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Apuntes-Tesis » Responsabilidad Social
 
RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL EN VENEZUELA
 

 
 
 

Por: Benito Bolívar – benitobolivar[arroba]gmail.com
Karina Bello – Karina_khinerva[arroba]hotmail.com

En la actualidad las empresas no sólo deben considerar su posición en el mercado y su rentabilidad, sino que, también deben tomar en cuenta a la sociedad y ayudarla a resolver sus diversas problemáticas, para contribuir a mejorar el entorno, y retribuirle, de alguna forma, el beneficio que obtienen de ella. De esta premisa es que nace la Responsabilidad Social empresarial que no es más que, una práctica empresarial dónde se contribuye a mejorar el entorno que rodea la empresa, para garantizar la continuación de los sectores económicos, políticos y sociales, e integrándolos para conformar las sociedades modernas más humanas.

La responsabilidad social empresarial crea nuevos espacios para la integración entre la sociedad y la economía, generando una relación recíproca, fundamentada en valores de cooperación, respeto, veracidad y compromiso.

De esta forma, surge la necesidad de conocer que está sucediendo en el sector empresarial Venezolano, con respecto a esta práctica, y es por ello que se centra la investigación en las siguientes interrogantes: ¿Cómo se aplica la responsabilidad social empresarial en Venezuela?, ¿Es importante normar la responsabilidad social empresarial en Venezuela?, ¿Cuáles son los actores del sector empresarial Venezolano que pueden ejercer la responsabilidad social empresarial?, ¿Cuáles son los beneficios que aporta la responsabilidad social?, y ¿Es importante fomentar la responsabilidad social empresarial en Venezuela, y por qué?.

Por consiguiente, el desarrollo de esta investigación tiene como propósito analizar como el sector empresarial Venezolano ejecuta la responsabilidad social, debido a que en la actualidad no se posee mucha información al respecto. Para realizar esta investigación, se consideran los aspectos más importantes de la responsabilidad social empresarial, como lo son la ética, las dimensiones de la responsabilidad social, la categorización de las empresas responsables, las relaciones entre la empresa y la sociedad y la teoría de las relaciones humanas.

Por otra parte, cabe agregar, que la realización de esta, se fundamente en que es un tema limitado en el país y de gran importancia para el sector empresarial y sus integrantes. Aunado a esto, la investigación es de tipo documental con un diseño bibliográfico, donde se analizan fuentes primarias y segundarias, considerando investigaciones realizadas, libros, revistas, artículos y ponencias, relacionadas con el tema para arrojar nuevas conclusiones. Considerando esto, se establece el perfil de la responsabilidad social empresarial en Venezuela, desde la perspectiva de la comunidad, para entender cómo se aplica, esta práctica, en estos momentos.


SITUACIÓN DE LA RSE EN VENEZUELA

En la actualidad las empresas además de posicionarse en el mercado de forma ventajosa, deben ser rentables, pioneras, innovadoras y competitivas. Sumado a esto se les plantea un nuevo reto, tomar en cuenta a la sociedad y ayudarla de forma efectiva en sus diversas problemáticas, para contribuir a mejorar el entorno, y retribuirle, de alguna forma, el beneficio que obtienen de ella. Es en este nuevo reto donde nace la responsabilidad social empresarial, definida por Páez, T. (2007) como:
Un acto ético, una decisión autónoma que toman las empresas para contribuir con su entorno, es el admitir que la empresa existe gracias a la sociedad en que está inmersa, y que debe retribuirle a esta, no sólo con productos de calidad, sino también con ayudas que trasciendan la búsqueda de una nueva estrategia de mercadeo, sin llegar a las dimensiones filantrópicas propias de la ayuda social” (p.21).

Tomando en cuenta lo señalado por el autor, se considera que la responsabilidad social empresarial, nace como la respuesta a una necesidad vivenciada a lo largo de la historia en las sociedades, de diferentes latitudes y culturas, pero que requiere de una pronta y efectiva solución de sus problemas, para garantizar la continuación de los sectores económicos, políticos y sociales, integrando estos ejes, con el fin de conformar las sociedades modernas más humanas.

