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Noticia Ampliada

  • 28/03/2026
  • Recuperación de joyas: un trabajo artesanal que combina diseño y destreza técnica.

¿Cuantas veces alguien se nos acerca con una joya antigua, ya sea porque tiene alguna rotura o está pasada de moda, para ver si se puede recuperar? Pero este trabajo es bastante complejo, y depende del estado general de la joya, de los materiales en

“Hace poco, una persona me trajo un camafeo muy bello que había sido de su mamá. Estaba guardado desde que ésta falleció, y quería recuperarlo. Pero al observar la pieza en detalle me di cuenta que lo habían reparado, es decir, que en algún momento se fracturó y fue pegado. Entonces le indiqué la rotura, y le expliqué que podía trabajarlo pero no lo iba a poder desengarzar, porque corríamos el riesgo de que volviera a romperse”, cuenta Selene Lozano (www.selenelozano.com.ar), diseñadora y realizadora de joyería artesanal y con gran experiencia en el reciclado de piezas antiguas.


La artesana le propuse hacer otro sistema de engarce, para salvar el camafeo. Ahora está preparando unos diseños con plata como material base para trabajar, al que quizá agregue perlas o cristales.
Según Selene, las joyas más difíciles de recuperar son las que fueron hechas por fundición, donde hay una mezcla quizá desconocida de metales, dado que eso mismo las vuelve mas frágiles y difíciles de replicar. Pero siempre hay una esperanza. “Quizá no se puedan reparar, pero sí se pueden volver a hacer”, dice. Porque siempre, la reparación o recuperación tiene que ver con lo que en realidad desea el cliente.
Y a veces lo que busca es replicar la misma pieza, pero otras es tomar un elemento – por ejemplo un camafeo - y darle un nuevo contexto.


Indagando
“Hay personas que quieren recuperar una pieza que les gustaba mucho. Por ejemplo, perdieron un aro y con el que le queda, me preguntan si se puede adaptar y convertirlo en un anillo. O quizá antes era un colgante y lo quieren convertir en un broche”, cuenta. Pero si el propio cliente no tiene claro lo que busca, Selene le va a haciendo preguntas para guiarlo, que de a poco, van acotando las opciones:
¿Para quien es la joya? ¿En que contexto se va a usar: será para todos los días, o para ocasiones muy especiales? Y en ese caso, cuales: un evento en particular, un aniversario, un viaje?
Además, influyen las características de personalidad del cliente: ¿Usa joyas en forma cotidiana? Y si es así, ¿de que tipo? ¿Con que materiales se siente más cómodo?
¿Prefiere ciertos metales, o colores? ¿Como se imaginó como lo va a usar?
El objetivo de esta indagación es entender mas acabadamente lo que está buscando.
La diseñadora trata de observar y conocer a la persona, su estilo y que estética le gusta, y a partir de lo que es posible según el estado general, materiales y diseño de la pieza, le envía 3 o 4 propuestas con ideas de diseño. Cuando una es elegida, Selene la cotiza en base al trabajo y materiales que llevaría realizarla.


El diseño
“La joyería es una actividad que desarrollo como expresión artística. Me gusta pensar las joyas como objetos de valor hechos con diseños exclusivos, para que perduren en el tiempo”, dice. Sus trabajos son piezas únicas, realizadas en materiales nobles como plata, oro, perlas naturales, piedras semi-preciosas y preciosas, junto con materiales antiguos y originales que llegaron a sus manos para ser transformados en nuevas piezas.


Cuando diseña libremente una joya artesanal, Selene parte de algún elemento inspirador como la piedra que va a utilizar, un material que quiera incorporar o quizá una temática. Pero si la pieza se realiza por encargo, lo primero a tener en cuenta es el deseo del cliente. Cuando se trata de un anillo, collar, gargantilla o pulsera, la segunda pregunta obligada es en qué material se la imagina. Dependiendo de la respuesta, aconseja o no algún cambio. Pero hay que tener en cuenta que la mayoría de las piezas que le encargan tienen una historia detrás.


Una mujer tenía guardada desde hace muchísimos años una flor realizada con el papel de aluminio que envolvía un chocolate. La había hecho su nieta, y ella se había prometido a si misma que algún día, con esa flor iba a hacer un dije y un prendedor en plata. “Me trajo la flor y me contó que quería poder llevar consigo algo que su nieta le había hecho. Lo que le propuse – e hicimos - fue reproducir esa misma flor en plata, manteniendo no solo la forma sino también la textura, y convertirla en un dije y prendedor, de modo que tuviera ambos usos. La clienta quedó muy contenta, y a continuación me pidió que le hiciera un juego de aros y anillo”, cuenta. Y luego les regaló a su hija y a cada una de sus nietas una pieza del juego, para que cada una tuviera un regalo de ella, a partir de esa flor de papel que guardó durante tantos años como recuerdo.


Por otro lado, la elección de materiales no tiene que ver solo con los gustos sino también con los costos. Los camafeos antiguos en general están engarzados en oro, pero como sabemos, hoy el oro es muy costoso por lo que la mayoría de la gente tiende a elegir la plata. La posibilidad que se ofrece es bañarlo en oro, si lo que se busca es esa imagen. Así, el costo final de la joya dependerá de los materiales a utilizar, la complejidad de la misma y los tiempos de realización.


Nuevos materiales.
Pareciera que en la joyería contemporánea todo vale, y en esta búsqueda de nuevos materiales, lo que aparece como novedoso son las joyas textiles, producidas a partir de hilos o lanas, por ejemplo. Huelga decir que estos no son materiales nuevos en si mismo, pero sí lo son para este uso. Lo que se pretende es incluir materiales que forman parte de la vestimenta, por ejemplo, pero no necesariamente porque vayan a trascender en el tiempo, dado que la lana o las plumas – que se están utilizando para estos fines- tienen una vida util muy corta.
Según Selene, se puede decir que hoy se da más valor al color y la textura, a la creatividad antes que a los materiales. En este sentido, y dentro de los pedidos más extraños que la artesana ha recibido, figura el de un marino mercante ya retirado.


Durante su vida activa este hombre manejaba el carguero que llevaba comida a los científicos alojados en la Base Marambio, en la Antártida. Pero en 1983, por motivos climáticos, pasaron casi 6 meses durante los cuales no se pudo ingresar.
Cuando lograron entrar a la base con el nuevo cargamento de alimentos, uno de los científicos –claramente muy agradecido - le regaló dos huesitos del pie de un pinguino: uno de ellos ya estaba engarzado, pensado para colgar de una cadena. Pero con el tiempo ese hueso se comenzó a carcomer, y el marino se planteó si se podía salvar de alguna manera. “Y le reproduje en plata el hueso del pie del pingüino para que pudiera usarlo como dije, en reemplazo del original que ya estaba muy deteriorado”.
Como queda claro, la recuperación de joyas implica historias y deseos, conocimiento de materiales y manejo de la técnica, pero también una buena dosis de creatividad y una esmerada dedicación artesanal.

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