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1. El modelo
antropológico de
dirección de
negocios.
Las ideas que van
más allá del
Modelo
Antropológico de
la dirección de
negocios, no están
totalmente
agotadas. De
hecho, en El
Salvador aún es un
tabú hablar de
ética, cuando en
otras naciones se
ha constituido en
un verdadero
imperativo. El
interés particular
en este modelo y
en la aplicación
ética a las
decisiones de
negocios surge a
raíz de la
investigación
académica que
desarrollo para
optar al grado de
Master en Admón.
Financiera en la
Universidad de El
Salvador.
El estudio ha sido
más que
enriquecedor y se
ha constituido en
una motivación
interior de gran
fuerza en pro de
contribuir al
esclarecimiento de
vías que tiendan a
impulsar a las
empresas en El
Salvador hacia
senderos de mayor
responsabilidad
social.
El modelo tiene
sus antecedentes
en la Escuela de
las Relaciones
Humanas surgida
posteriormente a
la segunda guerra
mundial, y
descansa sobre los
estudios
históricos
erigidos en torno
al fenómeno de la
"motivación
humana".
Precisamente, se
basa en los
avances de la
Teoría de la
motivación, desde
las
consideraciones de
Abraham Maslow
relativas a la
pirámide de la
jerarquía de las
necesidades;
pasando por "el
enfoque de
motivación" de
Frederick Hersberg;
"la teoría de la
equidad" de Porter
y Lawler, el
estudio de la
teoría "X" o "Y"
de Douglas
McGregor y la
"teoría de la
motivación con
base en las
necesidades de
David McClelland.
Teorías en las que
sus autores, han
tratado de
rectificar,
ahondar o superar
los alcances de
las que les
precedieron.
En términos
sencillos, el
Modelo considera
la existencia de 3
tipos de
motivaciones, que
efectivamente se
han conocido en
otros tiempos,
éstas son: las
externas, las
internas y las
trascendentales.
Las motivaciones
externas obedecen
a fuerzas que
inducen a actuar
con el fin de
obtener una
respuesta desde el
exterior. En ese
sentido, generan
la acción de las
personas porque,
éstas, buscan una
recompensa o
desean evitar un
castigo. Su
paradigma, es el
dinero. Todo se
traduce en que se
estará mejor si se
desarrollan las
labores sin
protestar, y se
deben hacer lo
mejor posible,
porque eso
garantizará
nuestro bienestar.
Con ello se
relacionan con la
capacidad y la
búsqueda de la
eficacia en la
gestión
administrativa.
Las motivaciones
internas, se
refieren a las
fuerzas que
inducen a que las
personas actúen,
porque al hacerlo
obtienen
satisfacciones muy
propias. Estas
satisfacciones
impulsan a
rechazar costos de
oportunidad que
suelen ser
económicamente
racionales. Y da
razón de ser al
argumento que
expresa, "que no
toda decisión
económica es, a
veces, la mejor".
Incluso este tipo
de motivación se
encauza hacia el
logro de cierto
tipo de
aprendizajes que
terminan
cualificando más a
las personas.
Estas motivaciones
se relacionan con
la satisfacción
que obtienen las
personas al
laborar para
cierto tipo de
empresas, las
cuales generan
motivos que no
necesariamente son
de orden económico
y tienden a
generar compromiso
de dichas personas
para con sus
organizaciones.
Las motivaciones
trascendentales
son muy
importantes porque
revelan una fusión
de los dos
primeros tipos de
motivaciones y
trascienden más
allá del alcance
de ambas, ya que
son las fuerzas
que impulsan a que
las personas
actúen
considerando las
consecuencias de
sus acciones sobre
otras personas.
Generando en
consecuencia toda
una unidad
empresarial que
gesta y alimenta
un compromiso con
terceros.
El Modelo
Antropológico en
ese sentido, crea
un paradigma
antropológico en
el cual se funden
los tres tipos de
motivaciones,
prevaleciendo las
motivaciones
trascendentales,
porque con ellas,
las personas
actúan en función
de la
organización,
primeramente
porque saben que
con ello
satisfacen las
necesidades de
otras personas y
segundo, porque se
sienten útiles
sirviendo, porque
al servir saben
que contribuyen al
objetivo final de
la empresa a la
que pertenecen.
