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Por: Lic.
Natalia Martini *
Hay una definición de Hax y Majluf , que me gustaría
transcribirles como introducción al desarrollo de este tema,
ellos afirman:-“el concepto de estrategia es de carácter
multidimensional ya que abarca todas las actividades
críticas de la empresa, proporcionándole un sentido de
unidad, dirección y propósito así como facilitando los
cambios necesarios inducidos por su entorno".
Analicemos el siguiente caso: hace un tiempo, un escritor
muy reconocido en centroamericana, me contacto con el
objetivo de fomentar un clima de opinión favorable para la
publicación de sus novelas en argentina.
Él es un autor, con importante trayectoria en el ámbito
literario, incluso un poderoso grupo editorial publica sus
libros en la región. Escribió varias novelas, algunas de
ellas con menciones importantes, que lo llevaron a recorrer
América cosechando éxitos y premios.
Argentina siempre le resulto un mercado interesante para
vender sus libros, en principio porque la cultura ocupa aquí
un lugar importante para la gente, prueba de ello, las
tantas expresiones culturales y artísticas, la convocatoria
de la feria del libro, las megalibrerias, los cafés de
lectura y tantas otras manifestaciones artísticas que hacen
de Argentina una plaza, además de interesante, muy
competitiva.
En este sentido, las amenazas que enfrentábamos eran: la
amplia oferta de títulos, las políticas localistas de las
editoriales de privilegiar a autores argentinos y los bajos
riesgos que asumen en la apuesta a nuevos productos.
Hoy, publicar un libro es una tarea difícil, mi cliente y yo
lo sabíamos, pero aún así creíamos en la propuesta. Todo
estaba por hacerse, no había nada más que convicción y
confianza, y fue suficiente para que la capacidad de innovar
se potencie y sobre la base de la creatividad se planearan y
ejecutaran las acciones, de modo que nos aventuramos y
planeamos una campaña para poner en marcha una
estrategia de posicionamiento de su nombre en el sector
literario, para ello contactamos a editores, escritores,
periodistas especializados, docentes de talleres de
escritura, aficionados a la lectura, entre otros. A todos
les entregamos en mano un libro de su autoría, asegurándonos
que quién lo recibiera nos enviará un comentario.
Uno de los objetivos del programa era: aumentar el nivel de
notoriedad en los medios de comunicación y en la comunidad
literaria argentina, para crear un clima propicio a la
edición de las obras en nuestro país.
Respecto a la difusión en los medios, lo que hicimos fue
enviar artículos del escritor y conseguir entrevistas.
Con frecuencia quincenal enviábamos a la editorial, los
recortes de prensa y las referencias por escrito de las
personalidades destacadas que habían leído el libro.
La intención, fue influir a la editorial para que notaran
que el escritor tenía potencial y que sin un libro publicado
en el país, él era noticia y generaba interés en la
comunidad.
La campaña había sido correcta, el nivel de notoriedad
estaba en aumento, pero nuestro objetivo no era suficiente
para sentarnos a negociar con la editorial la publicación de
sus libros.
En la puesta en marcha de un programa, múltiples
acontecimientos se sucederán e irán dando marco a nuestras
acciones. Si concebimos a la estrategia como algo rígido y
poco flexible no daremos lugar a las estrategias emergentes, que en mi opinión surgen para aprovechar oportunidades,
sortear obstáculos y adaptarse mejor a los nuevos contextos.
Nuestro cliente no escribía bet sellers ni libros de
autoayuda y la editorial buscaba certidumbre, mercados ya
cautivos. Y ahí encontramos el más grande obstáculo.
Necesitábamos, además de salir en las noticias y tener
notoriedad, un mercado dispuesto a consumir el producto.
A dos meses de planteado el programa, nos dimos cuenta que
necesitábamos tomar un desvío y buscar también mercado.
Encontrar quiénes serian nuestros lectores y generar con
ellos un trabajo personalizado. Era necesario reformular el
programa.
La re-estrategia que propusimos fue elegir una de las obras
del escritor que se adaptará para el trabajo en clase en la
materia literatura del ciclo secundario. Él escribió una
novela juvenil que cuenta con diversidad de recursos
literarios, además, de promover valores importantes y tratar
temas sociales.
Visitamos colegios, dejamos el material para que los
profesores pudieran tener un primer acercamiento a la obra
del escritor y evaluaran la posibilidad de utilizar el libro
en clase.
La acción fue asertiva y obtuvimos ochenta comentarios de
los docentes sobre el libro y veinte profesores dispuestos a
utilizar el material en clase. La aceptación de la propuesta
por parte de los docentes representaba para nosotros una
demanda de seiscientos libros, ya que por curso hay
aproximadamente treinta alumnos.
Comenzó entonces la negociación con la editorial para la
primera importación de libros.
En medio del trato, nuevos obstáculos fueron surgiendo, los
impuestos aduaneros que hacían encarecer el precio del
ejemplar y repercutían en la competitividad del libro.
Fue entonces cuando tuvimos que encontrarle un valor
agregado a la propuesta de trabajar en clase con la obra
para que los profesores no nos abandonaran en su decisión de
adoptar el material. Y ahí fuimos por una nueva
reformulación del programa.
