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Noticia Ampliada

  • 24/04/2026
  • Jugar es importante

Damián Calvo, presidente de Lekotek (www.lekotek.org.ar)

El juego es fundamental en la vida de los niños, es imposible pensar la
infancia sin él. Se trata de la actividad por excelencia a la hora de crear
vínculos –incluso con la realidad–, de procesar actividades y de forjar la
propia identidad como sujeto. Es un medio creativo de expresión y de
aprendizaje, es tomar contacto con el mundo interno del niño y el que lo
rodea. Todo esto y mucho más encierra un momento lúdico, de ahí su
importancia y presencia en el cotidiano de los chicos.
En cada proceso de juego los pequeños se van adaptando, desarrollando
física, emocional y socialmente. Con sus juegos se insertan en el medio
familiar y social, van entrelazando sus vidas con sus seres queridos. Es una
construcción en la que no hay reglas ni recetario de estímulos, los momentos
más recordados son aquellos en los que jugamos por el placer mismo de jugar,
sin pautas impuestas. Es una actividad voluntaria que está ligada al placer,
es un encuentro sin exigencias.
Además, los adultos (padres y docentes) si observan a los pequeños jugar
pueden obtener mucha información. En el juego el niño se manifiesta, a
través de las acciones lúdicas muestra sus afectos, los intereses y hasta
los conflictos que atraviesa. El ejemplo más típico es un chico que tiene
que ir a una guardia, lo revisan y hasta pueden tener que pincharlo. El
puede sentirse invadido, no entender qué pasa, por eso al otro día o al
volver a la casa seguramente jugará al doctor y le dará vacunas a sus
muñecos, con eso pone de manifiesto su estado de ánimo y repara la situación
vivida de manera traumática.
En cada etapa el juego va cambiando, acompañando la maduración del infante.
Primero es un juego más sensorial y lo simbólico se va incorporando luego.
Por eso, cada período puede ser un indicador para saber cómo está el
pequeño, si lo que hace coincide con lo esperable. Así, a los dos años
tienen un juego más individual, mientras que a los 4 comienzan a socializar
un poco y a los 5 ya comparten. Es importante aclarar que un chico puede
jugar solo siempre que haya existido un adulto que le haya garantizado que
pudiera hacerlo, de lo contrario no tendría modo de desarrollarlo.
Por supuesto, el juego también es útil ante situaciones adversas, tanto en
lo que lleva a una dificultad del desarrollo como en contextos rudos. Así,
es frecuente que alguien note que los chicos en situación de calle jueguen
de manera aparentemente violenta, esto visto con una mirada ingenua, pero en
realidad de esa manera se están creando lazos, se contienen y ayuda a
establecer un orden de liderazgo y da fuerza, como aquellos chicos que
saltan en una pierna en las plazas y la broma es tirarse pegándose.
Por todo esto, los adultos deben garantizar los momentos de juego, buscando
que los niños minimicen sus horas frente a la televisión, evitando las
agendas cargadas y las múltiples tareas dirigidas. Hay que fomentar que se
encuentren con el placer, pues será una sensación que los acompañará y
guiará el resto de sus vidas.

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