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Redactores:
Manuel Bestratén
Belloví
Ingeniero Industrial y Arquitecto
Luis Pujol Senovilla
Licenciado en Ciencias Físicas
CENTRO NACIONAL DE
CONDICIONES DE TRABAJO
|
En este
documento se realiza una
introducción a la responsabilidad
social de las empresas y la
importancia que en ella tiene la
prevención de riesgos laborales y la
atención a las condiciones de
trabajo. De ser una necesidad y una
creciente exigencia social se
convierte también en algo esencial
para la viabilidad empresarial y su
continuidad como fuente de beneficio
económico. Esta primera NTP dedicada
a este tema trata los aspectos
conceptuales y se complementa con la
siguiente en la que se aportan
criterios para que directivos y
prevencionistas, quienes tienen en
este campo una magnífica oportunidad
de desarrollo profesional, puedan
identificar y clasificar los
diferentes tipos de acciones de
responsabilidad social para
priorizarlas y poder iniciar un plan
de acción en esta materia. |
Introducción
La responsabilidad
social (en adelante RS) no es algo
novedoso en el mundo empresarial, aunque
en estos últimos años está adquiriendo
una nueva dimensión por el especial
interés que conlleva, demandando una
gestión cuidada como en cualquier ámbito
de valor estratégico, que supere lo
anecdótico o lo filantrópico. Cualquier
empresa consolidada que analicemos
desarrolla diversidad de acciones de
responsabilidad social respecto a los
principales grupos de interés con los
que se relaciona: trabajadores,
clientes, proveedores y la sociedad en
general ¿Cuál es la empresa que ante un
problema familiar grave o una necesidad
acuciante de un trabajador no tiene el
mínimo interés de intentar ofrecerle su
ayuda?. ¿Cuál es la empresa que se
despreocupa de que los productos que
fabrica puedan generar daños graves al
medio ambiente?. ¿Cuál es la empresa
asentada en un municipio de pequeño o
mediano tamaño que no colabora de alguna
forma en una importante iniciativa que
el Ayuntamiento promueve para el
desarrollo municipal y para la que se le
solicita una ayuda que puede ofrecer?.
¿Cuál es la empresa que no facilita
asesoramiento o la ayuda que un buen
profesional autónomo necesita, por
ejemplo en materia de realización del
estudio de seguridad en una obra de
reforma, antes que perder sus servicios
por no tenerlo o no saber como se hace?.
Posiblemente piense que estas son cosas
interesantes pero que no forman parte
del cometido empresarial que es ofrecer
productos de calidad a un buen precio y
obtener de ello un beneficio económico.
Bien, ello es cierto solo en parte, pero
lo que no conviene a estas alturas es
confundir a los verdaderos empresarios
que crean riqueza y bienestar en nuestra
sociedad, con los negociantes o los
meros especuladores que se mueven
exclusivamente por el afán personal de
lucro, en el plazo más inmediato
posible, contribuyendo bien poco o nada
a la sociedad de la que se aprovechan
continuamente. Dejemos de un lado por su
limitada implicación a los ahorradores o
pequeños inversores individuales, aunque
como veremos más adelante, cada vez se
va a disponer de más transparencia de
información por ejemplo, sobre el
destino y contenido social de los fondos
de inversión de las empresas que cotizan
en bolsa. En Inglaterra ya existe una
exigencia legal sobre tal transparencia
de información en los fondos sociales de
inversión, FIS, que los diferencia de
otros fondos que cotizan en el mercado.
Curiosamente en los últimos 5 años tales
FIS han tenido una rentabilidad mayor.
Dejamos abierto al lector el
interrogante de cuales hayan podido ser
los motivos.
En realidad, en un
mismo entorno conviven organizaciones
preocupadas por los valores propios de
una sociedad humanizada e individuos o
colectivos guiados exclusivamente por
fines materialistas, incluso no éticos.
Tal vez le sorprenderá saber que uno de
los importantes negocios de la
tecnología de internet en el mundo es la
pornografía a entera disposición de
cualquier mentalidad, sin distinción de
edades y culturas y atentando contra los
valores de la persona. Coincidiremos en
aceptar que esta actividad tan lucrativa
no puede considerarse socialmente
responsable ¿Cuál será entonces su
futuro? No podemos darle aun una
respuesta, aunque esperamos que este
documento le ayude a aclarar ideas al
respecto y sobre lo que es la RS, sus
ventajas y sus limitaciones.
