|
Por: Guillermo José Pedrotti.*
Director de Marketing y Planificación.
Según Stephan Fitzgerald: “La dificultad no estriba en que la expresión
Relaciones Públicas carezca de sentido, sino más bien que significa
demasiadas cosas diferentes…” Esta afirmación es perfectamente aplicable
a la comunicación. Debe haber pocas disciplinas con una proliferación
tan amplia de su concepto madre como es la comunicación. Si nos situamos
panópticamente, sobre el amplio mar de las disciplinas que usan y abusan
de la comunicación, tendremos una trama enmarañada, tan compleja como
las mallas sociales.
Cada persona ve la disciplina desde la perspectiva desde la que fue
entrenado, porque la lente que se usa siempre condiciona la mirada.
Podríamos ensayar múltiples definiciones, optamos centraremos tres de
ellas.
Si tomamos el término genéricamente, como se la entiende ordinariamente,
el comunicar esta íntimamente relacionado a la generación noticias.
Desde esta comprensión vulgar de la Comunicación Social, el trabajo de
un comunicador esta fuertemente identificado con el del periodista.
Crear fuertes canales de información, para generar corrientes de opinión
mediante la transmisión, mediada y no exenta de subjetividad en y de los
datos.
Para las Relaciones Públicas, también conocida como la disciplina
política de la comunicación, se trata de un proceso destinado a estudiar
la realidad social y organizacional con la finalidad de proyectar y
planificar un conjunto de acciones que nos permitan obtener y mantener
la buena percepción de los públicos y la comunidad en que estamos
insertos. Se lograría así, satisfacer los intereses comunes y fortalecer
el desarrollo comunitario. Podríamos decir que son el resultado de las
imposiciones que la clásica comunicación social ha traído a las modernas
organizaciones.
Citar finalmente, la otra disciplina que hace uso, y porque no abuso de
la comunicación, y por medio de la cual se identifican comúnmente a la
mayoría de las acciones corporativas de comunicación actuales, me
refiero al Marketing.
La mercadotecnia, tiene hoy mucho que ver con estrategias de generación,
mantenimiento y/o reestructuración de imagen. Palabras como “relaciones”
o “experiencias”, se asocian muy fácilmente a algo que no les pertenece
como vocabulario de su campo disciplinar. El marketing es una disciplina
estratégica de negocios que surge por la necesidad de escuchar al
cliente para venderle más unidades o volúmenes de un producto o
servicio. Por lo tanto, no es generación de imagen, no es generación de
comunicación sino que se trata de un modelo de planificación comercial
destinado a incrementar los niveles de comercialización. Para ello nació
y para ello existe, solo para generar más dividendos a los accionistas
de una compañía. Atendiendo al proceso del marketing mix, podemos
observar que recién cuando se ha determinado el producto, la plaza y el
precio, se comienza a pensar en la comunicación como herramienta de
difusión.
Ahora bien…
¿A que viene todo esto si el tema del presente trabajo refiere a la
gestión de la comunicación en las organizaciones del tercer sector?
Precisamente, el hecho de que cada disciplina nos permite rescatar algún
elemento que nos posibilite contar con una visión más amplia del
fenómeno de la comunicación en ONG.
De la comunicación social tomamos los conceptos de masividad, opinión
pública y medios de comunicación. Las relaciones públicas nos aportan
elementos como imagen institucional, públicos y responsabilidad. Por
último, el marketing nos otorga un concepto clave que creemos que es
necesario comenzar a mirar sin miedo o indiferencia: el lucro, entendido
como posibilidad de obtener un rédito por la inversión realizada.
Mientras en una empresa, ese rédito es económico, en una organización
social estará representado por la cantidad de adhesiones a nuestra causa
que logremos.
Desprendemos esta serie de elementos, de las tres disciplinas
mencionadas, con la intención de que formen parte de un entramado de
ideas que propone un eje conceptual de trabajo para la comunicación del
tercer sector.
