|
CENTRO NACIONAL DE
CONDICIONES DE TRABAJO
|
Esta NTP
complementa a la
anterior que está dedicada a
conceptos generales sobre
Responsabilidad Social RS, aportándose
en ésta criterios para identificar y
clasificar los diferentes tipos de
acciones de responsabilidad social a fin
de su priorización para poder
desarrollar un plan de actuación de
acuerdo a los propios intereses de la
empresa y de los colectivos
interdependientes con los que se
relaciona. |
Tipos de
responsabilidades sociales
Sin pretender ser
exhaustivos, sino todo lo contrario, se
realiza a continuación una primera
clasificación de responsabilidades sociales,
considerando dos grupos de interés clave:
los trabajadores y la comunidad. No se han
contemplado otros grupos de interés como los
clientes, los proveedores y los accionistas,
aunque la empresa debería tenerlos
obviamente muy en cuenta. Esta clasificación
pretende ser una aportación para que las
empresas puedan identificar necesidades y
oportunidades en RS, así como analizar las
actuaciones que ya están realizando en esta
materia, a fin de establecer un plan de
acción a corto y medio plazo con sus
prioridades. Aunque en la siguiente
clasificación las responsabilidades
primarias son por naturaleza prioritarias
frente a las secundarias y éstas a su vez lo
son respecto a las terciarias, ante la
complejidad de cada empresa y su entorno, es
preciso actuar con flexibilidad buscando
como se ha dicho reiteradamente un cierto
equilibrio con los grupos de interés. No
obstante y recurriendo a la sabiduría
popular, antes de preocuparse por las cosas
de fuera habría que empezar por poner orden
en casa y esto representa buscar la
excelencia en el seno de la empresa,
atendiendo con especial atención a las
personas y sus condiciones de trabajo, así
como a la calidad de sus procesos
productivos, aunque los límites de lo que es
dentro y fuera no sean precisos. Si se falla
internamente, la acción social externa no
pasará de ser testimonial y pocas
satisfacciones y beneficios habrá de
recuperar la empresa de ella.
El criterio seguido para
diferenciar a tales responsabilidades ha
sido el considerar a las primarias como
inherentes a la actividad específica de la
empresa. No responder adecuadamente a lo que
representa el corazón de la empresa para
cuidar su buen funcionamiento en todos los
sentidos, que es su razón de ser, podría
tener graves consecuencias incluso para su
pervivencia. Las secundarias consisten en
mejorar los efectos resultantes de esa misma
actividad específica en los grupos sociales
interdependientes con la empresa, más allá
de unos mínimos siempre exigibles; y las
terciarias se extienden a actuaciones de la
empresa encaminadas a mejorar determinados
aspectos de su entorno social más allá de su
actividad específica. A veces el límite
entre tales responsabilidades no resulta
fácil de establecer, tal vez la mejor manera
de salir de dudas ante una situación es
analizarla y debatirla con las partes
implicadas, así por ejemplo, son los
trabajadores quienes deben decidir las
mejoras sociales que más les interesan,
hacerlo por ellos y sin tener en cuenta su
opinión es posiblemente la credencial para
el fracaso. En la figura 1
se muestra en círculos concéntricos esta
clasificación de responsabilidades. De
acuerdo con dicho planteamiento, las
responsabilidades empresariales obligarían
tanto más cuanto más próximas están a la
actividad específica de empresa y lo que la
misma comporta.
Figura 1
Responsabilidades empresariales

Responsabilidades
primarias de la empresa con los trabajadores
y la comunidad
El conjunto de
responsabilidades primarias que han de ser
armonizadas, constituyen la esencia de lo
que definimos anteriormente como empresa
socialmente responsable, salvo el capítulo
de acciones sociales con la comunidad, que
lo sería en parte.
Considerando el fin que
persigue la empresa con su actividad
específica y los medios que emplea para
conseguirlo, serían las siguientes:
-
Servir a la sociedad con productos
útiles y en condiciones justas.
Se excluyen por tanto productos
perjudiciales para el desarrollo humano y
la salud pública, como drogas, tráfico
indiscriminado de armamento y otros
productos nocivos e inmorales. Han de
suministrarse en condiciones aceptables de
calidad, servicio, plazo, y precio. Aunque
los productos sean socialmente aceptables
si están hechos en condiciones ilegales o
cometiendo abusos de cualquier tipo se
estaría asumiendo una grave
irresponsabilidad. También deberíamos
excluir a los intermediarios que solo
incrementan el precio de las cosas sin
aportar valor alguno y servicio.