La actividad
empresarial va asociada implícitamente a
los beneficios sociales que comporta, ya
sea de manera expresa y voluntaria o
incluso sin pretenderlo. Toda empresa
"sana" que genera puestos de trabajo
directos e indirectos es fuente de
riqueza social, más allá de los
beneficios que generen sus productos y
servicios a sus usuarios y a la propia
empresa y sus accionistas. Estos
beneficios podrán ser reinvertidos en la
empresa para asegurar su crecimiento y
seguir generando riqueza, y se
convertirán en manos de sus receptores,
junto a los salarios percibidos por sus
colaboradores, en fuente de consumo,
además de aportar ingresos a la
Administración para contribuir al
desarrollo económico del municipio,
región o país, socializándose así la
riqueza generada. No olvidemos que una
empresa existe para producir mercancías
o servicios que la sociedad desea y
necesita (además de beneficios) y ello
en un clima de estabilidad y confianza.
El cumplimiento de este objetivo es su
primera y principal responsabilidad. Si
fracasa en esta misión, no puede
esperarse que asuma otras.
Ya en el año 50 a. de
J.C, Cicerón citó que "la justicia es
indispensable para la realización de los
negocios". El comercio internacional ha
podido desarrollarse porque las monedas
eran convertibles y se establecieron
tratados de comercio. Aunque se precisen
cambios significativos en los tratados
internacionales como el GAT, para
avanzar en el denominado "comercio
justo" y no perjudicar a los países de
economías emergentes en beneficio
exclusivo de los países desarrollados.
La industrialización exige la voluntad
de invertir hoy para el mañana y ésta
faltará si el mañana es desconocido o
repleto de riesgos. La estabilidad
social proporciona el marco para la
planificación y la inversión, con la
esperanza de que los frutos de estos
esfuerzos podrán conservarse. La
empresa, sus propietarios y otros
partícipes dependen de la sociedad donde
operan en cuanto a su existencia y
prosperidad, pero también tienen
respecto a ella importantes
obligaciones.
Teniendo en cuenta
que una de las finalidades de toda
empresa es optimizar beneficios para
enfrentarse a la competitividad del
mercado y asegurar en lo posible su
pervivencia, ¿por qué los empresarios
deberían seleccionar y controlar
inversiones específicas en RS, más allá
de las estrictamente esenciales y
exigibles legalmente? ¿Cuáles son las
reglas que una empresa multinacional
debe aplicar, las de su sede central,
las del mercado español o las locales de
Bhopal? ¿Dónde está el límite entre las
normas reglamentarias y las voluntarias?
En realidad, aún es posible mantener
cierta despreocupación ante estos temas
y pasar desapercibido, por ejemplo,
disimulando ciertos tipos de
"desviaciones", aprovechándose de
trabajadores inmigrantes pagándoles
sueldos ínfimos con horarios
extenuantes, no aplicando con rigor las
normas de seguridad en el trabajo, no
formando debidamente a los trabajadores,
no cuidando suficientemente los aspectos
medioambientales y no ofreciendo
productos de la necesaria calidad, y
todo ello para obtener el máximo
beneficio. Sin embargo, cuando algunas
de tales carencias se ponen al
descubierto de diferentes formas, por la
autoridad competente, por sus clientes,
etc., es sabido que los costes pueden
ser incalculables. ¿Qué le sucedió hace
poco a gigantes multinacionales
norteamericanas, simplemente por engañar
a sus accionistas en sus balances
económicos, confabulándose con empresas
auditoras? Tuvieron que desaparecer. Con
certeza, el motor que mueve a gestionar
la RS en empresas importantes no es
puramente financiero, se alimenta de
forma proactiva y voluntaria, más allá
de los aspectos solidarios, en una
mejora de la reputación y en una
obtención de ventajas competitivas con
una visión de negocio a largo plazo.
En realidad no puede
construirse la máquina de infinitas
posibilidades y recursos. Por tanto, en
todo momento deben verificarse las
elecciones para adoptar las estrategias
más oportunas a tenor de los distintos
criterios de los beneficios y la
coyuntura socioeconómica del medio. Pero
las decisiones tendrán siempre
irremisiblemente una
dimensión moral,
la cual puede ser fácil de vulnerar y no
tanto de controlar.
Antecedente
históricos
Tal como se apuntó al
principio, los antecedentes históricos
de la RS de las empresas se remontan a
siglos pasados y se encuentran en los
propios orígenes de las organizaciones
que conjugaron capital y trabajo para
generar riqueza y beneficio, aunque en
el camino los abusos sobre los
trabajadores hayan sido notorios. Todos
recordamos las condiciones de
explotación a la que los trabajadores se
vieron sometidos en el período de la
Revolución Industrial, por no
remontarnos a épocas más lejanas en
donde la esclavitud fue la base de la
economía de las sociedades "modernas".
