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Prefacio.
En la presente
ocación, abordaremos unos de los temas más
fascinantes de la historia humana.
Consistente en aquel don de la oratoria, que
ha estado sujeto a transformaciones, desde
la Antiguedad, hasta nuestros días.
La Oratoria ocupa un lugar especial, en la
vida misma.
El poder de la convicción, de representantes
de cada país, es menester en un mundo de
transformación.
Estas transformaciones si fuesen en su
totalidad, colmadas de ética y moralidad,
cuán grande y evolucionado sería la
existencia de cada ser.
La Oratoria, es pues, unos de los elementos
fundamentales en la unificación de
criterios, y la comprensión y el estímulo de
masas.
Su íntrinseca facultad de la oratoria, está
inmerso en cada ser humano, aflorarlo y
desarrollarlo es una de las metas de las
personas que buscan un bienestar.
Al decir bienestar, no deseamos que se
entienda como un bienestar propio y egoísta,
más por el contrario ha de entenderse, como
la busqueda de un real bienestar colectivo y
mancomunado, velando los intereses de los
valores trascendetes de una sociedad y no
simplemente aquellos que constituyen valores
suntuosos y superfluos, de bienes
materiales.
La oratoria, muy bien encaminada, por parte
del poseedor, se beneficiará de grandes
satisfacciones para su realización. La vida
tendrá un nuevo sentido si lo conjuga con lo
excelso de la existencia.
Es así, que en la edad contemporánea, se ha
dado mayor soltura al aprendizage de la
oratoria, ya se nos es común apreciar, hoy
en días, las infinitas invitaciones a cursos
de enseñanza mediante folletos, impulsados
por grupos culturales.
Este factor de soltura, y de nuevas obciones,
otorgan mayor desarrollo al mismo.
Han quedado olvidadas y en buena horas,
aquellas costumbres de las épocas pasadas,
que era requisito fundamental dominar los
gestos pintoréscos, la modulación
estirilizada, la posiciones acomodadas, las
miradas precisas, etc....
Los cuales, el daño que realizaban eran
muchas veces tremendas para el orador, quien
se preocupaba más en los factores externos
de visualización, olvidando los internos que
nacen del corazón del verdadero orador.
Estos factores internos deben ser primero
cultivados, los retantes vendrán de
añadidura. Si un orador, debe demostrar
sinceridad, antes bien debe ser sincero
consigo mismo y con los demás.
Estas cualidades sólo son obtenidas, en el
tiempo; ganadas por las experiencias
objetivas de la vida.
Todos estos aspectos, son tomados en cuenta
en la actualidad. Hoy, no se busca ser
engañado sino comprendido, escuchado,
valorado, orientado y legitimado.
Hablaremos de
la trilogía de la oratoria y sus cualidades
de cada una de ellas.
Cuando ingresemos en la segunda parte, de
este estudio, correspondientes a los grandes
oradores contemporáneos; hemos querido
nombar aquellos más célebres, porque
ciertamente sería imposible hablar de todos,
más aún sabiendo que cada población por muy
pequeña que fuese, siempre posee uno o
varios oradores, por supuesto siendo
diferentes unos de otros en calidad pero
similares en el rol que tratan de desempeñar
Entonces, recordaremos a individuos que
marcaron época, y nos interrogaremos ¿Cual
fue la clave de su éxito?, y la respuesta
vendrá anexa en sus origenes de cada uno de
ellos, teniendo todos por punto de armonía
una cualidad común: "LA CREENCIA A SU PROPIA
CAUSA".
Hablaremos desde los comienzo de la Edad
Contemporánea, fines del siglo XVIII,
retomando los hilos de la historia en
Robespierre, posteriormente realizaremos un
viaje imaginario a la India, donde
encontramos la figura de la no-violencia,
aquel "Mahatma o alma grande", que lleva por
nombre característico Gandhi.
Después iremos a América, encasillandonos en
los Estados Unidos, para recoger de allí a
un gran orador y presidente, que supo
cumplir con su misión de dar libertad a los
negros, y romper las cadenas de la
esclavitud y del abuso, para entonces.
Luego de ello, ingresaremos a nuestro país,
y trataremos de encajar los tiempos a la
historia universal, para extraer de lo
recóndito de la historia nacional, a un gran
presidente orador que tuvo nuestra
República, que es reconocido por los
especialistas como "el gran mago de la
oratoria", hablamos de don Mariano Baptista
Caserta.
Todo esto ocurrirá en la primera parte, ya
en la segunda parte, nos abocaremos al
estudio de las clases de oratoria, en tres
formas: oratoria política, didactica y
forense, dejando esta última para posterior
estudio, por parte de otro componente del
tema a tratarse. Ya que como sabemos, el
siguiente punto corresponde a la oratoria
forense y su importancia en el foro.
Con todo ello, hemos deseado haber cumplido
con las espectativas de estudio, pudiendo
tomar enfasis en los aspectos más
sobresalientes de la Oratoria.
Recordando siempre que la oratoria, es una
virtud trascendente cuando se lo encamina en
conseguir logros de notable reelevancia en
la sociedad, tanto fuese este para la
enseñanza educacional, como para resolver
conflictos espinudos de la vida civil, y en
tanto fuese ella para la vida política donde
se dirige a una Nación hacia un fin.
2. Evolución Histórica De La Oratoria
La oratoria en
la edad contemporanea: grandes oradores
contemporaneos.
Si la edad moderna comprende desde la toma
de constantinopla hasta la Revolución
Francesa (Fines del siglo XVIII), entonces
diremos que la edad contemporanea
corresponde a lo subsiguiente de la anterior
hasta nuestros días.
Dijimos en anteriores oportunidades que la
oratoria es el arte de hablar con
elocuencia; de deleitar y persuadir por
medio de la palabra.
Para aclarar lo
dicho en pocas palabras, diremos que por
elocuencia debemos entender aquella facultad
de hablar bien y de modo convincente,
gracias a la fuerza expresiva poseída por el
orador, en todos sus aspectos tanto internos
como externos; ahora bien debemos saber que,
deleitar es causar placer o agrado en el
ánimo o los sentidos de los oyentes y que
persuadir significa convencer con razones a
otra persona, es decir es el hecho de
inducir a uno a creer o hacer algo.
