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Ciertamente que estamos en el umbral de una
nueva Galaxia de Gutemberg y la revolución
mediática es más grande de lo que muchos
piensan. Es casi imposible avistar la
extensión del impacto que están creando las
redes sociales en el Internet. De manera
comparativa podemos hacer un poco de
historia con la primera gran publicación que
salió de la prensa del taller en Nuremberg
de Johannes Gutemberg para el año de 1450.
Hasta 1449 y años anteriores, los libros
eran difundidos a través de las copias
manuscritas de monjes y frailes dedicados
exclusivamente al rezo y a la réplica de
ejemplares por encargo del propio clero o de
reyes y nobles, quienes para entonces
ejercían el monopolio de la comunicación de
masas. Ahora, cada uno de los trabajos que
realizaban los monjes podía requerir hasta
diez años.
Gutenberg apostó a ser capaz de hacer a la
vez varias copias de la Biblia en menos de
la mitad del tiempo de lo que tardaba en
copiar una el más rápido de todos los monjes
copistas del mundo cristiano y que éstas no
se diferenciarían en absoluto de las
manuscritas por ellos.
Entonces vemos que el factor denominador
común de esta fórmula comunicacional es el
tiempo. Y si podemos unir a la ecuación
velocidad y distancia (espacio) nos damos
cuenta que el poder de propagación de ideas
disponible luego de que se popularizó en
Europa gracias a las imprentas. (Ironía:
Gutemberg debió hacer públicos la manera de
cómo funcionaba su imprenta ya que estaba en
la bancarrota).
Las consecuencias fueron múltiples: el
inicio del Renacimiento, el descubrimiento
de América al conocerse nuevos datos sobre
la navegación, la propagación del
Protestantismo bajo la batuta de Martín
Lutero que mandó a imprimir miles de Biblias
donde se mostraba que el Vaticano no decía
toda la verdad sobre las enseñanzas de
Cristo; el surgimiento de ideas nuevas de
libertad e igualdad que desembocaron en la
creación de un nuevo concepto-país en los
Estados Unidos de Norteamérica (un efecto
colateral de la revolución luterana por ser
un país mayormente protestante y
secularmente independiente del Vaticano o
cualquier otro centro de poder religioso) y
por último la Revolución Francesa.
Entonces ante el actual advenimiento de las
computadoras y la capacidad que tienen las
masas de accesar las redes virtuales de
información nos topamos de nuevo con la
antigua educación que surgió en 1450
tiempo+velocidad+espacio=propagación de las
ideas.
Ejemplificante lo sucedido con los empleados
de Domino´s Pizza quienes utilizando la
cámara de un celular filmaron como llenaban
de mocos una pizza y otra empleada se lo
pasaba por el trasero. Luego subieron el
video a YouTube hasta que la empresa
Domino’s pidió que fuera excluido del
portal, pero ya el vídeo había sido visto
por casi un cuarto de millón de personas. La
democratización de la comunicación por un
lado es beneficiosa por acercarnos a la
información vital pero a la vez puede tener
un efecto destructor incalculable. (Aquí
bien cabe el término de Efecto Dominó).
¿Desde el punto de vista corporativo qué
hacer ante esta nueva realidad? ¿Implantar
severas restricciones sobre los empleados y
consecuencias represivas hacia ellos en caso
de que crucen las demarcaciones impuestas
por la gerencia? ¿Implantar un nuevo orden
empresarial muy cercano a “A Brave New
World” de Aldous Huxley o “The Stars Like
Dust” de Isaac Asimov? A esta última
pregunta surge la tentación entre los
gerentes de Recursos Humanos de irse por la
solución más simple de imponer estrictas
reglas de censura, pero se degenera el
problema que es netamente comunicacional
universal a uno de simple ejercicio
burocrático.
Entonces se repite la historia. Ante el
avance del protestantismo en la Europa de
Lutero, el Vaticano recurre a su vieja
herramienta de represión a través de la
excomulgación y la marginación social
(ejemplo el mismo Martín Lutero o Galileo
Galilei) ¿Sirvió este curso de acción papal?
Tan solo fue un paliativo temporal; la
Medusa ya se había salido de su
confinamiento y andaba suelta haciendo
estragos en los viejos paradigmas.
Hoy en día los terminales de computadora son
las imprentas de Gutemberg; los Blogs
personales, YouTube y el “Wall” de Facebook
son las puertas de la iglesia Schlosskirche
donde Lutero clavó sus 95 Tesis contra Roma
y los iPods y Blackberries son los
telescopios de Galileo. Por tanto las
medidas represivas en las corporaciones
serán tan efectivas como lo fue la
Contrareforma que implantó el Vaticano para
amortiguar el sunami que provocó Lutero.
Por tanto la solución ante este nuevo reto
de que cualquiera tiene una cámara de vídeo
en su celular, es mantener un equipo
“in-house” o bien contratado para enfrentar
estas situaciones al mismo momento que
suceden o en pleno desarrollo de las mismas.
Aún se mantiene la terquedad de muchos
capitanes de la industria de ver a las
Relaciones Públicas con una mera herramienta
para organizar eventos y cocteles de fin de
año y no quieren admitir a esta disciplina
como una ya bastante madura para saltar la
talanquera de la simple “event organizer” a
la cual se le ha constreñido.
Me llama a atención que muchas asociaciones
de ejecutivos de Ventas y Mercadeo alrededor
del mundo organizan grandes encuentros para
analizar el alcance y poder de las nuevas
redes sociales para sacarle el mejor
provecho posible. En casi todos estos
encuentros uno de los temas principales es
cómo hacer Mercadeo de las Redes Sociales,
pero en su agenda no existe un solo renglón
de cómo desenvolverse en un escenario en el
cual las redes se convierten en algo adverso
hacia la empresa.
¿Me pregunto, será necesario que empresas
tengan un plan de acción comunicacional
previo a que más jóvenes esparzan sus mocos
sobre la comida o publiquen información
vital y confidencial en la red para que las
empresas implemente un plan de acción previo
antes de que “the media devils breaks loose”?
¿Seguirán el mismo camino que una vez tomó
el Vaticano y declararán la contrareforma
informática? Si es así entonces la única
manera que podrán lograr algo es apagando
todas las computadoras del mundo y regresar
prácticamente al medio evo.
Hector Hereter.
hhereter@yahoo.com.
Amplia experiencia en el campo de las
Relaciones Públicas, particularmente en la
coordinación de eventos especiales,
relaciones con la comunidad, contacto con
los medios de comunicación, creación de
proyectos de promoción para prensa, radio y
televisión; manejo de crisis institucionales
y capacitación en medios (Media Training).
Entre los proyectos realizados se distinguen
la creación de estrategias comunicacionales
a nivel internacional. Dictó cursos para
empresas como American Airlines, Anheuser-Busch
(cerveza Budweisser), American Express, MCI
y personalidades políticas como el senador
republicano del Congreso Norteamericano
Lincoln Díaz Baralt y el actual alcalde del
Condado de Dade, Alex Penelas. Condujo Media
Trainings para empresas petroleras con
operaciones en América Latina tales como
Triton (Colombia, Ecuador y Guatemala) y
Mobil (Perú y Venezuela).
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