-
Crear riqueza de la manera más eficaz
posible. En empresas sin afán
de lucro o de interés social, se trata de
lograr la mayor eficacia y eficiencia
posible en la actividad empresarial. El
crear riqueza tiene aquí un sentido muy
amplio. Es la generación de ser posible de
un aceptable beneficio económico, pero
sobre todo la mejora de su posición
competitiva que los pueda generar en el
futuro. El beneficio económico no es el
único indicador; el crecimiento en valores
clave, como el capital intelectual, la
posición en el mercado, la innovación, la
diversificación, etc., son importantes.
La
rentabilidad
es una condición necesaria para la
existencia y un medio para alcanzar fines
más importantes, pero no debería ser un
fin en sí mismo. Los beneficios son como
el oxígeno y el agua para el organismo; no
son objeto de la vida, pero sin ellos ésta
no es posible.
-
Respetar los derechos humanos con unas
condiciones de trabajo dignas que
favorezcan la Seguridad y Salud laboral y
el desarrollo humano y profesional de los
trabajadores. La actividad
empresarial quedaría deslegitimada por los
medios empleados si el logro u otros
objetivos se hiciera sin respetar los
derechos humanos, manipulando o abusando
de las personas. Más allá de valores
éticos, unas buenas condiciones de trabajo
son esenciales para lograr la calidad de
productos y procesos y la consecuente
competitividad. La orientación básica al
bien común exige organizar el trabajo de
modo que las personas puedan mejorar y
desarrollarse humana y profesionalmente a
través de su trabajo en la empresa, y
desde luego no impedirlo. Es esencial
evitar tratar al trabajador como
instrumento productivo o receptor pasivo
de instrucciones. Hay que pagar salarios y
respetar horarios laborales que permitan
vivir con dignidad, hay que evitar
injustas discriminaciones, respetar la
intimidad y la buena fama y proporcionar
la formación adecuada para el correcto
desempeño de las tareas. Los aspectos psicosociales del trabajo no deben en
ningún caso ser obviados con la excusa
incierta de que la reglamentación no los
concreta y regula con suficiente detalle.
Han de ser debidamente evaluados, y
mantener trabajos monótonos, rutinarios o
faltos de una mínima autonomía sería
también una irresponsabilidad primaria.
-
Procurar la autocontinuidad de la
empresa y, si es posible, lograr un
crecimiento razonable. Seguir
generando riqueza con productos y
servicios útiles pero manteniendo y
creando puestos de trabajo, sin perder su
ventaja competitiva es fundamental. Ello
obliga a la empresa a una dinámica de
continua evolución, generando nuevas
actividades cuando las existentes decaigan
por factores diversos, teniendo en cuenta
los cada vez más cortos ciclos de vida de
los productos. Las reestructuraciones
drásticas de plantillas como resultado de
una limitada planificación a medio y largo
plazo y la desatención por intentar hacer
viable la inserción laboral de excedentes
de mano de obra es una muestra de
incompetencia y de irresponsabilidad
social. También lo sería vender una
empresa, cuando de ello haya de derivarse
con certeza la desaparición de sus
instalaciones y sus puestos de trabajo en
manos de una multinacional ajena al lugar.
-
Respetar el medio ambiente. Evitar en
lo posible cualquier tipo de
contaminación. Minimizar la generación de
residuos. Racionalizar el uso de los
recursos naturales y energéticos.
La falta de tal respeto contraviene
también al principio institucional de
servicio al bien común en relación con las
generaciones actuales y futuras.
-
Cumplir con rigor las leyes,
reglamentos, normas y costumbres,
respetando los legítimos contratos y
compromisos adquiridos. La
legislación, que normalmente es una
concreción de exigencias éticas
promulgadas por la legítima autoridad,
proporciona un marco para que se puedan
desarrollar unas relaciones económicas
civilizadas y humanas. Respetar los
principios de actuación y costumbres del
lugar es también esencial para la
necesaria integración. En ningún caso se
podrán desligitimar abiertamente y tampoco
vulnerar las reglamentaciones del país de
origen aprovechando la carencia de un
marco reglamentario adecuado en el país en
el que se asiente una nueva actividad
laboral.
-
Procurar la distribución equitativa de
la riqueza generada. Un modo de
concretar esta distribución es pensar en
cómo ser equitativo en la asignación de
valor económico añadido a quienes
contribuyen a crearlo en su actividad. Una
parte del mismo es el asignado a remunerar
el trabajo, otras a amortizaciones de los
activos empleados, impuestos, y en último
término a accionistas (como dividendos o
como reservas), etc. La equidad en la
distribución de tal valor añadido exige
cumplir con los contratos laborales y con
las obligaciones finales, retribuyendo con
justicia a quienes aportan trabajo y
capital. Las demoras en los pagos de
salarios y deudas y aprovecharse de ellas
por los intereses que puedan generar en
beneficio propio sería una grave
irresponsabilidad social.