En cuanto a estos aspectos diremos que la
oratoria, como arte y la elocuencia como
fuerza expresiva, van juntas, ya que no se
posee el arte si no se tiene la fuerza vital
de esta. Referente al deleite y a la
persuación ambos son concecuencias de las
primeras, y es en estas donde estriba el
éxito de los oradores. La causa es la
facultad del orador y el efecto es la
atención, entendimiento, comprensión,
convencimiento y los ánimos conseguidos en
los oyentes por parte del orador.
La oratoria se encuentra reflejada en el
discurso, y el discurso en su conjunto
ofrece una trilogía, la cual en el presente
periodo, han sidos tomados con más enfasis,
ya que con ellos se pueden alcanzar los
objetivos trazados y los efectos deseados.
El discurso es el razonamiento extenso
dirigido por una persona a otra u otras, es
la exposición oral de alguna extensión hecha
generalmente con el fin de persuadir, y que
ella como dijimos se encuentra conformada
por tres aspectos que son:
Tema o
contenido del discurso, Orador y Auditorio.
En primer lugar, tenemos el contenido del
discurso, el cual debe ser tejido en el
telar de las experiencias, debe estar copado
de detalles, ilustraciones,
personificaciones, dramatismo y ejemplos en
algunos casos; y todos estos expresados con
terminos familiares y concisos los cuales
den la comprensión y el entendimiento
adecuado; en donde lo que se quiere decir
sea entendidos por todos.
Luego está el orador, el cual debe reunir
los atributos adecuados (mentales, fisicos y
vocales), que contribuyen a vigorizar el
discurso. Para tal cometido debe elejir
temas por los cuales se siente convencido.
Su atributo mental se refleja en copar toda
la extensión de su disertación y saber
limitarlo en los aspectos más importantes y
sobresalientes.
En cuanto al factor físico, corresponde el
hecho de dar mayor reelevancia en la
acentuación mediante los gestos correctos,
todos ellos diremos nacidos del corazon, los
cuales deben ser realmentes sinceros y no
fingidos como algunos lo tienen por
costumbre, para alcanzar sus apetitos
propios, egoistas y vanidosos.
La vocalización es otro atributo, debiendo
ser este claro, seguro, viváz, determinante
y conciso.
Aquí se puede agregar un atributo más, el
cual sería que todo orador debe estar
preparado tanto psiquica, moral y
espiritualmente. No debe poseer en su
interior el deseo del engaño, ni beneficio
enteramente propio, sino que debe ser un
interés colectivo, debe sentir el agrado de
dar a sus oyentes, en forma espontánea y
verdadera las investigaciones realizadas.
Por último nos encontraremos con el
auditorio, el objetivo al que se dirige el
discurso y el árbitro desicivo del éxito o
el fracaso del orador.
El fin del orador es que sea entendido en
sus anchas todo lo que desea otorgar al
auditorio, para tal cometido los terminos
usados deben ser de interés de todos los
reunidos en dicha oportunidad, debe imperar
un ambiente participativo y leal.
Al margen de esto, es necesario que el
orador conozca a quienes tiene en frente,
por tal motivo, a razón de ejemplo, debe
interrogarse ¿cómo es mi auditorio?, ¿el
tema que deseo serles partícipes, llegará a
ellos y comó lograr esto?, dichas
interrogantes deben ser respondidas por él
mismo realizando una investigación cuidadosa
al respecto, pero no debiendo caer en una
preocupación desmedida al respecto.
3. Grandes oradores contemporaneos.
La oratoria es
un don especial para el que lo posee, y un
preciado tesoro para quien lo obtuvo, con su
gran trabajo.
En esto sabemos que en cada pais del mundo,
encontraremos muchos virtuosos oradores, los
cuales nombrarlos y contarlos uno por uno,
sería realmente imposible, ya que muchos
seres llevan en su interior este especial
dote, algunos de ellos inhatos en su ser,
más en otros obtenidos por propio esfuerzo,
pero impulsados por la voluntad y tenacidad.
Para hablar de los grandes oradores, nos
limitaremos tan solo a los más conocidos por
la historia universal, a razón de su
variedad de los mismos.
Con el objetivo de copar todas las
espectatitivas, nombraremos a oradores
políticos, los cuales marcaron épocas tanto
en la historia del mundo, como en su pais
perteneciente. Para lo cual, serán expuestos
un personaje de tres continentes; nos
centraremos en América, en sus tres
aspectos: Sud América, Centro América y
North America.
Demos Inicio
con:
A.- El Continente Europeo.
Empezamos en Europa, nos encontramos en la
época de la Revolución Francesa.
Allí está Maximilien de Robespierre, más
conocido como "el Incorruptible", abogado de
profesión, nacido en Arras, 1758. Sufriría
la guillotina, conforme a sus daños
causados, dando fin a su existencia el 28 de
julio de 1794.
Robespierre emergió de la oscuridad
parlamentaria, estableció su preponderancia
y habría de gobernar a Francia por medio de
la oratoria. Hablando de sí mismo, decía que
él había sido hecho para la revolución, y
luchó por la revolución casi exclusivamente
con palabras. "El amor a la justicia, a la
humanidad, a la libertad", dice, definiendo
su natural inclinación revolucionaria, "es
una pasión como cualquier otra. Cuando nos
domina, la sacrificamos todo". Sus
habilidades oratorias ya eran evidentes
antes de la Revolución, lo mismo que su uso
de la oratoria como un instrumento de
agitación popular. Durante los meses de
excitación prerrevolucionaria y actividades
en Arrás había habido quejas de que
Robespierre insultaba directamente a la
oligarquía local, dirigiendose a quienes
estaban fuera de su esfera. Y sus métodos de
elección habían de suscitar el mismo cargo.
Ya diputado, iba a ser acusado de Demagogia.
La revolución fue una grán época oratoria y
Robespierre compartía con sus contemporáneos
una excepcional fe en las palabras.
Gozaba leyendo en voz alta a los clásicos
franceses, una afición que revela el amor a
la música de las palabras y una mentalidad
de carácter oratorio. De cuando en cuando se
quejaba de que la oratoria formal a la cual
eran aficionados los diputados, y que
imitaba conscientemente a los modelos
romanos, especialmente Cicerón, erán menos
valiosas que las efusiones espontáneas que
nacían de un corazón simple y sincero, pero
él, por su parte, era autor de esos
discursos elaborados. Casi siempre leía un
texto que ya estaba preparado. Los pocos
manuscritos de propia mano que nos han
llegado muestran docenas de correcciones que
prueban esta actitud. Sus ideas eran
compuestas, peinadas y empolvadas tan
meticulosamente como su persona, antes de
ser presentada al mundo. En ambos casos se
dejaba ver el gusto del antiguo régimen, que
persistía.
