Jesús:
el
comunicador
más
grande
de
todos
los
tiempos
Hace
dos
mil
años
un
humilde
hijo
de
carpintero
logró
que el
mundo
acogiera
una
nueva
idea
sin
recurrir
a los
medios
comunicación
de
masas.
Pero
utilizando
un
programa
bien
articulado
de
propagación
informativa
o
relaciones
públicas
cambió
la
historia
de la
humanidad.
El
Vicepresidente
de
Comunicaciones
convoca
a los
ejecutivos
de su
departamento
y les
informa
que
deben
lanzar
una
gran
campaña
cuya
meta
es
llevar
una
idea a
todos
los
confines
del
mundo
y que
perdure
eternamente,
pero
sin
utilizar
la
televisión,
radio,
prensa
o
internet,
ya que
todos
ellos
no
existen
y
serán
inventados
dentro
de dos
mil
años.
Esto
fue el
gran
reto
que
encontró
ante
si
Jesucristo
de
Nazaret
hace
ya más
de
veinte
siglos
cuando
su
Padre
Celestial
le
encomendó
venir
al
planeta
Tierra
y
propagar
la
palabra
divina.
Siempre
me ha
sorprendido
que en
las
universidades
que
enseñan
la
difícil
disciplina
de
Relaciones
Públicas
obvian
de sus
curriculums
la
gesta
emprendida
por
este
hijo
de un
pobre
carpintero
de
Judea
y que
transformó
la
historia
del
mundo
por
varios
siglos.
Si
analizamos
la
empresa
cristiana
sin
apasionamientos,
secularmente
y en
un
contexto
de
comunicaciones,
nos
damos
cuenta
que la
misma
es uno
de los
mejores
"Case
Study"
de
Relaciones
Públicas.
No
pretendo
ser un
teólogo
o
exágeta
bíblico,
pero
basándome
en mis
estudios
de
comunicaciones
y
experiencia
profesional
me
atrevo
a
decir
que Él
fue y
es aún
uno de
los
mayores
comunicadores
de la
humanidad.
Jesús
antes
de
empezar
su
peregrinar
por
las
tierras
de
Judea
tenía
metas
muy
específicas
como
eran
1)
darse
a
conocer
como
el
verdadero
hijo
de
Dios;
2) que
su
palabra
fuera
conocida
por
todos
y 3)
que la
posición
de la
nueva
Iglesia
fuera
entendida
y
respetada,
a
pesar
de no
ser
aceptada
universalmente.
Leonard
Saffir
en su
libro
"Power
of
Public
Relations"
señala
que
todo
programa
de
relaciones
públicas
debe
tener
metas
claras
y
específicas
antes
de
iniciar
cualquier
campaña
y es
realmente
sorprendente
como
coinciden
las
metas
de
Jesús
con
los
tres
parámetros
reseñados
en su
libro:
1)
aquellos
públicos
que
nos
interesan
conocerán
nuestro
nombre
y qué
hacemos
como
empresa
2)
nuestros
productos
serán
más
familiares
entre
nuevos
prospectos
y 3)
la
posición
de la
compañía
será
entendida,
respetada,
a
pesar
de no
ser
aceptada
universalmente.
En
cierto
grado
los
relacionistas
públicos
fungen
de
evangelizadores
que
propagan
la
noticia
de un
nuevo
producto
o
servicio.
Y
precisamente
la
palabra
"Evangelio"
quiere
decir
"Buena
Nueva":
materia
prima
de
todo
programa
de
Relaciones
Públicas.
Los
practicantes
de la
Relaciones
Públicas
son
básicamente
intérpretes,
señala
Fraser
P.
Seitel,
en su
libro
"The
Practice
of
Public
Relations".
Agrega
que
por un
lado
estos
profesionales
deben
traducir
las
filosofías,
políticas
y
prácticas
de la
alta
gerencia
para
que
sean
entendidas
por
todos,
a la
vez
que
deben
corresponder
las
actitudes
del
público
(feedback)
con
los de
la
alta
gerencia.
Aquí
encontramos
otro
gran
punto
de
coincidencia
con la
Santa
Biblia
editada
por el
Centro
de
Ediciones
Paulinas,
que en
su
página
1148
señala
que
los
evangelistas,
al
escribir
bajo
el
influjo
de la
inspiración
divina,
eran
como
un
instrumento,
a
través
del
cual
Dios
transmitía
a los
hombres
su
mensaje.
Pero
así
como
Dios
se
manifiesta
a
través
de su
hijo
Jesús
y
queda
plasmado
en los
cuatro
libros
de
Mateo,
Lucas,
Marcos
y
Juan,
jamás
interviene
dictatorialmente
para
imponer
un
pensamiento
mecánico
que
violentara
la
fraselogía
o un
estilo
literario.