En este orden de ideas, se destaca que la responsabilidad social empresarial crea nuevos espacios para la integración entre la sociedad y la economía, generando una relación recíproca, fundamentada en valores de cooperación, respeto, veracidad y compromiso; no sólo con las personas que son afectadas directamente por las prácticas empresariales, sino también por todos aquellos que requieran, en algún momento dado, beneficiarse de esta situación.

En efecto, los fundamentos teóricos filosóficos de la responsabilidad social empresarial, provienen directamente de la ética, en su concepción clásica, y su consiguiente adaptación al mundo empresarial; situación que explica por qué se suele confundir esta práctica con altruismo, dádiva y filantropía (Puterman, P., 2005, p.3). O por el contrario existen empresas que obvian por completo esta corriente filosófica, y se remiten estrechamente al conocimiento empírico, que ha creado la tendencia a conseguir beneficios económicos directos de cualquier actividad que realice la empresa, trayendo como consecuencia el asentamiento de una economía poco preocupada por la sociedad (Guerra, A., 2007. p.81).

Cabe destacar, que hoy en día la responsabilidad social empresarial tiene una directriz muy diferente, porque ya está focalizada a lo que debería hacer la empresa en función de los problemas sociales y su solución, en vez de aportar en lo que ellas consideren necesario (Puterman, P., 2005, p.8).

Sucede pues, que la revolución industrial marca, en el ámbito empresarial, el hecho más importante de evolución, ya que, a partir de ese momento se concibe la empresa como se conoce actualmente, y con ella nace la responsabilidad social empresarial, que tiene origen en la Europa de finales del siglo XVIII (Guerra, A., 2007. p.83), y es cuando las compañías comienzan a otorgar a sus empleados beneficios que se adaptan a las necesidades de estos.

Según lo establecido por el autor, se deduce que el continente Europeo ha estado a la vanguardia en diversas prácticas empresariales, marcando la pauta a seguir por los demás países, y este caso no es la excepción, porque es este continente el primero en establecer modelos efectivos de evaluación, control, implementación y divulgación referentes a la responsabilidad social empresarial, marcando como modelo trascendental el llamado realizado por el consejo de Lisboa, y su consiguiente creación de diversas instituciones para ayudar a la consecución de ésta.

Las instituciones más importantes en Europa son el Modelo europeo de excelencia empresarial (EFQM por sus siglas en inglés) (2000), la Organización Internacional del Trabajo con sus principios de actuación de empresas multinacionales (1997- 2000) y conjunto de convenios y recomendaciones, la Social Accountability 8000 (encargada de la acción social), y la Global Reporting Iniciative (2003) que es la creadora del famoso libro verde de la comunidad Europea (Puterman, P., 2005, p.12).

Para Guerra, A. (2007) “En el caso Europeo, la responsabilidad social empresarial, concentra no sólo la atención de la comunidad académica y empresarial, sino de políticos, dirigentes, oficiales y de los organismos comunitarios, dando así una integración ideal que crea escenarios idóneos para ejercer estas actividades” (p.83).

De igual forma, se evidencia que en otras regiones, como en el caso de los países Asiáticos, específicamente Japón, China y Corea, esta práctica ha avanzado considerablemente, dando soluciones acertadas a los problemas de hacinamiento y superpoblaciones de pequeñas ciudades, convirtiéndose en ejemplos exitosos y trascendentales en lo que va de siglo XXI.

Del mismo modo, en el caso norteamericano, específicamente los Estados Unidos, el hecho más relevante es el esfuerzo realizado en crear una norma de carácter ISO 26.000 (Organización Internacional para la Estandarización ISO por sus siglas en inglés) para establecer líneas generales sobre la responsabilidad social empresarial, y con esto poder concentrar esfuerzos para abarcar problemáticas mayores de forma efectiva, además de establecer estándares de calidad en la ejecución de las iniciativas empresariales (Puterman, P. 2005, p.22).