La oratoria revolucionaria en Francia era el
producto de modelos clásicos, que en un
tiempo habían sido modificados para
adecuarlos a las necesidades del púlpito, el
tribunal o el salón de conferencias, y que
ahora fueron modificados por la revolución.
Demóstenes y Cicerón, los máximos oradores
de la antigüedad, eran estudiados
minuciosamente, así como a los críticos y
gramáticos que habían analizado y
racionalizado lo que era más escencial en la
oratoria. Aparte de estas preocupaciones
puramente técnicas, tantto Demóstenes como
Cicerón habían sido opositores a los
tiranos, el primero a Felipe de Macedonia yu
el segundo a Julio César. Y sus sentimientos
y su pasión republicanos eran más apreciados
por lo oradores revolucionarios. Ahora, por
primera vez en la historia francesa, los
temas de la ciudadanía, el patriotismo y el
deber de resistir al rey eran predicados
abiertamente. Cuando los
revolucionariosvolvían a las fuentes de la
oratoria antigua, para encontrar en ella
inspiración e instrucción, lo hacían en un
nuevo espíritu: la sustancia era por lo
menos tan importante como el estilo.
Los
revoluvionarios eran aficionados a la
oratoria como se puede ser aficionado a la
ópera o
el teatro.
La carrera de Robespierre era igualmente
deudora de la oratotia y, aunque él distaba
de ser uno de los grandes oradores de su
tiempo - sus contemporaneos Danton y
Vergniaud, con temperamentos y carreras muy
distintas, compatía ese honor- era muy
admirado por sus colegas y podía sostenerse
que era el orador másd efecaz.
La forma y el fondo son inseparables. Aquí
subrayo la forma, ya que el fondo de
Robespierrees la base de todo lo que sigue.
Cuando el joven Robespierre dio los primeros
pasos en la carrera legal, loscríticos de
lsa oratoria tribunalicia distinguían dos
clases de discursos: los de los abogados,
que sacrificaban el estilo al deseo de ganar
una causa, y los de los literatos, que
utilizaban el estilo para revelar principios
básicos racionales. Robespierre estaba
dentro de estos últimos. Robespierre estaba
entre estos último. Sus casos legales, por
la forma en que los defendió, eran ejemplos
específicos de posiciones generales. El caso
Pagès, que versaba sobre un dinero prestado,
se convirtió en una consideración sobre la
usura; el caso de Mary Somerville, en torno
a la herencia disputada, se transformó en
una exposición de los derechos de la mujer;
el caso Déteuf, que tenía que ver con una
falsa acusación de robo, hecha por un monje
que quería vengarse de una mujer que había
resistido sus intento de seducción, se
convirtió en un análisis del lugar que debe
ocupar el clero en la sociedad.
Ya hemos visto que el caso pararrayos y el
caso Dupond llegaron a ser respectivamente
una confrontación entre ciencia y
superstición y una diatribaen contra de la
justicia arbitraria y el encarcelamiento.
Esta costumbre de generalizar liberó a la
oratoria de Robespierre, incluso antes de la
revolución, de buena parte de la jerga legal
y la estrechez profesional que perjudicaba a
muchos de sus contemporaneos, que también
habían llegado a la revolución desde una
carrera en la jurisprudencia. Robespierre
rara vez opinaba sobre la oratoria y, cuando
lo hacía, no tomaba en cuenta los aspectos
técnicos del arte. El consideraba la
inspiración, para sí mismo y para cualquiera
que hablara con propósito y sentido, como
fundamental.
Como orador, Robespierre inició la
revolución con ciertas desventajas técnicas.
hablaba comn un fuerte acento regional
artesiano; su voz, demasiado aguda para ser
naturalmente agradable, era debil de volumen
y carecía de variedad en los tonos. Su
presencia física no era imponente: era un
hombre bajo y delgado, con una cabeza
voluminosa. Su mala vista le exigía usar
gafas, que habeces se levantaba sobre la
frente, cuando estaba hablando, para
frotrase los ojos. Los gestos que hacía en
la tribuna eran breves, un poco brusco y
crispados. En otras palabras no tenía la
presencia de un orador importante y
dominador, y estas insuficiencias estaban
agravadas por la costumbre de leer sus
discursos, hundiendo las narices en el texto
escrito.
Robespierre era perfectamente conscientes de
sus falencias, y procuraba vencerlas o
lograr que sus oyentes no las notaran. De
todos modos, su importancia no radicaba en
la perfección técnica de su oratoria, sino
en lo que tenía que decir. Lo que no podía
aprenderse era lo que más importaba, "una
elocuencia que brota del corazón y sin la
cual nada es conveniente". Y esta elocuencia
él la poseía y se explayba en la revolución.
Incluso era capáz de improvisar
brillantemente, aunque lo hacía pocas veces,
prefiriendo no entregarse a las pasiones del
momento, atento a obtener esa presición que
sólo la da la pluma. En sus manuscritos
encontamos dos clases de correcciones. A
veces con la pasión de la destrucción,
tachaba pasajes enteros "con una red de
barras irregulares". En otras ocaciones
sustituía una que otra palabra, buscando
cuidadosamente el vocablo justo.
Asimismo, los manuscritos de Robespierre
revelan mucha atención a los efectos.
Insertaba con todo cuidado pausas destinadas
a impresionar a los oyentes con el horror o
hacer que estallan en aplausos entusiastas.
Y como siempre hablaba para los que estaban
más allá de las paredes de la Asamblea y que
tendrían que leer o escuchar sus discursos
dec segunda mano, se tomaba el trabajo de
lograr que sus palabras fueran repetidas
exactamente. Elaboró un estilo que consistía
en hacer pausas frecuentes, como si
estuviera dictando su discurso. "Como el
elocuente Robespieerre siempre se
interrumpe, para mojarse los labios",
escribe un periodista, "uno tiene tiempo
para escribir".
