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RESUMEN DE LA PONENCIA
Es un dato de la realidad profesional contemporánea en materia de
Relaciones Públicas su identificación con la comunicación y las ciencias
de la información, al punto de que darla la Impresión de que ambas
disciplinas y términos son virtualmente sinónimos. Esta no es una
cuestión menor para las RR.PP. pues, si esto es así, tendríamos que
convenir que las RR.PP. no existen, sino que son un nombre para designar
solamente cuestiones exclusiva y centralmente de carácter comunicacional
e informativo. Creemos que ello constituye un craso error que es
necesario clarificar en la comunidad profesional, en homenaje a la
verdad Y a la identidad propia de cada una de estas disciplinas.
El sustrato epistemológico de las RR. PP. es un trípode formado por las
ciencias administrativas, las ciencias de la información y la
comunicación y las ciencias sociales, con particular referencia a las
ciencias de la conducta. Esto constituye la tridimensionalidad de las
RR.PP., hecho que determina que reducir RR. PP. a Comunicación
constituya un reduccionismo erróneo e inaceptable desde el punto de
vista epistemológico.
Como bien lo expresa el ilustre maestro peruano Francisco Flores Bao,
“si bien las RR.PP. se sirven con frecuencia de los medios de
información y comunicación social como herramientas de trabajo, están
orientadas a un propósito ulterior de mucha mayor envergadura, cual es
el de promover la integración humana en todos los niveles de la
sociedad".
Las RR. PP. constituyen una función integral Y por lo tanto la
comunicaci6n interna como la externa deben ser consideradas dentro de la
función de RR. PP. Y no viceversa, como comúnmente se entiende.
Los términos Comunicación y Relaciones Públicas no son idénticos ni
sinónimos, pero tampoco son contradictorios, ni entre ellos hay una
relación de subordinación sino de complementariedad.
las RR. PP. no constituyen una rama de las ciencias o técnicas de la
comunicación, como la publicidad o el periodismo. Desde la perspectiva
de la Escuela Latinoamericana de RR. PP., el fin de las mismas es
promover la integración y el desarrollo social recíproco entre la
organización, sus públicos y la comunidad a la que pertenecen. la
comunicación simplemente es un imprescindible instrumento para el logro
de ese fin.
COMUNICACIÓN Y RELACIONES PÚBLICAS:
¿IDENTIDAD, COMPLEMENTACIÓN O ANTAGONISMO?
Es un lugar común y frecuente en la realidad profesional contemporánea
en materia de Relaciones Públicas su identificación con las Ciencias de
la Información y la Comunicación, ubicándolas como un apéndice o una
rama menor de las mismas. Esta virtual sinonimia entre Comunicación y
Relaciones Públicas no es una cuestión sin importancia para las
Relaciones Públicas, pues si esto es así, tendríamos que convenir que
virtualmente las Relaciones Públicas no existen, ya que entonces,
simplemente serían un nombre . para designar cuestiones exclusiva y
centralmente de carácter comunicacional o informativo. Creemos que ello
constituye un reduccionismo erróneo e inaceptable desde el punto de
vista epistemológico y que es necesario tratar de esclarecer en la
comunidad profesional, en homenaje a la verdad y a la Identidad y
naturaleza propia de cada una de las mencionadas disciplinas.
Como bien lo han establecido Ilustres estudiosos latinoamericanos de las
Relaciones Públicas, tales como por ejemplo: Francisco Flores Sao,
Roberto Porto Simoes y Francisco Del Solar Rojas, entre otros, el
sustrato epistemológico de las Relaciones Públicas es un trípode formado
por aportes convergentes de las ciencias administrativas, las ciencias
de la información y la comunicación y las ciencias sociales, con
particular referencia a las ciencias de la conducta . Precisamente, y
respecto a esto último, el Decano de los Relacionistas Públicos
norteamericanos, Harold Burson, con más de medio siglo en el ejercicio
profesional, afirma que en último análisis lo que las Relaciones
Públicas buscan es “influir en la conducta" .
