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Por Héctor Héreter
*
hhereter@yahoo.com
Caracas.-
Recientemente escribimos, con cierto
asombro, cómo las grandes corporaciones
reaccionan ante crisis comunicacionales
con estrategias que en vez de ayudar a
las empresas las hunden más en el hoyo
negro de las malas percepciones de sus
públicos, tomando como ejemplo en caso
del derramamiento de petróleo en el
Golfo de México por la empresa British
Petroleum (BP).
Pues ahora le toca
a otro gran imperio agroindustrial,
Nestlé. Una corporación global que
sería la envidia del rey de España
Felipe II quien dijo en el siglo XVI:
“en mis dominios nunca se pone el sol” .
Nestlé, con más de 200,000 empleados
alrededor del mundo y con ganancias
durante el primer trimestre de este año
en US$26 millones y crecimiento del
4.8% en comparación al año anterior,
enfrenta un torbellino comunicacional
que trasciende las simples relaciones
públicas y se desborda ante la nueva
frontera de las redes sociales, las
cuales muchas empresas todavía no saben
cómo manejar.
Ante las críticas
que circulan en las redes sociales por
la explotación del aceite de Palma en la
elaboración de uno de sus productos
insignias, KitKat, por lo cual muchas
hectáreas de la selva tropical se han
visto seriamente afectadas. Nestlé
reaccionó, en principio, con un método
muy antiguo: la censura.
Greenpeace, la
organización no gubernamental (ONG) que
ha llevado la bandera en el frente de
batalla en contra de Nestle, colgó
primero en Youtube y luego rebotó en
Facebook, un
video bastante emotivo en el cual
denuncia la deforestación que realiza
Nestlé para obtener el aceite de Palma.
Greenpeace señala que esta deforestación
acaba con el hábitat natural de muchas
especies en peligro de extinción,
principalmente el orangután. Nestlé,
bajo el alegato de derechos de marca,
acusó a Greenpeace de utilizar el
logotipo de la empresa sin previa
autorización, por lo tanto exigió a la
directiva de Youtube su remoción de la
red social. Pero ya era tarde, el video
había hecho metástasis por los miles,
sino millones de cibernautas que los
compartieron con sus amigos.
Posterior a esta
movida de Nestlé, apareció en las redes
sociales un
dibujo animado en donde dos “nerds”
de la empresa discuten cómo detener la
propagación del primer video, quienes
concluyen que la mejor manera de
frenarlo es ampararse ante las leyes de
derechos de autor (Copyrights), lo que
suscitó que muchos miembros de la página
de Nestlé en Facebook criticaran
vehementemente tal acción. En unos
pocos días el número de afiliados a la
página de Nestlé creció de manera
sorprendente, pero no con personas que
alababan sus productos, sino para
atacarlos de manera inmisericorde por
sus operaciones en la selva tropical de
Sumatra. Muchos aprovecharon la
oportunidad de recordar otros casos en
los cuales Nestlé mostró poca
responsabilidad social como fue la
producción de
leche materna artificial, la cual se
distribuye en países subdesarrollados,
principalmente Bangladesh, que
supuestamente causa serios problemas de
salud en los infantes.
De manera reactiva,
a fin de atajar la avalancha de
críticas, el vicepresidente ejecutivo de
Nestlé, José López, anunció en su
página de Facebook que el 17 de mayo de
2010, firmó un acuerdo de colaboración
con The Forest Trust (TFT) una ONG
creada en 1999, la cual se autodescribe
como una organización cuyo propósito es
ayudar a la grandes corporaciones a
aplicar las mejores prácticas
empresariales en pro de la preservación
del medio ambiente.
Greenpeace en un
principio aplaudió el acuerdo Nestlé-TFT,
pero advirtió que monitoreará muy de
cerca el progreso que se realice en las
áreas que opera la empresa.
Pero a pesar de
divulgar Nestlé su alianza con TFT, no
frenó los ataques a la empresa, si vemos
los comentarios que cibernautas que
colgaron en el mismo sitio del anuncio
como el siguiente: “Esto demuestra que
al menos Nestlé escuchó nuestros
reclamos y le puso atención a la
publicidad negativa. Ahora queda esperar
si sus acciones son sinceras, aunque yo
lo dudo y me parece una movida
empresarial para que nos
tranquilicemos”.
(Traducción libre del comentario)
Todo lo anterior
demuestra que grandes empresas como
Nestlé, en el sector agroindustrial, BP
en el petrolero o United en la aviación
comercial, con abultados presupuestos
designados a sus departamentos de
relaciones públicas todavía no saben
cómo reaccionar, o mejor dicho,
cohabitar en las redes sociales.
Con el creciente
número de empresas que participan en las
redes sociales, principalmente Facebook,
a fin de comunicarse con sus
consumidores, la ley principal es hacer
lo correcto desde un principio y no
guardar esqueletos en el closet, o peor
aún: aplicar la censura, porque tarde o
temprano saldrán a la luz pública, o en
este caso viajarán a velocidades
insólitas en el ciberespacio.
Otra lección para
los grandes conglomerados empresariales
es que deben bajarse de su Monte Olimpo
corporativo y aprender a interactuar
como iguales con sus públicos si quieren
cohabitar de manera harmónica con sus
entornos.
* Hector Hereter:
Amplia experiencia en el campo de las
Relaciones Públicas, particularmente en
la coordinación de eventos especiales,
relaciones con la comunidad, contacto
con los medios de comunicación, creación
de proyectos de promoción para prensa,
radio y televisión; manejo de crisis
institucionales y capacitación en medios
(Media Training). Entre los proyectos
realizados se distinguen la creación de
estrategias comunicacionales a nivel
internacional. Dictó cursos para
empresas como American Airlines,
Anheuser-Busch (cerveza Budweisser),
American Express, MCI y personalidades
políticas como el senador
republicano del Congreso Norteamericano
Lincoln Díaz Baralt y el actual alcalde
del Condado de Dade, Alex Penelas.
Condujo Media Trainings para empresas
petroleras con operaciones en América
Latina tales como Triton (Colombia,
Ecuador y Guatemala) y Mobil (Perú y
Venezuela).
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