Estos discursos
cuidadosamente preparados, pronunciados con
nitidez, con adecuadas citas de Bacon,
Leibniz, Condillac y Rosseau, entre los
escritores modernos, con las alusiones
clásicas favorecidas en esos tiempos, con
pausas para lograr efectos dramáticos y
énfasis para obtener aplausos, era el medio
por el cual Robespierre se revelaba, dictaba
una autobiografía revolucionaria al mismo
tiempo que revelaba a la Revolución. Había
adquirido ahora el hábito de pensar en voz
alta ante sus oyentes, a menos esta era la
impresión que daba. Y lo lograba haciendo
preguntas retóricas que muchas veces dejaba
sin respuesta, con el propósito de sembrar
una idea y también obtener un efecto
retórico. Esta afectación molestaba e
intrigaba a la vez. ¿Que debemos hacer
ahora?, ¿Cuál es la mejor manera de asegurar
la supervivencia de la Revolución?,
¿Fortalecerá mi muerte los fundamentos de la
virtud?. Estas y otras preguntas semejantes
era su manera de entablar con sus oyentes un
diálogo moral y público, compartiendo con
ellos sus dudas y temores.
Robespierre,
poseía temores partículares, los cuales no
lo incorporaba a su oratoria, y esto por
razones obvias; ya que unos de sus temores
era previo ingreso a la tribuna, esto por su
timidez, y así lo hace saber él mismo a su
amigo Etienne Dumont, pero "cuando empezaba
a hablar" se veía libre de la angustia y "ya
no era consciente de sí mismo".
"La mente de Robespierre tendía a un modo
dialéctico de pensamiento y expresión. El no
buscaba el reposo y la serenidad, aunque la
forma de su discursos expresa orden y
equilibrio en un grado extremo. Buscaba el
vigor, el trueno de los anatemas, como
cuando denunció al general Dumouriez o
condenó al despotismo como un mar sin
orillas, que inunda al mundo y lo convierte
en "el patrimonio del crimen". Este estilo
tiene sus peligros. Robespierre, como
Rousseau antes de él, solía ser arrastrado
por sus excesos retóricos, se entregaba al
tema rapsódico que él mismo componía,
quedaba hechizado por los sonidos de las
palabras, que rodaban como olas sobre el
temsa, enterrando el sentido bajo el sonido.
Robespierre, cuando pierde el control de su
verborrea, cuando se aleja de lo concreto y
los detalles, flota patéticamente,
acumulando imágenes y abstracciones.
La voz única de Robespierre, tanto tiempo
aislada y temida en la Constituyente, se
convirtió en la voz de los Jacobinos y
después en la de Francia revolucionaria".
B.- Continente
Asiatico.
Hablaremos en
esta ocación, de un célebre ser, el cual es
recordado muy afectivamente en la India, con
el seudónimo "el Mahatma", es decir, el
"Alma Grande".
Debido a su escaza documentación, en cuanto
a su oratoria, es preciso dar una breve
reseña bibliográfica de su persona, para
llegar a comprender los alcances de su
oratoria y los frutos conseguidos.
Mohandas Karamchand Gandhi, nació el 2 de
octubre de 1869 en Pobandar, capital del
principado independiente del mismo nombre y
pequeño puerto de la casi isla de Kathiyavar,
en la costa noreste de la India. Era el
cuarto hijo de Karamchand y Putlibai Gandhi,
de la casta de los vaishya y sub csata de
los Modh Baniya. Según la tradición de los
vaishya o vaiçya debían dedicarse a la
agricultura, la artesanía o al comercio y
durante mucho tiempo los Gandhi, como lo
atestigua su patronímico, que significa
"comerciante de especias", habían mantenido
la tradición. Después, por favor del
príncipe o méritos personalse, el abuelo y
el padre de Mohandas fueron diwan (Primer
ministro) de Porbandar. Aunque el título era
pomposo, el cargo era relativamente modesto
en tan pequeño estado. Pero
proporcionaba
al menos, teniendo en cuenta los hábitos
locales, vida desahogada y consideración.
Gandhi, tuvo una infancia tranquila; la gran
piedad de Putlibai influía vivamente en el
entorno. Esta mujer sencilla e inteligente,
a la que se le pedía consejo incluso para
los asuntos del Estado, era ante todo una
ferviente vishnuita. Muy debota a sus
principios, llevaba con ella a los niños, al
templo, con el nombre de Rama en los labios,
cumplía con los ritos y los severos ayunos a
los que ni siquiera por enfermedad faltaba.
Por su parte su padre, Karamchand, era a
pesar de sus errores, un hombre leal,
generoso y de trato facil a pesar de su
temperamento irascible. Poco instruido como
la mayor parte de los indios de aquella
generación, poseía una mericida reputación
por su estricta imparcialidad y su
experiencia, que le permitía resolver con
facilidad los problemas más complejos. Al
igual que su esposa era también vishnuita y
un vegetariano consumado.
Es así, que en Mohandas, "empezaba a
arraigar, la convicción de que la moral es
el fundamento de todo y de que la verdad es
la sustancia de toda moral"
Contrajo matrimonio, conforme a la
costumbre, a la edad de 14 años. La cual fue
para él una pesadilla, a tal motivo, años
después, combatiría en contra a dicha
costumbre.
En la escuela su situación era también
tensa. La enseñanza, en ingles desde la
promulgación de la ley Macaulay (1835),
sembraba el desarrollo en el espíritu de los
jóvenes. Se les inculcaba el dogma de la
superioridad absoluta de todo lo que
procedía de Inglaterra, es lo impregnaba de
admiración por la gloria de Inglaterra, por
su alta civilización, sus conquistas
científicas, su organización política, su
invencible poderío. En contrapartida, se
trazaba el cuadro de todas las deficiencias
pasadas y presentes de la India. De forma
que ignorando la grandeza de su país,
aquellos adolescentes estaban persuadidos
que no se convertirían en hombres más que a
condición de romper con sus tradiciones,
creencias, costumbre, y copiando civilmente
a sus maestros.
Mohandas al igual que sus compatriotas
soñaba con sacudir el yugo: Deseaba ser
fuerte y audaz, y quería lo mismo para sus
compatriotas, a fin de poder vencer a
Inglaterra y liberar a la India.
El pensaba
muchas cosas, algunas de ellas absurdas
propias de su adolescencia.
Cuando al
acabar la High School de Rajkot, se
inscribió en la Universidad de Bhavnagar
descubrió que era extraordinariamente
inculto, y al sentirse incapaz de seguir los
cursos, acudió descorazonado junto a su
madre.