Pero es precisamente en tales entornos
de dureza extrema en el que surgen
lideres empresariales que actúan para
cambiar las cosas. En la época
victoriana en Inglaterra aparecen
empresarios como Robert Owen y otros que
simbolizaron muchos de los hilos
conductores del pensamiento del siglo
XIX sobre el impacto de la Revolución
Industrial, demostrando que la
producción puede ser eficiente y
responsable. Owen, quien comenzó
trabajando como ayudante de un
fabricante de paños textiles, creó años
más tarde (1820) en New Lanark una
importante comunidad industrial, hoy
declarada patrimonio de la humanidad,
donde la cooperación y el apoyo mutuo
eran las normas. Introdujo diversidad de
medidas de bienestar, que comprendían la
sanidad pública y la educación,
desterrando el trabajo infantil y las
condiciones penosas. Estaban convencidos
de que el "carácter" del hombre le es
"formado" por su ambiente y si se
cambiaba su entorno sus "vicios" serian
suprimidos y sus conductas se
modificarían favorablemente. Cabría
destacar esta actuación como un desafío
no conformista, por la cual, empresarios
al abrigo muchos de ellos de su religión
cristiana, pero también como recurso
clave de ascenso social permitido,
emprendieron cambios sustanciales en su
quehacer empresarial. Al respecto,
serian dignas de mención las grandes
familias cerveceras, como los Whitebrad
y los Truman, las siderurgias de Lloyd y
Darby, a los Cadbury en la alimentación-reposteria,
que compraron tierras en las cercanía de
la fábrica construyendo el pueblo de
Bourneville, asegurando que todos los
beneficios se dedicasen a la promoción
de viviendas dignas en ese y otros
lugares, a los Player en el tabaco, a
los Will en el algodón que prefirieron
frente a otros magnates permanecer e
invertir ingentes sumas para el
desarrollo de Bristol, su ciudad natal,
y así un largo etcétera.
Experiencias de RS
las tenemos en el siglo XIX en todos los
países europeos, en España tenemos
multitud de experiencias, como por
ejemplo el surgimiento del movimiento
cooperativo en el sector agropecuario,
las cooperativas de consumo, las
colonias industriales textiles en los
cauces fluviales, etc. Una de las más
destacables en Cataluña por su contenido
social fue la Colonia Güell de Santa
Coloma de Cervelló (Barcelona),
importante patrimonio arquitectónico que
deja constancia de las condiciones de
vida de las familias de los
trabajadores, con escuelas, centros
sanitarios y lugares de esparcimiento u
ocio, reflejando la visión paternalista
de empresarios de aquellas épocas..
En EEUU la educación
constituyó el núcleo del pensamiento
empresarial sobre la responsabilidad
individual y colectiva y fue la
principal beneficiada. Así, en el origen
de muchas grandes universidades privadas
norteamericanas como Harvard, Yale,
Cornell, Princeton, Duke, Columbia,
etc., nos encontramos con las
aportaciones de importantes empresarios
del momento. No obstante, era escaso el
componente utópico en estos filántropos
norteamericanos, motivados totalmente
por la ganancia. Rockefeller, Ford o
Carnegi no tuvieron escrúpulos en sus
actividades comerciales, aunque luego
dedicaran su riqueza a la creación de
fundaciones caritativas con grandes
activos. Las mayores fundaciones
estadounidenses establecidas antes de
1940 podían movilizar más de 15.000
millones de dólares en base al dólar de
1990. Pero también en las artes y
humanidades, el apoyo y patrocinio de la
industria resultó decisivo, creándose
grandes centros como el Metropolitan
Museum o la Metropolitan Opera House de
Nueva York. Sin embargo, los críticos a
las donaciones empresariales tanto en
EEUU como en Europa suelen afirmar, con
razón, que los recursos se concentran,
en general, en proyectos de prestigio y
de gran repercusión pública, en
perjuicio de sectores locales más
necesitados.
Puede comprobarse que
perdura de manera arraigada en EEUU el
compromiso de directivos norteamericanos
en activo, en la cima de su carrera e
incluso en su jubilación, en colaborar
en actividades de RS con su comunidad,
como obligación moral y colofón
profesional.
Pero no todos estos
cambios fueron sencillos y fáciles, no
tenemos que olvidar que muchos de ellos
fueron arrancados de las empresas por
los trabajadores y sus sindicatos. Lo
cierto es que los modelos de actuación
seguirán evolucionando para resolver en
cada situación la dicotomía existente
entre los medios de crear riqueza y las
estrategias para distribuirla. Hoy es
habitual que al amparo de las
disposiciones legales que las propician,
detrás de la mayoría de grandes empresas
de nuestro país existan fundaciones para
canalizar medios y recursos de RS, entre
otras cuestiones. Detrás de cualquier
importante proyecto o actividad cultural
o deportiva aparecen sus empresas
patrocinadoras e incluso detrás de
exitosos programas municipales de
rehabilitación urbana arquitectónica hay
empresas que los apoyan. Incluso se
puede observar como la publicidad está
cambiando sutilmente esquemas
tradicionales para destacar las
especiales contribuciones a la sociedad
de determinadas empresas.
