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El
siguiente
trabajo
está
enfocado
en
los
distintos
tipos
de
efectos
que
la
televisión
produce
en
la
sociedad,
según
los
estudios
de
varios
autores
y
está
centrado
finalmente
en
la
perspectiva
de
Gerbner.
Lorenzo
Vilches
habla
de los
usos
de la
televisión:
diversión
o
entretenimiento,
utilidad
social
e
información.
Los
medios
en
general
se
usan
con un
fin
específico,
la
audiencia
selecciona
el
medio
y los
contenidos
según
sus
necesidades,
hay
quienes
prefieren
informarse
y
otros
ven
series
porque
les
gusta
identificarse
con la
realidad
en
ellas
representada.
Así,
los
hombres
de
clase
social
alta
suelen
ver
programas
de
actualidad,
informativos,
deportes
y
concursos;
mientras
que
las
mujeres
con un
nivel
de
educación
bajo,
de una
clase
social
inferior
y que
no
trabajan,
ven
más
televisión
que
los
anteriores
y ven
series,
películas
y
programas
infantiles.
La
tercera
edad
ve
todo
tipo
de
programas,
y
junto
con
las
personas
de
menor
nivel
intelectual,
son
los
que
más
tiempo
ven la
televisión,
porque
es su
forma
de
entretenimiento
y es
su
medio
preferido
de
ocio.
Gran
parte
de los
adultos
utilizan
la
televisión
a
falta
de
compañía
para
no
sentirse
tan
solos.
También
hay
otras
actividades
sociales
para
estos
usos,
como
los
hobbies,
los
amigos,
la
familia,
etc.
Para
Rafael
Roda
Fernández
los
medios
realizan
operaciones
como:
mostrar
las
políticas
de los
gobiernos,
muestra
las
características
de las
personas
de
clase
social
o raza
que
nos
son
distantes
o
ajenos
y
datos
sobre
aspectos
de la
realidad
a los
que no
se
puede
acceder
fácilmente.
Con
esto
se
crea
un
corpus
de
conocimientos
compartidos
por la
audiencia.
.
La
televisión
tiene
una
serie
de
características
que la
otorgan
un
alto
grado
de
influencia,
entre
las
que
cabe
reseñar
las
siguientes.
La
televisión
tiene
una
gran
fuerza
expresiva,
porque
se
basa
en la
imagen
y esto
es muy
eficaz
para
interiorizar
los
mensajes
ya que
se
meten
directamente
en el
subconsciente.
Son
imágenes
con
color,
música,
presentan
la
realidad
con
movimiento,
“viva”.
En los
años
setenta
surgió
la
televisión
en
color
y
aumentaron
las
ventas
de
aparatos
televisivos,
y este
incremento
de la
demanda
favoreció
la
producción
en
cadena,
acercando
los
aparatos
a esos
sectores
de la
sociedad
para
los
que
antes
hubiera
sido
imposible
el
acceso
a los
mismos.
La
televisión
es un
gran
espectáculo
que a
su vez
integra
otros
espectáculos
como
el
teatro,
el
deporte,
la
música,
el
cine...
con lo
cual
tiende
a
refrenar
la
independencia
de
estos
últimos.
Jesús
González
Requena
explica
que la
televisión
ocupa
un
lugar
privilegiado
en la
casa y
cómo
esto
supone
la
abolición
de la
intimidad.
La
presencia
de la
televisión
en los
lugares
clave
de la
vivienda
(cuarto
de
estar,
cocina,
dormitorio)
cambia
la
disposición
de los
muebles
para
adaptarse
a su
presencia.
Esto
también
influye
en la
forma
de
comunicase
entre
la
familia,
la
comunicación
se
estructura
en
torno
a un
centro
exterior
al
ámbito
familiar
(la
televisión),
con lo
que
ese
lugar
deja
de ser
un
espacio
de
intimidad.
La
televisión
se va
acoplando
a la
vida
familiar,
llegando
a ser
un
elemento
cotidiano
y
necesario,
y así
cuando,
por
ejemplo,
en una
comida
la
televisión
está
estropeada
hay
cierta
incomodidad
entre
los
comensales,
que no
tienen
más
remedio
que
mirar
al
plato
de
comida
para
evitar
las
miradas
de los
demás.
Hay
abolición
de
todo
espacio
de
intimidad,
incluso
en el
dormitorio,
la
pareja
conversa
en la
cama
mirando
el
televisor,
que
muchas
veces
sigue
encendido
mientras
realizan
el
acto
amoroso.
Paradójicamente,
a la
vez
que
esto
ocurre,
gran
parte
de los
programas
de la
televisión
se
dedican
a
representar
relaciones
de
intimidad,
los
programa
se
llenan
de
expresiones
y
personajes
cercanos,
familiares,
como
el
presentador
que
comienza
un
programa
diciendo
“¡Hola
familia!”.