Parecía que no tenía solución, ya que su
padre ya había muerto; pero tuvo por fortuna
un brahmán erudito y amigo de la familia,
quien sugirió que le enviasen a Londresa
cursar los estudios de Derecho. Gandhi,
pensaba las maravillosas perspectivas,
afirmando: "ver a Inglaterra, la tierra de
los filósofos y los poetas, el corazón mismo
de la civilización" pensaba en ella todo, el
tiempo. Habría partido ese mismo instante si
hubiera estado en sus manos la desición. A
pesar de todas las prohiviciones, Gandhi
convenció a su madre, y con desbordante
sentimiento embarcó el 4 de septiembre de
1888, dejando a su hermano el cuidado de su
mujer y a su hijo recién nacido.
Otras dificultades esperaban a Gandhi, en
Londres. Aunque perdidamente admirado de la
civilización occidental, ignoraba todo sobre
ella, hasta el uso de la cuchara y el
tenedor.
La pronunciación del inglés era un suplicio.
Para el colmo, estaba él inmerso en
vanidades, nada más al llegar, emprendió una
tarea sobrehumana, desaba convertirse en un
‘Gentleman’. Al cabo de tres meses, sin
embargo, había ya sentado cabeza. Y se hizo
una promesa consigo mismo: no tacaría el
vino, las mujeres, ni la carne.
Terminado su curso, en sus tres años de
estadía en Londres; después de pasar la
prueba final en la Universidad, la cual fue
muy dificil, teniendo por logro el dominio
de la lengua inglesa. Partió de regreso a su
tierra natal. Pero allí se dió cuenta de su
situación, una timidez enfermiza, unida a
una ambición sin empleo, le paralizaba le
paralizaba e incapacitaba para hablar en
público e incluso para leer lo que había
redactado. Además ¿qué es lo que había
adquirido en Londres? Unas vagas nociones de
derecho inglés, mientras que carecía de
cualquier noción de Derecho indio o de la
práctica procesal.
Abrió, su buffete con la ayuda de su hermano
Laxmidas, pensaba en un exitoso vakîls
(abogado) de renombre. Pero no tuvo éxito en
su cometido, cerrando su oficina.
Pero la necesidad le era apremiante debía
buscar alimento para su esposa e hijo. Un
día el destino le concedería una
oportunidad, la firma Dada Abdulla y Cía, le
ofreció la propuesta de viajar a Africa del
sur, ya que necesitaban un empleado que
supiera inglés perfectamente.
Aceptó la
propuesta, a sus 24 años sin porvenir
aparente.
En Africa del sur, se había establecido una
colonia India de cerca de 10.000 hombres, en
virtud del llamado de los residentes
ingleses de Natal, como mano de obra barata,
para el cultivo de caña de azucar, té y
legumbres. Una contrato de inmigración,
cuyas cláusulas habían sido fijados por la
India y la colonia Natal, los ligaba por
cinco años y en condiciones miserables,
prestar servicios con el mismo patrón.
Aquel lugar estaba colmado de racismo,
haciendo estragos por doquier; eran
considerados como "La plaga negra", y otros
como "la basura asiática". Los códigos los
designaban como personas pertenecientes a
las pueblos salvajes, y las constituciones
afirmaban que no serían admitida ningula
igualdad civil, frente a hombres de color.
Por todas partes se aplicaba una segregación
brutal: los indios, cualesquiera fuesen sus
méritos o la situación adquirida, no eran
más que "collies"(criados, mozos de cuerda),
un collie no es un hombre. No podían andar
por la noche, si no era con un
salvoconducto.
A Gandhi, se le previno lo dicho, pero no lo
creía, pensaba que tenia una profesión, y
que era un ciudadano británico; pero nada
más al llegar aprendió que solo era un
"abogado collie". Se encontró rechazado por
todos, "descubrió que por ser indio, no
tenía ninguno de los derechos humanos". Con
semejante golpe, Gandhi, se puso firme, y
estaba dispuesto a luchar contra el miedo.
En Pretoria realizó su trabajo, y al mismo
tiempo se cultivo del derecho procesal de su
pais. Cambiando sus perspectiva, no soñaba
más que en volver a la India. No veía ningún
futuro en Africa del Sur, en donde vivir le
resultaba intolerable. "Pero el hombre
propone y Dios dispone", porque al leer un
periódico local dias antes de su regreso,
leyó la noticia, de la creación de un
proyecto para suprimir el derecho que tenían
ciertos indios de elegir representantes en
la Asamblea legislativa de Natal. A tal
motivo envió información de guardia a los de
su terrunio, pero ellos les pidieron que él
se haga cargo, ya que ellos eran iletrados
para esos asuntos, y tan solo miraban, el
periódico para saber las cotizaciones de la
Bolsa..
Gandhi haciendo gala de una perspicacia, se
situó inmediatamente sobre el sólido terreno
de los derechos y deberes que conferían a
los partidos la ciudadanía británica de los
indios. Mediante una petición dirigida a
Lord Ripon, secretario de Estado para las
colonias, para la cual, como demostración de
su ascendiente, recogió en pocos días, diez
mil firmas, obtuvo la suspensión del
proyecto.
Pero el gobierno de Natal por otros medios,
buscaba sus fines. Los cuales también fueron
truncados por la intervención de Gandhi, ya
que él aseguró y concretizó: Asambleas,
conferencias, debates, cursos nocturnos,
creación de Asociación de Indios del Cabo y
de Transvaal, Congreso Indio de Natal,
Asociación cultural de indios originarios de
la colonia, etc... Por otra parte, como
preludio a sun intensa producción como
periodista, Gandhi alertaba a la opinión
pública, desde el Africa del Sur hasta
Inglaterra y la India, mediante la "Llamada
a todos los ingleses" y el "derecho al voto
de los indios", dos folletos repletos de
hechos, cifras y argumentos escrupulasamente
expuestos.
En unos pocos meses bajo el peso de la
responsabilidad, el futuro jefe de la India
es revelaba como maestro de sus
excepcionales dones: jurista tan sutil en el
manejo de las leyes como consciente de la
importancia de los hechos, orador de palabra
clara, convincente(se acabó la timidez
balbuciente de otros tiempos!), habil en el
manejo de los hombres, trabajador
infatigable, eficaz en el presente al tiempo
que preparaba el porvenir con un coraje que
ninguna vejación dismuía. Desde un principio
se atrajo el respeto. Sus mismos
adversarios, los diarios locales, le
rindieron homenaje alabando su moderación,
imparcialidad y entrega desinteresada.
