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LA
ESTRATEGIA DE COMUNICACIÓN EN LA
EMPRESA |
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Por: Leonardo Alfredo
Cabrera Falcó.
Sonia Eugenia Sánchez Montejo.
Los públicos de una empresa, no sólo construyen
su imagen sobre esta a partir del complejo y
variado flujo de mensajes que transmiten la
publicidad, los signos audiovisuales de
identidad y las informaciones elaboradas, sino
también a través de mensajes no estructurados
derivados de la práctica profesional y las
actitudes y comportamientos humanos de los
propios empleados de la empresa.
La opinión y la actitud de una persona respecto
a una empresa dependerán de lo que ve, lee y oye
sobre ella, pero también tendrá mucho que ver
con el comportamiento personal y profesional de
quienes la representan en todos sus ámbitos. Ese
comportamiento no podrá ser el adecuado si los
empleados no conocen, no comprenden o no asumen
a que formas y criterios deben responder.
Es por esto que la comunicación debe
considerarse de forma integral o global. Para
que la comunicación se encauce de una forma
coordinada y coherente hacia todos los públicos,
es necesario que sea planificada y diseñada
desde un punto de vista estratégico que evite
que los mensajes y objetivos básicos de la
organización que son los que al final van a
conformar nuestra imagen corporativa, y deben
estar presentes en todas en nuestras actuaciones
de comunicación, pueden ser trasladados a los
distintos públicos de forma arbitraria, inconexa
y, en definitiva, sin rumbo o con una dirección
solo parcial.
En una organización, la comunicación externa,
interna, comercial, de atención al cliente o en
cualquiera de las formas en que la empresa desee
incidir, o en todas ellas a un tiempo
desarrollándola de forma integral-proporciona
una herramienta básica de gestión empresarial
que puede ayudara a cumplir los objetivos
establecidos facilitando su presencia en un
entorno, además cada vez más competitivo.
Por lo tanto la comunicación entendida de esta
forma requiere, como cualquier otro sistema
interno de gestión, la formulación de unos
objetivos y la fijación de unas estrategias, así
como el diseño de unos soportes y de la
metodología que serán necesario para ponerlos en
práctica. Todo esto conforma un plan de
comunicación, que tendrá sentido empresarial,
coherencia y permanecerá en el tiempo.
Además de ese plan y de las estrategias y
acciones futuras que contiene es necesario
establecer también una filosofía empresarial de
actuación que permita disponer de los conceptos
y mensajes básicos que deseamos trasmitir al
conjunto de la organización y al exterior de la
misma.
Debemos recordar que no hay posibilidad de
alcanzar una comunicación fluida y adecuada con
el mercado y la sociedad, sino existen vías de
comunicación internas que no estén bien definida
por la propia empresa y que abarquen a toda la
plantilla, con el objetivo de motivar, integrar
y desarrollar unos valores comunes entre todo el
personal o público interno de la organización.
El diseño de un Plan Estratégico de
Comunicaciones es conveniente que vaya precedido
de un diagnóstico de la situación tanto de la
comunicación interna en la empresa, en la que se
incluyan las acciones desarrolladas hasta la
fecha y su grado de aceptación de los empleados,
como de su comunicación externa (imagen de la
entidad entre clientes y accionistas, presencia
en medios de comunicación, y percepción que el
mercado tiene de ella).
La estrategia de comunicaciones, previamente,
habrá establecido unos objetivos generales y
específicos a alcanzar a corto plazo, entre los
que, independientemente de los objetivos
específicos de la empresa y de la priorización
de sus audiencias, siempre deberían encontrase
lo siguiente:
• Desarrollar una imagen positiva y una
identidad propia de la organización, con sus
características y valores corporativos.
• Obtener un perfil, ante el cliente de empresa
fiable.
• Mantener unas relaciones positivas con todos
los agentes sociales y en general, con todo el
entorno que rodea la organización.
• Integrar al personal en el proyecto de empresa
como agente transmisor de la Identidad
Corporativa.
• Mejorar la motivación del personal a través de
su mejor conocimiento de los objetivos de la
empresa, su futuro, expectativas.
Objetivos empresariales.
La comunicación empresarial tiene que responder
a objetivos concretos para llegar a determinadas
metas empresariales, pero además puede
evolucionar ciertas actitudes, también para
lograr esos objetivos debemos definir una
estrategia en materia de comunicaciones, que
para cualquier empresa debe:
• Asignar la responsabilidad de la comunicación.
• Definir la política de comunicaciones y crear
una cultura comunicativa en el seno de la
organización como instrumento de gestión
empresarial.
• Identificar y priorizar los destinatarios.
• Diseñar los canales y soportes de la
comunicación.
• Dotar con los medios que sean necesarios para
llevarlos a la práctica.
• Plantear objetivos anuales y establecer
mecanismos que le den seguimiento, evaluación y
control.
La política de comunicaciones debes ser sencilla,
simple y clara, pero el diseño estratégico debe
tener presente la disparidad de receptores de un
mensaje o una acción comunicativa. Es por eso
que debe buscarse que el mensaje llegue a todos
con la mayor claridad, es necesario elaborarlo
teniendo en cuenta los intereses de los
destinatarios y previendo sus reacciones.
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