Por: Antonio Castillo Esparcia Universidad de Málaga
acastilloe@umma.es
Las relaciones públicas son uno de los elementos más
significativos en la gestión de la comunicación en las
organizaciones. Para toda entidad que desea participar
en el ecosistema social es necesario que se dote de los
instrumentos, herramientas y estrategias adecuadas. De
ahí, que las relaciones públicas se presenten como una
función directiva que debe planificarse en los máximos
niveles organizativos. Una de las estrategias más
significativas y con mayor desarrollo social es el
fundraising, cuyo objetivo es el de conseguir
aportaciones dinerarias de entidades y personas
individuales para desarrollar determinadas acciones
organizativas, tales como la lucha contra la pobreza o
el síndrome de down.
1. INTERACCIONISMO DE LAS RELACIONES PÚBLICAS
Las relaciones públicas deben enmarcarse en la teoría
general (Bertalanffy, 1968), ya que forman parte de un
conjunto de entidades individuales que interactúan entre
ellas formando un todo, un sistema. El sistema en el que
actúan las relaciones públicas necesariamente debe ser
uno abierto debido a que se interrelaciona con elementos
externos al sistema mediante salidas (outputs) o
entradas (inputs). Un sistema posee diversas
características:
• Concepción holista en el que todas las partes forman
un todo y en donde las modificaciones en los diversos
subsistemas implican un cambio del sistema.
• Establecimiento de un orden entre las partes a modo de
orden jerárquico estructural (unas partes integran a
otras), pero no funcional (alguna parte puede incidir
sobre otra y no meramente en el subsistema en el que se
integra jerárquicamente).
• Intercambio continuado entre el sistema y su entorno,
mediante acciones ad intro al sistema y ad extra.
• La condición de equilibro merced a las continuas
readaptaciones que debe hacer el sistema como
consecuencia de esa interacción interna-externa. Para
Dozier el subsistema de relaciones públicas “se dedica
al escaneado de los límites, recogiendo información más
allá de los límites de la organización para ayudarla a
adaptarse a su entorno”.
Las relaciones públicas son una parte de un sistema
complejo y su posición se sitúa en un papel límite, ya
que son el canal de relación entre una organización y
los públicos y actúan interna y externamente. Su
participación y relación con el resto de subsistemas se
concreta para Grunig y Hunt (2001: 57) en las siguientes
aportaciones:
• Que funcionan en el límite de la organización,
sirviendo de enlace entre la organización y los grupos e
individuos externos
• Que tienen un pie en la organización y otro fuera
• A veces apoyan al subsistema de disposición ayudándole
a promocionar productos o servicios
• Apoyan al subsistema de mantenimiento por medio de la
comunicación con los empleados
• Apoyan al subsistema de adaptación aportando nuevas
ideas procedentes del entorno y comunicando las ideas de
la organización a grupos externos.
Para Pavlik (1999: 154) las relaciones desempeñan una
tarea esencial en la gestión de la comunicación de las
organizaciones desde una perspectiva general para “dar
forma al curso de acción de una organización, a la
manera en que se estructura y a su proceso de toma de
decisiones. Las relaciones públicas deben formar parte
de la dirección de esa organización”.
Las relaciones públicas son una responsabilidad de
dirección y en la que es necesario establecer las
necesidades a medio y largo plazo mediante la dirección
por objetivos. Eso permite una planificación adecuada,
alejándose de los intereses inmediatos.
De ahí que deba existir una planificación estratégica de
la actividad de las relaciones públicas. Como señalan
Cutlip, Center y Broom (2001: 60) “las relaciones de una
organización son responsabilidad de las altas esferas de
la gestión y la dirección”. Siguiendo esta perspectiva,
Grunig y Hunt (2001: 53) son más claros al definirlas
como la “dirección y gestión de la comunicación entre
una organización y sus públicos”. No cabe ninguna duda
que las relaciones públicas se responsabilizan de
definir la estrategia de comunicación de las
organizaciones. Comunicación que abarca a todas las
partes de estos sistemas complejos y que sirve para
conectarlos hacia un bien común y esa pretensión
teleológica sólo puede realizarse desde una posición que
permita observar la organización de una manera holista.
Y esa posición es la dirección, de ahí que las
relaciones públicas deban situarse en ese ámbito.
La creciente interdependencia de las organizaciones ha
dado lugar a un mundo donde existe una necesidad de
coordinación y cooperación efectiva entre las
organizaciones y su entorno. Cada vez es más importante
establecer relaciones de comunicación entre
organizaciones, incluso a nivel internacional,
desarrollando canales claros, aminorando diferencias
interculturales y promoviendo prácticas comunes.
