|
Introducción
¿En
qué
medida
pueden
los
medios
de
comunicación
manipular
la
realidad?
Estudiar
los
efectos
de
los
media
en
la
audiencia
y
aumentar
el
consumo
de
los
mismos
constituye
una
preocupante
fundamental
de
los
teóricos
de
la
comunicación.
Tras
la
sonada
explosión
de
la
televisión
y la
radio
se
hizo
necesario
estudiar
qué
posibilidades
reales
tenían
los
medios
para
seducir
a la
audiencia.
Esta
cuestión
devino
en
una
problemática
que
conllevó
a
plantear
diferentes
postulados
teóricos
que
adquieren
gran
importancia
en
la
ultrarrapidez
periodística
de
una
vida
donde
las
posibilidades
de
los
medios
se
hacen
cada
día
mayores.
En
qué
grado
el
cine
contribuye
a
informar
o a
propiciar
la
formación
de
criterios
en
la
opinión
pública
se
encuentra
encaminado
este
trabajo.
Mediante
el
análisis
de
la
película
Lágrimas
del
Sol
pretendemos
abordar
cómo
se
aplican
a
este
producto
las
investigaciones
sobre
la
teoría
hipodérmica,
los
estudios
"de
la
persuasión"
y el
efecto
producido
en
la
audiencia.
Análisis
centrado
en
conocer
cómo
se
aplican
a
determinado
producto
comunicológico
la
investigación
de
la
comunicación
masiva.
¡El
presidente
Azuka
y
toda
su
familia
acaban
de
ser
asesinados!,
brama
con
saña
el
reportero.
Esta
resulta
la
noticia
de
impacto,
de
última
hora.
El
detalle
que
provoca
la
revuelta
general,
la
histeria
cotidiana
de
los
medios
de
información.
Pero
la
mayoría
de
los
productos
comunicológicos,
desde
cierto
ángulo,
se
encuentran
sometidos
a la
voluntad
del
emisario
y a
la
intencionalidad
que
se
le
imprima
al
contenido.
Lágrimas
del
Sol
así
lo
demuestra.
Habría
que
analizar
cómo
pueden
los
medios
zarandear
la
efectividad
de
los
mensajes,
cómo
se
distorsiona
la
información,
aunque
ésta
parezca
una
flamante
y
exclusivísima
breaking
new.
Generalmente,
el
clamoreo
que
provoca
la
irrupción
de
un
tema
de
interés
común
viene
acompañado
de
una
distorsión
del
mensaje,
es
decir,
el
contenido
a
transmitir
se
manipula
de
manera
consciente.
Lágrimas
del
Sol
no
emerge
como
una
isla
en
este
enrevesado
universo
de
las
investigaciones
comunicológicas.
Resalta
el
empleo
del
producto
como
vehículo
para
la
difusión
de
ideas.
Busca
suscitar
en
el
destinatario
una
sensación
de
aprobación
y
gratitud
hacia
el
soldado
y el
Ejército
norteamericanos.
Se
encuentra
impregnado
de
una
profunda
visión
partidista:
los
estadounidenses
son
aquí
una
simbiosis
de
superhombres
nietzscheanos
con
los
defensores
de
los
derechos
de
los
pueblos
de
África.
En
este
producto
comunicativo
la
aplicación
de
la
teoría
hipodérmica
resulta,
a
todas
luces,
evidente.
La
emisión
unidireccional
del
mensaje
("los
americanos
son
los
salvadores")
con
un
bombardeo
constante
y
repetitivo
hacia
la
masa
(entendida
como
"agregación
homogénea
de
individuos
sustancialmente
iguales,
no
diferenciables,
aunque
procedan
de
ambientes
distintos,
heterogéneos,
y de
todos
los
grupos
sociales
(…)
[y
que]
"se
componen
de
personas
que
no
se
conocen,
espacialmente
separados
y
con
escasa
o
ninguna
posibilidad
de
interactuar
(…)
[y
además
de
que]
carecen
de
tradiciones,
reglas
de
comportamiento,
leadership
y
estructura
organizativa")
se
hace
evidente
con
la
manipulación
la
audience
para
obtener,
en
consecuencia,
el
resultado
deseado.
Existe
un
manejo
de
la
información
a la
hora
del
reportero
dar
a
conocer
su
cobertura,
y
con
respecto
a
este
tema,
conviene
destacar
la
manera
en
que
el
realizador
manifiesta
el
impacto
provocado
en
el
personaje
que
encarna
Bruce
Willis,
quien
no
cree
tener
ante
sí
al
primogénito
del
presidente,
asesinado
por
los
medios
de
información.
Sin
comentarios.