Igualmente la autora expresa, que Latinoamérica a pesar de no ser pionera en el área, y ser una de las regiones que más necesita esta práctica, ha creado enlaces con sus países vecinos para poder abordar estas situaciones en conjunto, y mejorar no sólo las sociedades, sino también la economía y las relaciones de los países, cohesionando políticas y criterios que permiten el intercambio multidisciplinario (p.23).

Dentro de este orden de ideas, en Latinoamérica está la Red Puentes, que es el convenio que existe entre los países latinoamericanos para crear plataformas que faciliten la práctica de la responsabilidad social empresarial. Así mismo se encuentran el Desarrollo de la Responsabilidad Social de Uruguay (DRES), el Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible (CEADS), el Consejo Empresarial Colombiano para el Desarrollo Sostenible (CEADS), el Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible (CLACDS), el Centro Mexicano de Filantropía (CEMEFI), el Centro para la Acción de la Responsabilidad Social Empresarial en Guatemala, la Fundación Empresarial para la Acción Social – El Salvador (FUNDEMAS). (Puterman, P. 2005, p.24)

En Venezuela la responsabilidad social empresarial no es nueva, desde la década de 1960 se maneja este concepto, sólo que en sus inicios era considerada una moda empresarial pasajera, y no una política o un factor estratégico (Roosen, G. 2006. p.8).

Desde el comienzo de esta práctica han existido en el país tres corrientes, dos han sido teóricas y una empírica, donde la primera consideraba que esta práctica era una forma de atraer más clientes y mejorar las ventas de la empresa; pero con el paso del tiempo esta idea evolucionó a su extremo filantrópico, dando como resultado el fracaso rotundo de la misma, y llevando en varios casos las empresas a una situación de cuestionamiento público al no cumplir con las iniciativas propuestas (Argandoña, A. 1999, p.4).

Considerando lo que expresa el autor, se interpreta que, por último está la tercera corriente, que es el resultado del conocimiento empírico, que es la intervención del estado en la responsabilidad social empresarial, que a pesar de no establecer una ley específica, sí engloba este tema en sus preceptos constitucionales y orgánicos, garantizando así el cumplimiento de esta práctica.

A los efectos de este, en el país se vivencia una trayectoria inestable para el sector económico privado, donde el gobierno busca implantar un sistema de control sobre sus prácticas, limitando considerablemente la ejecución de ciertas iniciativas, y desquebrajando la base fundamental de la responsabilidad social empresarial, ya que esta es una decisión de la empresa, y no una obligación.
 
Es por ello, que el siglo pasado fue el más productivo en esta área, porque se instauró todo un sistema, que nació de la praxis, y que fue creando la plataforma idónea para sustentar y fomentar la responsabilidad social, y la puesta en marcha de las grandes iniciativas venezolanas que han servido de ejemplo para muchos países (Medina, G. 2007. p.150).

Entre las iniciativas más relevantes en el país se encuentran: la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela CANTV, que crea el Fondo Social en el año 1997 a través del cual financia Organizaciones No Gubernamentales (Puterman, P. 2005. p.25).

La autora expresa también que, el grupo Empresas Polar, desarrolla desde hace 35 años su acción social a través de la Fundación Polar. La fundación Eugenio Mendoza, colabora en la promoción de instituciones colectivas como el Dividendo Voluntario para la Comunidad, y la empresa Biggot a través de la fundación Biggot en la promoción de los valores patrimoniales de la cultura popular (p.25)

En ese mismo sentido, el Banco Mercantil, durante 25 años a ejecutado el programa “ponle cariño a tu colegio” en convenio con el Ministerio de Educación. Petróleos de Venezuela S.A., realiza inversión social en educación, salud, ambiente y economía local dentro de sus áreas de influencia, las petroleras (Caribbean Petroleum) con un plan sanitario, la Electricidad de Caracas con escuelas y comedores escolares, y pensión de seguridad para trabajadores discapacitados. Cemento La Vega atendía vecinos en un dispensario y un centro cultural (p.25).

