Noticia Ampliada
- 29/04/2026
- El Juego en Niños con Trastornos de Desarrollo
Damián Calvo, presidente de Lekotek (www.lekotek.org.ar)
Cuando en un grupo de juego o en una familia hay un niño con Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), lo primero que hay que observar es el espacio. Es importante que éste sea previsible para ellos, que no se lo modifique de manera continua. Para estos niños la anticipación es una gran herramienta, por eso la palabra del adulto explicándole qué va a pasar es tranquilizadora.Otro eje a tener en cuenta es la manera en que se le ofertan objetos para jugar. Se dan casos de niños con TGD que se integran a espacios de juego libre. La idea es dejarlo que explore y que el adulto esté atento a lo que el niño puede proponer, es el mayor quien debe sumarse. Es importante que los grandes estén observando y alertas, para poder alentar ese camino que el pequeño está investigando. Cuando juegan, los chicos ponen más acento en lo que es de su interés, es común veros perseverar jugando con un mismo objeto por mucho tiempo. La clave es acercarles un aporte que sume a eso que ya están haciendo.
Estar atento significa poder comprender qué tipo de aporte necesita ese chico. Por ejemplo, si juega con bloques puede interactuar con un cochecito que pase por debajo de la construcción si existiera una especie de puente o ponerle palabra. Hay que ver lo que el niño abre como oportunidad. Interactuar es enriquecer ese escenario, una acción que me incluya y que el pequeño registre que lo pueda sostener y acompañar.
Como clave para no abandonar el incentivo, hay que evitar quedar atrapado en lo que el niño no abre. Lo recomendado es crear un escenario placentero, que el chico nos perciba autónomos, independientes y creativos, y no sometidos a su modalidad.
En cuanto a los objetos que se le dan para jugar, lo mejor es que no sean demasiados para que puedan focalizar. Claro está, se da por descontado que deben ser seguros para el niño. Lo ideal son bloques grandes, elementos blandos (telas o hechos con géneros). Los juegos con bloques les gustan mucho porque los organiza y estructura, algo que adquieren ellos mismos al ir armando y desarmando construcciones.
Otra manera efectiva para jugar es armarle un rincón que brinde sensación de protección. Entonces, es posible recrear una cueva, una casita, un castillo, y ahí incluir cosas por las que pueda interesarse. También, hay que aceptar que el chico juegue a lo que quiera y no a lo que yo deseo. Los pequeños conquistan al mundo jugando y hay que respetar su singularidad, incluso cuando le cueste vincularse o expresarse.
Por último, también hay que dejar en disponibilidad el cuerpo para que el chico lo perciba como otro espacio para ir a jugar. Esto se da con una actitud corporal en la que ofrecemos el cuerpo como otro lugar lúdico. Entonces, si el niño nos apoya una mano ya hay una sensación y comienza una secuencia de diálogo. No hay que olvidarse que el juego nace a partir del cuerpo. Historial de noticias