El objetivo final
es un objetivo que
se conoce desde la
génesis de la
historia
occidental, con el
pensamiento
aristotélico, que
cifra a la verdad
de una forma
práctica, y que se
traduce como "la
conformidad del
intelecto con la
buena voluntad" y
que aplicado a los
negocios,
significa que la
buena voluntad se
conceptualiza como
servir, o como
"prestar servicio
a la sociedad".
De ahí que este
objetivo final,
propugnado por el
Modelo
Antropológico
tienda a ir mucho
más allá que el
objetivo
financiero de
"crear valor para
los accionistas" a
través de "la
generación de
mayor valor de
mercado posible
para los titulares
de capital de
riesgo". A juicio
de Termes, el
objetivo final va
más allá del
objetivo
tradicional, pero
no necesariamente
son opuestos o
antagónicos. De
hecho, el objetivo
instrumental u
operativo, de
crear más valor
para la empresa,
alimenta el
objetivo final de
"servir a la
sociedad".
Siendo así, ¿cómo
se sustenta que el
objetivo final de
toda empresa sea
el de servir a la
sociedad? La
respuesta viene
siendo estudiada y
difundida por la
misma realidad
económica que se
cierne sobre la
dinámica de las
empresas. Y dicha
realidad gira en
torno al rol que
actualmente está
jugando la "Ética
Empresarial"
Para Termes, la
Ética se basa en
la aplicación de
la verdad, ya que
esta genera
credibilidad,
confianza y
lealtad. Pero la
aplicación de la
verdad requiere
por parte del
cuerpo gerencial
una capacidad
estratégica, para
que la empresa sea
eficaz; una
capacidad
ejecutiva para que
se genere el
compromiso de los
empleados para con
la empresa misma;
pero
fundamentalmente,
se requiere de la
aplicación o
presencia de un
liderazgo ético,
porque el líder
que actúa
éticamente no es
un obstáculo para
que las personas
trasciendan cuando
quieran y deban
hacerlo; y al
mismo tiempo les
enseña a captar el
valor real de sus
acciones,
predicando siempre
con el ejemplo de
sus acciones.
Siendo así la
aplicación de la
Ética derivará en
mayores niveles de
productividad, y
lo que es más
importante en la
construcción de
más permanencia
para la empresa u
organización. En
concreto,
contrario al
pensamiento del
enriquecimiento
desmedido de corto
plazo, deriva en
diferir el
rendimiento del
corto al mediano y
largo plazo, si
con ello se
garantiza la
permanencia y el
desarrollo de la
empresa en el
tiempo.
Pero, ¿Qué ha
provocado un
interés por la
aplicación de la
Ética a los
negocios? ¿Por qué
se está estudiando
dicha tesis desde
la década de los
años ochenta en
Universidades como
la de Harvard, en
los Estados
Unidos?
2. La tecnología
de la información,
causa de nuevos
cambios.
Los cambios del
entorno actual se
han convertido en
impulsores de
hechos y acciones,
que hace unos 30
años parecían
inconcebibles.
Basta con observar
que el inmenso
desarrollo de la
Tecnología de la
información se
encauzaba hacia la
veneración de una
deidad
tecnológica, que
signaba su razón
de ser en el
establecimiento de
una distancia que
separaba a los
negocios de los
principios éticos,
considerados en el
pasado como
irrelevantes y
entorpecedores
para una adecuada
toma de
decisiones,
recayendo la
dirección de
negocios en
gerentes que se
esforzaban por
diferenciarse,
siendo en extremo
competentes con
los números y
datos; su actitud
era de alta
seriedad, y
mientras más lejos
se ubicarán del
contexto que
rodeara a los
demás, mejor. La
visión que se
tenía en el pasado
reflejaba a
dirigentes
pragmáticos,
preparados
intensamente en
sus campos
académicos que los
individualizaban y
alejaban de su
mismo entorno. De
ahí que se
esperara que un
Gerente en los
tiempos actuales
tuviera la
capacidad para
administrar todos
los recursos sin
involucrarse
directamente en
las operaciones.