Otra empresa pionera en el país, es la Compañía Anónima Ron Santa Teresa, que emprendió varias iniciativas sociales como “Camino real” que es una urbanización desarrollada para albergar un grupo de invasores, el proyecto Alcatraz que es un programa de rehabilitación y reinserción de jóvenes delincuentes, el taller del constructor popular que es una escuela de construcción para sustituir ranchos por casas, y visión revenga que es un plan de desarrollo local en el municipio donde desarrolla sus operaciones principales (Marti, A. 2006. p.77).

Estas sólo son las iniciativas de las empresas Venezolanas, porque también existe en el contexto nacional la participación de las empresas trasnacionales, que han coadyuvado ha acrecentar los efectos de esta práctica.

De acuerdo con los razonamientos que se han venido realizando, cabe destacar que en Venezuela, la responsabilidad social empresarial es considerada un gasto, ó un sueño utópico de los empresarios, y no una estrategia empresarial, limitándose a cumplir sólo con lo que establece la legislación, obviando la responsabilidad interna de la empresa.

De igual forma, se tiene la falsa creencia que sólo las grandes empresas tienen la posibilidad de ejercer esta práctica. Sobre todo en el país, la información que se tiene sobre la responsabilidad social no es del todo clara, y en muchos aspectos es contradictoria.

Dadas las condiciones que anteceden, se percibe que, la responsabilidad social empresarial, puede transformarse en una práctica poco rentable, que ocasione problemas a las empresas, y de esta forma causar una ruptura, en cuanto a la dinámica y equilibrio, entre la sociedad y el sector económico, originando la desaparición de esta práctica.

Se presume, que esto se debe a que no se han dado a conocer los beneficios que otorga ejecutar la responsabilidad social empresarial para las organizaciones, no existe una amplía plataforma legal que sustente esta práctica, las empresas son apáticas ante la realidad social, además de la falta de interés por parte de las organizaciones en obtener la información necesaria para llevar a cabo este proceso, y aunado ha esto, no se divulga información concreta, porque la mayoría de las empresas se basan en los casos exitosos de otros países.

En tal sentido, esta investigación pretende conocer cómo el sector empresarial Venezolano ejecuta la responsabilidad social, a través del análisis de fuentes bibliográficas primarias y secundarias, tomando en cuenta textos, revistas, artículos de periódicos, publicaciones en línea, ponencias y demás fuentes informativas, con la finalidad de aclarar la información que se maneja en esta área.
En consecuencia, se presentan las siguientes interrogantes: ¿Cómo se aplica la responsabilidad social empresarial en Venezuela?, ¿Es importante normar la responsabilidad social empresarial en Venezuela?, ¿Cuáles son los actores del sector empresarial Venezolano que pueden ejercer la responsabilidad social empresarial?, ¿Cuáles son los beneficios que aporta la responsabilidad social?, y ¿Es importante fomentar la responsabilidad social empresarial en Venezuela, y por qué?


ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN DE LA RSE EN VENEZUELA

Como se puede apreciar a lo largo de la presente investigación, la responsabilidad social empresarial es una práctica administrativa compleja, que contempla varias aristas y se basa en la expresión de los actos éticos de las empresas, situación que la convierte en una útil herramienta que beneficia a la empresa y el entorno en general. En Venezuela esta práctica está en ascenso, incrementando su rango de acción y aplicabilidad a niveles no esperados para la época.

Al hablar de responsabilidad social empresarial, se deben tener en cuenta sus dos ámbitos, el interno y el externo, para así cubrir el campo de acción de dicha práctica. En el país el ámbito interno es contradictoriamente el más atendido y olvidado a la hora de ejecutar iniciativas socialmente responsables, debido a que en la actualidad está altamente regulado y normado por diversos organismos, que continuamente buscan asegurar una mayor calidad de vida a los trabajadores, obligando así a las organizaciones a atender las necesidades primordiales de sus empleados, sesgando lamentablemente, que las iniciativas sociales emprendidas por las organizaciones tomen en cuenta este aspecto y se remitan a actuar sobre el ámbito externo.