Los
apóstoles
redactaron
los
acontecimientos
de
Jesús
según
la
cultura
que
prevalecía
dentro
de
ellos
(feedback).
Los
cuatro
evangelios
del
Nuevo
Testamento
equivalen
a lo
que
hoy se
conoce
dentro
de la
industria
de las
comunicaciones
como "Press
Kits"
sobre
la
obra,
enseñanza
y
milagros
de
Jesús
a fin
de
hacerla
de
conocimiento
universal.
Pero
así
como
los
cuatro
intentan
ceñirse
a la
más
rigurosa
descripción
objetiva
de los
acontecimientos,
cada
uno
conserva
un
estilo
muy
particular
según
el
público
al
cual
intenta
llegar.
Por
ejemplo
San
Mateo,
considerado
el más
relacionista
público
de
todos,
se
rige
por un
orden
estrictamente
cronológico.
Incluso
organiza
un
gran
banquete,
para
celebrar
su
venturoso
encuentro
con
Jesús,
evento
muy
comentado
en ese
momento
por
seguidores
y
detractores
del
Gran
Profeta.
San
Marcos
por
otro
lado
escribe
en un
griego
muy
simple
dirigido
a las
masas,
tal es
así
que su
libro
es el
preferido
para
enseñar
el
evangelio
entre
los
niños.
San
Lucas,
un
hombre
letrado
y
culto,
escribió
en un
estilo
clásico
pero
simple
con la
intención
de
llegarle
a
todos,
incluso
a los
romanos
gentiles,
que a
través
de su
imperio
ayudarían
a la
propagación
universal
de la
obra y
palabra
de
Cristo,
allende
las
fronteras
de
Judea.
Juan
por
parte,
el más
joven
de los
cuatro,
maneja
los
simbolos
divinos
de
Jesús,
que no
son
otros
que la
fe y
el
amor
infinito
hacia
el
prójimo.
Así
vemos
que
los
apóstoles
no
pretenden
hacer
una
obra
literaria
acabada
y
perfecta.
Quieren
más
bien
hacer
llegar
a
todos
los
estrados
sociales
el
supremo
mensaje
de la
redención.
"Una
cosa
es la
comunicación
divina
y otra
muy
distinta
es la
comunicación
humana"
dijo
el
padre
Ricardo
"Ricky"
Jerena
de la
Arquidiócesis
de San
Juan,
Puerto
Rico.
"Cristo
sabía
que
tenía
que
comunicarse
con
los
públicos
de su
tiempo".
Nos
preguntamos
entonces
qué
diferencia
existe
entre
sus
escritos
y los
mensajes
que
distribuye
una
empresa
o
institución
a
través
de un
bien
orquestado
programa
de
relaciones
públicas
acerca
de su
producto,
servicio,
misión
y
visión
empresarial
o
razón
de ser
corporativa.
Muchas
personas
con
quien
he
discutido
este
aspecto
comunicacional
de la
gesta
cristiana
argumentan
que
ningún
relacionista
público
estaría
dispuesto
a
subir
por la
Vía
Dolorosa
en
camino
a su
muerte.
A lo
que
respondo
afirmativamente,
pero
de
todos
modos
les
recuerdo
el
nefasto
episodio
del
Exxon
Valdez,
en el
cual
el CEO
de
Exxon,
Lawrence
G.
Rawl,
despidió
sin
miramientos
a los
altos
ejecutivos
de
Relaciones
Públicas
de
Exxon,
quienes
propusieron
que la
empresa
aceptara
su
responsabilidad
en el
accidente.
Los
ejecutivos
de
comunicaciones
de
Exxon
se
vieron
a
obligados
a
presentar
su
renuncia,
una
manera
indirecta
de
crucifixión
corporativa.
Tal
como
lo
sentenció
John
Scully,
Presidente
de
Microsoft:
"La
innovación
nunca
surge
espontáneamente
de la
burocracia
y
jerarquía.
Siempre
emerge
como
la
acción
de un
individuo".
En
este
caso
Jesús
tuvo
la
iniciativa
de
poner
en
marcha
una
idea,
un
precepto
y una
filosofía
de
amor y
paz
que
cambió
para
siempre
la
perspectiva
de los
seres
que
habitan
este
planeta
a
través
un
plan
bien
organizado
de
propagación
pública.
Así
como
cada
año
una
serie
de
campañas
públicas
nos
piden
donar
sangre
a la
Cruz
Roja;
no
conducir
bajo
la
influencia
del
alcohol
o
acabar
con el
maltrato
infantil,
también
cada
domingo
su
obra y
palabra
es
recordada
cuando
oímos:
"haced
esto
en
conmemoración
mía".