Ejemplo de ello,
lo demuestran las
oficinas
gerenciales de
directivos en las
que se ubicaban
televisores que
constantemente
transmitían
imágenes de las
acciones o
actividades
desarrolladas por
los colaboradores;
o la ubicación de
las oficinas de
los Gerentes, con
vidrios
polarizados y con
una amplia visión
del territorio
laboral que se
constituían en su
dominio
jerárquico.
Pero la dinámica
social giró y
contrariamente a
lo esperado, la
actividad
empresarial
derivó,
paradójicamente,
en algo contrario
y totalmente
diferente a lo que
se esperaba años
atrás. Las teorías
empresariales de
la dirección de
negocios fueron
transformándose,
de una teoría "X "
se pasó a una "Y",
o a una teoría
"Z", dándose una
explosión de
técnicas que
derivaron en
postulados sobre
el Liderazgo y la
capacidad para
decidir y actuar.
Y el hecho
sorprendente fue
el regreso hacia
posiciones
impensables, como
la necesidad de
actuar
verdaderamente de
forma ética, que
se ha venido
constituyendo en
la única manera
que le va quedando
a las empresas
para seguir
teniendo
permanencia en el
largo plazo.
3. El modelo
antropológico, la
excelencia y la
etica.
El Modelo
Antropológico de
la dirección de
negocios sostiene
que el cambio
existe siempre, y
como tal, la
calidad
(excelencia) es un
fin que no tiene
límites, en
consecuencia
siempre se debe
mejorar. Pero para
ello se debe
actuar en extremo
rigor, de forma
ética. Los valores
éticos se han
impregnado en el
acontecer
empresarial y se
está
experimentando un
retorno de la
espiritualidad, en
el sentido de
impregnarse de
valores morales
que reflejen un
comportamiento más
integral, pero
este regreso hacia
una posición
particular no
obedece a un signo
de carácter
religioso puro,
sino que a un
signo
exclusivamente
empresarial, que
se relaciona con
el fin último de
toda empresa, el
cual es el de
servir a la
sociedad donde se
inserta y que se
rodea de fines
operativos
importantísimos
ligados
estrechamente a la
obtención y
generación de más
valor para las
empresas mismas.
En consecuencia,
el objetivo de los
Gerentes de que
sus empresas sean
más valiosas, se
supedita a una
actitud y a un
comportamiento de
todos sus
dirigentes que se
liga, a su vez,
con la permanencia
en el largo plazo.
En suma, el actuar
éticamente no
obedece a un
puritanismo de los
nuevos dirigentes,
sino que a una
necesidad para la
obtención de mayor
valor para sus
empresas. Este
valor se traduce
en mayor
competitividad,
mayor
productividad,
mejor atención de
clientes y
proveedores y
consecuentemente,
posicionamiento,
que implica ganar
una mayor
participación de
mercado.
La creación de
valor en las
empresas.
La base del
"valor" reside en
la forma como los
nuevos gerentes
dirigen los
negocios. Ya no
basta con ser un
"gerente
competitivo" sino
que se debe
experimentar una
transformación a
"líder"; que ante
todo sabe, que es
una persona y que
está rodeado de
personas. Ello
implica en
ocasiones el
perder la
condición de
Gerente "parco" y
aceptar la de ser
el eje central de
las actividades
que desarrollan
todas las personas
en la empresa que
dirige.
Consecuentemente,
el Modelo
Antropológico
sitúa en el centro
a las personas, ya
no como un recurso
"más", sino como
seres que merecen
el mejor y mayor
de los respetos.
Estas personas son
los accionistas,
los directivos,
los proveedores,
los empleados y
los clientes. Y
tratarlos como
personas equivale
a generar un clima
propicio para el
logro de la más
alta de las
productividades
que se refleja en
el logro
inevitable de los
más altos
rendimientos
mercadológicos,
económicos y
financieros.
De ahí que el
actuar éticamente
sea una necesidad,
no porque se
prescriba en
textos místicos,
sino porque con
ello estamos
preparados para
alcanzar éxitos
financieros que
conducen al
crecimiento y
desarrollo
permanente de las
empresas.