Aunado a esto, los empresarios están olvidando una premisa fundamental de la responsabilidad social empresarial, que reza que “si la empresa no está bien, ni fortalecida, no debe emprender acciones al exterior, ya que podría llegar al fracaso”, esto significa que si la empresa no enfoca en primer lugar sus energías al ámbito interno, no tiene sentido que trate de mejorar el externo.

Afortunadamente muchas empresas, son ejemplos a seguir en el área de la responsabilidad social, tales como Empresas Polar y Ron Santa Teresa, se han percatado de esta situación, y han atendido el ámbito interno para luego ir al externo y logar así convertirse en unas de las pioneras en el país.

En este mismo orden de ideas, se resalta el hecho de que en el ámbito externo en el país las iniciativas sociales cubren una amplia gama de aspectos, que incluyen acciones orientadas a la educación, la salud, las personas con necesidades especiales, personas de extrema pobreza, personas de la tercera edad, reinserción social de personas recuperadas de adicciones y la defensa de los derechos humanos, siendo una amplia plataforma donde se erigen iniciativas efectivas y que perduran en el tiempo.

Por consiguiente, Venezuela ha ido incrementando esta gama de acciones, siendo cada vez más sectorizadas, incluyendo a mayor parte de la sociedad, creando una atmósfera de integración entre empresa – sociedad ideal para el nacimiento de la corresponsabilidad, punto ideal para la ejecución de esta práctica. Además de ver la responsabilidad social empresarial desde sus partes, es importante integrarlas para lograr tomar esta práctica como un sistema, compuesto por varias partes que crean un todo mayor.

Considerando lo anterior, se rescata el hecho de que la responsabilidad social en Venezuela, es ejecutada desde las estrategias de la inversión social y al gestión sustentable, planteadas por Guédez, V. (2006). Estas estrategias buscan actuar sobre las causas de los problemas sociales, fomentar el desarrollo social, y ejecutar las acciones por la vía directa de la cogestión basándose en el principio de la cooperación y la reciprocidad, para la primera estrategia, mientras que para la segunda, se busca preservar el ambiente minimizando los impactos negativos, equilibrar lo económico con lo social y lo ambiental a la vez que se comparten las responsabilidades pensando en las generaciones venideras, amparándose en el principio de la retribución y la previsión.

Todo esto, sumado a los estudios internacionales del Índice Nacional de Responsabilidad Empresarial y del Índice de Competitividad Responsable (Véase los antecedentes de la investigación en el Capítulo II), denota que en Venezuela las estrategias emprendidas han sido altamente efectivas buscando que estas tengan como fuente la corresponsabilidad y la alianza social.

Considerando otros tópicos, se resalta la disyuntiva de si se debe o no normar esta práctica, discusión que ha generado grandes polémicas en los diferentes congresos presentados a nivel nacional, teniendo seguidores en ambas partes. Esta discusión, al parecer de los presentes investigadores, está enfocada solamente a decidir si se debe crear o no la ley de la responsabilidad social empresarial, sin buscar una alternativa que se adapte mejor a la realidad nacional, olvidando además que la responsabilidad social empresarial es un acto propio de la empresa como lo expresa Páez, T. (2007).

De esto resulta, que la salida más adecuada es crear una guía que oriente a los empresarios y no una ley que imponga la ejecución de esta práctica, ya que en el país existen una gama de leyes que obligan a las empresas a retribuir a la sociedad de alguna forma; la idea es que se cree el consenso empresarial en cuanto a cómo se pueden ejecutar las diferentes iniciativas, tal como se está haciendo con la normativa ISO 26.000 a nivel internacional.

Es de importante mención, resaltando otra de las aristas de la responsabilidad social empresarial, que en la actualidad existe un falso paradigma que reza que la responsabilidad social empresarial solo puede ser ejecutada por grandes empresas porque contempla, fundamentalmente, que esta práctica se basa en grandes donaciones económicas, premisa es que es totalmente falsa.