¡Qué lejos
estaban sus primeros días en Africa del
Sur!. El pequeño empleado de Abdulla se
convirtió en un político influyente y en un
abogado extraordinariamente capaz, a que las
firmas importantes musulmanas le retribuyen
ampliamente sus servicios. En Durban ya
ganaba la considerble suma de 2.000 libras
al año; en Johannesburg sus ganacias
alcanzaron al más del triple. Siendo para el
un resultado no esperado, pero por supuesto
bien recibido.
Es aquí cuando nace en su interior la idea
de abocarse íntegramente a la vida
espiritual, ya que él seguía percibiendo el
racismo, la violencia, etc., por todas
partes. Es así que, se cultiva de numerosos
escritores como Blavatsky, Upanishad,
Brahmana, Bhagavad Gîtâ, Tolstoi, Carlyle,
las vida de Mahoma, Sócrates, el Coran, los
Proverbios de Zaratustra. Consumandose más
trade en un teósofo eminente. Deseando
convertirse en un político esforzado en
hacerse santo.
De aquí en adelante será el artífice de la
independencia de la India que se propuso
conseguir pacificamente de Gran Bretaña,
gracias a su formula "la no-violencia";
sería arrestado y perseguido; será artífice
del boicot a los productos importados de
Gran Bretaña, huelga de hambre, etc. Enemigo
de la división de castas; tuvo muchos
atentados contra su integridad física, hasta
que fue asesinado por un fanático, en Nueva
Delhi, el 30 de enero de 1948.
C.- America,
nuestro Continente.
Para hablar de los oradores de América,
empezaremos por North América, pasando por
centro américa y dando por broche de oro Sud
América, otorgando por exponente a un
representante nuestro.
Al hablar de E.E.U.U., no existe duda de
nombrar a su gran exponente de todos los
tiempos, de la historia norteamericana. Para
mejor comprensión nos situaremos en los años
1809, en el estado de Kentucky ( en una
población cerca a Hodgenville),
correspondiente al año y lugar de nacimiento
de este célebre personaje.
Los primeros años de su niñez, estuvo
inmerso en la vida del campo, ya que
provenía de una familia que poseía como
fuente de ingreso: la labranza.
Este factor, fue fundamental en su
preparación tanto física, psiquica como
moral. Se cultivó de muchos dones, los
cuales dió florecimiento, gracias a su gran
apego a la lectura de libros.
Alrededor de los doce años de edad, expuso
su primer discurso, en una pequeña parcela,
la cual atrajo a los tranceuntes, a quienes
cautivó con sus palabras colmadas de
veracidad y énfasis. Causando gran impacto
en los escuchas, ya que en forma
involuntaria dieron a relucir su aprecio y,
comprensión al discurso, proporcionando
aplausos, que en esos momentos era todavía
exteriorización de sentimientos sinceros de
un auditorio que encontró el entendimientos
de sus cotianas actividades, pero más que
esto, fué el recibimiento a
un nuevo
estandarte de Norteamérica, que encontrará
su realización años más tardes.
Valga en esta oportunidad, hacer la
aclaración, de que el contenido del discurso
expuesto por el personaje en estudio, era
una repetición de un texto que había leido
en sus momentos de osceo, en donde se
comentaba la ubicación fundamental del
campesino en la sociedad; llegando a agradar
en demasía a dicho lector, quién no dudo en
hacerlo público, representandolo con
palabras entendibles para su corta edad, con
la cual no existió oyente alguno que no
entendiera.
Con el transcurrir del tiempo, fue creciendo
en estatura y conocimiento. Acabados sus
años de estudios básicos en su terrunio, se
decidió ingresar en la profesión de la
abogacía. Aquella profesión que le otorgaría
grandes satisfacciones, llegando a
comprender la situación de los Estados,
tanto negociales como políticas.
Dolido por el maltrato, que recibían los
esclavos negros, quienes eran considerados
en una escala de valores reducidísima,
inclusive llegando a la absurdéz de
confundirlos con animales.
Tremendo fue el impacto recibido, más aún
cuando se dió cuenta que también los
campesinos, fueron reducidos a simples
productores de la canasta familiar, sin
ninguna intervención en los asuntos del
Estado, ya que pocos eran los privilegiados
en poder culminar sus estudios profesionales
debido al desinteres de culturacuión al
campesino, y más aún que los textos de
estudios en las escuelas rurales no eran los
apropiados en su totalidad. Por esto es que
se propuso fiacentemente destruir con esas
vanas convicciones, que lo único que
causaban eran la desunión interna de cada
Estrado.
Hasta aquí
hemos comentado sobre las raices del célebre
personaje de los Estados Unidos.
Es momento de dar su completa identidad, con
motivo, que desde el momento de su egreso
como Abogado en 1837, empieza su nombre a
quedar gravado en el recuerdo, como aquél
quien marcó una época en la historia
universal, llegando a ser conocidos
incluisve fuera de sus latitiues hasta hoy
en día, como en esta oportunidad, lo hacemos
nosotros.
Es así, que Abraham Lincoln, posterior a su
egreso profesional, comienza a dar
cumplimiento a su promesa realizada en su
fuero interno. Comienza a defender las
causas antiesclavistas.
Ganando, el reconocimiento por parte de los
Estados Unidos, por su preparación tanto
jurídica como formativa de su ser.
En el año 1856, es adhiere al Partido
Republicano. Constituyendo su elección la
detonante de la guerra de Secesión,
culminado durante el año 1863, con la
abolición total de la esclavitud.
Abraham Lincoln, fue conocido por todos los
de su época, como un individuo sincero,
sencillo, correcto y dotado de claridad en
su expresión.
Todos se
preguntaban cual era la formula magica, con
la cual Lincoln convertía o producía un
pequeño discurso en acción. Ciertamente, el
poseía el don de la persuasión, es decir
obtener acción por parte de su auditorio,
así como lo consiguió, en los años de su
juventud en aquel primer auditorio ameno
constituídos por labradores.
Aquella anecdota, era recordado por siempre
por Lincoln. En algunos discursos él
comentaba a su auditorio sus propias
experiencias, junto con otras ajenas,
nombrando primero al sujeto que recordaba en
ese momento, para luego dar inicio al
comentario del mismo. De esta manera él
informaba, convencía e impresionaba, todo
ello como consecuencia a las reales verdades
y sinceras palabras que emergían de su
interior, ya que él vivía el momento de su
discurso como si fuese un pobre, esclavo,
negro, campesino, o industrial, dependiendo
las circunstancias en que se encontraba.