Esta actitud, del
quehacer ético,
está ligada al
intenso desarrollo
de la tecnología
de la información,
y a pesar de que
siempre existe
corrupción,
fraudes y engaños,
ahora es mucho más
fácil detectarlos
y es en la
actualidad que
ahora se vive, que
se sabe, que más
temprano que
tarde, la verdad
será conocida.
El líder sabe que
la empresa es,
ante todo, una
conjunción de
varias personas,
los accionistas;
los ejecutivos;
los proveedores;
los clientes; los
empleados y todos
se acoplan a la
dirección que él,
como dirigente,
realiza por él
mismo, o a través
de sus
funcionarios o
ejecutivos. Y
todos deben de
trabajar en unión
para alcanzar el
objetivo final de
la empresa,
precitado, que por
un lado es crear o
adicionar riqueza
(valor económico)
y por otro prestar
un verdadero
servicio a la
sociedad en la
cual se ubica la
organización. Es
decir, que la
creación de
riqueza se debe
complementar con
la búsqueda del
bien común, con el
que se realizan
las aspiraciones
de todas las
personas que
intervienen en la
actividad
económica.
Pero la
consecución del
valor económico es
uno de 3 valores
que realizan las
empresas, los
otros se
denominan: el
valor psicológico
y el valor ético.
Con el valor
económico, todos
los que hicieron
aportes a la
actividad
productiva reciben
su compensación
que les permitirá
satisfacer sus
necesidades. Con
el valor
psicológico, los
que participan del
proceso productivo
logran asimilar el
aprendizaje para
la toma adecuada
de decisiones que
afectan a otros o
a ellos mismos de
forma directa o
indirecta. Y con
el valor ético, se
aduce al cambio
que se produce en
el interior de las
personas.
Estos dos últimos
valores son
subjetivos pero su
influencia es
decisiva para la
generación del
valor económico.
Supone un costo de
oportunidad porque
probablemente se
renuncia a ciertos
beneficios en el
corto plazo, pero
se ha demostrado
que las mejores
alternativas se
concretan en el
largo plazo,
porque permiten el
desarrollo
integral de las
personas.
De ahí que algunos
académicos
ratifiquen que el
objetivo final de
toda empresa
"consiste en
prestar servicio a
la sociedad, el
propio de cada
empresa, y generar
rentas suficientes
para la
satisfacción de
todos los que
integran la
empresa, mediante
actuaciones que,
en todo momento y
circunstancias,
sean congruentes
con la dignidad de
las personas que
integran la
empresa, o están
en contacto con
ella desde el
exterior". Esta es
la verdadera razón
de la creación de
valor en las
empresas.
4. El liderazgo
etico y la etica
empresarial.
El "Liderazgo
Ético" es entonces
una necesidad que
hace mejor y más
rica a la empresa.
Por el contrario,
si se busca el
enriquecimiento
acelerado y sobre
bases ilícitas, la
empresa se condena
a sí misma.
Ya en estos
tiempos, nadie
puede negar la
importancia de la
inteligencia
emocional para la
toma de decisiones
en las empresas;
que el cliente es
cada día más y más
exigente y más
difícil de
engañar; que el
mundo entero se ha
reducido por
efecto del inmenso
desarrollo de las
telecomunicaciones
y que el temor a
una demanda por
efecto de un error
que afecte a
terceros, es ahora
muy latente en
todos.
Es por eso que la
ética empresarial
está teniendo, hoy
más que nunca, una
presencia
determinante en la
dinámica de las
empresas modernas.
Ya no es el tiempo
de las glorias
pasadas,
alcanzadas sobre
pedestales débiles
o falsos. Es el
momento de
valorizar o
revalorizar las
actitudes y
valores
gerenciales, de
tal manera que se
comprenda que la
ética empresarial
es ahora una
necesidad y no una
virtud.