Aunque el lucro es
uno de los ejes fundamentales por el que
se rigen las empresas en una economía de
mercado, su dimensión social adquiere un
creciente peso diferencial. Además, hay
que tener en cuenta que existe una
importante economía social en donde la
finalidad esencial no es el beneficio
sino la calidad del servicio y las
prestaciones sociales, asumidas por
organizaciones privadas y amparadas en
ocasiones por el propio Estado para
cubrir necesidades esenciales. También
están las organizaciones, como las Cajas
de Ahorro, cuya finalidad social les es
exigida. No obstante, tal finalidad
nunca debe ser obstáculo para que la
eficiencia en la gestión sea pieza clave
del servicio y de la pervivencia de las
propias organizaciones.
Antecedentes más
recientes sobre responsabilidad social
de las empresas
Es en estos últimos
años cuando aparecen significativas
directrices y pautas de actuación en
esta materia de manos de organismos
internacionales. En la
fig. 1 se citan las más recientes y
significativas, por no citar históricas
disposiciones, por ejemplo de Naciones
Unidas y en particular de la
Organización Internacional del Trabajo,
OIT, que ha tenido un relevante papel en
esta materia desde su fundación en 1914.
Así su declaración de principios
fundamentales y derechos humanos es un
punto básico de referencia.
Se destaca el modelo
de Excelencia Empresarial de la European
Fundation Quality Management, EFQM, que
aunque tiene su origen en 1989 ha sido
revisado y actualizado en el año 2000.
Dicho modelo establece un sistema de
auditoría para evaluar los resultados
alcanzados en la gestión empresarial en
los tres grupos clave de interés:
clientes, trabajadores y sociedad, así
como los tipos y calidad de las acciones
desarrolladas para alcanzarlos, (ver
NTP 556).
Se citan también una
serie de disposiciones de Naciones
Unidas y de la OIT orientadas
fundamentalmente a evitar abusos en las
relaciones internacionales, tanto
comerciales como laborales. Cabe
destacar el Libro Verde de la Comisión
de las Comunidades Europeas del año
2001, de recomendada lectura, cuyo fin
es "Fomentar un
marco europeo para la responsabilidad
social de las empresas"
y en
el que se aboga por un mayor compromiso
empresarial en esta materia, incitando a
la reflexión en frentes diversos, de la
que están surgiendo interesantes
aportaciones. En dicho Libro Verde se
destaca el significativo papel que tiene
la prevención de riesgos laborales en la
RS.
Finalmente, se citan
los primeros sistemas de medida que han
aparecido y que por su trascendencia
deben destacarse:
-
la ANDI, Asociación
de empresarios andinos de Colombia,
con el soporte de la OIT, ha editado
en el año 2001 el documento "Manual de
Balance Social de las Empresas", en
donde se aportan indicadores para que
las empresas con carácter voluntario
puedan acometer tales análisis,
-
el índice SAI 8000
(2001), de origen norteamericano,
pretende controlar abusos relevantes
de RS en empresas multinacionales
cuando operan en países poco
desarrollados,
-
la Guía de "Global
Reporting Iniciative" (2002),
elaborada por expertos de organismos
internacionales e instituciones de
diferentes países, facilita también
criterios e indicadores para el
análisis empresarial de lo que
denominan "sostenibilidad", asimilable
conceptualmente a la RS.
No se citan
diversidad de disposiciones europeas y
españolas, como las etiquetas ecológicas
de productos y muchas otras, que están
de alguna forma relacionadas con la RS,
así como la aparición de códigos de
ética promovidos mayoritariamente por
colectivos empresariales.
Figura 1
Referencias internacionales más
recientes
|
REFERENCIAS INTERNACIONALES
RELEVANTES DE R.S. |
-
Modelo
Europeo de Excelencia
Empresarial, EFQM (2000)
-
UN / "Global
Compact Iniciative" (2000)
-
OIT/Principios de actuación de
empresas multinacionales,
(1997/2000) y conjunto de
Convenios y Recomendaciones
-
OCDE /
Directrices para empresas
multinacionales, (2000)
-
Libro Verde
de la Comisión Europea (2001)
-
OIT-ANDI /
Manual de Blanace Social, (2001)
-
Social
Accountability 8000 (Acción
social)
-
Global
Reporting Iniciative 2003 (Sostenibilidad)
|
La responsabilidad
social, una necesidad
La RS es uno de los
principios esenciales de lo que se
denomina en términos empresariales "la
nueva cultura de empresa, NCE". Junto a
otros principios con los que se
interrelaciona, tales como: visión a
medio y largo plazo; ética, valor clave
en todas las actuaciones; personas y
capital intelectual, su principal
activo; necesidad de innovación y mejora
continua en todos los ámbitos en un
marco de calidad global; y formación
continua, garantía esencial de
desarrollo, etc., abren nuevas
perspectivas a las políticas y
estrategias empresariales para la
pervivencia de las propias
organizaciones y de la misma sociedad.