Responsabilidades
secundarias
Responsabilidades
secundarias con los trabajadores
Tales responsabilidades
cabrían ser consideradas siempre que sean de
posible aplicación. En todo caso se
requieren esfuerzos de la empresa al
respecto. La siguiente relación no es
completa.
-
Ofrecer calidad de
vida en el trabajo en equilibrio con la
vida extralaboral. (condiciones
materiales de trabajo que cuiden aspectos
de confort en la realización de las
tareas, más allá de lo reglamentado,
atención especial a la maternidad,
servicio de guardería, limitación de horas
extraordinarias, compensaciones horarias
en trabajos fuera del horario laboral,
facilidad en cambios de turnos, ...)
-
Favorecer la
iniciativa, autonomía y creatividad en el
trabajo
(promover el trabajo en
equipo o lo que conlleva las nuevas formas
de organización del trabajo basadas en
modelos participativos, atender en lo
posible las sugerencias de mejoras de los
trabajadores, ...)
-
Proporcionar un
empleo lo más estable posible
(en todo caso procurar la reubicación
laboral dentro o fuera de empresa ante
problemas coyunturales, evitar el abuso de
la contratación temporal, ...)
-
Facilitar la
reinserción laboral a una persona
accidentada.
Sería una
irresponsabilidad primaria despedir a una
persona mientras está de baja por
accidente laboral o enfermedad
-
Favorecer una
formación permanente que asegure su
cualificación, crecimiento intelectual y
sobre todo su "empleabilidad" en un
futuro, ante los posibles avatares por los
que pueda pasar la empresa o
circunstancias personales
-
Facilitar asistencia
sanitaria cuando se precise, más allá de
la legalmente exigible
-
Atender posibles
necesidades acuciantes ante posibles
problemas puntuales humanos o familiares
(anticipo salarial ante necesidad difícil
de prever, flexibilidad horaria para
atender a familiar directo con enfermedad
grave, ...)
-
Beneficiarse de los
productos de la empresa a precio más
económico que el de venta
-
Aportar información
transparente sobre la situación de la
empresa y sus perspectivas de futuro.
-
Celebrar
colectivamente éxitos alcanzados o
reconocimientos recibidos
-
Otros
Responsabilidades
secundarias con la comunidad
Algunas de tales
responsabilidades serían las siguientes:
-
Facilitar el empleo
y la actividad económica en la comunidad
local o comarcal
-
Contribuir a mejorar
el medio ambiente del entorno. Esforzarse
por emplear productos reciclados
-
Publicitar la
promoción de productos, servicios y
valores que contribuyan al logro de un
entorno social más humano
-
Facilitar la
integración en el trabajo de minusválidos
(más allá de las exigencias reglamentarias
del 2%), emigrantes y grupos sociales con
dificultades de inserción laboral
-
Facilitar ayuda a
los proveedores para una mejor calidad de
su servicio y una mayor profesionalización
-
Facilitar
asesoramiento y ayuda a la comunidad en
materias que ésta precisa y la empresa
dispone de conocimientos y medios
-
Colaborar a la
formación en prácticas de estudiantes de
formación profesional y universitaria
-
Otros
Responsabilidades
terciarias
Responsabilidades
terciarias con los trabajadores
Como se ha expuesto, en
este grupo de responsabilidades se
encontraría un amplio abanico de atenciones
o acciones sociales que los trabajadores
estarían en condiciones de disfrutar,
entendiendo que se encuentran al margen de
su propia actividad laboral o que su
incidencia en la misma fuera muy indirecta.
Su selección está condicionada a los
intereses de los trabajadores, a las
posibilidades de asignar recursos y a las
circunstancias propias de cada empresa en su
medio. Habría que centrarse en algunas de
ellas, respetando o mejorando en lo posible
aquellas acciones sociales que de alguna
forma serían asimilables a derechos
adquiridos. Las responsabilidades terciarias
deberían estar en principio subordinadas al
cumplimiento de las primarias y secundarias.
No quiere decirse que no deban acometerse
algunas responsabilidades terciarias, por
ejemplo porque históricamente se han
asumido, sin haber resuelto completamente
las responsabilidades secundarias o incluso
primarias, simplemente debe quedar claro en
el plan de actuación el orden de importancia
de cada una de ellas y los plazos en que
pueden irse asumiendo. No debe verse en las
responsabilidades terciarias el carácter de
"institución benéfica" de la empresa, que no
es su finalidad, ni la usurpación de
funciones que pudieran corresponder al
Estado, sino el compromiso por quienes
constituyen su activo más valioso.
