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Por:
Esther D. Romero Volcán
-
Juan Carlos Rosillo Villena
Introducción
“¿Tiene la mala educación reinante en
todas partes del mundo la culpa de que
la cultura sea un lujo prescindible para
cada vez más gente? Tal vez sea al
revés: porque la cultura es un reducto
de minorías es que la educación anda
como anda”
Mario Vargas Llosa,
La
filosofía en el vestidor.
Cuando se habla de políticas y
estrategias de desarrollo para Venezuela
observamos con preocupación la poca
importancia que se le otorga el sector
cultural. Pareciera que la cultura se
encuentra reñida con criterios
económicos. Se habla del precio del
petróleo, de la recaudación tributaria
no petrolera, de la balanza de pagos. No
hay referencias a las industrias
culturales, el tema fundamental es la
pobreza. Más grave se torna la situación
al constatar la falta de indicadores
culturales que permitan la formulación
de políticas para el sector.
Consultamos el desplegable República
Bolivariana de Venezuela en Cifras ,
elaborado por el Instituto Nacional de
Estadística (INE), y no hallamos
información relativa al sector. La
presentación de dicho desplegable reza
“Esta información está organizada y
dispuesta de manera que permite a los
usuarios el acceso rápido a información
puntual y precisa, necesaria para la
redacción de informes, declaraciones a
los medios de comunicación, análisis y
otras actividades que exigen la consulta
sobre aspectos claves del país”. Al
parecer la cultura no se considera un
aspecto clave. Luego ingresamos en la
página Web del INE y tampoco aparece
algún enlace relativo a estadísticas
culturales.
Para comparar con otros países revisamos
la página Web del Instituto Nacional de
Estadísticas de Chile y la del Instituto
Nacional de Estadística, Geografía e
Informática de México (INEGI) y allí
encontramos información al respecto.
En el caso de Chile se encuentra la
información sobre cultura en la sección
Chile Estadístico, categoría Calidad de
Vida. Allí podemos encontrar, entre
otros, los siguientes productos de
divulgación estadística :
• Anuario de Cultura y Tiempo Libre,
2004
• Anuario de Cultura y Tiempo Libre:
Arte, Patrimonio, Recreación y Medios de
Comunicación, 2003
• Anuario de Cultura y Medios de
Comunicación, 2002
El INEGI de México ubica dentro de la
sección Estadísticas Sociodemográficas
tres categorías que dan cuenta de la
información cultural y de recreación:
Patrimonio cultural, Medios de
comunicación y Recreación. Mencionaremos
a continuación algunos de los productos
de divulgación estadística ofrecidos en
dicha página:
• Indicadores seleccionados de la red
nacional de bibliotecas, 1990 a 2005.
• Museos y visitantes por museo, por
entidad federativa, 2003 y 2004.
• Indicadores seleccionados de
publicaciones periódicas y libros por
tipo, 1991 a 2002.
• Estaciones televisoras por entidad
federativa según régimen de operación,
2002, 2003 y 2004.
• Distribución porcentual de
establecimientos de espectáculos
públicos según tipo, 1991 a 2004.
• Salas cinematográficas, películas
exhibidas y distribución porcentual de
éstas según país de origen, para cada
entidad federativa, 2002, 2003 y 2004.
Cómo podemos obtener información
cultural cuando el INE, ente rector y
coordinador general del Sistema
Estadístico Nacional, no produce
estadísticas sobre la materia.
¿A qué se debe este menosprecio por la
cultura como actividad económica? ¿Cómo
se planifica en Venezuela en materia
cultural si carecemos de estadísticas
del sector? La necesaria diversificación
de la economía que conlleva eliminar la
dependencia petrolera pasa por la
ampliación de las perspectivas
gubernamentales en aspectos relativos a
la cultura.
Este ensayo nace producto de las
inquietudes surgidas en el marco de la
asignatura: Política Cultural, Consumo
Cultural y Economía de la Creación,
dictada por el profesor Carlos Guzmán
Cárdenas. Los autores, relacionados con
el quehacer público, ante la dificultad
para encontrar indicadores sobre consumo
cultural decidimos reflexionar sobre la
situación de los mismos. ¿Se trata de un
problema cultural la escasez de
indicadores culturales?
Importancia económica de la cultura
“Consiste en recordar que la cultura no
es vista ahora como un bien suntuario,
una actividad para los viernes en la
noche o los domingos de lluvia, en la
cual los gobiernos tienen que gastar,
sino un recurso para atraer inversiones,
generar crecimiento económico y empleos.