En
Bruce
Willis
se
observa
un
individuo
atomizado,
"como
un
ser
indefenso
y
vulnerable
atacado
personal
y
directamente
por
los
mensajes"(E
R)
La
opinión
de
la
audiencia
se
moldea
a
través
de
la
persuasión,
es
decir,
el
destinador
tiene
en
cuenta
otras
posibles
lecturas
que
intervienen
en
la
interpretación
del
mensaje.
Aquí
se
juega
con
los
sentimientos,
las
emociones
y
las
percepciones
del
receptor
a
niveles
afectivos
y
cognitivos.
Basados
en
la
corriente
empírico-experimental
o
"de
la
persuasión"
se
observa
la
forma
en
que
el
guionista
pretende
mover
al
destinatario
en
sus
fibras
más
íntimas.
Por
esta
razón,
los
reclutas
reparten
su
única
ración
a
los
ancianos
y
niños
africanos,
rescatan
a
toda
la
aldea
y
fomentan
el
criterio
por
ellos
anhelado.
Apelan
a la
emotividad
del
destinatario
y le
infunden
la
idea
de
cuánta
bondad
existe
en
ellos.
Si
el
receptor
posee
una
opinión
contraria
a la
expuesta,
los
realizadores
explotan
el
cine
para
propiciar
un
cambio
de
actitud.
Desean
convencer,
y en
su
afán,
llegan
a
denominarlos
"piadosos".
El
soldado
americano,
ante
la
masacre
cometida
por
los
guerrilleros,
ora
por
los
difuntos.
Sin
embargo,
el
rezo
del
Réquiem
(Dales,
Señor,
el
descanso…)
no
engaña
a
nadie.
Ese
mismo
oficial
acribilla
a
los
contrincantes
sin
conmiseración
alguna.
Pero
de
seguro
eso
marca
una
diferencia:
es
una
causa
justa.
¿Y
qué
decir
de
una
doctora
generosa,
por
demás
de
nacionalidad
americana,
que
prefiere
inmolarse
si
no
se
lleva
consigo
a
todos
los
miembros
de
una
tribu?
Pero
todo
queda
en
buenas
intenciones.
La
realidad
lo
demuestra:
Bruce
Willis
no
tiene
planes
de
trasladarlos
a
todos
con
él.
Los
verdaderos
propósitos
inquisitoriales
de
ese
país
salen
a
bailar
ahora
como
rumbero
en
tiempo
de
comparsa.
En
escenas
similares
a
las
anteriormente
descritas,
aplican
los
resultados
de
las
investigaciones
de
diferentes
comunicólogos
como
Hovland,
quien
se
orientó
hacia
el
escrutinio
de
la
psicología
social
sobre
los
mecanismos
de
la
persuasión,
sobre
todo
en
el
valor
de
la
proyección
de
documentos
fílmicos
en
reclutas.
El
producto
comunicativo
demuestra,
o al
menos
pretende
infundir,
la
baja
eficacia
para
crear
un
sentimiento
de
confianza
en
la
capacidad
combativa
de
los
nativos,
ya
que
casi
no
tienen
participación
en
una
contienda
que
los
implica:
permanecen
escondidos
entre
la
jungla
mientras
esperan
la
acción
redentora
de
sus
campeones.
Los
estadounidenses
acaparan
el
champán
de
la
fiesta.
Sin
ellos,
no
hay
música,
baile,
o
película.
El
filme
también
exalta
la
crueldad
del
enemigo,
y
por
ende,
la
necesidad
de
exterminarlos,
para
justificar
así
su
manera
de
actuar
en
diferentes
regiones
del
planeta.
Resulta
curiosa
la
semántica
de
la
palabra
"malos"
en
la
obra.
Cuando
se
aborda
este
término,
siempre
se
halla
referido
a
los
guerrilleros.
Estos
se
identifican
como
la
piedra
que
no
pudo
arrastrar
la
corriente.
¿Y
quiénes
son
los
buenos?
Quien
tenga
dudas,
que
analice
el
exergo
de
la
película,
el
cual
aparece
en
las
primeras
líneas
de
estas
páginas.
De
acuerdo
a
los
resultados
descritos
por
Hovland
en
sus
publicaciones
sobre
el
Ejército,
se
apreció
la
alta
eficacia
de
los
productos
destinados
a
comunicar
conocimientos
sobre
hechos,
como
se
evidencia
a la
hora
de
situar
los
detalles
del
conflicto
y la
locación
del
mismo.
Si
un
soldado
muere
en
combate,
"ha
llegado
a
casa":
cumplió
con
la
tarea
encomendada,
aunque
el
precio
de
este
canje
sea
su
propia
sangre.
Este
procedimiento
|