Nuestra visión de la comunicación es integrada y holística. Entendemos a
la comunicación de forma integrada, al plantearnos la utilización
diferentes estrategias tendientes a impactar de forma positiva en los
públicos de interés y relación. Trabajamos sobre la premisa de
construcción dialéctica, basada en el interés común, atendiendo las
diversas variables que los escenarios de la complejidad plantean.
Con esta visión eminentemente holística, tratamos de abordar los hechos
desde distintas lentes, que aporten conclusiones efectivas y
contundentes, al momento de analizar los procesos, actores, motivaciones
y contextos. Comprendemos que, en comunicación, como en todas las ramas
de las ciencias sociales y humanas, no es posible abordar el objeto de
estudio en forma descontextualizada.
Un elemento estratégico es la focalización, no perder el norte de acción
que dio vida a la iniciativa social. Deberemos prestar atención a lo
urgente, generalmente la consecución de fondos, pero sin descuidar lo
importante. Es así como pensamos que las comunicaciones en el sector
social deben estar estructuradas en tres etapas sucesivas:
1.- Posicionamiento y visibilidad.
2.- Financiamiento sostenido.
3.- Creación de sinergias socialmente constructivas.
Posicionamiento y visibilidad: es, sin lugar a dudas, la fase que más se
relaciona con elementos surgidos de las disciplinas afines a la
mercadotecnia. Aquí, deberemos sentar nuestra posición y trabajar para
mejorarla y sostenerla.
Trayendo a Ries y Trout podremos determinar un listado de interrogantes
que debemos conocer al momento de comenzar el trabajo:
a) ¿Qué posición se ocupa?
b) ¿Qué posición le gustaría ocupar?
c) ¿Quién ocupa está posición?
d) ¿Con qué recursos cuenta?
e) ¿Merece dicha posición?
Develadas dichas incógnitas, podrá detectar su “nicho” de inserción,
definirse su perfil, planificar una estrategia y comunicarse con sus
públicos. Reformulando ideas de Mario de la Garza Gorostieta , podemos
afirmar que una correcta estrategia de posicionamiento y visibilidad
para organizaciones sociales debe:
a) Informar sobre la existencia de la organización y sus acciones.
b) Distribuir datos e ideas para que lleguen a ser de conocimiento de
las audiencias actuales, potenciales o futuras.
c) Facilitar la comunicación entre la ONG y sus públicos.
d) Fomentar la creación y consolidación de la imagen institucional.
e) Generar una actitud positiva por parte de los públicos destinatarios.
f) Contrarrestar situaciones negativas que puedan surgir.
g) Dirigirse eficientemente a los grupos específicos.
Muy valorables, en esta etapa, serán los contactos y alianzas que el
comunicador pueda establecer con empresas y organizaciones que
favorezcan el desarrollo de la estrategia planteada. Por ejemplo, desde
Fundación Querubines, implantamos importantes lazos de cooperación con
diversos jugadores que ayudaron en el proceso de implementación y
control del posicionamiento y visibilidad de la institución. Algunos
ejemplos son: Infoxel (auditores de medios), Razón Social (agencia de
publicidad), Infonegocios y La Voz del Interior (medios de comunicación)
o el Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria (entidad
que fomenta la RSE) entre otros.
Financiamiento sostenido: una vez alcanzado el proceso de instauración
de imagen organizacional, lo que supone que se nos reconozcan
públicamente, podremos comenzar un trabajo integrado e integral de
captación de fondos para el sostenimiento de la obra.
Si bien hay muchas técnicas, que ya trataremos, es importante dejar en
claro la situación de la persona o personas que encaran dicha labor. No
se puede contar con una persona dedicada a dicha tarea que no reciba
bonificación o que su labor sea remunerada inadecuadamente.