-
Facilitar el trabajo
a tiempo parcial para aquellas personas
que por necesidad o dificultades lo
precisen siempre que ello no represente
una dificultad al proceso productivo
-
Flexibilidad de
horario laboral y en el disfrute de
vacaciones anuales. No trabajar a partir
de los viernes por la tarde (siempre que
ello sea posible)
-
Facilitar
asesoramiento jurídico
-
Préstamos monetarios
limitados a interés inferior al del
mercado
-
Anticipos salariales
sin interés
-
Ayudas e incentivos
a la formación
-
Ayudas a planes
personales de pensiones
-
Favorecer descuentos
especiales en servicios y comercios de la
comunidad
-
Ayudas por hijo en
edad escolar
-
Ayudas por comida fuera del hogar
(si comer en la empresa fuera necesario
por carencias de servicio en el medio y
exigencia del horario laboral, tener un
comedor de empresa o un servicio de
comidas a un precio inferior al del
mercado sería una responsabilidad primaria
y recibir una subvención o ayuda monetaria
adicional sería una responsabilidad
secundaria)
-
Facilitar el desplazamiento al trabajo
o ayudas al respecto. Sería una
responsabilidad secundaria o incluso
primaria en función de la ubicación del
centro de trabajo o de producirse un
traslado del mismo.
-
Ayudas para vivienda, en especial
cuando se requiera un cambio de municipio
de residencia
-
Promover e incluso facilitar medios
para el cuidado de la salud personal,
independientemente del trabajo
-
Facilitar información y medios para
disfrute de actividades culturales en el
medio
-
Promover y facilitar su participación
en programas de ayuda a la comunidad o al
tercer mundo
-
Organizar actividades recreativas y de
ocio en la empresa. Disponer de
instalaciones idóneas
-
Organizar celebraciones colectivas por
motivos diversos ajenos a la propia
actividad laboral a fin de contribuir a
mejorar el clima de la empresa
-
Otros.
Responsabilidades
terciarias con la comunidad
Algunas de tales
responsabilidades serían las siguientes:
-
Contribuir
subsidiariamente a la mejora del entorno
sociocultural
-
Colaborar de
diferentes formas con los centros de
formación profesional y empresarial de su
medio
-
Contribuir en
difundir los valores de una "nueva cultura
de empresa"
-
Gestionar asuntos
sociales de la comunidad u otros en los
que la empresa es competente a interés
municipal
-
Participar en
proyectos de desarrollo local y regional
-
Ofrecer cooperación
y ayudas en proyectos de cooperación con
el tercer mundo
-
Asignar un
porcentaje de sus beneficios al desarrollo
de países emergentes (0,7%?)
-
Patrocinar u ofrecer
mecenazgo de actividades artísticas y
culturales
-
Ayudar benéficamente
a colectivos necesitados.
-
Otros
Plan de actuación
El desarrollo de un plan
de acción en este campo con límites no
claramente definidos y situaciones
empresariales muy diversas, obliga a cada
empresa a una profunda reflexión sobre su
estado y perspectivas más inmediatas de
desarrollo, así como los ideales a los que
aspira, sin perder en ningún momento de
vista sus propios intereses. La
incorporación de todo lo relativo a la RS en
un sistema de gestión, como sería deseable,
requiere de entrada un planteamiento de
desarrollo por etapas. En una etapa inicial
habremos de conformarnos en descubrir el
sentido empresarial de la acción social para
plantear unos primeros programas de trabajo,
controlados totalmente por los máximos
niveles directivos, para en etapas sucesivas
ir introduciendo de lleno en el proceso a
los "stakeholders" e incluso a la opinión
pública utilizando los correspondientes
indicadores de medida, con estrategias a
medio y largo plazo e implicando de lleno a
la estructura de la empresa.
No se puede iniciar
ningún plan de acción social sin el
compromiso de la dirección al máximo nivel,
aunque tampoco podemos pretender que, si los
antecedentes en RS son muy limitados, el
impulso inicial sea significativo. No
obstante, en la mayoría de empresas las
potencialidades latentes en RS son
relevantes, por lo que representa de
oportunidad de mejora de la imagen
corporativa, y del liderazgo y orgullo
profesional de sus directivos, incluso en un
corto plazo. Por tanto, habrá que invertir
esfuerzos en la toma de conciencia inicial a
través de un análisis de situación y la
definición de unos principios estratégicos.
