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Por: Verónica V. Stangaferro Auach.
A través del tiempo el desarrollo de la moda y la vestimenta ha
sido afectado por diferentes sucesos. Algunos de los más
influyentes fueron los movimientos sociales de protesta por la
inconformidad con respecto al mundo establecido, como por
ejemplo, los movimientos feministas y el movimiento hippie que
tuvieron lugar en la década de los ‘60 y principios de los ‘70
respectivamente, o el movimiento punk en los ‘70, entre otros.
Otra de las causas por las que la moda fue cambiando a lo largo
del tiempo fue la búsqueda de la comodidad y la practicidad que
la misma pudiera brindar. Las necesidades económicas y la
producción en masa que devino de la Revolución Industrial,
llevaron a la creación de diseños más simples y a la utilización
de materiales más económicos.
En el siglo XIX, la confección de la indumentaria femenina se
producía intentando imitar la imagen de un reloj de arena, ya
que esto hacia destacar la figura de la mujer. Es entonces
cuando surgen los vestidos emballenados y los famosos corsés que
permitían reducir la imagen de la cintura de las mujeres hasta
40 cm. Esta tendencia poco saludable persistió hasta mediados
del siglo XX, cuando comienza a decaer como consecuencia de la
liberación de la mujer y de los problemas de salud que producía.
Actualmente, a la hora de adquirir prendas, las mujeres pueden
sentir discriminación ya que respecto a las medidas del cuerpo
femenino, la ropa que se ofrece en las diferentes marcas, está
hecha exclusivamente para mujeres muy delgadas.
Es menester hacer un vuelco en la cultura de la sociedad y
ayudar a entender que no es natural adaptar al cuerpo humano a
las prendas de moda, sino que más lógico y saludable es ajustar
la moda a las necesidades de cada cuerpo.
En el cambio de cultura y valores, resulta que el físico ideal
es de una extremada delgadez, cosa que atenta contra la
naturaleza de la mayoría de las mujeres, y que es muy difícil de
sostener en la realidad, lo cual produce un deterioro en la
salud de las jóvenes y la discriminación en las mujeres maduras.
Por este motivo y otros tantos más, la industria de la moda
continúa atravesando Issues y diversas crisis que la afectan.
Algunas situaciones conflictivas que tienen lugar en la
actualidad y en nuestro país son, por ejemplo, la contaminación
debido a la utilización de productos que no son procesados antes
de ser volcados como residuos, el empleo de mano de obra esclava,
ya que se explota ilegalmente a personas de bajos recursos
aprovechándose de su situación de necesidad, también se
evidencia la carencia de talles en la elaboración de
indumentaria, entre otros.
Por estas razones, existen diferentes grupos de presión, que
promueven los derechos humanos, ambientales, organizaciones de
autoayuda que trabajan con diversas temáticas relacionadas al
cuerpo humano y organizaciones de defensa al consumidor, entre
otras. Las mismas ejercen presión hacia la industria de la moda
para intentar cambiar la cultura establecida.
Existen dos posturas claramente definidas, las empresas de
indumentaria y la oposición a éstas. Las Relaciones Públicas, a
través de la Gestión de Conflictos potenciales o Issues
Management, se vinculan directamente con las empresas
productoras. Estas deben conocer su entorno y todas aquellas
situaciones que pueden impactar en la organización de forma
negativa, sean cuestiones externas como conflictos político,
económico, regulación legal (como lo es la Ley de Talles) etc.
De esta forma, las diversas
técnicas de RR.PP. colaboran para detectar una problemática
antes que se convierta en crisis.
Por otro lado, se encuentra la postura opositora, entiéndase a
ésta como grupos de presión, ONG’s, organismos de defensa al
consumidor, organismos de DD.HH., entre otras, que gestionan sus
intereses en contra de las empresas productoras de indumentaria
por estar en desacuerdo con sus prácticas productivas y sociales.
Para esto, los grupos opositores hacen uso de las Relaciones
Públicas para tener voz, y son escuchadas por la sociedad
gracias a técnicas como lobbismo o gestión de intereses,
grassroats, coalition lobby, entre otros.
De no ser por el vínculo que mantiene las Relaciones Públicas
con el Estado, el sector privado y las ONG’s, la sociedad
quedaría supeditada a las decisiones de unos pocos.
Afortunadamente, esta disciplina provee estrategias de
comunicación y abre un canal de doble vía, donde todas las
partes pueden exponer sus puntos a favor o en contra sobre una
determinada realidad.
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