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Noticia Ampliada

  • 20/04/2026
  • Estar en la calle no es una elección

Por Víctor Russo, fundador de El Pobre de Asís (www.elpobredeasis.org).

Muchas veces los vemos, algunas hasta los ayudamos, pero en cuántas oportunidades nos preguntamos por qué esa persona llegó a estar en situación de calle, cómo fue que terminó viviendo todos los días en la vereda. Encontrar la respuesta es una tarea difícil, porque no hay una sola razón, no podemos decir por este motivo ni enumerar causas. Hay tantas variantes y razones como personas. Sí es cierto que hay determinado formato de vida que tienen las personas que terminan en la calle.
Llegar a la calle no es tan simple, no cualquiera porque pierde el trabajo termina viviendo de esa manera. Hay cierto entorno y cuestiones predeterminadas que hacen que se acabe en esa situación. Es posible dar algunas razones como las desvinculaciones afectivas (por supuesto, tomando como base el marco socioeconómico), la pérdida de trabajo y las dificultades para volver a insertarse laboralmente. Eso que en un momento es un disparador comienza a tomar un estado crónico y entonces primero se pierde un trabajo estable, luego se empiezan a perder las changas, y ya no se tiene la posibilidad de inserción ni siquiera en pequeñas ocasiones laborales.
Muchas veces hay ciertas patologías de base que dificultan la revinculación. Esto no es pensar en una persona loca, pero sí que frente a un estado crítico tiene muy disminuida su capacidad de reacción, le faltan herramientas internas que le permitan revertir la situación. Eso es un estado de base existente. Sin eso, es muy difícil que se termine en la calle. En todo caso serán excepciones.
Un ejemplo claro que demuestra cómo se llega excepcionalmente, y que con herramientas también se sale de la calle, es lo que pasó en 2001. Cuando vino el gran desequilibrio económico nos encontramos con un montón de gente y de familias que llegaban a la fundación totalmente desconcertados, porque estaban cayéndose del sistema. Estaban ingresando a la situación de calle y nunca habían imaginado eso. En ese caso de crisis tan general la gente que te aparecía era distinta a la que tiene cronicidad en la calle. Eran familias que alquilaban una casita, y de pronto él fue despedido del trabajo y ella, que apoyaba con algo, también se quedó sin ingresos. No podían seguir pagando el alquiler o se les vencía, tenían que renovar y no tenían cómo hacerlo. De golpe, un día se encontraba una familia tipo sentada en el medio de una plaza. Pero eso tiene que ver con un contexto macro, con lo que estaba pasando en el país. Esas familias, en cuanto la cosa se acomodó, se acomodaron ellos también, por lo menos la mayoría.
Lo más frecuente es encontrar en la calle a personas solas, que luego se agrupan. Un 70% de quienes no tienen donde vivir están solos y el resto está en la calle con su familia. Pero la situación es distinta, porque ahí se debe observar un nuevo fenómeno social que se da en las familias que ya vienen en una cronicidad en la situación de calle. Ellas ya están empezando a dar a luz a niños que están naciendo y creciendo en la calle como un hábitat natural; y que tienen absolutamente naturalizado el vivir bajo un puente. El que nace y crece en esa situación no está sufriendo un desarraigo de ningún tipo, su vida es esa. Todavía no tenemos una idea clara de cuáles van a ser las consecuencias de una población que está creciendo con estas características.
Quienes están solos se agrupan básicamente para sobrevivir. Pensemos que la calle es un lugar absolutamente hostil, sobre todo cuando no se tiene nada. Entonces es necesario encontrar maneras de protegerse, y siempre se favorece más el estado de supervivencia cuando se está agrupado. Esto no quiere decir estar vinculados, sino que estamos hablando de una suma de soledades. Eso no significa ni amistad (en algunos casos sí se da). Incluso, hasta para tomar posición en un lugar determinado: estar durmiendo solo en el medio de una plaza es mucho más peligroso que estar entre 5 ó 6 durmiendo en el medio de una plaza. Porque la noche tiene peligros para todo el mundo, mucho más para el que no tiene nada y está totalmente desguarecido.
En suma, estar en la calle no es algo divertido o una elección por vagancia. Es un estado al que se llega por desamparo.

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