Al mismo tiempo la actuación personal de la
dirección en este campo debe ser prudente ya
que debe concretar
el contenido de cada responsabilidad de
acuerdo con las circunstancias concretas y
armonizar
posibles conflictos entre responsabilidades
primarias. Casos de conflicto serían, por
ejemplo, el servicio a los clientes y el
coste que se incurre; la mejora de las
condiciones de trabajo y la inversión
necesaria para ello o descender la
contaminación por debajo de unos
determinados límites y la viabilidad
económica de la empresa. Para resolver este
tipo de conflictos hay que considerar las
responsabilidades teniendo en cuenta que en
cada una de ellas hay unos mínimos que no se
deben sobrepasar nunca; son exigencias
éticas que derivan del respeto incondicional
a la dignidad de la persona y sus derechos
inalienables, como la integridad física y
moral de los trabajadores. Luego habrá que
determinar
prioridades
ante varias
alternativas al considerar diversos modos de
llevar a la práctica determinadas
responsabilidades secundarias y terciarias,
considerando las expectativas que las mismas
generan en los grupos afectados. Y
finalmente habrá que
impulsar
la
puesta en práctica de cada responsabilidad
del modo más adecuado, y en el lugar y
tiempo oportunos. O sea, la concreción de
las responsabilidades empresariales
corresponde a quien debe tomar la decisión,
y ha de hacerse a la luz de principios
éticos e institucionales u organizativos,
con la prudencia directiva necesaria que
incluye escuchar a los demás y pedir
asesoramiento o consejos a personas expertas
y honestas siempre que sea preciso.
Análisis de situación
El conocimiento de las
circunstancias particulares de la actividad
específica y del entorno empresarial a la
luz de los principios anteriores ayudarán a
concretar las actuaciones, sin esperar a que
se produzcan demandas sociales. Detectarlas
a tiempo e incluso anticiparnos a ellas es
clave en el éxito de la gestión empresarial.
Utilizando a modo de guía los diferentes
tipos de responsabilidades sociales
apuntadas anteriormente, deberíamos recurrir
a todas aquellas fuentes de información que
nos permitan tener un conocimiento de donde
estamos e interrelacionarlas. A continuación
se indican las principales:
-
La acción social
histórica. Es necesario revisar
en primer término el nivel de cumplimiento
de la reglamentación y los standares en
prevención de riesgos laborales, calidad y
medio ambiente. Las auditorías sobre estas
materias realizadas por entes
independientes, de disponer de ellas,
pueden ser una valiosa ayuda. Hay que
analizar cuales han sido las políticas
empresariales en los últimos años y como
éstas han ido conformando una cultura de
empresa que haya ido interiorizando
valores y diferentes niveles de asunción
de tipos de RS.
-
Evaluación de
demandas sociales y consideración de
efectos en los grupos interesados.
En el entorno en el que opera la empresa
hay o puede haber, quejas, sugerencias o
expectativas más o menos explícitas acerca
de la situación de la empresa, que hay que
escuchar con atención, ya que muchas veces
no salen a la luz por desconfianza en su
posibilidad de resolución. Escuchar hasta
pequeñas insinuaciones críticas es una
manera de descubrir carencias sobre
responsabilidades concretas, aunque hay
que saber discernir los auténticos
derechos de las simples reivindicaciones,
si bien todo debe ser registrado. Todo
ello tiene una especial aplicación para
concretar y evaluar las responsabilidades
secundarias. La consideración de los
grupos interdependientes realmente
interesados por la actividad empresarial,
y los efectos que recibe cada uno de ellos
ante una determinada decisión, ayudará a
evaluar dichas responsabilidades. Por
ejemplo, el traslado de una planta de
producción a otra población afectará a
accionistas (rentabilidad de su
inversión), empleados (clima laboral,
traslado o cambio de empresa), directivos
(destrucción de equipos, dificultad de
reemplazar trabajadores experimentados),
proveedores actuales (variación de costes
de transporte, pérdida de buenos
suministradores), colectividad (pérdida de
puestos de trabajo indirectos) y a otros.
Con todos estos datos podremos evaluar las
alternativas para resolver las diferentes
RS.
-
Estudio de los
impactos sociales de la actividad.
Es imprescindible averiguar los efectos
resultantes de la actividad empresarial en
el medio, tanto en lo relativo a los
grupos sociales como al medio ambiente. En
esta interacción de buen seguro se están
generando beneficios mutuos pero también
puede haber inconvenientes o limitaciones
derivados de la propia integración o por
carencias propias de unos respecto a los
otros. El nivel de desarrollo comarcal o
regional con sus recursos y sus carencias
ha de ser cuidadosamente analizado.
Algunos impactos son relativamente fáciles
de contrastar por estar muy localizados o
porque hay mucha sensibilidad sobre los
mismos, por ejemplo la contaminación
atmosférica en empresas que la producen.
En cambio otros, pueden ser más difusos,
como el impacto social de una innovación
tecnológica o el diseño de carreras
profesionales de los trabajadores.