Así nos lo demuestra, en su declaración: "Mi
modo de comenzar un alegato y conseguir el
triunfo, consiste, decía Lincoln,
primeramente, en hallar un punto de
coincidencia".
Esto lo realizaba siempre, inclusive cuando
hiva a abordar el candente problema de la
esclavitud.
"El Espejo", nombre del periódico neutral,
realizó una crónica a una de las charlas de
Lincoln: "sus oponentes no podían estar en
desacuerdo con ninguna de sus palabras.
Desde allí comenzó a conducirlos, poco a
poco, apartándose hasta dar la impresión de
que habría logrado convertirlos a todos en
sus partidarios". De esta manera Lincoln, al
comenzar su discurso, no mencionaba o
trazaba los desacuerdos de las partes, sino
que buscaba la unidad entre ellas al fin que
se deseaba alcanzar. Si sus discursos fueran
a atacar y destruir, no tendría sentido el
consenso al que deseaba llegar.
Lincoln, ante los jurados, trataba de
obtener desiciones favorables. En sus
discursos políticos, trataba de obtener
votos. Su propósito por consiguiente se
dirigía a obtener acción.
Antes de proseguir, se debe tener encuenta
que la existencia de Lincoln, como de
cualquier otro, no fue un compendio de éxito
por doquier.
Lincoln, tuvo que saborear el fracaso, para
conocerse más a sí mismo, porque gracias a
ella, comenzó a comprender sus cualidades y
el enfoque a la que debería dirigirlas.
Como ejemplo,
de caidas, recordemos uno de sus errores:
"Dos años antes de ser elegido presidente,
Lincoln preparó una conferencia sobre
invenciones. Su propósito era entretener . A
menos, ese había sido su objetivo, pero no
tuvo mucho éxito en este sentido. En
realidad su carrera como conferenciante
entretenedor popular fue un fracaso".
Pero en contrapartida, tuvo un éxito
extraordinario en sus otras disertaciones;
algunos de ellos han llegado a ser ejemplo
clásico de exclusividad. ¿Por qué? En gran
parte, porque en dichos ejemplos conocía
perfectamente su objetivo, y sabía cómo
llevarlo a cabo.
Muchos oradores
no logran coordinar sus propósitos con el de
las personas que concurren a escucharlos. Se
equivocan y se afligen profundamente.
Al comprender esto Lincoln, se abocó más a
los asuntos de dominio propio, a los cuales
tenía pasión y sentía convencimiento por
ellos ya que constituían el futuro de su
Nación.
Otras de las cualidades que poseía, era su
uso frecuente de terminos familiares y
concisos que creaban imágenes.
Como ejemplo recordemos a Hebert Spencer, en
su famoso ensayo Filosofía del estilo, en
donde nos exhorta al uso de imágenes de la
siguiente manera:
"Deberíamos siempre evita (dice Spencer) una
frase como esta:
En la misma medida en que los usos y las
costumbres y diversiones de un pueblo sean
crueles y brabaros serán severas las
reglamentaciones de su código penal"
Y en su lugar,
deberíamos escribir:
"En la misma
medida en que los hombres gozan con la
batalla, en las corridas de toros y los
combates de gladiadores, castigarán los
crimines con la horca, la hoguera y el
tormento.
Todas estas frases de mayor brillo,
actualidad y comprensión son necesarias para
que el auditorio no se torne aburrido y se
retire a razón del uso excesivo de
tecnicismos, que no hacen sino otra cosa que
confundir y divagar en asuntos fuera de
lugar muchas veces.
Lincoln, utilizaba continuamente
terminología visual.
Cuando se aburria de ver llegar extensos y
complicados expedientes a su despacho de la
casa blanca, los rechazaba, no con una
descolorída fraseología, sino con una
pintoresca expresión que es imposible
olvidar para un norteamericano lector:
CUANDO envió a alguien a comprar caballo, no
quiero que me diga cuántas crines tiene su
cola; solo me interesan sus caracteríticas
escenciales".
Definía y
especificaba sus observaciones.
Lincoln dibujaba cuadros mentales que se
distinguían con tanta claridad y presición,
que sus discursos, eran comprensibles tanto
para un letrado famoso como para un
campesino que lo alcanzaba a escuchar.
Concluiremos diciendo, que Lincoln, tuvo el
reconocimiento de sus tiempos y de hoy en
día, gracias a que supo dominar los
detalles, con los cuales fue amoldando sus
ideas a su gran finalidad colectiva, que
nació en él, en virtud de las experiencias
vividas, que fueron cimiento para su
inquebrantable ayuda humanitaria.
D.- Sudamérica.
Hablaremos ahora de Sud América, en especial
de nuestro pais, Bolivia.
Bolivia, tuvo exponentes de gran
trascendencia, dentro de la oratoria
militar, como el caso del Gral José
Ballivián, quién es más conocido, por sus
monumentales frases, Tomas Frías y su
honestidad reflejadas en sus discertaciones
y vida misma, y otros..
En esta ocación debemos hablar de un célebre
oradore boliviano, a tal motivo, sabiendo
conforme al historiador Mariano Baptista
Gumucio, que la historia contemporanea de
Bolivia, arranca de 1930 hasta nuestros
días, sería preciso hablar de esa época.
Pero nosotros abocandonos a la historia
universal en donde la edad contemporanea
abarca desde fines de siglo XVIII hasta
nuestro días, es que nombraremos a un
personajes que data de fines de 1800 e
inicios de 1900, más aún debido a su
renombrada capacidad de oratoria, que dicho
personaje poseía, siendo ella reconocida por
todos los historiadores bolivianos.
Por tanto, estudiaremos a un Presidente
nuestro, que talvés es poco recordado en
nuestra memoria, pero a constituido unos de
los valuartes de la oratoria política
boliviana.
Hablamos pues, de don Mariano Baptista
Caserta, nacido en Cochabamba, en la
hacienda Calchani, provincia Ayopaya, el 16
de Julio de 1832.
Realizó sus estudios universitarios en la
ciudad de Sucre, hasta graduarse como
abogado; su talento y sus dones como orador
lo distinguieron entre los jovenes de su
época.
Desde su juventud en las filas del partido
rojo, hiva luchando contra el despostísmo y
combatiendo por el imperio de la legalidad,
sin tregua ni descanso.
Al margen de su tendencia política a la que
pertenecía, nuestro interés es su gran
fluidéz oral que poseía, desde las
actividades de su profesión fue renombrada
su personalidad.
Pero, será reconocido en la urbe pública
mediante la política, en donde nos enseña
sus dones en los hechos realizados.