Néstor García Canclini, Todos tienen
cultura: ¿quiénes pueden desarrollarla?
¿Qué papel juega la cultura dentro de la
sociedad venezolana? Más aún cuál es su
papel en el proyecto de país que lleva
adelante el gobierno de Hugo Chávez
Frías. Si asumimos que la cultura es la
síntesis de los valores materiales y
espirituales de un pueblo en permanente
actualización podemos convenir en su
importancia para mantener y cohesionar
el tejido social. Cuando el profesor
Carlos Guzmán nos invitó en la
asignatura a relacionar la actividad
cultural con la economía descubrimos el
gran potencial económico que posee.
¿Cómo hacer que nuestra cultura sea un
motor de impulso económico? Resulta
difícil, como sugería Arturo Uslar
Pietri, sembrar el petróleo en momentos
en los cuales el precio del barril ha
pasado en 1998 de 10,57 dólares a 48,37
dólares en 2005 . Sigue siendo el
petróleo la base de nuestra economía y
de la política del gobierno. Carlos
Guzmán sostiene “que la cultura es un
elemento endógeno del crecimiento
económico” (Guzmán, s/f: 2), a pesar de
que el gobierno maneja la noción de
desarrollo endógeno la cultura no
aparece por ninguna parte.
Por qué nos cuesta tanto gerenciar la
cultura y situarla en un lugar
preponderante como factor económico de
desarrollo. Está reñida la creación con
los negocios. Al Ries y Jack Trout
sugieren que “No se puede ser muy
difuso… es necesario tener una posición
mental clara” (Ries y Trout, 1997: 216).
Lo cual nos lleva a pensar sobre la
posición mental que desde el gobierno
orienta la actividad cultural
venezolana.
Es clara la intencionalidad de controlar
desde el gobierno todas las esferas de
la vida social del país , con especial
énfasis en la cultura nacional como” uno
de los fundamentos del proceso de
transformaciones que ocurren en la
sociedad venezolana” .
“Desarrollar la cultura en las
sociedades contemporáneas,
multiculturales y densamente
interconectadas, no puede consistir en
privilegiar una tradición, ni
simplemente preservar un conjunto de
tradiciones unificadas por un Estado
como “cultura nacional”. El desarrollo
más productivo es el que valora la
riqueza de la diferencias, propicia la
comunicación y el intercambio – interno
y con el mundo – y contribuye a corregir
las desigualdades.” (García Canclini,
2005: 3)
Consideramos que el Estado debe
fortalecer sus capacidades y preparar
eficientemente al sector cultural para
la competencia económica. Por citar un
caso ¿Cómo influye la actividad cultural
en el turismo tanto emisivo como
receptivo?
El INE levanta la Encuesta de Turismo
Receptivo, aplicada a los no residentes
que viajan dentro de país, la cual tiene
como finalidad suministrar información
sobre una de las operaciones
estadísticas que registran el
comportamiento de la actividad turística
dentro de la economía nacional, de
manera de proporcionar los elementos de
análisis y necesarios para la
comprensión y desarrollo del sector. Es
de hacer notar que no hay referencias a
la contribución de las actividades
culturales en el gasto turístico en que
incurren los visitantes.
Gasto turístico, según partida de gasto
turístico, I trimestre de 2005 - 2006.
|
Gasto turístico, según partida de
gasto turístico, I trimestre de 2005
- 2006. |
|
Partida de gasto turístico |
Gasto turístico (Millones US$) |
|
2005 |
2006 |
Variación (%) |
|
Total |
137,7 |
135,7 |
(1,45) |
|
Alojamiento |
56,3 |
48,3 |
(14,15) |
|
Alimentos y bebidas |
35,3 |
36,2 |
2,37 |
|
Compras |
24,8 |
22,8 |
(7,91) |
|
Transporte dentro de Venezuela |
9,7 |
17,5 |
79,78 |
|
Salud |
1,5 |
1,6 |
7,17 |
|
Diversión |
9,4 |
9,3 |
(1,27) |
|
Otros |
0,7 |
0,0 |
(97,90) |
Fuente: Instituto Nacional de
Estadística (INE)
Llama la atención que en el caso de la
Encuesta de Turismo Emisivo, aplicada a
los residentes en Venezuela que viajan a
otros países, sí aparezcan datos
referentes al gasto en servicios
culturales.