-
Programas de RS de empresas de interés.
Hay que tener en cuenta que cada empresa
es un foco generador de experiencias de RS
y muchas de tales experiencias son
positivas, aunque desafortunadamente no
sean conocidas. Es necesario acudir de
manera continuada a foros empresariales,
cada vez más frecuentes, promovidos por
instituciones publicas o privadas para
debatir experiencias sobre esta materia y
sus diferentes aspectos. Por otra parte,
en la bibliografía se apuntan entidades
que publican periódicamente experiencias
dignas de conocer. Evidentemente, las
experiencias de RS de nuestros mejores
competidores habrían de ser un punto
básico de referencia.
Evaluación de las
responsabilidades sociales
Una vez identificadas las
diferentes responsabilidades, unas por ser
nuestras fortalezas, otras por ser nuestras
necesidades o debilidades, es necesario
proceder a su evaluación. Tengamos en cuenta
que muchas veces las primeras nos ayudarán a
enfrentarnos mejor a los retos de las
segundas. La primera clasificación de
responsabilidades en primarias, secundarias
y terciarias ya nos permite realizar una
primera aproximación en su ordenamiento,
pero es necesario incorporar nuevos
criterios que nos permitan ser más precisos
en la evaluación. Dentro de cada tipo de
responsabilidades hay factores diferenciales
de su importancia, ya sea por su valor
intrínseco, así por ejemplo, un
incumplimiento reglamentario significativo o
un mínimo éticamente exigible no debería
tener la misma consideración que algo no
exigible legalmente, dentro de las
responsabilidades primarias, o ya sea por
otros factores como la propia política de
empresa establecida y la presión de las
demandas sociales, sin olvidar el factor
coste.
En la
figura 2 se efectúa una subclasificación
de tales responsabilidades. Las primarias se
han dividido en "muy graves" o "graves", las
secundarias en "muy mejorables" y
"mejorables" y las terciarias en "muy
aconsejables" y ,,aconsejables".
Evidentemente, ello se hace con el ánimo de
facilitar la evaluación. La empresa puede
cambiar estos términos y ampliar la
clasificación si lo considera conveniente.
En todo caso, en un tipo de evaluación como
la presente, aparte de los factores
incluidos en la figura, sería conveniente
enriquecer el estudio mediante la aplicación
de la técnica de análisis DAFO, por la cual
se consideraría para cada uno de los
aspectos, a nivel interno de la empresa las
fortalezas y las debilidades, y a nivel
externo las oportunidades y amenazas.
Figura 2
Subclasificación de responsabilidades en
vistas a su priorización
|
TIPO DE RESPONSABILIDAD |
CLASIFICACIÓN |
SIGNIFICADO |
|
RESPONSABILIDADES PRIMARIAS |
MUY GRAVES |
Incumplimiento de
aspectos relevantes de la
reglamentación vigente y de derechos
fundamentales. Incumplimiento de
valores éticos mínimos. In
cumplimiento de valores éticos o
principios establecidos en la política
de empresa, más allá de los mínimos
socialmente tolerables en el medio. |
| GRAVES |
Incumplimiento de
algún aspecto reglamentado de menor
relevancia o su cumplimiento
incompleto o no suficientemente
efectivo. Incumplimiento de valores
ajenos a lo reglamentado. No atender
debidamente a cada uno de los aspectos
incluidos como responsabilidades
primarias. Cuan do ante uno de tales
aspectos exista una demanda social
significativa que pueda repercutir
desfavorablemente en la eficiencia de
procesos clave o en la imagen de
empresa, la responsabilidad podría ser
considerada muy grave |
|
RESPONSABILIDADES SECUNDARIAS |
MUY MEJORABLES |
Se trata de un
incumplimiento o atención indebida a
valores éticos no fundamentales o a
aspectos incluidos como
responsabilidades secundarias, que por
su vinculación con los factores de
eficiencia de la actividad y de los
procesos productivos, la demanda
social existente por los
correspondientes grupos de interés o
antecedentes existentes en su
desarrollo y la relativa facilidad de
aplicación en coste y tiempo, la hagan
merecedora de tal consideración.