Veamos a continuación razones
fundamentales que determinan la
necesidad de esta NCE, especialmente en
nuestro contexto comunitario.
Los graves
desequilibrios de la sociedad.
La globalización es
una de las características dominantes en
nuestro mundo actual. Este fenómeno ha
sido estimulado por el libre cambio
comercial y el abaratamiento de las
comunicaciones y el transporte, pero a
su vez evidencia los graves
desequilibrios existentes. Se pueden dar
algunas cifras significativas: de los 25
trillones de euros que constituyen el
producto bruto mundial, dos terceras
partes corresponden a 53.000 empresas
multinacionales y sus 400.000 empresas
auxiliares y la facturación de bastantes
multinacionales supera el Producto
Interior Bruto de la muchos países en
vías de desarrollo. Lo que demuestra que
el poder económico real está en manos de
las grandes empresas, que con sus
políticas, además de gobernar los
mercados pueden condicionar a los
propios gobiernos de las naciones.
Por tanto, si el
poder está en las empresas, deben ser
éstas las que inicien acciones serias
para resolver los problemas de
desigualdades sociales y pongan en
práctica medidas para conseguir la
salvación medioambiental del planeta. Lo
que no debe ir en detrimento de los
importantes esfuerzos que los gobiernos
de los países deben seguir haciendo, en
especial los de los países más ricos.
Las Administraciones Públicas pueden
jugar un importante papel como
movilizadoras de proyectos sociales en
colaboración con la sociedad civil. En
este mundo aparentemente próspero hay
1.300 millones de personas que tienen
acceso a menos de un euro diario de
renta y 2.000 millones ( 1/3 de los
habitantes del planeta) carecen de
acceso a luz eléctrica, agua corriente o
las más elementales condiciones
sanitarias. Tampoco podemos olvidar el
grave deterioro medioambiental del
planeta, con algunos de los países más
desarrollados a la cabeza de la
contaminación y los más pobres
degradando los recursos naturales que
les quedan. Las empresas que intervienen
en este proceso contaminante, dentro o
fuera de sus países de origen, asumen
graves responsabilidades y estarán cada
vez más en el punto de mira en esta
sociedad global.
La globalización
tiene paradógicamente una doble visión,
por un lado facilita el desarrollo de
las economías emergentes al facilitar la
actividad empresarial en regiones de
menores costes salariales,
beneficiándose de las tecnologías más
avanzadas que no tienen fronteras, pero
por otro lado ha acrecentado los
desequilibrios, permitiendo que las
diferencias entre países ricos y pobres
aumenten (ver en la
fig. 2 esta necesidad de equilibrio
de la balanza Norte-Sur que la
globalización, bajo los principios de RS,
debería favorecer). Como respuesta
natural surge el imparable fenómeno de
la inmigración con el tremendo coste
humano y social que representa, aunque
en principio aporte beneficios
económicos a las sociedades oferentes y
receptoras de mano de obra.
Evidentemente en Europa éstos son
mayores por sus bajos índices de
natalidad. Pero no olvidemos que las
reacciones ante los aspectos negativos
de la globalización son cada vez más
duras y exigentes y ésta va teniendo un
creciente número de detractores en los
supuestos estados de bienestar como en
el que estamos.
Pero la globalización
lleva también asociada una mayor
transparencia de la información con la
ayuda e implicación de los medios de
comunicación, permitiendo conocer con
más facilidad los abusos que algunas
empresas puedan cometer en países
foráneos, por lejanos que éstos sean. Es
ya frecuente que empresas
multinacionales dispongan de grupos
internos de control con movilidad en los
países en los que contratan, para evitar
tales abusos (pago de salarios por
debajo de los mínimos legalmente
establecidos, explotación de niños,
contrataciones ilegales, maquinaria
peligrosa no protegida, condiciones de
trabajo deficientes, etc.). Ante
determinadas noticias o situaciones,
independientemente de lo que hagan las
propias empresas, e incluso de que sean
positivos los resultados económicos que
obtengan, los activos intangibles de las
empresas (los más importantes) pueden
desvalorizarse con gran rapidez, lo que
podría asociarse a un riesgo de
volatilidad de los mercados financieros,
ante el conocimiento de actuaciones
empresariales fraudulentas. Hace años
vimos desaparecer en España a una
empresa líder en agua de mesa al
divulgarse insistentemente en los medios
de comunicación una información sobre la
presencia de agentes biológicos
contaminantes en unas botellas. Mucho
más tarde se dijo que aquella
información no fue del todo precisa.
