clima por
delante, lo primero que relevamos en -en el brief
inicial- es el contexto, los antecedentes: se trata de
conocer si hubo encuestas anteriores, y qué ocurrió con
la devolución de resultados. Esta información relativa a
la comunicación previa, nos habla de la cultura de la
empresa, del lugar que ocupa la comunicación como
estrategia de gestión. También nos habla de sus líderes.
Es información que va a formar parte de la campaña de la
nueva encuesta, y de la búsqueda de conceptos –y
tácticas- de apalancamiento para la difusión.
En muchas empresas, la devolución de resultados se
realiza antes de cumplido el primer trimestre de la toma
de datos. Este movimiento resulta de vital importancia
ya que devuelve al sistema energía –información-, luego
de haberla extraído en la encuesta. Es decir, se demandó
tiempo y compromiso a los empleados, y la contraparte es
la oferta de información (más allá de que a los planes
de acción pueda faltarles más tiempo de trabajo).
En otras empresas, por coyunturas diversas, los
resultados no fueron comunicados al personal, o fueron
informados con tanta demora que cayeron en un
sinsentido.
En ambos casos (con o sin buenos antecedentes de
comunicación), la mejor estrategia es comunicar. La
táctica varía, ya que resulta de la correcta elección de
canales y de conceptos para cada situación. Se trata de
lograr la mejor combinación de medios formales
–carteleras, house organ, intranet, mails- con las
comunicaciones interpersonales posibles en cada empresa,
según las aptitudes y disposiciones de sus líderes. En
términos de contenido, se tratará de lograr conceptos de
apalancamiento que respondan al proceso real de la
empresa, ya que resulta imposible sustraerse al circuito
que remite a encuestas y situaciones anteriores (el
circuito mental es realizado por la mayoría de los
empleados).
¿Qué sucede cuando no hay información explícita? Muchas
veces, la ausencia de comunicación es completada por el
personal con porciones parciales de información,
provenientes de otras fuentes. Es decir, la comunicación
–como estrategia general- comienza a circular por
espacios alejados, con mayor dificultad para alcanzar
los objetivos planteados. Y al no encontrarse espacios
de escucha, este corrimiento ni siquiera es percibido
por los líderes.
En concreto, -y respecto de la encuesta de clima-, las
empresas encuentran –luego- escasa participación, alta
sospecha, temor, y baja calidad de respuesta.
En definitiva, la estrategia de comunicación –
convocatoria, sostenimiento, devolución de resultados
–resulta un espacio que puede ser transformado en
oportunidad, aunque los conceptos de apalancamiento
varíen. La diferencia cualitativa radica en la
comunicación de los líderes, en la calidad de su
cascada, en su oferta de escucha (habilidades que bien
pueden ser desarrolladas como parte de la estrategia).
No se trata de hacer “proselitismo” de último momento,
sino de favorecer positivamente un espacio de
comunicación: el de los líderes con sus reportes.
Más allá de la situación frente a la información –que
puede ser más o menos compleja, con mejores o peores
antecedentes-, la encuesta de clima brinda un tema
relevante de agenda para ser aprovechado. Un espacio
para revisar los canales formales, pero
fundamentalmente, un diálogo más con los reportes que
permite –cuando las habilidades están desarrolladas-
optimizar la escucha, y la comunicación ascendente. Es
–bien gestionada- una oportunidad para construir canales
fluidos, aptos para comunicaciones posteriores.
* Mariana Cukier es Consultora Senior para INSIDE,
Comunicación Interna Estratégica. Técnica Superior en
Publicidad y Propaganda (FAECC), Licenciada en
Comunicación Social (UBA), Magíster en Gestión de la
Comunicación en las Organizaciones (Universidad
Austral).
mcukier@inside.com.ar |
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