|
Gasto de los visitantes
internacionales residentes, según
partida de gasto turístico, |
|
I trimestre de 2005 - 2006 |
|
Partida de gasto turístico |
Gasto turístico (Millones US$) |
|
2005 |
2006 |
Variación (%) |
|
Total |
226,4 |
225,7 |
(0,32) |
|
Alojamiento |
55,5 |
61,3 |
10,49 |
|
Alimentos y bebidas |
61,3 |
55,3 |
(9,90) |
|
Transporte dentro del país visitado |
15,4 |
14,4 |
(6,12) |
|
Alquiler de vehículos |
7,2 |
7,5 |
3,18 |
|
Servicios culturales y deportes |
1,1 |
2,7 |
135,90 |
|
Recreo y diversiones |
8,4 |
14,0 |
67,92 |
|
Tratamientos de salud |
6,4 |
1,7 |
(73,63) |
|
Compras |
66,2 |
62,1 |
(6,15) |
|
Otros servicios |
4,8 |
6,6 |
37,55 |
Fuente: Instituto Nacional de
Estadística (INE)
Al indagar al respecto pudimos conocer
que, de acuerdo a recomendaciones de las
Naciones Unidas y la Organización
Mundial del Turismo, en la elaboración
de estadísticas de turismo se contempla
medir el gasto en actividades
recreativas culturales y deportivas.
Obtuvimos información procesada no
publicada, según la cual, en el caso de
la encuesta de turismo receptivo los
gastos por servicios culturales en el
año 2004 del gasto total representó 34%,
en el año 2005 0,46% y en el primer
trimestre de 2006 0,48% .
Otro dato curioso es que para el I
trimestre de 2006 39% de los visitantes
tuvieron como principal motivo de la
visita negocios y motivos profesionales
¿Es tan poca la incidencia de las
actividades culturales en el gasto
turístico de los visitantes que se
diluye en la categoría de otros o no se
está midiendo bien?
En Venezuela existen múltiples
perspectivas, desde iniciar y abarcar el
conocimiento hasta el desarrollo de las
industrias culturales; asimismo, en
Latinoamérica existe esta controversia
aunque ya se haya visualizado desde el
punto de vista de la antropología, la
comunicación, la sociología y las
ciencias económicas (en los últimos
años).
Como explican Omar López y Sylvia Amaya,
investigadores del proyecto economía y
cultura del Convenio Andrés Bello, en
Latinoamérica las industrias culturales
determinan y adecuan un gran esqueleto
de contenidos y procesos culturales de
millones de habitantes. Los autores se
basan en que la población urbana de la
región ha crecido en las últimas
décadas: su participación pasó de 65% en
1980 a 75% en 2004. Existen países en
los que ésta está por encima del 85%
como Venezuela, Uruguay, Chile y
Argentina. Una gran cantidad de la
población es joven; el 67,8 % está por
debajo de los 34 años. Los dos quintiles
más ricos, que representan
aproximadamente el 12%, concentran en
promedio el 65% de los ingresos. La
participación de los que se educan en la
población pobre (primer quintil) entre
los 20 y los 24 años, es del 16,8%,
mientras en la población rica (quinto
quintil) para este mismo rango de años,
la participación es del 56% (López y
Amaya, 2004:2).
Estas cifras se convierten en
características que pueden determinar el
acceso a los bienes y servicios de las
industrias culturales de cualquiera de
los países anteriormente mencionado.
Venezuela no escapa de ello, es por
tanto, que para la construcción de
políticas de gobierno se requiere
incluir dimensiones económicas, sociales
y culturales, factores que no son
tomados en cuenta para la gestión
gubernamental, y ocupan un papel
secundario dentro del Plan Económico y
Social de la Nación.
Autores como Néstor García Canclini,
George Yudice, Daniel Mato, entre otros,
identificaron no sólo la necesidad de
indicadores culturales, sino que plasman
la importancia de cruzar e
interrelacionar dichos aspectos.
López y Amaya manifiestan, por su parte,
que estos ámbitos económicos, sociales y
culturales de los bienes y servicios que
se producen en estas industrias se
afectan, relacionan y entrecruzan.
“Una parte importante del valor agregado
económico de estas industrias se debe a
la creatividad que se origina en
procesos culturales y sociales. En los
mercados se presentan relaciones de
intercambio: hacen posible que los
contenidos y expresiones culturales
fluyan; que manifestaciones culturales
que en el pasado eran de minorías pasen
a ser de mayorías, que el acceso de la
población a contenidos se amplíe y sea
más rápido; que los formatos cambien y
se innoven. También se generan fuerzas
económicas que originan concentraciones
en la oferta, lo que hace que ciertas
manifestaciones culturales no puedan
circular en el mercado y por lo tanto,
la población no pueda demandarlas. Los
flujos de dinero y de contenidos que se
presentan en estas industrias no se dan
por separado” (López y Amaya, 2004:
1-2).