Propusimos al escritor, un encuentro con los alumnos a fin
de trabajar con ellos, los aspectos relacionados con las
temáticas del libro. El formato que le dimos fue de taller
literario.
El escritor cara a cara con los alumnos generando un ida y
vuelta enriquecedor que convirtió a la jornada en un éxito.
Hoy, sus libros están distribuidos en las principales
librerías del país.
Ahora bien, pensemos ¿qué hubiera pasado si los profesores
no encontraban “algo más” que los aliente a seguir pensando
en trabajar con el libro pese a su costo?.
En la primera etapa, también la reformulación fue lo que
hizo fluir la propuesta, recuerden que las acciones de
prensa y los avales literarios, no eran suficientes para
sentarnos a negociar con la editorial.
Es importante, desde el inicio de un programa hacer
consideraciones de ampliación y replanteo de acciones, de
acuerdo a las variables que puedan alterar nuestro curso de
acción.
Vivimos en una sociedad dinámica, todo fluye y se mueve,
muta, cambia rápidamente. Por eso es necesario monitorear lo
que sucede con el proyecto en todas las etapas y con todos
los públicos que involucremos. En mi caso, cuando noto que
los resultados que estamos teniendo no nos acercan al
objetivo principal, replanteo la propuesta. Siempre es bueno
poder ofrecer miradas diferentes e innovadoras cuando no
sucede lo que esperamos.
Es difícil decirle al cliente: -“tenemos que repensar su
programa”-, es un momento “espinoso”, pero más dificultoso
es mostrar resultados que no satisfacen las expectativas.
Recordemos que tenemos un compromiso importante en hacer que
el proyecto prospere y genere luz propia.
Cuando repensamos la estrategia, puede suceder que el
cliente no lo entienda y cualquier replanteo sobre el plan,
perturbe y en ocasiones siembre la semilla de la duda sobre
nuestra capacidad profesional. Y en este punto es donde no
tenemos que ser condescendientes con el cliente, porque
pagaremos un precio muy alto por ello.
En principio, no tomar la resistencia del cliente como algo
personal, ya que surge como una reacción natural frente a un
cambio en la estrategia, la que se pensaba ya establecida y
cerrada.
Una reformulación supone horas extra de trabajo para el
consultor y para el cliente. Y también implica, preocupación
respecto al control y vulnerabilidad del programa.
Al asumir un trabajo de asesoría, es necesario pactar con el
cliente una sociedad donde cada parte asuma su cincuenta por
ciento de responsabilidad sobre el programa, en cada etapa
habrá que trabajar y sentarse a hacer ajustes.
Es vital visualizar junto al cliente la estrategia como algo
flexible que podrá cambiar durante el desarrollo de las
acciones.
Nos contratan para alcanzar un objetivo, y en función de
preservar el sentido mismo de lo que estamos haciendo, hay
veces que la reformulación es un camino que podemos tomar
para adecuar la estrategia a las nuevas oportunidades y/o
obstáculos que se presenten.
Cuando hablo de reformulación, me refiero a replantear la
estrategia y táctica del programa, nunca a reformular un
presupuesto. Si el cliente nos contrata por un periodo de
seis meses, no podemos a los noventa días, decirle que
necesitaremos más presupuesto, pero si podemos explicarle
que involucraremos un nuevo público o diagramaremos nuevas
acciones en función de aprovechar una oportunidad que antes
no existía. En ese caso se puede distribuir nuevamente el
presupuesto y diagramar un nuevo cronograma de acciones para
darle lugar y recursos a las nuevas ideas.
Si pensáramos en un programa de comunicación con un plazo de
ejecución de dos años, es evidente que muchas cosas
relacionadas con los factores económicos, sociales y
políticos pueden suceder en el transcurso, además, de los
propias cuestiones que surgen desde los mismos programas, de
modo que es posible que nos veamos en la necesidad de
reformular; para estar más cerca de nuestro objetivo, para
que nuestro proyecto genere resultados y se adapte al
contexto, para que se fortalezca frente a los obstáculos y
podamos implementar acciones de distinta índole para
superarlos.
Hoy el dinámico entorno competitivo y las coyunturas pueden
poner en jaque a una estrategia de largo plazo, es preciso
entonces realizar los análisis y mediciones; instrumentos
que funcionan como una brújula capaz de orientar nuestras
acciones y derrotar el misterio que supone lo que vendrá…
REFERENCIAS
Hax, A.C.
& Majluf, N.S. (1991). The Strategy Concept and Process.
A pragmatic
approach.
NJ: Prentice-Hall.
Henry Mintzberg, Bruce Ahlstrand y Joseph
Lampel “Safarí a la estrategia”, Editorial Gránica.
* Natalia Martini es
Licenciada en Relaciones Públicas e Institucionales de UADE
(Universidad Argentina de la Empresa).
Es fundadora y editora del Primer Portal de Relaciones
Públicas RRPPnet
(www.rrppnet.com.ar)
desde el 2001.
Dirige actualmente su propia consultora de comunicación NM
Comunicaciones™
(www.nmcomunicaciones.com.ar), radicada en
la Ciudad de Buenos Aires, Argentina.
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