Figura 2
Necesidad de equilibrio Norte-Sur

Tengamos en cuenta
que los ciudadanos corrientes no estamos
dispuestos a consumir productos o
servicios, ni estar cerca, de
organizaciones que tengan
comportamientos no éticos, al menos si
tenemos conocimiento de ello. En
realidad la ética en los negocios no es
solo una obligación moral, social o
religiosa, sino que hoy ya está formando
parte y es consustancial de la actividad
y del beneficio empresarial. Ante la
creciente competencia empresarial en
todos los ámbitos de la economía y el
poder de la información que es accesible
la mayoría de la gente, las
multinacionales se ven abocadas por
necesidad a empezar a cuidar aspectos
clave de RS. Las empresas pequeñas y
competentes lo han ido haciendo de
manera natural, tal vez sin ser
conscientes de su importancia.
Limitaciones y retos
en la concepción empresarial
A pesar de los
avances producidos en la última década
en los sistemas de gestión empresarial,
(valgan ahí los modelos de Calidad
total, TQM y de Excelencia empresarial
EFQM, tan conocidos y que aportan
elementos clave introducidos con empeño
y por autoexigencia ante las presiones
del mercado), siguen apreciándose
destacables limitaciones en la
concepción empresarial y en la asunción
de los principios de la "Nueva Cultura
de Empresa", apuntados anteriormente.
La organización del
trabajo aun está anclada en viejos
modelos, con demasiados trabajadores
desmotivados y una creciente falta de
implicación de éstos con los objetivos
empresariales, debida entre otros
motivos a la inquietud por las posibles
situaciones de temporalidad del trabajo,
regulación y desempleo. Por otra parte,
a directivos y mandos les está costando
asumir el necesario liderazgo
organizacional y de apoyo a las vías de
participación de los trabajadores, que
se demandan en una sociedad democrática.
Se produce en muchas ocasiones también
cierta discontinuidad en los planes de
evolución de empresas debidos en parte
al descabezamiento en las líneas de
mando por la movilidad de los máximos
directivos dispuestos a alcanzar éxitos
rápidos a costa muchas veces de
sacrificar valores existentes, y además,
hay que unir a todo ello una nueva
cultura de empresa no suficientemente
divulgada y asentada. Habría que añadir
la limitada cultura preventiva existente
en el mundo empresarial, a pesar de los
importantes avances realizados en los
últimos años motivados por el nuevo
marco legislativo.
La integración de
sistemas de gestión como la calidad, la
seguridad y salud laboral y el medio
ambiente, que está marcando pautas hoy
en las empresas por motivos de una mayor
racionalización, simplificación y
sinergia de actuaciones, representa un
paso más en la inserción de los sistemas
de gestión en un mayor ámbito de RS que
les da cobertura (ver
NTP 576 de esta misma colección y la
fig. 3 de este
documento). Al respecto, es destacable
el programa internacional del sector
químico "Responsible Care", surgido en
Canadá en 1988 y traducido como
Compromiso de Progreso en España, de
aplicación voluntaria, pero que
autoexige a las empresas a integrar
sistemas y ser transparente con la
sociedad en la atención a sus valores.
Figura 3
Responsabilidad social e integración de
sistemas

Por otra parte, la
fractura histórica habida entre valores
éticos y desarrollo empresarial no está
del todo resuelta. Hubo cierta
aceptación social de que eran cosas
diferentes y no necesariamente
integradas; incluso ganar dinero rápido,
sin importar como, ha sido clave de
éxito y reconocimiento ¿No nos sorprende
ver la desfachatez de corruptos y
estafadores en libertad al aparecer en
los medios de comunicación, cuando en su
día fueron empresarios valorados?
Finalmente, hay que
citar las limitaciones de productividad
de la economía europea frente a la
norteamericana, líder indiscutible en el
mundo. Según datos de la OCDE, mientras
en el quinquenio 1997-2001, la
productividad europea creció un 1,3%, la
norteamericana lo hizo un 2,3%. Al
margen de algunas diferencias en tales
estimaciones, por las
cuales la diferencia podría ser algo
menor, no olvidemos que aspectos
determinantes como la innovación y la
formación son superiores en EEUU.
También según datos de la OCDE, el valor
promedio anual en Europa invertido por
las empresas en formación es el 6% de la
masa salarial ( en España el 3,5%),
mientras que en EEUU es el 11%, lo que
evidencia las ventajas competitivas de
unos sobre otros.
En la
fig. 4 se
sintetizan los factores determinantes de
la necesidad de una mayor RS de las
empresas.
Figura 4
Responsabilidad social y nueva cultura
de Empresa, una necesidad
|
FACTORES
DETERMINANTES |
-
Limitaciones
de productividad e innovación en
Europa
-
Fractura
histórica entre valores éticos y
desarrollo empresarial
-
Organización
del trabajo anclada en viejos
modelos. Demasiados trabajadores
desmotivados
-
Gravedad del
deterioro medioambiental
-
Sociedad con
graves desequilibrios. Poder
económico real en manos de
multinacionales. Imparable
fenómeno de la inmigración.
|
¿Qué es una empresa
socialmente responsable?