Como esboza Amartya Sen, el avance y
progreso de una sociedad no sólo se
genera desde la institucionalidad o el
bienestar material, sino desde las
posibilidades que la sociedad ofrece a
sus individuos para el desarrollo
equilibrado de capacidades de creación y
el “goce de mundos simbólicos”, o para
que simplemente fluya la pluralidad
humana desde sus distintas
manifestaciones culturales (SEN, 2004:
1)
La información cultural se convierte
entonces, en la base para el diseño de
todo programa en el campo de la cultura
y de la participación social en su
diseño, a través de datos estadísticos e
indicadores cuantitativos y cualitativos
de medición de impacto de la cultura,
por medio de un sistema adaptado a
realidad social y cultural de cada país
que permita su perfeccionamiento y
enriquecimiento permanente, pero su
ausencia alimenta la inexistencia de
patrones en la sociedad.
Entonces, las industrias culturales
desde el aspecto económico enmarcan
herramientas, que bien pensadas y
desarrolladas sostienen la gestión de
los organismos públicos o privados,
dejando a un lado el concepto que
“Cultura” es sólo: cine, teatro,
exposiciones y la televisión en algunos
casos.
Pocos indicadores culturales
“La estadística es una ciencia que
demuestra que si mi vecino tiene dos
coches y yo ninguno, los dos tenemos
uno”.
Bernard Shaw
En Venezuela, se reconoce la variedad de
fuentes básicas: censos, encuestas de
hogares, encuestas especializadas en
diversas áreas del consumo, balances
financieros, consultas; pero no son
suficientes ni especificas para generar
indicadores, lo que refuerza la ausencia
de interés y datos en el área cultural.
Las industrias culturales son ejes desde
donde se instalan patrones mundializados
con posibilidad de abrir espacios para
la variedad e identidad de los procesos,
entendidos como documentos y no como
estructuras rígidas, tal como los define
Jesús Martín Barbero: “Texto en el que
un pasado borrado emerge tenazmente,
aunque borroso, en las entrelíneas que
escriben el presente” (Barbero,
1999:302).
En la búsqueda de datos relacionados con
cultura conseguimos algunos en el Índice
de Precios al Consumidor, indicador
estadístico que mide el cambio promedio
en los precios de una canasta de bienes
y servicios representativos del consumo
familiar de los habitantes de una
determinada localidad, región o país,
allí se incluye grupo esparcimiento y
cultura con cinco subgrupos.
En el caso del Área Metropolitana de
Caracas estos son los resultados más
recientes:
Fuente: Banco Central de Venezuela (BCV)
En el cuadro anterior se puede observar
la fluctuación en la categoría se
servicios recreativos y culturales. Este
es uno de las pocas referencias de
indicadores relacionados a cultura que
logramos obtener.
Sin embargo, al revisar el Anuario
Estadístico de Venezuela 2003 se
encuentra la información sobre cultura
en el Capítulo II Situación Social, la
Sección 229 correspondiente a Recreación
y Cultura. Allí hay 11 cuadros
estadísticos, entre los cuales podemos
destacar:
• Museos e instituciones afines, según
entidad federal, 2003
• Integrantes del sistema nacional de
orquestas nacionales juveniles,
infantiles y preescolares de Venezuela,
por grupo de edad, según entidad
federal, 2003
• Espectadores en el Área Metropolitana
de Caracas, por películas venezolanas y
extranjeras, según trimestre, 2002-2003
Es llamativo que dentro de la Gerencia
de Estadísticas Sociales del INE existan
cinco coordinaciones y ninguna esté
relacionada directamente con las
estadísticas culturales, a continuación
se detallan:
• Estadísticas Laborales
• Estadísticas de Salud
• Estadísticas de Educación
• Estadísticas de Seguimiento al Consumo
• Investigaciones Especiales
En otro orden de ideas, desde 1995
momento en que la Comisión Mundial sobre
Cultura y Desarrollo presentó su informe
Nuestra Diversidad Creativa, ha existido
una preocupación permanente sobre el
impacto de la cultura dentro del entorno
de las Naciones Unidas, así se
manifiesta en el ensayo Las políticas y
las legislaciones culturales , también
se explica que el planteamiento de esta
Comisión acerca de que "el problema
principal al que se enfrentan individuos
y comunidades en un mundo que se
transforma rápidamente es el de la
promoción y ajuste al cambio equitativo
sin negar los elementos valiosos de sus
tradiciones" anima a la Organización de
Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura (UNESCO) para que
colabore con otras agencias del Sistema
de las Naciones Unidas, incluyendo al
Instituto de Investigaciones de las
Naciones Unidas para el Desarrollo
Social (UNRISD), con el propósito de
emprender una investigación
internacional y un programa de acción
sobre los vínculos entre la cultura y el
desarrollo, enfocándola hacia la
investigación de indicadores culturales
e incluyendo, entre otros temas, la
recopilación sistemática de información
sobre violaciones a los Derechos
culturales.