El entorno está compuesto por todos los elementos
externos a la organización que tienen algún grado de
influencia en ella. Esos elementos son ambientes de
información ya que los miembros interpretan los mensajes
del exterior para obtener información acerca de las
condiciones que le rodean. La información recibida ayuda
a identificar nuevas dificultades a la hora de realizar
las actividades previstas. El entorno es también una
salida básica para los mensajes de los miembros de la
organización.
Uno de los elementos esenciales en las relaciones
públicas es la relación que se establece entre
organización y sus públicos. Como señala Bernays (1990:
39) “un consultor de relaciones públicas es un experto
que asesora sobre las relaciones con estos públicos. Que
intenta definir los objetivos socialmente sanos de su
cliente o de su proyecto. Que intenta descubrir por
medio de la investigación que ajustes o desajustes hay
entre su cliente y los públicos de los que depende”.
De ahí, que uno de los principales pasos que deba
establecer toda organización sea establecer las
relaciones que mantenga de manera interna y externa. A
partir de esa definición se pueden establecer los
mecanismos comunicativos necesarios para poder
interactuar con esas instancias, y desde el momento, en
que se han establecido se convierten en públicos
relacionados con nuestra organización.
Para poder establecer esas relaciones, Esman ha
establecido los siguientes tipos de vínculos:
• Vínculos posibilitadores. Son vínculos con instancias
en las que reside y utilizan la autoridad legal y
disponen de recursos de los recursos que permiten la
existencia de la organización. En el caso de los
primeros encontramos a las instancias gubernamentales,
miembros del poder legislativo o del legislativo. Y
refiriéndonos a los segundos, son los elementos
directivos de las organizaciones, tales como las juntas
de dirección, la junta de accionistas o cualesquiera
otros organismos en los que resida el poder de decisión.
• Vínculos funcionales. Se refiere a aquellos vínculos
que proporcionan inputs a las organizaciones o reciben
outputs de ellas mismas. Los públicos que realizan
insumos serían empleados, sindicatos o proveedores de
materias primas y los que reciben encontramos a toda
organización o persona que es receptor de los productos
organizativos.
• Vínculos normativos. Referidos a las relaciones que se
poseen con organizaciones que actúan o inciden en
idénticos ámbitos y que comparten semejantes problemas y
ventajas. Socialmente, ya se produce esta situación
mediante las numerosas asociaciones organizativas, tales
como asociaciones empresariales, organizaciones
sindicales, coaliciones de movimientos sociales, etc.
• Vínculos difusos. Son aquellas instancias que no
poseen una relación directa con la organización. A su
vez, son aquellos públicos que pueden poseer una
relación episódica o circunstancial. Sin embargo, toda
organización debe intentar establecer lo más claramente
posible esos tipos de públicos que pueden relacionarse
con ella.
2. FUNCIONES DE LAS RELACIONES PÚBLICAS
Las relaciones públicas se han venido manifestando como
una actividad comunicativa entre una organización y sus
públicos en la búsqueda de la comprensión y el beneficio
mutuo. Tras ese concepto tradicional de la disciplina se
postula la necesidad de que concurran una serie de
acciones comunicativas entre la organización y sus
públicos- internos y externos- afectos y entre los dos
interlocutores se establezca una relación fructífera, es
decir, que los dos salgan beneficiados de esa ilación.
En opinión de la Public Relations Society of America
(PRSA), las relaciones públicas comprenden una serie de
contribuciones sociales como:
Las relaciones públicas ayudan a nuestra sociedad
compleja y pluralista a alcanzar decisiones y funcionar
mejor, contribuyendo al entendimiento mutuo entre grupos
e instituciones. Ayudan a conciliar los intereses
privados y públicos.
Las relaciones públicas están al servicio de una gran
variedad de instituciones en la sociedad, como negocios,
corporaciones, agencias gubernamentales, asociaciones de
voluntarios, fundaciones, hospitales, escuelas,
universidades e instituciones religiosas. Para alcanzar
sus objetivos esta instituciones deben desarrollar
relaciones efectivas con audiencias o públicos muy
distintos, como empleados, miembros, clientes,
autoridades locales, accionistas y otras instituciones,
así como con la sociedad en general.