Los
rostros
de la
televisión
son un
aliciente,
tienen
toda
nuestra
confianza,
son
como
un
miembro
más de
la
familia;
necesitamos
verlos
diariamente
para
que el
día
sea
completo.
La
televisión
es el
medio
de
comunicación
más
usado
en
España,
aunque
los
demás
siguen
teniendo
su
público.
Donde
está
el
menor
porcentaje
de
gente
que no
ve la
televisión
ni lee
la
prensa
es en
los
pueblos
de
menos
de
5.000
habitantes,
aunque,
sin
embargo,
si
oyen
la
radio.
La
televisión
es un
vehículo
de
control.
Es el
símbolo
de la
cultura
de
masas,
esta
cultura
se
convierte
en
incultura
cada
vez
mayor
para
aumentar
su
aceptación
entre
el
público,
que no
tiene
otras
opciones
mejores,
y se
hace
dócil,
deja
de
pensar.
Siguiendo
con
Jesús
González
Requena,
la
televisión
vacía
de
ideología,
la
televisión
y su
público
no se
caracterizan
por
una
ideología
o
sistema
de
creencias,
sólo
por
posición
escópica
(la
televisión
es el
objeto
al que
el
público
atiende).
En vez
de
apoyar
una
ideología
tiende
a
vaciar
los
sistemas
de
valores,
todo
se
reduce
a
espectáculo.
Entonces,
el
ciudadano
(convertido
en
espectador
que ve
televisión
y
campañas
electorales
televisadas,
precisamente
dos
formas
de
feed-back
o
retroalimentación
porque
se
compran
bienes
materiales
y se
vota),
ya no
es
definido
por
una
ética
o
ideología,
sino
económicamente,
en
cuanto
a
consumidor/espectador,
es
decir
por el
mercado,
por la
lógica
del
capital.
La
televisión
analizada
en
términos
marxistas,
es una
mercancía
audiovisual
que se
rige
por la
financiación
publicitaria
mediante
el
audímetro,
que es
el
valor
de
cambio.
Por
ejemplo,
en los
anuncios,
algunos
valores
axiológicos
son
asociados
con
mercancías:
se
obtiene
X si
compras
(o
votas)
A:
maternidad
----------
una
marca
de
leche
masculinidad
--------
un
automóvil
cultura
----------------
una
enciclopedia
en
fascículos
buena
conciencia
-----
un
cupón
de la
O.N.C.E.
dignidad
ciudadana
--- un
político
convincente
Robert
W.
Kubey,
profesor
de
universidad
de
Nueva
Jersey,
hizo
un
estudio
entre
espectadores
de
Norteamérica
y
llegó
a la
conclusión
de que
la
televisión
es el
recurso
más
cómodo
y
barato
porque
no
presenta
ideas
complejas,
es
como
si se
diera
el
mensaje
digerido
y lo
que
quiere
el
público
es ver
cosas
fáciles
de
entender,
como
las
telenovelas.
Las
telenovelas
tienen
una
fuerte
carga
moral,
imponen
valores
de
amor
eterno,
recompensa
de la
virtud
y
castigo
del
pecado,
son
como
una
guía
para
el
público,
les
dice
lo que
se
debe
hacer
y lo
que no
y esto
les da
seguridad
a la
hora
de
afrontar
los
problemas
porque
tienen
un
modelo
a
seguir.
Así,
la
televisión
en
general
carece
de
documentales
o
programas
culturales
(salvo
La2 o
Canal
Plus).
La
competencia
televisiva
no se
basa
en
ofrecer
programas
serios
no hay
preocupación
por la
calidad
ni por
el
contenido
de la
programación.
Volviendo
a
Jesús
González
Requena,
que
afirma
que lo
importante
en la
televisión
es el
esfuerzo
por
ofrecer
un
espectáculo
hueco
para
el
espectador.
Los
programas
televisivos
invitan
al
espectador
a
viajar
por
otros
países,
a
asistir
a
conciertos,
a ver
diariamente
la
intimidad
de una
familia,
etc.
El
espectador
sabe
que no
puede
acceder
a todo
esto
pero
lo
acepta
porque
lo
importante
es que
parezca
que
sí.
En
muchos
programas
se
intenta
crear
naturalidad
mediante
la
“falsa
sorpresa”,
el
presentador
finge
que
sucede
algo
imprevisto
en el
guión
y se
sorprende.
Pero
es
sólo
un
truco,
de
hecho,
el
presentador
no
pretende
que
sea
verosímil,
hay
fingimiento
del
fingimiento
de la
sorpresa.
El
espectador
lo
sabe,
no se
pretende
que lo
crea,
por
eso lo
importante
es el
esfuerzo
por
ofrecer
un
mero
espectáculo
al
espectador.
La
televisión
construye
un
mundo
aparentemente
neutro
y que
supuestamente
representa
al
mundo
real.
La
televisión
da una
visión
de la
vida
más
agradable
y con
menos
problemas
de los
que
hay en
la
realidad,
para
conquistarnos.
Al
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