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Noticia Ampliada

  • 29/04/2026
  • La importancia del apego

Por Belén Llauradó, de Tata y Toto, accesorios para bebés y niños (www.facebook.com/tataytotoaccesorios).

Aunque nuestras abuelas dicen que los bebés se “malcrían” estando a upa, hoy se sabe que es una práctica que les brinda protección y seguridad. Para un recién nacido es fundamental sentir el contacto físico con su mamá. Y éste se fomenta acariciándolo y teniéndolo en brazos.

El término "Apego" describe el proceso afectivo que se produce inmediatamente después del nacimiento entre madre e hijo.
Este vínculo es favorecido por las actitudes de cuidado, el contacto piel a piel, las miradas mutuas, las palabras que la madre dirige a su bebé de una manera tierna y las caricias que se dan durante el amamantamiento. Este acercamiento afectivo intenso durante los primeros días de vida del bebé, construye la base para lograr la sensación de seguridad que los pequeños necesitan para un desarrollo saludable.

Y en este vínculo cercano los amamantadores se convierten en grandes aliados, ya que permiten sostener al bebé en una postura cómoda para la mamá y facilitan una buena lactancia.

¿ De dónde surgió esta teoría? La teoría del apego fue elaborada por John Bowlby en 1969, sostiene la necesidad de mantener a los niños en cercanía física de sus padres, describiendo a su manifestación como cualquier forma de comportamiento que hace que una persona alcance o conserve proximidad con respecto a otro individuo.
En el caso de la relación madre e hijo, la interacción del bebé con el ambiente y en especial con la madre, posibilitan dicha conducta.

El apego se comienza a sentir durante los primeros días o minutos después del nacimiento para la mayoría de las mujeres, pero es frecuente también que esta sensación de amor incondicional no aparezca de manera instantánea, sino que se vaya construyendo en el día a día.

Por eso si sos mamá primeriza, no te preocupes, que el vínculo con tu bebé se irá dando de manera natural; ya sea que se genere a partir del momento en que te lo ponen en brazos después de nacido o que a ambos les lleve un poquito más de tiempo reconocerse y crear un vínculo afectivo que luego será único e indestructible.

Para favorecer este vínculo se sugiere: tener cercanía y contacto físico con el bebé, acariciarlo, sostenerlo, cantarle, arrullarlo cuando llora, mirarlo a los ojos con dulzura cuando se le habla.
Desde esta base de seguridad, niños y niñas exploran la realidad de una manera más autónoma, pero siempre con la garantía de que podrán encontrar ayuda y respaldo en sus padres o en las personas que los criaron.

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