La dirección de las instituciones debe comprender las
actitudes y escalas de valores de sus públicos para
poder alcanzar las metas de las mismas. Esas metas a su
vez dependen del entorno exterior. Los responsables de
relaciones públicas actúan como consejeros y mediadores,
ayudando a transformar los objetivos privados en
estrategia y acción razonable y públicamente aceptable”.
Para la International Public Relations Association (IPRA)
“Las relaciones públicas son una actividad de dirección
de carácter permanente y organizado por la cual una
empresa o un organismo privado o público busca obtener o
mantener la comprensión, la simpatía o el concurso de
aquéllos con los que tiene o puede tener que ver”.
Todas estas definiciones ponen énfasis en la perspectiva
directiva o gerencial de las relaciones públicas, como
estrategia más adecuada a su correcta contribución en la
consecución de los objetivos organizativos.
Para Cutlip y Center (2001: 36) existen unos elementos
comunes a estas definiciones como son:
I. Actúan de acuerdo con un programa planificado y
sostenido como parte de la direcciónde la organización.
II. Tratan de las relaciones entre una organización y
sus públicos.
III. Supervisan el conocimiento, opiniones, actitudes y
comportamiento dentro y fuera de la organización.
IV. Analizan el impacto de estrategias, procedimientos y
acciones sobre los públicos.
V. Ajustan aquellas estrategias, procedimiento y
acciones que puedan estar en conflicto con el interés
público o la supervivencia de la organización.
VI. Aconsejan a la dirección sobre el establecimiento de
nuevas estrategias, procedimientos y acciones que puedan
ser mutuament4e beneficiosas para la organización y sus
públicos.
VII. Establecen y mantienen comunicación bidireccional
entre la organización y sus públicos.
VIII. Realizan cambios específicos en el conocimiento,
opiniones, actitudes y comportamiento dentro y fuera de
la organización.
IX. Impulsan nuevas relaciones o mantienen las
existentes entre una organización y sus públicos.
Las asociaciones persiguen una legitimación social a sus
demandas a través de exhibiciones en los medios de
comunicación. De esa manera, pretenden incrementar el
grado de conocimiento y de adhesión a sus postulados,
tal como señala Martín Serrano (1986: 38):
“La comunicación pública provee a los miembros de la
comunidad de relatos (orales, escritos, mediante
imágenes) en los que se les propone una interpretación
del entorno (material, social, ideal) y de lo que en él
acontece. Tales narraciones ponen en relación los
sucesos que ocurren con los fines y con las creencias en
cuya preservación están interesados determinados grupos
sociales. Por eso sugieren representaciones del mundo o
se vinculan a ellas. Desde la perspectiva de su posible
influencia cognitiva, la comunicación pública es una de
las actividades enculturizadoras que intervienen en la
socialización de las gentes”.
Las relaciones públicas han de profundizar su labor
desde dos perspectivas: la investigación práctica sobre
la actividad profesional y la investigación básica que
conlleva la realización de teorías. A partir de esas dos
tipologías investigadoras se podrá profundizar en la
teoría y técnica de las relaciones públicas. Desde este
enfoque, Del Río (1996: 45) califica como “generativas”
a aquellas cuestiones que abarcan desde “el terreno del
quehacer teórico y en el de la intervención sobre la
realidad, debido a que nos obligan a considerar
simultáneamente ambos niveles y eso permite abrir nuevas
vías capaces de renovar dialécticamente teoría (objeto
conceptual) y práctica (objeto funcional)”. Esta
perspectiva dual –teoría/práctica- ha sido uno de los
elementos recurrentes en algunas de las más
significativas investigaciones en relaciones públicas (Broom
y Dozier, 1986 y 1995; Dembow y Culbertson, 1985; Grunig
y Hunt, 2001; y Wilcox et al., 2001), bajo una doble
dinámica. Teorizar multitud de prácticas profesionales
para establecer una metodología de actuación y aportar
rigurosidad y seriedad investigadora a la profesión.
El concepto de responsabilidad social aboga por la
participación de las organizaciones en determinados
ámbitos sociales, no como iniciativa individual sino
como criterio general de toda organización que consigue
sus recursos de la sociedad y que debe revertir parte de
esos recursos a ella. Los ejemplos son numerosos en
nuestro país y se busca una inversión en bienes
comunitarios. Así, en 1995 el banco BBV iniciaba una
campaña bajo el nombre de “Conservemos las catedrales” y
para ello abría una cuenta para que las personas
hicieran aportaciones. El propio banco contribuyó con
una cantidad inicial de 200 millones de pesetas. Para
Antonio López, responsable de comunicación de la
entidad, se actuaba bajo la responsabilidad social de la
empresa, ya que “se busca una demanda social no
satisfecha y se actúa como dinamizador social, para
movilizar la conciencia colectiva en un proyecto
beneficioso para todos” (Álvarez y Caballero, 1997: 55).