Dicha aseveración, se basa en el hecho de que la responsabilidad social empresarial es mucho más que dar donaciones, cumplir la ley o intentar mejorar los daños ocasionados en el entorno, es una práctica que va más allá, que busca mejorar día a día las condiciones del talento humano que pertenece a la empresa, que busca ofrecer servicios y productos de mayor calidad y que se adapten a las necesidades del entorno, que mejora las relaciones con los proveedores, los accionistas y los clientes, que resalta las capacidades de las empresas a la vez que le permite actuar sobre las oportunidades de mejora que se presenten, que mejora el entorno de la empresa, y que su estado ideal crea una relación de corresponsabilidad donde el entorno y al empresa se integran para el continuo crecimiento y mejora de ambos.

Expresado lo anterior, se destaca que la responsabilidad social empresarial no debe ser ejecutada solamente por las grandes empresas, sino por las pequeñas y medianas empresas e industrias, las empresas familiares, las cooperativas, las organizaciones no gubernamentales, los entes públicos, las grandes fábricas e industrias, las empresas trasnacionales, las micro empresas y por los profesionales de libre ejercicio, sin importar la ubicación geográfica, la razón social, si ofrecen productos o servicios ni el sector del mercado al cual pertenecen.
Sobre la base de las consideraciones anteriores, es de vital importancia mencionar que esta práctica ofrece una gama de beneficios que se pueden segmentar de la siguiente forma:

1.- Para las empresas: lealtad de sus empleados, clientes y proveedores, mejorar la imagen corporativa y la reputación, poder crecer dentro del mercado, ser pioneros en el mercado, generar capital social, aumentar las ventas, disminuir las presiones y regulaciones gubernamentales, y, como punto resaltante, atraer a los mejores talentos humanos y poderlos retener dentro de la organización.

2.- Para los trabajadores: Integrarse con la empresa, obtener mayores beneficios, mejorar el entorno donde viven, poder desarrollarse dentro de la organización, mejorar su calidad de vida y poder desarrollarse como individuos integrales.

3.- Para los clientes: Obtener productos y servicios de mayor calidad que cubran sus necesidades básicas de forma efectiva, además de contribuir de manera indirecta con la mejora de su entorno.

4.- Para el entorno: El beneficio más representativo que recibe el entorno en que se convierte en saludable, es decir, el entorno es constantemente mejorado y atendido, para que este se adecue a la realidad y permita el desarrollo de todos sus integrantes de manera óptima.

Además de los beneficios, resalta como punto focal la importancia de ejecutar esta práctica, que si bien se puede deducir en la presente investigación, es necesario enunciarla para resaltar el porqué de esta; la importancia de esta práctica, tanto para la empresa como para el entorno, es que permite que ambos se integren para sostenerse y dar solución efectiva a sus problemas sociales, económicos y ambientales, pudiendo así crecer y desarrollarse juntos en una relación simbiótica de ganar – ganar. Adicionalmente, las empresas adquieren, la capacidad de ser competentes, inteligentes y estar dispuestas socialmente hablando, logrando así que, como lo estable Guédez, V. (2006), que la responsabilidad social se convierta en la expresión ética de la empresa.


CONSIDERACIONES FINALES

Luego de analizar la información recolectada sobre la responsabilidad social empresarial en Venezuela, se considera lo siguiente:
De acuerdo al primer objetivo específico, se evidencia que en Venezuela las empresas que ejecutan la responsabilidad social, dan mayor importancia a la dimensión externa de esta, olvidando a su talento humano, igualmente suelen seguir las iniciativas tomadas por las grandes empresas, dejando así la innovación de lado, aunado a esto muchas empresas se limitan a hacer sólo lo que establece la legislación Venezolana sin ir más allá, razón que ocasiona que la mayoría de las iniciativas en Venezuela estén basadas en donaciones económicas.

