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Una nueva
forma de Gestión Social
Por:
Natalia Vedronik
nataliavedronik@yahoo.com.ar
Hace ya varios años nos enfrentamos a
una reformulación de los Estados y
Gobiernos en todo el mundo en donde
fueron surgiendo las organizaciones de
la sociedad civil y el sector privado.
Una sólida formación y
consolidación del nuevo escenario de
relaciones no estatales, se genera
entonces a partir de la emergencia
del tercer sector, conformado por
organizaciones sin fines de lucro. Este
proceso llevó a que las acciones
dirigidas a dar soluciones a la
problemática social reemplazaron el rol
del Estado, y pasaron por lo tanto a
manos de las empresas que integran el
tercer sector.
En el caso particular de nuestro país,
desde la década del 40, la respuesta
tradicional del Estado a las demandas de
la ciudadanía sobre temas sociales ha
sido la ejecución por si de diferentes
políticas públicas. El Estado era el
encargado de llevar a cabo el proceso
completo: identificaba la necesidad,
diseñaba la respuesta, elaboraba el
procedimiento para alcanzarla y
finalmente lo ejecutaba. Sin embargo
este tipo de modalidad de intervención
hizo crisis y fue desarticulada en los
90 (con las privatizaciones) delegando
en algunas instituciones de la sociedad
civil la función asistencial sin ningún
tipo de monitoreo y evaluación.
Es así como en la actualidad las ONGs
pasan a tener una posición fundamental e
importante en lo que respecta al
cumplimiento de la satisfacción de las
necesidades sociales, que no se hayan
respaldadas y resueltas por las
instituciones estatales, como debería
serlo.
Hasta los años '70 la participación
social y política en la Argentina se
centralizaba en el sistema político de
partido, y el Estado estaba en el centro
de la escena donde actuaban los
diferentes actores corporativos
(burguesía, movimiento obrero, los
militares, la iglesia) que tenían
capacidad de intervenir en el espacio de
poder de dicho Estado.
A partir de la década del '70 hay un
progresivo avance de los movimientos no
gubernamentales (ONG) que canalizan las
demandas sociales al Estado por fuera de
los partidos políticos. Con el tiempo
algunas de estas ONG se
institucionalizan conformando lo que se
denomina el Tercer Sector, que se
constituye como entidad diferente al
Estado y al mercado.
En los '90 con el auge de las políticas
neoliberales, las ONG se convierten
en las intermediarias entre los
desposeídos y el poder. En algún
sentido, toman informalmente el lugar
del Estado benefactor y se constituyen
formalmente dentro de la sociedad civil.
Los movimientos y organizaciones extra
partidarios son vistos como garantía
para la consolidación de la democracia;
en su doble rol, como sistema colectivo
de reconocimiento social y como
intermediarios políticos no
partidarios.
Estos cambios sociales transforman el
paradigma de la pirámide de poder donde
todo debía converger en la
centralización desde al Estado. Ahora,
con la nueva y diferente forma de
inclusión de la sociedad civil y su
consecuente creación de distintas
organizaciones se favorece la creación
de una red horizontal que fomenta la
reciprocidad y la participación.
Por suerte, a pesar de que el estado
posee una actitud reacia, desilusionando
cada vez más a la mayoría de la
población, sabemos que podemos contar
con organizaciones que se preocupan y
ocupan de nuestras necesidades.
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