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Noticia Ampliada

  • 23/04/2026
  • Los beneficios de la huerta en casa

Por Clara Billoch, autora de “Huerta y Cocina”, Catapulta editores (www.catapulta.net).

Tener una huerta en casa es algo más que una moda, pues está demostrado que hacerlo trae numerosos beneficios en nuestras vidas. El primero, es que se puede comer más sabroso. Lo que vayamos a ingerir se maduró en la planta, a diferencia de lo que sucede con lo compramos en la verdulería. Otra de sus bondades es que son alimentos más orgánicos, porque aunque a veces es necesario recurrir a agroquímicos, se puede elegir en qué momento se cura, qué tipo de producto se utiliza.

Un beneficio importante es que uno se acostumbra a comer frutas y verduras de estación. Cuando es la época del tomate, te hartás de comerlos (deliciosos, claro), y después tenés ganas de cambiar hacia otro sabor. Así, el organismo se adapta a lo que hay disponible según el clima de cada estación. Otra de las ventajas es la variedad: se puede incursionar en nuevos sabores, comprando semillas de vegetales que no se consiguen en la verdulería ya que no son redituables o no tienen salida.

Muchos se traban en su proyecto de huerta porque piensan que no tienen lugar suficiente. Sin embargo, el espacio mínimo para poder cultivar es un cajón de 2 metros por 1 metros (si está elevado es más cómodo). En él se puede tener aromáticas (oréganos, tomillo, jalapeño, albahaca) y también verduras que crecen rápido, como los tomates cherry y la rúcula (en un mes es posible tenerla lista, igual que la radicheta y los rabanitos. La lechuga lleva unos dos meses). Tener tu propia huerta te cambia el modo de cocinar y da mucha satisfacción. El cajón tiene que estar elevado para que sea más cómodo.

¿Cuándo comenzar a armar la huerta? La época dependerá del clima del lugar. De Buenos Aires hacia el Norte es posible hacerlo todo el año. Si se está hacia el sur, el invierno es una mala época, porque nada va a crecer. Luego, hay que tener en cuenta que algunos vegetales se siembran en invierno y otros en verano. Si no es semillas, se pueden comprar plantines para comenzar la huerta, eso depende del gusto y las preferencias de cada uno.

La alegría que me daba tener la huerta me inspiró para volcar la experiencia en el libro. Soy jardinera, lo que quería es que todos puedan, que sepan que es fácil. Hay que trabajar, claro, pero se puede elegir qué cultivar de acuerdo al tiempo que se tenga y las ganas de dedicarse. Lo que tiene que quedar claro es que no existe la varita mágica que hace que la semillas sean plantas. No hay mucho secreto en la jardinería: sembrar, cuidar y cosechar. Eso es todo; se necesita sol, agua y tierra fértil. Para mí es milagrosos que de una semilla nazca una planta y ¡después se pueda comer!

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