La tarea de un fundraising es equiparable a la de un vendedor; solo que
su “producto” es el más intangible de todos -¿Cómo valorar la sonrisa de
un niño?-. Además se deberá entender que las empresas normalmente
cuentan con escasos fondos o no los destinan a la aplicación de
programas de RSE externos. Este es un punto fundamental a comprender por
los líderes de la organización.
El financiamiento, puede ser buscado por distintas vías: patrocinios,
subastas, sponsoreos, eventos, mecenazgo, exposiciones, comidas, etc.
Solo deberemos tener especial cuidado, en esta etapa, de velar que las
técnicas y herramientas que utilicemos para la adquisición de recursos
económicos guarden relación coherente con la filosofía de la
organización. Por ejemplo, una organización que trabaja por el
desarrollo integral de la niñez nunca podría recibir dinero de una
empresa que, en otras latitudes, fuerza el trabajo infantil.
Creación de sinergias socialmente constructivas: una vez conquistado el
objetivo de ser visibles y poder sostener nuestra obra, llega el momento
de tomar el rol protagónico que la nueva posición de relevancia nos
otorga. Es momento de liderar el cambio complejo, que nos retroalimenta
y transforma constantemente. Será tiempo de, como nos educa Jurggens
Habermas, comenzar a entretejer redes sociales en base a consensos
simétricos dialogados que posibiliten la consecución de los objetivos
comunes.
Para ello, es imperioso instaurar espacios donde el dialogo simétrico se
convierta en el modelo relacional por defecto de todos nuestros actos,
donde el respeto por lo diverso sea lo estructurante. Volver a poner en
común ámbitos de generación de experiencias compartidas es el gran
desafío, pero siempre respetando el más amplio especto de los valores
éticos, morales y sociales.
El rol del comunicador en una organización social en estado de madurez,
es el de acompañar y guiar el liderazgo institucional hacia espacios de
participación y discusión que permitan la resolución, vinculada y
vincular, de los problemas que afectan a grupo social de referencia.
Concluyendo, consideramos que, como comunicadores del tercer sector,
debemos trabajar cada día para hacer más palpable la reflexión del
pensador cuándo expresa: “… y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad
y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar, que la
realidad es transformable…” (Eduardo Galeano).
* Guillermo José Pedrotti nació en Las Varillas (Córdoba-Argentina),
donde cursó estudios primarios y secundarios. Es Analista en Relaciones
Públicas e Institucionales por el Colegio Universitario IES Siglo 21.
Posee una Especialización en Gestión de los Recursos Humanos, de la
Universidad del Mar de Chile.
Es Diplomado en Gestión Pública, egresado de la Universidad Católica de
Córdoba. Especialista en Ceremonial y Protocolo.
Actualmente concluye la Licenciatura en Tecnología Educativa en la
Universidad Tecnológica Nacional y la Diplomatura en Marketing de la
Universidad Empresarial Siglo 21.
Cumplió funciones legislativas, entre ellas las de prensa, para
diputados y senadores de la provincia de Córdoba.
Ex - Director de Relaciones Institucionales y Director de Desarrollo de
Políticas Juveniles de la Municipalidad de la Ciudad de Las Varillas (Cba).
Se desempeño como Responsable de Marketing de Activar On Line (Córdoba).
Responsable de Relaciones Institucionales de Fundación Querubines
(Córdoba). Docente en cursos de organización de eventos y relaciones
públicas.
Actualmente se desempeña como Director de PedrottiCerrone /Comunicación
de Negocios. Allí, planifica soluciones estratégicas en comunicaciones
integradas para empresas, organismos públicos y entidades del tercer
sector.
Cuenta con publicaciones sobre comunicación, relacionamiento y
responsabilidad social en medios especializados como: RedRRPP, RRPPnet,
Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria, Emprendedores
RRPP, Revista DirCom, Comercio y Justicia e Infobae entre otros.
Mentor y Director de la Red Ibero Americana de Relaciones Públicas y
Comunicación Institucional “Público Meta”.
Actualmente forma parte del programa de jóvenes líderes que la
Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE).
|
|