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Febrero 2005
Por: Lic. Adriana Guerrero
Esparza
FOQO & RP. Publicidad y
Relaciones Públicas.
Pocas son las organizaciones
públicas o privadas que manejan criterios y elementos de imagen a sus
eventos, en términos publicitarios es la “K” constante de campaña. Y
a esos elementos constantes me refiero, tales como la ambientación, el
personal de apoyo y un pequeño detalle que hace una gran diferenciación como
es el “protocolo”.
Por ahora, me enfocaré a los
errores más comunes que suceden en los eventos tomados de la propia
experiencia así como de la ajena. He dedicado un espacio exclusivamente
para este tema que pudiera parecer banal, sin embargo, no lo es porque un
evento lleva implícita la imagen de quien lo organiza y más aún, se estrecha
la distancia entre los elementos de un evento y los de su marca.
En principio, me basaré en la
definición de evento:
suceso importante y programado de índole social, académico, artístico,
deportivo, ya sea en forma de seminario, jornada, talleres, conferencia,
inauguraciones, lanzamientos, visitas guiadas, desayunos de trabajo,
exposiciones, ferias, muestras, entre otros.
Así que si Usted piensa que
organizar un evento es lo más fácil, dé un vistazo al siguiente checklist
que se refiere a los elementos que necesita: ¿con cuánto tiempo de
anticipación debe solicitarlos y a cuáles proveedores?, invitaciones y envío
de las mismas, orden del día, invitados de honor e invitados especiales,
cobertura de prensa, guión para el maestro de ceremonias, discurso del
anfitrión, cobertura de prensa, comité de recepción, obsequios y sobre todo,
la causal de un evento: ¿cuál es el mensaje que quiero transmitir?, ¿qué
mensaje quiero que el público asistente recuerde de mi marca?, ¿el
seguimiento a realizar?, ¿el cual es fundamental para que el ciclo del
evento llegue a buen fin?.
Si después de leer lo anterior
piensa que puede realizar su evento solo y salir avante, no se espante si
después le llegan comentarios negativos a través de otras fuentes. Los
eventos también muestran qué tan profesional es Usted, qué tanto compromiso
tiene con sus clientes o el público para quién está dirigido y sobre todo:
que lo recuerden, que consiga ese lugar en el share of mind y ¿por qué no?
el top of mind de sus consumidores.
1. Decir a sus proveedores la
hora exacta de comienzo del evento.
Esto es recomendable para evitar
contrariedades ya que para algunas empresas proveedoras de sonido y
mobiliario la puntualidad significa en ocasiones llegar cinco minutos antes
de que comience el acontecimiento sin importar que los invitados ya hayan
arribado.
Tuve la oportunidad de presenciar
el lanzamiento de una publicación donde se hizo esperar más de una hora a
los invitados quienes habían llegado puntualmente a la cita. Además, la
colocación de lonas se estaba realizando cinco minutos de comenzar el evento
a la vista de todos los presentes.
Esto no sólo da mala imagen en el
momento. La percepción que los invitados obtendrán se resumirá en los
conceptos de informalidad, impuntualidad y falta de organización
relacionados directamente con la marca creando un rumor desfavorable.
2. Citar a los invitados treinta
minutos o hasta una hora antes.
Es preferible indicar la hora
exacta en que el evento comenzará y hacer la indicación de estar presentes
quince minutos antes a efecto del registro o bien para tener quórum
suficiente.
Es desagradable y además evidente
citar a las 11:30 horas pues ya sabemos que comenzará a las 12:00 horas, lo
cual es una falta de respeto para las personas que sí son puntuales y en
Aguascalientes hay bastantes, afortunadamente.
Como anfitriones, es de sumo
cuidado respetar la hora que indicamos puesto que si comenzamos el evento
después de una o dos horas, el público perderá interés por nuestra marca. En
los actos oficiales, esto parece no tener mucha importancia y cuidado pero
si Usted vende (aunque los políticos también lo hacen con las ideas y
acciones realizadas) un producto o un servicio, agregue consideración a
estos detalles.
3. Omitir elementos esenciales de
logística.
La experiencia con una empresa me
hizo incluir una valiosa política que me permitió enriquecer el decálogo de
Relaciones Públicas, la cual es:
“Efectuar eventos con los
parámetros de logística, protocolo y medios de comunicación acorde a la
naturaleza de los mismos, para proyectar una imagen profesional del cliente
y de nuestro trabajo”.
Para lograr que todos nuestros
parámetros se incluyan debemos tomar en cuenta el presupuesto. Todo se puede
lograr, siempre podremos dar una imagen profesional sin excluir elementos
primordiales.
4. Dejar todo al último.
En el IV Congreso Internacional
de Protocolo efectuado en esta ciudad el mes de junio del año pasado por la
Academia Mexicana de Protocolo, uno de los ponentes comentaba que por lo
regular la gente que no tenía otra ocupación laboral recurría a la
organización de eventos como fuente de ingresos temporal. Esta actividad
tiene un significativo poder de comunicación, por eso insisto, debemos
cuidarla y esmerarnos por mejorar.
De igual manera que planeamos
muchas actividades de nuestra vida profesional y personal, un evento
requiere primero definir sus objetivos, a quién está dirigido, el tiempo que
tenemos, los puntos a cubrir, el personal que nos auxiliará, entre otros, y
sobre todo, puntualidad en el cumplimiento de los objetivos.
Por cierto, la
experiencia de trabajar con japoneses fue muy fructífera en el sentido de la
planeación. Restaba poco más de un mes del evento y ya estaban realmente
preocupados por los preparativos.
5. No dar su lugar a la prensa.
Ya sea por publicidad pagada o
bien que se trata de una institución pública que puede contar con un espacio
en los medios de comunicación, lo importante es que la prensa está ahí para
cubrir su evento y darlo a conocer a su audiencia.
Reserve unos lugares especiales
para los reporteros, redacte un boletín de prensa para reafirmar el objetivo
del evento, muéstrese disponible para hablar con ellos. Y si siente que no
está preparado, que no sabrá que contestar y que evidenciará su nerviosismo,
recurra con anticipación a un entrenamiento en medios, que como su nombre lo
indica, será preparado para ese gran momento y le será de gran utilidad
para otros encuentros con los reporteros y otros públicos.
6. Que su evento sea sólo una
reunión social.
La etapa del seguimiento de un
evento es tan importante como su planeación. Conozca a sus invitados o
clientes potenciales en el momento y posteriormente a través de diversas
tácticas de RP (Relaciones Públicas). Esto no sólo le ayudará al retorno de
su inversión sino a lograr una diferenciación porque “pocas empresas lo
hacen”.
Estos y otros aspectos son
primordiales cuidar para el adecuado desarrollo de un suceso en que la
imagen de su empresa o institución está bajo el escrutinio de sus actuales y
próximos clientes.
La etapa de planeación de un
evento nos ahorrará un tiempo muy valioso en discusiones y problemas en su
ejecución y sobre todo, usted podrá dedicarse a lo que sabe hacer: negocios.
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