El referido enfoque, con base doctrinaria tripartita, constituye lo que
llamamos: “la tridimensionalidad de las Relaciones Públicas". Esto
significa que todo hecho de Relaciones Públicas, desde el más simple
hasta el más complejo, es necesaria y constitutiva mente tridimensional
o no es de Relaciones Públicas.
Como bien lo señala el citado especialista peruano, Francisco Flores
Bao, "si bien las Relaciones Públicas se sirven con frecuencia de los
medios de comunicación social como herramientas de trabajo, están
orientadas a un propósito distinto y de mucho mayor envergadura, como lo
es, el de promover la Integración humana en todos los niveles de la
sociedad" . Todas las actividades organizacionales incluyen procesos de
comunicación, pero debe quedar claro que la comunicación organizacional
no se identifica como una función técnico-administrativa que tiene un
propósito trascendente para el desarrollo de la organización.
Como lo ha establecido con claridad el Relacionista mexicano Carlos
Bonilla Gutiérrez, "las Relaciones Públicas representan el 'para qué' de
la comunicación. La fuerza que se puede generar dentro de una
organización cuyos flujos de información y comunicación funcionen
eficientemente, debe canalizarse hacia la suma de esfuerzos, la
participación y la integración de objetivos para obtener propósitos
comunes que redunden en el desarrollo comunitario . En virtud de ello es
que todas las actividades dirigidas a optimizar los flujos de
comunicación, deben subordinarse a criterios contenidos en una política
de Relaciones Públicas previamente establecida. Debe quedar claro,
entonces, que tanto la comunicación interna como la externa deben
considerarse dentro de la función de Relaciones Públicas.
En tal sentido, creemos que las Relaciones Públicas, concebidas como
función integral, constituyen un conjunto de actividades que desde una
función de dirección apuntan a optimizar los flujos de comunicación
entre la organización y sus públicos internos y externos, con el
propósito de que estos promuevan el entendimiento entre ambos y su
participación en tareas de desarrollo social recíproco que, a su vez,
redunden en el desarrollo comunitario.
La comunicación organizacional debe ser congruente con las metas,
criterios y propósitos de la política de Relaciones Públicas que, a su
vez, favorece la integración y el desarrollo social internos y externos
de la organización.
La comunicación no puede ni debe faltar en ningún programa de Relaciones
Públicas, ya que la misión esencial de los mismos es Integrar a la
organización a su contexto social, político y económico. Las Relaciones
Públicas y la comunicación recorren caminos coincidentes en muchos
aspectos, en el marco de las interacciones entre las organizaciones y
los grupos sociales, pero los términos Comunicación y Relaciones
Públicas de ningún modo son idénticos ni sinónimos. Tampoco son
contradictorios ni hay entre ellos una relación de subordinación, sino
de complementariedad.
Para las Relaciones Públicas la comunicación no es un fin sino un medio
esencial, pero medio o instrumento al fin, para lograr la integración
entre las políticas de las organizaciones con relación a las actitudes y
opiniones de sus públicos. Sin comunicación no puede darse la
integración, pero la idea de integración es más amplia que la
comunicación pues tiene que ver, en el fondo, con el corazón de las
ciencias sociales que es el tema del "poder". Este ejercicio del poder
se expresa a través de un proceso comunicacional, pero entendemos que la
cuestión del poder es de mucha mayor importancia, pues constituye la
raíz y la base de las Relaciones Públicas entendidas como una función de
dirección esencialmente política, más que una función exclusivamente
centrada en la comunicación. Para ilustrar gráficamente la distinción
que tratamos de establecer entre comunicación y Relaciones Públicas,
podríamos afirmar en una expresión metafórica pero clara que: la
comunicación es la columna vertebral de las Relaciones Públicas, pero
nadie admitiría que la columna vertebral es más importante que el cuerpo
de cualquier vertebrado de la escala zoológica .