Esta situación conlleva, necesariamente, a que esta práctica avance lentamente, teniendo así las empresas que esforzarse para poder obtener reconocimiento en esta área, ser ejemplos exitosos a seguir y convirtiéndose en íconos nacionales.

Con respecto, al segundo objetivo específico, es importante destacar que la responsabilidad social empresarial en Venezuela no debe ser normada, debido a que de esta forma se estaría trasgrediendo unos de los principios fundamentales de esta práctica, y es que las empresas deben colaborar con su entorno de forma voluntaria para retribuirles de algún modo el beneficio que obtienen de este. La legislación Venezolana, en la actualidad, considera varios aspectos de esta práctica dejando, a su vez, un amplio abanico de posibilidades a las empresas para que ejecuten planes que se ajusten a sus características. De normar esta práctica, se estaría creando un ambiente nada propicio para el crecimiento de esta práctica porque pasaría a ser una obligación más, que se buscaría minimizar por parte del sector empresarial para no tener tantas obligaciones.

En relación con el tercer objetivo específico, se tiene que todas las empresas que integran el sector empresarial Venezolano, sea cual sea su razón social, pueden ejecutar la Responsabilidad Social, es decir, que las pequeñas, medianas y grandes empresas, las industrias, las cooperativas, las empresas de producción social, las microempresas y las empresas familiares, pueden ejecutar esta práctica.

En este orden de ideas, y considerando el cuarto objetivo específico, se destaca que los principales beneficios que aporta la responsabilidad social empresarial son, que mejora el desempeño financiero, estimula la diferenciación positiva referente a competitividad en el mercado, mejora la administración del riesgo, genera operaciones más eficientes al estimular la innovación y el aprendizaje, otorga una licencia social para operar y permite evitar crisis debido a la nueva conducta, mejora la reputación y las marcas, incrementa las ventas y la fidelidad del cliente, permite atraer y retener colaboradores de calidad, mejora el clima organizacional, motiva al recurso humano, promueve nuevas oportunidades de negocios, permite atraer y retener inversionistas y socios de calidad, brinda la oportunidad de apoyar al estado y contribuir al fortalecimiento de las instituciones públicas.

Con sentido similar, y atendiendo al quinto objetivo específico, es importante resaltar que la importancia de la responsabilidad social empresarial, radica en que esta práctica es un beneficio que ofrece la solución a diferentes problemas sociales mientras que crea el un nexo muy estrecho entra la empresa y la sociedad, a la vez que genera la necesidad de fomentar esta práctica.

En la relación con lo antes expuesto, se puede decir que la responsabilidad social empresarial en el país, aún se encuentra en desarrollo, estando ampliamente normada, arrojando beneficios tangibles e intangibles a la empresa y su entorno, convirtiéndose en una práctica que día a día crece en el país y que ofrece solución a situaciones adversas que afrontan a diario tanto las empresas como la sociedad.


RECOMENDACIONES

En atención a las conclusiones y los objetivos planteados en la presente investigación se recomienda:

En primer lugar el sector empresarial Venezolano debe considerar la Responsabilidad Social un factor estratégico que esté inmerso en la misión, visión y objetivos de la empresa.
Tanto el gobierno como el sector empresarial deben orientar sus esfuerzos en establecer una guía de acción y no una normativa que rija esta práctica.

Todas las empresas que integran el sector empresarial nacional, sin importar su tamaño, razón social, ubicación y rentabilidad deben emprender iniciativas de responsabilidad social empresarial adaptadas a sus capacidades.

Los profesionales del área administrativa en general deben investigar más sobre el tema para obtener información más precisa, poderla divulgar y así adoptar iniciativas más efectivas y que por consiguiente generen mayores beneficios.

Por último, el Colegio Universitario de Los Teques Cecilio Acosta debe difundir mayor información sobre este tema a la población estudiantil de todas las áreas que posee, para crear profesionales socialmente responsables, y que estén comprometidos con el desarrollo y mejora de su entorno.


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