Tras lo anteriormente
expuesto estamos en condiciones de
sintetizar, qué se entiende por empresa
socialmente responsable. Podríamos
afirmar que es una organización
competitiva en términos económicos, que
intenta cumplir de manera excelente sus
cometidos para continuar siéndolo y
asegurar su pervivencia. Pero ello
obviamente no es suficiente, debe dar
también respuesta satisfactoria a los
siguientes seis requisitos:
-
Ofrecer productos y
servicios que respondan a necesidades
de sus usuarios, contribuyendo al
bienestar
-
Tener un
comportamiento que vaya más allá del
cumplimiento de los mínimos
reglamentarios, optimizando en forma y
contenido la aplicación de todo lo que
le es exigible
-
La ética ha de
impregnar todas las decisiones de
directivos y personal con mando, y
formar parte consustancial de la
cultura de empresa
-
Las relaciones con
los trabajadores han de ser
prioritarias, asegurando unas
condiciones de trabajo seguras y
saludables
-
Ha de respetar con
esmero el medio ambiente
-
Ha de integrarse en
la comunidad de la que forma parte,
respondiendo con la sensibilidad
adecuada y las acciones sociales
oportunas a las necesidades
planteadas, atendiéndolas de la mejor
forma posible y estando en equilibrio
sus intereses con los de la sociedad.
La acción social de la empresa es
importante, pero evidentemente no es
el único capítulo de la RS.
Habría que discernir
todo lo relativo a la aplicación del
amplio marco legislativo en todos los
campos del derecho civil, laboral,
penal, etc., y sus reglamentos
específicos, (que son además de una
responsabilidad legal, una
responsabilidad social), de lo que se
entiende actualmente por Responsabilidad
Social, que más allá de lo recogido en
la legislación, se aplica con carácter
"voluntario". No obstante, al analizar
las acciones de RS que una empresa
realiza o deja de realizar, los
incumplimientos reglamentarios han de
ser considerados como una
irresponsabilidad social primaria (en la
siguiente NTP se plantean los criterios
de clasificación de responsabilidades
sociales) y por tanto es prioritaria su
resolución.
El anteriormente
citado Libro Verde de la Comisión
Europea manifiesta que la
responsabilidad social corporativa es:
"La integración
voluntaria, por parte de las empresas,
de las preocupaciones sociales y
medioambientales en sus operaciones
comerciales y sus relaciones con todos
sus interlocutores".
En dicho
documento se establece una nueva
estrategia global europea para esta
década cuyos objetivos son:
-
Poseer la economía
basada en el conocimiento más
competitiva y dinámica del mundo,
-
Capaz de conseguir
un crecimiento económico sostenible,
-
Con mayores y
mejores empleos,
-
Y una mayor
cohesión social
Este desafío,
traducido a la operativa de las
empresas, representa alcanzar el reto de
dar respuesta satisfactoria a metas
relativas a responsabilidades
económicas, sociales y medioambientales.
Para ello se utilizan los informes de
triple base "triple bottom line" en los
balances anuales de las empresas que ya
se empiezan a realizar por las más
importantes organizaciones. Así por
ejemplo, según fuentes consultadas
(consultora internacional, KPMG, 2002)
un 45% de las 250 empresas más grandes
del mundo ya han empezado a elaborar
tales informes y lo significativo es que
ya un 30% son auditados, ¿pero con qué
garantías de objetividad?
Todo ello representa
una significativa irrupción de conceptos
éticos, altamente esperanzadora, en la
dinámica operacional de las empresas,
que afecta tanto a las grandes como a
las pequeñas empresas. De esta manera,
para conocer el estado y grado de
cumplimiento de estos objetivos, en una
primera etapa y de acuerdo con la
opinión de George Enderle, se podrían
establecer tres niveles de consecución:
-
Requisitos éticos
estrictamente esenciales
-
Positiva obligación
por encima de los niveles mínimos
-
Aspiración a
ideales éticos
Con todo ello se
introduce un concepto crítico de la
gestión de la RS que es su medida, lo
que no es tarea sencilla ante la esencia
misma del concepto que requiere precisar
de lo que estamos hablando y en el
contexto geográfico y social en que nos
encontramos, la dificultad de establecer
límites con otros conceptos que están en
la misma línea, tales como la imagen de
empresa o su reputación, y la dimensión
funcional, consistente en saber como
medir con la fiabilidad necesaria para
poder compararnos interna y
externamente. Los avances venideros se
supone estarán precisamente en la
estandarización y sistematización de los
métodos de medición, con las
correspondientes auditorias en este
campo.
Para ayudar a
clarificar lo que es y deja de ser la RS,
utilizaremos la matriz de la
fig. 5, en donde se
diferencia la RS empresarial de las
actuaciones filantrópicas y de lo que se
denomina "marketing con causa"
(utilización de las acciones sociales
para publicitar la imagen de empresa).