La constatación de la importancia de la comunicación
debe ser la premisa para desarrollar una estructura
comunicativa. El convencimiento de que es necesario
gestionar adecuadamente la comunicación de una
organización debe partir del convencimiento y nunca
desde el mimetismo social o la selección de manera
improvisada.
3. EL FUNDRAISING COMO ESTRATEGIA COMUNICATIVA
A pesar de que existan organizaciones que consiguen
generar grandes cantidades de dinero al socaire de
hechos imprevistos que producen cantidades ingentes de
horror humano, el fundraising es una acción planificada
que parte de unos objetivos y que para conseguirlos se
dispone de unas metas y unos instrumentos. En este
sentido, Rosso (1993, I, 24-35) establece las siguientes
etapas:
• INVESTIGACIÓN
Examinar la causa, la carencia, la necesidad o el
problema social que existe.
Definir los objetivos y las finalidades que se pretenden
alcanzar cuando finalice la campaña.
Concretar y establecer las necesidades que caracterizan
a esa situación, ya sea en términos materiales o
inmateriales.
Estudiar y evaluar al sector de la población al cual nos
vamos a dirigir, ya sea personas individuales o
jurídicas y en el contexto local, nacional o
internacional. Eso permite conocer si va a ser posible
contar con las aportaciones suficientes.
• PREPARACIÓN
Seleccionar, preparar e involucrar a las personas que
van a participar en la campaña. En esta fase, es
necesario disponer del suficiente número de personas
interesadas en participar de manera voluntaria, debido a
que no es posible destinar recursos monetarios para su
contratación. De ahí que sea de gran ayuda contar con
una red de voluntarios.
Decidir a qué sectores, instituciones o personas nos
vamos a dirigir de manera principal.
Seleccionar la vía de captación de los fondos, ya sea
directamente o a través de determinadas instancias, como
pueden ser los medios de comunicación.
Preparar el plan de actuación, señalando las estrategias
concretas y detalladas y estableciendo una modalidad y
tipología de actuación.
• APLICACIÓN
Actividad de los voluntarios.
Acceso a los medios de comunicación.
Realización de actos, entrevistas y acciones para
solicitar la aportación.
• EVALUACIÓN
Revisar la consecución de los objetivos establecidos
inicialmente.
Validar los instrumentos utilizados y su grado de
éxito/fracaso.
Establecer nuevas actuaciones para profundizar en la
finalidad.
Explicar socialmente, de manera global o personalizada,
qué elementos o mejoras han producido las aportaciones.
Uno de los aspectos esenciales del fundraising es el de
exponer cómo y en qué se han destinando los fondos
conseguidos, para que los donantes tengan justificación
del destino de su aportación.
En el ámbito del Fundraising existen esencialmente
cuatro tipos de programas básicos (Palencia-Lefler,
2000: 371-384):
a) Campaña anual dirigida a conseguir aportaciones
anuales que permiten mantener los servicios a la
organización. asimismo, sirve como instrumento de
sensibilización que coadyuva a que las aportaciones
nuevas se añadan a las de otras campañas. Los objetivos
son:
-
Establecer una base de donantes que aseguren unas
aportaciones mínimas.
-
Motivar a nuevas aportaciones que se añadan a la base
y que puedan pasar a formar parte de ella.
-
Identificar a donantes a los que se pueda recurrir en
situaciones imprevistas o en grandes campañas.
-
Conseguir un mínimo tal de voluntarios que permitan
contar con personal que colabora en la organización de
las acciones.
Validar
la causa continuamente.
b) grandes donativos, asociados a campañas dirigidas a
solicitar donativos individualmente a partir de una
selección previa de donantes anteriores. El elemento
básico es la selección de las personas a las que se van
a dirigir bajo los siguientes principios:
-
los mejores donantes son aquellos que han colaborado
regularmente al demostrar su interés
-
verificar que se cumplen tres elementos importantes
como son (i) vínculo, (ii) capacidad y (iii) interés
(i)
contar con una relación entre
persona –física o jurídica- e organización, en la que
los dos se conocen
(ii)
disponer de la capacidad de ofrecer
la ayuda, ya que no todos están en disposición de ayudar
aunque lo deseen
(iii)
interés en querer participar, es
decir, que haya una propensión a favor de intevenir.
c) macrocampaña como programa periódico, estructurado y
con una adecuada organización y que tienen como
objetivos:
-
aspira a una meta importante, de difícil consecución
per factible si se realiza adecuadamente.