Otro argumento Importante que amerita la distinción entre la
Comunicación y las Relaciones Públicas es el análisis estructural del
proceso metodológico de las Relaciones Públicas, que no es nada más que
el proceso administrativo adaptado a una función de comunicación. El
referido proceso tiene cuatro etapas: investigación, planificación,
comunicación y evaluación. La aplicación de esta metodología sirve para
definir el perfil de las Relaciones Públicas como una función moderna
que se agrega a las funciones tradicionales clásicas de la disciplina.
En dicho proceso metodológico puede verse que dos de sus etapas, la
investigación y la evaluación, implican metodologías propias de las
ciencias sociales. A su vez, la planificación tiene por base los aportes
de las ciencias administrativas y, obviamente, la etapa de comunicación
se asienta en las ciencias de la información y la comunicación.
De ello se infiere que las Relaciones Públicas como función moderna son,
en sus dos cuartas partes, ciencias sociales, en una cuarta parte,
administración y en otra cuarta parte, comunicación. Esta última etapa
es la que más se ve, pero no es la principal ni la única etapa del
proceso de Relaciones Públicas, en su concepción más avanzada. Podríamos
hacer un símil con un iceberg, en el que la parte visible no es la más
voluminosa ni la más importante.
En el principio y en el fin de la actividad de Relaciones Públicas está
el estado de opinión de los públicos, antes y después de la comunicación
planificada. El fin de las Relaciones Públicas es la integración entre
la organización y los públicos. La comunicación solamente es un medio
instrumental para ese fin, pero nunca el fin en sí mismo de las
Relaciones Públicas.
Como elocuentemente lo puntualiza Carlos Bonilla Gutiérrez, "los
procesos de comunicación organizacional no pueden limitarse a ser
procesos informativos cuya finalidad sea la exclusiva búsqueda de la
eficiencia y el incremento de la productividad. Estos procesos deben
estar orientados por una política de relaciones públicas que se base en
una conducta social regida por la satisfacción de los intereses
legítimos, tanto de la organización como de su comunidad"
En síntesis, queremos sostener que entre las relaciones públicas y la
comunicación existe una relación de complementariedad ya que ambas,
simbiótica y recíprocamente se implican en la dinámica de la vida
social. No hay tampoco un antagonismo manifiesto, ya que sin la
comunicación organizacional no podría haber Relaciones Públicas, pero
por su parte la comunicación no tendría una dimensión de integralidad si
no fuera encuadrada por la función política de dirección de las
Relaciones Públicas, que le aporta el "para qué" de la misma,
otorgándole su dimensión esencialmente teleológica. .
Es necesario distinguir para unir, y si queremos integrar en su justo
lugar a las Relaciones Públicas con la comunicación, debemos comprender
tanto sus importantes y múltiples puntos de contacto como sus claras
diferencias en cuanto a su finalidad esencial.
Las Relaciones Públicas están insertas en una filosofía humanista que
supera el entendimiento de la disciplina como exclusivo instrumento de
construcción de imagen, enfoque que ya ha sido superado en la visión de
la Escuela Latinoamericana de las Relaciones Públicas. Tampoco resiste
el análisis la visión o el paradigma de Relaciones Públicas centrado en
la comunicación ya que, si bien es cierto que la misma es una
herramienta fundamental para esta disciplina, como también lo es para
toda actividad humana, no es menos cierto que el hacer Relaciones
Públicas es mucho más que comunicar. Es, fundamentalmente, como lo
sostiene el Relacionista peruano Francisco del Solar Rojas, aplicar
planes y programas de plena integración humana y social con
responsabilidad social .
Los problemas de Relaciones Públicas no pueden ser resueltos
exclusivamente por medio de la comunicación, a no ser cuando se realiza
la negociación. Más que un comunicador institucional, el profesional de
relaciones públicas debe ser un verdadero estratega político que actúa a
nivel de asesoramiento de los niveles de conducción.
La comunicación organizacional y las Relaciones Públicas tienen cada una
de ellas su propia identidad y su finalidad especifica. Identificarlas
es una visión profesional inaceptable, que atrasa y confunde el
desarrollo epistemológico tanto de la Comunicación Organizacional como
de las Relaciones Públicas.
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