Ciertamente,
estudios actuales
revelan que las
empresas
internacionales
están sometidas a
una creciente
presión para que
las conductas de
sus líderes de
negocios se
adecuen a
comportamientos
éticos. Y los
hechos confirman
que las actitudes
relacionadas con
malos manejos
gerenciales están
siendo castigados
severamente, sino
basta con ver las
multas impuestas a
grandes empresas,
cantidades
millonarias que
tras ellas llevan
la semilla que
margina a dichas
empresas del
entorno de los
negocios.
Más profundamente
la ética
empresarial, tiene
mucha relación con
el acatamiento de
las leyes,
independientemente
de los países en
que se aplican. Y
aún en aquellas
naciones donde
existe la
impunidad, la
ética debe correr
la suerte de
emerger, para
ubicarse sobre los
pilares de la
corrupción, el
tráfico de
influencias y
otras desviaciones
mayores o menores
que atentan contra
la vida y dignidad
de las personas.
Es por ello que
pocos se atreven a
negar la
importancia y el
alto significado
que tiene la ética
en la dirección de
los negocios.
En el pasado, era
relativamente
fácil engañar y
estafar, de tal
manera que se
creía que con la
aplicación de
estas falsas
cualidades se
podía alcanzar el
éxito en los
negocios. Es obvio
que quienes lo
aplicaron se
lucraron, a costa
de ver cómo sus
empresas fenecían
en el largo plazo.
Actuar de esta
manera ya no es
tan fácil, a pesar
de todas las
argucias a que
recurren quienes
así lo hacen. En
la actualidad,
hasta el gerente
más pragmático
necesita actuar
con ética, porque
el actuar ético,
está demostrando,
que le da vida
permanente a los
negocios, todo
porque se adquiere
credibilidad y
confianza, y las
personas terminan
siendo leales a
los productos o a
las marcas. Eso lo
demuestra el caso
de la empresa
norteamericana
Jhonson and
Jhonson en 1982,
cuando ordenó
retirar del
mercado 31
millones de
frascos de las
gotas Tylenol,
debido a que una
persona llenó con
cianuro una
pastilla y
murieron varias
personas.
¿A cuánto
ascendería la
pérdida para esta
empresa? Sin
embargo, dos años
después, su
producto estaba
nuevamente
posicionado en el
mercado, y la
sentencia de la
Jhonson and
Jhonson: "el
respeto a la vida
de una sola
persona debía
prevalecer sobre
el negocio", se
hizo famosa y
modificó los
parámetros con que
los consumidores
responderían con
su lealtad.
Concluyentemente,
todo significa que
el valor
financiero de las
empresas debe
medirse en función
de los
intangibles, y
entre ellos se
encuentra la
relación con los
empleados,
clientes,
proveedores, la
comunidad y
finalmente con los
accionistas. El
problema es que el
valor bajo este
concepto es
difícil de medir y
las empresas
prefieren obviarlo
por lo
tradicional. En
ese sentido, se
minimiza la
valoración de las
empresas mismas.
Con la aplicación
de valores éticos,
por parte de un
nuevo tipo de
liderazgo, las
empresas tienen la
posibilidad de
sobrevivir los
embates del
mercado en el
corto plazo y de
tener una
permanencia en el
largo plazo. Los
estudios en ese
sentido, siguen
confirmando que la
aplicación de la
ética no es un
lujo sino una
necesidad, debido
a que sin valores
éticos se ronda el
fracaso y
contrariamente,
con valores
sólidos, se puede
enfrentar con más
opción, a los
mercados
internacionales.
Esa es la
tendencia que se
está marcando, por
ejemplo, en
E.E.U.U. y se
refleja en el
hecho de que la
mayoría de las
empresas que se
asocian a la
revista "Fortune";
y que más del 60%
de las principales
empresas de
Inglaterra, tengan
en cuenta los
dilemas éticos en
las decisiones de
negocios.
La aplicación de
la ética a los
dilemas en los
negocios entonces,
llevará a la
cúspide la
polémica de sí se
atiende a la
responsabilidad
individual o si se
revalúa dicha
responsabilidad en
pro de convertirla
o transformarla en
una
responsabilidad
social hacia
adentro o hacia
afuera de las
mismas empresas.
5. Etica vs.
Negocio. El
significado de la
responsabilidad
social.
Antes se creía que
los negocios eran
la negación misma
de la étic |