Recordemos aquel congreso de 1883, en donde
constituyó aquel evento en un campo en que
se libraron los más rudos combates acerca de
la definición de la política exterior de
Bolivia.
Mariano Baptista aún no siendo Presidente en
esa oportunidad, realizó un informe en donde
demostraba su conservadorismo, a tal motivo
llegó a reputarse de traición a la patria el
arreglo alcanzado con Chile. Dicho informe
dió lugar a un debate que se ha hecho
célebre.
Ante un público excitado y enardecido, en el
que abundaban elementos peruanos, Baptista
defendió, con los recursos de su brillante
dialéctica, la necesidad de hablar claro y
de llamar la atención del país sobre sus
verdaderas conveniencias. El examen de la
cuestión, enn la forma empleada por el gran
orador, ante un pueblo hostil a su persona y
a sus ideas, analizó los orígenes de la
guerra del Pacífico y buscó en los
razonamientos realistas la causa de los
descalabros sufridos por la alianza.
Demostró cómo Perú y Bolivia, naciones
nacidas sobre las ruinas de la civilización
incaica, de índole dulce y pacífica, habían
tenido que luchar con los descendientes de
los rudos y aguerridos araucanos; probó que
la formación social de los dos países que,
desde el periodo colonial, sólo se habrían
preocupado de la explotación de la riqueza
minera, sin esforzarse por crear fuentes
permanentes de bienestar, nos les permitía
enfrenatrse con un pueblo que poseía un
espíritu retemplado en la lucha diaria
contra factores generalmente adversos a su
economía; censuró la imprevisión de los
hombres de estado que no supieron darse
cuenta de que la tendencia expansiva de
Chile obedecía a una ley natural y que era
necesario buscar la manera de encauzar sus
efectos, sin desmedro para la vida y
seguridad de los vecinos; condenó la mala
administración de los territorios
ambicionados por Chile, que no permitió
asimilarlos a la vida nacional; criticó la
falta de orden y de dirección inteligente en
la marcha del país, que no dió lugar a que
el tratado de 1874, elaborado con la
intención de orillar las dificultades y de
sortear con prudencia los peligros, diera
los frutos que se buscaron con él. Este era,
según el abanderado del partido pacifista,
el "criterio sintético de la situación
histórica", que exigía a Bolivia limitarse a
la política defensiva.
La exposición
del tribuno fue más que pieza parlamentaria,
demostración de orden didáctico. Tuvo la
suerte de conmover y de convencer, a pesar
de la prevención que se le escuchaba y de
las pasionas exaltadas de combatía. Y si
bién Baptista estaba señalado como presunto
candidato a la presidencia de la República,
su triunfo fue tan completo que los propios
adversarios no pudieron menos que admitir
sus conclusiones. La magia de su palabra
había calmado la excitación popular.
Mariano Baptista Caserta, fue ganando
prestigio, tanto por sus altas funciones a
las que representaba, como ser diplomático
que realizó misiones en la República de
Argentina, Paraguay, como Ministro de
Relaciones Exteriores en el Gobierno de
Arce, realizó consideradas representación.
Su fama de gran orador contribuía
grandemente a consolidar su prestigio, en un
pais donde las galas verbales lo pueden todo
en la política.
No tardo mucho tiempo en colocarle por parte
de sus conversos y opositores el sobrenombre
de "el mago", tanto por el poder seductor de
sus palabras cuanto por su habilidad en el
manejo de las artes políticas.
A tal motivo no
era facil medirse en las elecciones con
Baptista.
La violencia desatada por Arce contra los
parlamentarios del Partido Liberal, en las
postrimerías se su gobierno, permitió que el
Congreso reunido en oruro, el 5 de agosto de
1892, eligiera a don Mariano Baptista como
presidente constitucional de la República.
El 10 de agosto de 1892 se produjo la
transmisión de mando, una vez que el
Congreso verificó los votos presidenciales.
Aniceto Arce entregó las insignias de la
alta investidura a don Mariano Baptista,
mostrando así que por convenir sus intereses
y a los del Partido Conservador imponía al
país este gobernante.
Vendría ha ser correspondientemente, uno de
los cuatro gobiernos conservadores de lña
época, denominados esos años "la edad de la
plata", por ser los presidentes potentados
mineros, a excepción de Mariano Baptista,
quien no guardaba relación con ellos. Por
tener campos de acción totalmente distintos
a los otros. Baptista era abogado, y tanto
Gregorio Pacheco como Aniceto Arce, eran
mineros y don Severo Fernández Alonso pese a
no ser minero (abogado) sería impulsado por
ellos.
Es momento de dejar el relato de Mariano
Baptista, ya que desde el momento de su
investidura presidencial, mantiene su dotes
de orador, pero ellos aparentemente no
encajan en la práctica del manejo de un
Estado.
Hay quienes afirman: Todos los historiadores
coinciden en señalar que el periódo de
gobierno de Baptista no hizo ningún aporte
positivo en beneficio del país. Al orador de
la palabra convincente le faltó sentido
práctico para encarar los diversos
problemas.
Pero, antes de dar una crítica debemos
remotarnos a los tiempos de conmoción en que
Bolivia vivía en la post-guerra del
Pacífico, ya que en esos momentos el país
buscaba las riendas de la historia para
poder equilibrar tanto su economía como sus
problemas limítrofes que se agravaban más
con el tiempo.
Mariano Baptista, tuvo que luchar contra las
adversidades, si bien no realizó actos de
cauntiósa reelevancia externa, exceptuando
los acuerdos conseguidos que en algo
benefició a Bolivia. No es de desmerecer los
pequeños cimientos a los que se centró en
edificar, como ser el impulso en el campo de
la educación, las artes y el conomiento,
factores vitales de una República y más aún
si sabemos que para alcanzar la armonía
deseada de un país es absurdo pensar en
conseguirlo en cuatro años de presidencia.
Y la historia así lo demuestra, porque la
enfermedad de Bolivia aún no estaba curada y
las combulsiones no tradarían en llegar,
llegando a exteriorizarse lo que se temía,
la funesta Guerra con Paraguay, hecho que
contribuyó en la limpieza de los ojos
oscurecidos de Bolivia. A pensar más en su
gente y buscar medidas de formación a todo
nivel, que hoy en día no se ha concretizado
enteramente, sin desmerecer algunos pasos
realizados que ayudan a la mejor
visualización de hoy.
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