También lo serían una atención
indebida a aspectos definidos en la
política de empresa considerados como
responsabilidades secundarias. |
| MEJORABLES |
Serían aquellos
aspectos en los que no se conjugan los
tres factores de simultaneidad citados
en las responsabilidades consideradas
muy mejorables, presentes con especial
relevancia: influencia directa en la
actividad, demanda social de grupo de
interés y facilidad de aplicación. |
|
RESPONSABILIDADES TERCIARIAS |
MUY ACONSEJABLES |
Se trata de aspectos
que responden a intereses de la
política de empresa, expectativas de
las partes interesadas o demandas
sociales relevantes y su vez su
aplicación sea viable sin afectar al
buen funciona miento de la empresa,
contribuyendo a resolver necesidades
sociales, contribuyendo en la imagen
de empresa |
| ACONSEJABLES |
Serían aquellos
aspectos que sin estar incluidos en
las responsabilidades anteriores muy
aconsejables, las hagan convenientes
por la importancia de la necesidad
social existente y su viabilidad o
contribuyan al buen clima laboral y a
la buena relación con grupos de
interés. |
Diseño del programa de
actuación
Una vez evaluadas las
responsabilidades estaríamos en condiciones
de definir una política y un programa de
trabajo, así como la implementación de una
estrategia proactiva de interés y
preocupación por el desarrollo de la RS.
Como se dijo, la respuesta de la empresa a
los problemas sociales requiere de una serie
de fases para su implantación gradual. En la
primera fase tras la identificación y
evaluación de las responsabilidades habría
que definir por parte de la dirección la
política en esta materia. Su consulta a las
partes interesadas, en especial a los
representantes de los trabajadores es
prioritaria, tras lo cual habría de ser
difundida. Es imprescindible que los
trabajadores y los grupos interdependientes
de la empresa conozcan los valores y
principios éticos sobre los que se sustenta
la actividad empresarial. La elaboración de
un código de ética puede ser una buena
manera de reflejar la política de empresa.
Esto es lo que están haciendo bastantes
empresas de tamaño mediano y grande.
En la segunda fase, ya
con la intervención de especialistas en la
materia y partiendo de los resultados de la
evaluación, habría que considerar los
aspectos técnicos de cada una de las
necesidades, el diseño del sistema de datos
e interpretación del medio y la preparación
de todos los sistemas de información, todo
ello determinante para poder elaborar un
programa de trabajo. La dirección podría
completar las propuestas de los
especialistas de acuerdo a las políticas y
estrategias empresariales.
En una tercera fase, la
dirección debería implicarse lo suficiente
para lograr el compromiso de la organización
generando nuevas expectativas y provocando
la respuesta de las unidades operativas. La
estructura debería entender y aceptar su
implicación en materia de RS como problema
directo, comprometer recursos y modificar
procedimientos, así como ir incrementando la
respuesta ante las exigencias planteadas.
La política y programas
son una guía para la toma de decisiones y
para reforzar el comportamiento responsable
en los niveles inferiores de la
organización, al menos en ciertos temas. Los
programas serán habitualmente sistemáticos,
como la asistencia médica o de asesoramiento
jurídico a los trabajadores, desarrollo de
carreras profesionales, ayuda a recolocación
de personal que cause baja en la empresa,
etc., pero pueden haber programas
ocasionales diseñados para resolver una
situación concreta. En todo caso los
programas contarán obviamente con los
recursos necesarios tanto organizativos como
procedimentales y el correspondiente
seguimiento para el control de cumplimiento
de sus objetivos y de su eficacia.
Respecto a la
organización cabe reseñar la necesidad de
existencia de un responsable de los
programas de trabajo. Podría ser el
coordinador del servicio de prevención de
riesgos laborales, siempre que tuviera la
sensibilidad social y la competencia
necesaria
La creación de un Comité
de dirección que se reuna periódicamente
para tratar exclusivamente estos temas, es
una buena manera de lograr un mayor
compromiso de la estructura y un mejor
desarrollo de su política. Al mismo tiempo,
es necesario disponer de los mecanismos
estables de diálogo con las partes
interesadas. Cuando exista el Comité de
Seguridad y Salud en el trabajo, puede ser
éste el órgano paritario de trabajo para el
desarrollo de las responsabilidades sociales
con los trabajadores, siempre que cuente con
la opinión favorable del Comité de empresa y
no quieran deslindarse algunos aspectos de
la RS.
Implantar una estrategia
para el desarrollo de la RS en la empresa
requiere cuidar especialmente los cuatro
aspectos siguientes:
-
La cultura de
empresa. Que incluye como es
sabido las tradiciones, las costumbres y
los valores compartidos. La dirección
cuenta con varios medios para fomentar un
clima de respeto hacia los valores
sociales y hacia los legítimos intereses
de los grupos interdependientes. Entre
ellos se incluyen manifestar un verdadero
compromiso personal al máximo nivel con
acciones concretas de preocupación social
y organización de programas de formación
para todos los miembros de la
organización.
-
Estructura
organizativa.
Es imprescindible
lograr que todos los directivos de las
unidades operativas por pequeñas que sean
estén sensibilizados y actúen en total
coherencia. Su ejemplo es esencial y su
actuación no ética o de incumplimiento de
los objetivos establecidos debería generar
una respuesta contundente de la dirección,
incluso hasta el despido.