El factor diferencial se encuentra en la
respuesta que comporta a los propios
intereses empresariales y el necesario
equilibrio con todos los grupos de
interés de la organización "stakeholders".
Si una persona u organización tiene
claros sus valores éticos y su espíritu
de servicio a la sociedad, su
enriquecimiento material e intelectual
le posibilita a poder ofrecer más y
mejor al medio del que recibe. El
interés propio no debe por tanto
entenderse como un egoísmo puro, así,
históricamente algunos autores le han
dado el calificativo de "ilustrado".
Figura 5
Matriz diferencial entre Responsabilidad
Social y otras situaciones
"empresariales"
| ALTO |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
Compromiso
social |
| |
|
| |
|
| |
|
| MUY BAJO |
|
|
Filantropía |
Economía
social
convencional |
R.S. |
| Caridad |
Empresa de
economía
convencional |
Marketing
con causa |
| Fracaso cierto |
Negocio puro |
Negocio de
especulación |
|
|
Interés propio
"ilustrado" |
|
MUY BAJO |
|
ALTO |
|
El Libro Verde citado
manifiesta que: "Para practicar la
responsabilidad social de las empresas
es esencial el compromiso de la alta
dirección, así como una forma de pensar
innovadora, nuevas aptitudes y una mayor
participación del personal y sus
representantes en un diálogo
bidireccional que pueda estructurar una
realimentación y un ajuste permanentes.
El diálogo social con representantes de
los trabajadores, que es el principal
mecanismo de definición de la relación
entre una empresa y su personal,
desempeña un papel crucial en la
adopción más amplia de prácticas
socialmente responsables".
Evidentemente, para
actuar de manera eficaz en este campo
optimizando nuestros recursos
disponibles es necesario como en todo
ámbito de la gestión evaluar necesidades
y potencialidades para establecer un
plan de acción con diferentes fases. A
ello dedicaremos la
siguiente NTP. Veamos antes en que
situación nos encontramos a tenor de lo
que piensan los ciudadanos en general y
las principales empresas de nuestro
país.
¿Qué piensan los
ciudadanos y los empresarios sobre la
responsabilidad social de las empresas?
Para poder predecir
la evolución de la RS en nuestra
sociedad y adecuarnos lo mejor posible
en nuestras organizaciones, lo mejor es
recurrir a estudios realizados en
nuestro país sobre la materia. Los más
relevantes son los realizados por CSR
Europe (Centro danés dedicado a la
Responsabilidad Social Corporativa) en
el año 2001, con la colaboración
española de la Fundación
Empresa-Sociedad, constituida con el
objetivo principal de estimular el
alcance y la calidad de la acción social
de la empresa a fin de generar un efecto
multiplicador en el flujo de recursos
empresariales hacia proyectos sociales.
Dicha Fundación realiza periódicamente
diversas encuestas de opinión entre la
población española para conocer el
parecer de consumidores y empresas sobre
este tema. La otra base de datos
consultada corresponde al estudio
realizado por PriceWaterhouseCoopers,
presentado en 2003. Se ha basado en el
análisis de 43 empresas españolas,
muchas de ellas líderes en su sector.
Ambos estudios se reseñan por su
complementariedad. Tales estudios
evidencian que aunque se ha avanzado en
los últimos años, aun queda mucho camino
por recorrer.
Algunas de las
conclusiones del primer estudio son las
siguientes:
-
La responsabilidad
en temas sociales corresponde
crecientemente a las empresas, frente
a la tradicional exclusividad de las
Administraciones Públicas. En tal
afirmación están de acuerdo un 66% de
ciudadanos y en España un 80%.
Respecto a lo que pueda incidir en su
decisión de compra la RS de una
empresa, el 70% lo consideran
importante, mientras que en España lo
consideran así un 89%. El aspecto de
RS más influyente en su decisión de
compra es la acción social, de ahí el
peso creciente del "marketing con
causa". A los ciudadanos les parece
bien que las empresas difundan lo que
hacen, aunque un 18 consideran que no
tendrían por que hacerlo.
-
La protección de la
salud y seguridad en el trabajo es la
principal área de RS a la que las
empresas deberían dedicar más
recursos, según un 77% de
contestaciones. El segundo tema es
asegurar el respeto a los derechos
humanos (72%) y el tercero, ofrecer
empleos estables a sus empleados
(70%). Presumiblemente en el primer
índice de respuesta podamos ver la
influencia del nuevo marco legislativo
en prevención de riesgos laborales y
todo lo que éste ha comportado,
generando una percepción negativa de
las carencias aun existentes. Puede
ser un indicador, el que ahora los
accidentes laborales graves ocupen las
primeras páginas de los medios de
comunicación, lo que años atrás no
sucedía.
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