-
La necesidad de un estudio previo y la consecuente
planificación que puede llegar a duras hasta tres
años.
-
Realizada en un periodo de tiempo intensivo y muy
definido.
-
Caracterizado por donativos importantes, impulsados
por voluntarios y solicitudes realizadas de manera
personal.
-
Los donantes cualitativos son más importantes que los
cuantitativos. La singularidad de esos donativos
requieren una atención especial de la organización.
-
Posibilidad de convertirse en la continuación de la
campaña anual.
d) donativos planificados que permiten al donante
planificar su aportación según los ingresos actuales y
la evolución de su patrimonio. Los beneficios se
acumulan a favor de una organización hasta una fecha
futura.
Para
Palencia-Lefler (2000, 431) la influencia que pueden
ejercer las donaciones en las organizaciones pueden
abarcar tres aspectos:
- cualquier
donantes tiene capacidad de afectar la autonomía de las
organizaciones.
- Cualquier
organización es vulnerable a perder autonomía en el
proceso de aceptar las donaciones.
- Todas
las donaciones tienen potencial para afectar
negativamente en la autonomía organizacional.
En
este sentido, es indudable que el fundraising es una
estrategia de comunicación de las organizaciones que
desarrolla, planifica y ejecuta acciones comunicativas
entre unas organizaciones y sus públicas. Para poder
realizar esas estrategias disponen de las relaciones
públicas, que los conecta con los públicos indicados y
dispone de las herramientas internas y externas
necesarias para poder alcanzar los objetivos de
fundraising.
BIBLIOGRAFÍA
ÁLVAREZ , T. y CABALLERO, M. (1997): Vendedores de
imagen. Los retos de los nuevos gabinetes de
comunicación, Paidós, Barcelona.
BERNAYS, Edward L. (1990): Los años últimos: radiografía
de las Relaciones Públicas (1956-1986), ESRP-PPU,
Barcelona.
BERTALANFFY, L. Von (1968): General system theory, G.
Braziller, New York. [Existe traducción al castellano
titulada Teoría general de los sistemas. Fundamentos,
desarrollo y aplicaciones, FCE, México, 1976].
BROOM, G.M. y DOZIER, D. (1986): “Advancement forpublic
relations role models”, en Public Relations Review, 12
(1), 47.
BROOM, G.M. y DOZIER, D. (1995): “Evolution of the
Managerial Role in Public Relations Practice”, en
Journal of Public Relations Research, 7, nº1.
CUTLIP, S. M., CENTER, Allen H. y BROOM, Glen M.(2001):
Relaciones Públicas eficaces, Gestión 2000, Barcelona.
DEL RIO, Pablo (1996): Psicología de los medios de
comunicación, Ed. Síntesis, Madrid.
DEMBOW, C.H. y CULBERTSON, H.M. (1985): “Linkage beliefs
and diagnosing an image”, en Public Relations Review, 11
(1): 29-37.
GRUNIG, JAMES Y HUNT, TODD (2001): Dirección de
Relaciones Públicas, Gestión 2000, Barcelona.
MARTIN SERRANO, M. (1986): La producción social de la
comunicación, Alianza, Madrid.
PALENCIA-LEFLER I ORS, Manuel (2000): El Fundraising com
a tècnica de relaciones públiques en el context de les
fundacions, Tesis Doctoral, Universidad Autónoma de
Barcelona, Barcelona.
PAVLIK, John P. (1999): La Investigación en Relaciones
Públicas, Gestión 2000, Barcelona.
ROSSO, H.A. (1993): “Panorama general de la captación de
fondos”, en The Fund Raising School (TFRS): Principles &
Techniques of Fund Raising, Indiana University Center on
Philanthropy.
WILCOX, Dennis, AUTT, Philips; AGEE, Warren y CAMERON,
Glen (2001): Relaciones Públicas. Estrategias y
Tácticas, Pearson Educación, Madrid.
[1]
Citado
por Pavlik (1999: 167).
[1]
Esman, Milton J.: “The elements of Institution Building”,
en Eaton, Joseph W. (1972) (Ed.): Institution
Building and Development, Beverly Hill, Sage: 19-40)
|