El Convenio Andrés Bello, por su lado,
en el marco del Programa Políticas y
Economía, ha elaborado un proyecto
denominado Economía y Cultura cuyo
objetivo principal es lograr avances en
el proceso de integración en la región,
posibilitando al mismo tiempo un
desarrollo más efectivo en el sector
cultural. Su objetivo específico se ha
centrado en la aportación de información
a través de la búsqueda de indicadores
comparativos en las industrias
culturales que puedan medir de forma
cualitativa y cuantitativa los efectos
de la actividad cultural en la economía
de las naciones en todas sus
dimensiones, a fin de contribuir al
diseño de políticas de desarrollo del
sector cultural.
No obstante, ello implica la necesidad
de impulsar estudios culturales que
involucren diversos aspectos como el
consumo y hábitos culturales, con la
finalidad de generar políticas,
propuestas, objetivos y planeamientos
para el desarrollo cultural en el país.
Es necesario adoptar una estrategia que
promueva la participación internacional
a nivel Latinoamericano, a fin de
obtener datos estadísticos que permitan
conocer la situación actual de la
cultura, que conlleve a la repercusión
de nuevas prácticas culturales en la
esfera pública y privada. La escasez de
indicadores y estudios en este ámbito,
se debe principalmente al poco
desarrollo existente, careciendo de un
modelo teórico comparativo que permita
desarrollar diferentes variables de
acción, con el propósito de aportar
nuevos aspectos u orientaciones que
permitan avanzar en el conocimiento
cultural.
¿Cómo se relaciona nuestro Estado con
las industrias culturales? Por qué no
son rentables las manifestaciones
culturales, a quién podemos
responsabilizar por esto.
¿Cómo planificar sin indicadores?
“Los principios de la política cultural
están orientados a la construcción de la
democracia bolivariana y de la
ciudadanía, el fomento de la paz y la
preeminencia de la utilización de medios
democráticos; a la consolidación de
Venezuela como un estado social de
derecho y justicia; el desarrollo de una
economía solidaria y productiva…”
Plan Nacional de Desarrollo Económico y
Social de la Nación, 2001-2007
El poco desarrollo del sector cultural
está íntimamente relacionado a la mala
planificación y dificultades para dar
continuidad a las estrategias exitosas.
Se pone de manifiesto la importancia de
contar con indicadores para la toma de
decisiones. Al respecto, la Constitución
de la República Bolivariana de Venezuela
establece en su artículo 101 en materia
cultural, lo siguiente:
“El Estado garantizará la emisión,
recepción y circulación de la
información cultural. Los medios de
comunicación tienen el deber de
coadyuvar a la difusión de los valores
de la tradición popular y la obra de los
o las artistas, escritores, escritoras,
compositores, compositoras, cineastas,
científicos, científicas y demás
creadores y creadoras culturales del
país.”
¿Cuál es el criterio empleado por el
Estado venezolano en materia de
políticas culturales? Desde qué enfoque
debe intervenir el mismo. Se trata de
restringir la actividad cultural o de
fomentar su inserción en la lógica del
mercado.
Con el fin de asegurar el desarrollo y
crecimiento del patrimonio nacional en
nuestro país, en febrero de 2005 se crea
el Ministerio de la Cultura, órgano
rector, en materia cultural, de las
políticas que emanan del Ejecutivo
Nacional. Dicho organismo se encarga de
definir los objetivos y lineamientos
para la realización de actividades que
incrementen el diálogo intercultural en
el territorio nacional . El Ministerio
plantea que se trabaje la cultura en dos
conceptos: la cultura como
identificación de un colectivo y como
instrumento de crecimiento y liberación.
Consideramos prioritaria para la gestión
de este Ministerio la elaboración de
indicadores que sustenten la toma de
decisiones en materia cultural, de
manera tal que las estrategias cuenten
con una base empírica y medible a nivel
de impacto.
“En este mundo cada vez más globalizado
e interdependiente, donde las
alternativas de desarrollo no se
plantean en el aislamiento sino
precisamente en la inserción en el re |