-
Seguimiento y
control. Es importante disponer
en todo momento de criterios claros y
transparentes de evaluación también en
este campo. Precisamente, ante las
indefiniciones existentes y los difusos
límites de su alcance, es imprescindible
poder razonar y justificar las acciones
emprendidas en pro del beneficio común. A
su vez, el seguimiento de las actuaciones
desarrolladas habrá de permitir, no solo
introducir las correcciones dentro del
ciclo clásico de mejora continua, sino
también motivar al personal por los logros
alcanzados y la calidad de lo realizado,
compartiendo éxitos. Es fundamental el
empleo de indicadores de medida, para ello
se recomienda la lectura de la
NTP 640, de esta misma serie, así como
los modelos apuntados anteriormente
(Balance Social - OIT (2001), GRI (2002) y
SAI (2001) y referenciados en la
bibliografía.
-
Comunicación al
público de la actuación social.
Para ello, por supuesto deben seguirse
criterios de transparencia y veracidad.
Pero se requiere de una comunicación
especializada, que permita utilizando la
variedad de herramientas disponibles y con
un enfoque de compartir experiencias,
facilitar el efecto multiplicador, a
través de satisfacer a los "stakeholders",
construir confianza y mejorar la imagen
corporativa. La memoria anual de triple
base puede ser un buen documento para
informar interna y externamente de lo
realizado.
En la
figura 3 se representa esquemáticamente
el esquema de actuación en materia de RS
Figura 3
Esquema básico de un plan de actuación en
materia de R.S.

Para concluir hay que
destacar que implantar una política de RS
representa a nivel interno de empresa el
desarrollar una cultura, basada en valores,
de eficiencia en el trabajo y al mismo
tiempo de respeto a la sociedad.
Afortunadamente éstos, impregnados de
principios éticos, se aprenden y se
acrecientan personal y colectivamente en el
trabajo con su practica diaria.
Por el contrario, no
cultivarlos y no controlar su cumplimiento,
genera irremisiblemente el deterioro de la
organización que puede llegar incluso a su
propia desaparición. De ahí que la empresa
puede y debiera ser el marco idóneo para la
auto rrealización de todos sus miembros y el
desarrollo de una sociedad más justa y
solidaria.
Bibliografía
-
TOM CANNON
La responsabilidad de la empresa
Traducción de Javier Serra,
Ediciones Folio, Barcelona, 1994
-
JAMES C. COLLINS y
JERRY I. PORRAS
Empresas que perduran. Principios
básicos de las compañías con visión de
futuro
Paidós, Barcelona, 1996
-
DOMÉNEC MELE, ALFREDO
PASTOR Y JUAN ANTONIO PÉREZ LÓPEZ
La aportación de la empresa a la
sociedad
Biblioteca IESE de Gestión de
empresas, Ediciones Folio, Barcelona, 1997
-
GEORGE ENDEBLE
People in Corporations: Ethical
Responsabilities & Corporate Effectiveness
Kluwer Academic Publishers, 1998
-
COMISIÓN DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS
Libro Verde sobre Responsabilidad
Social de las empresas
Comisión Europea, Bruselas, 2001
-
FUNDACIÓN EMPRESA Y
SOCIEDAD
La empresa que viene. Responsabilidad y
acción social en la empresa del futuro
Fundación Empresa y Sociedad,
Madrid, 2001
-
ANDI -Asociación de
Empresarios Andinos, con el auspicio de la
OIT
El Manual del Balance Social
ANDI - OIT, Bogotá, 2001
-
AGENCIA EUROPEA PARA LA
SEGURIDAD Y SALUD EN EL TRABAJO
Responsabilidad social de las empresas
y salud laboral
Forum, revista n° 3, Agencia
Europea para la Seguridad y Salud en el
trabajo, Bilbao, 2002
-
MIGUEL UDAONDO,
director de Calidad y Medio Ambiente de la
Fundación Airtel-Vodafone
Conferencia presentada en el XII
Congreso de Valores, Barcelona, 2002
-
GLOBAL REPORTING
INITIATIVE
Sustainability Reporting Guidelines
GRI, Boston-USA, 2002 (www.globalreporting.org)
-
PRICEWATERHOUSE COOPERS
Responsabilidad Social Corporativa:
Tendencias empresariales en España
PricewaterhouseCoopers, Barcelona,
2003
-
SEGAL, J-P., SOBCZAK,
A. and TRIOMPHE, C-E.
La responsabilité sociale des
entreprises et les conditions de travail
Dublin, European Foundation, 2003.
Fuente: http://www.mtas.es/ |
|