Noticia Ampliada
- 28/04/2026
- Cómo fomentar la responsabilidad en los niños
Por Lic. Marisa Russomando, Psicóloga (MN) 23189, www.marisarussomando.com.ar , Directora de Espacio La Cigüeña, www.espaciolc.com.ar
Una de las tareas más importantes dentro de la formación de nuestroshijos es la de enseñarles a ser responsables. Este valor se debe
inculcar desde que los niños son pequeños y no cuando se empieza a
tener problemas con ellos.
Para lograr que los niños comprendan y pongan en práctica el sentido
de responsabilidad, se requiere de información, orientación,
paciencia, constancia, confianza; permitiéndoles que participen en la
toma de decisiones, darles oportunidad de asumir el resultado de sus
acciones, comprender los fracasos y limitaciones y elogiar sus logros.
Todo esto, haciéndoles saber que cuentan con el afecto y apoyo
incondicional de su padre y madre, pero también no se debe de olvidar
un aspecto esencial: enseñarle con el ejemplo; es más fácil que el
niño aprenda este valor si sus padres los practican constantemente.
Preguntas que todos nos hacemos
¿Cuál es la diferencia entre un niño que cumple con sus obligaciones y
un niño responsable?
¿El enseñar a un niño a cumplir con sus obligaciones no es
transformarlo en una persona responsable?
¿Un niño responsable no cumple acaso con las obligaciones?
El cumplir con las obligaciones es una cualidad necesaria, pero no
suficiente para el desarrollo de la responsabilidad. La obligación es
una imposición externa, es algo con lo que no se está comprometido. Es
aquello que se debe hacer para obtener un premio y evitar un castigo.
Se trata de un objetivo o meta impuesta por otros desde afuera.
En la medida que esta característica de "externa" "impuesta por otro"
se mantiene, hablaremos de obligaciones para cumplir con alguien o
algo externo.
De este modo, la obligación es ajena, extraña al sujeto y requiere de
alguien que controle, obligue y asegure su cumplimiento. Muchos
adultos concurren puntualmente al trabajo. Esa es su obligación, allí
está el reloj que controla cuándo llegan y cuándo se van, un
supervisor que verifica la realización de la tarea. Formalmente el
individuo cumple con su obligación de ir al trabajo y trabajar. Pero
es necesaria la presencia de un control que verifique el cumplimiento
de dicha obligación.
Si, por el contrario, aquello que comienza siendo una obligación, se
transforma en una necesidad, a través de la cual y por la cual el
individuo se realiza, gratifica y reconoce, entonces ya no es externo
a él, sino que es parte de si mismo. No lo hace por imposición externa
sino por necesidad, esto es la responsabilidad.
Cuando una tarea es realizada por obligación se hace pesada,
aburrida, mecánica, repetida. Un niño que cumple con la obligación de
ir a la escuela y pasar de grado, necesita permanentemente el control
externo para que cumpla con su obligación. Dicho cumplimiento es
formal. Concurre al colegio, deposita su cuerpo en el banco y su
imaginación viaja por los intrincados caminos del sueño, el deseo, el
más allá. Estudia estrictamente la media pagina que le marcan, repite
de memoria, aprende porque para pasar de grado debe retener ciertos
conocimientos. Si cumple con la obligación obtendrá un premio: pasar
de grado: si no lo hace, tendrá un castigo: repetir.
El niño que es responsable de su tarea escolar, en cambio, se
gratifica en su realización; la disfruta, la goza, es curioso,
inquieto, creativo.
Es probable que cuestione la disciplina y la rigidez de las normas,
pero aprende porque interesa saber, no quiere formalmente aprobar,
necesita conocer, responder sus preguntas, formularse otras.
Responsabilizar es responsabilizarse
Ayudar a desarrollar la responsabilidad está relacionado con la
posibilidad de responsabilizarse, es decir de reconocerse en la tarea,
no por ni para los otros, sino para uno mismo y con los otros. Sólo es
responsable aquel que ama lo que hace. El que hace con amor, hace con
responsabilidad. Lo hace por sí y para sí, se reconoce, se realiza,
crece y trasciende en su obra, cualquiera sea la magnitud de la misma.
Sólo el que ama es responsable, porque crea lazos, desarrolla sus
necesidades y contribuye al logro de su satisfacción, que la misma sea
importante y lo que es importante es deseable y necesario.
La tarea se realiza entonces desde dentro, desde la necesidad del
sujeto y la meta se busca como modo de satisfacción real: el placer,
la gratificación la plenitud y el goce que se obtiene de ese modo.
Obligar: es presionar desde afuera. Responsabllizar: es comprometer
desde dentro.
Desarrollar la responsabilidad
En general, se pone el acento en "obligar a", en crear hábitos que
aseguren el "cumplimiento de..."
Los padres obligan a sus hijos a estudiar, a hacer los deberes, a
obedecerlos. La obligación de un niño es estudiar y obedecer; la de un
adulto es trabajar y mantener a su familia. Nadie dice que la
obligación del ser humano es ser feliz, dado que esto no es una
obligación sino una necesidad que responsablemente se plantea el ser
humano desde dentro. Poner el acento en la obligación es fomentar la
dependencia, la insatisfacción, la repetición, el aburrimiento, la
frustración y, por ende, la infelicidad.
¿Cómo ayudar entonces a desarrollar la responsabilidad?, ¿cómo
contribuir a que el niño quiera lo que hace y entonces sea responsable
de su hacer? La respuesta no puede ser una receta, es una filosofía,
una imagen del hombre, del mundo, de la vida. Está en la modalidad
imperante en la casa, en el tipo de vínculos que se establecen y en
cómo se afrontan y determinan las acciones.
Analicemos, entonces, cual es el modelo que la casa y los adultos
ofrecen: ¿Cumplen con la tarea de criar, educar, atender y mantener a
los hijos y hacer por y para ellos? ¿O se gratifican y realizan y
disfrutan y se reconocen y trascienden en la realizacion de la función
paterna? Según sea la respuesta, será la filosofía y el modelo que se
le está proponiendo al niño. Así sea el tipo de vínculo, de lazos que
se desarrollen, signados por el deber o relacionados con la necesidad,
la plenitud, el goce y la realización personal.
El niño crecerá en la responsabilidad, y la creatividad si
acompañarlo en el camino de la vida, ayudarlo, estimularlo, motivarlo,
apoyarlo, contenerlo, es algo placentero, necesario, gratificante para
sus padres.
Las medidas que los padres deben llevar a cabo para fomentar la
responsablidad son :
Establecer normas que sirvan como punto de referencia, las cuales
el niño asumirá conforme vaya creciendo.
Comience por ponerle tareas simples para luego y poco a poco ir
pidiéndole otras más complejas.
Sea muy claro al decirles a sus hijos lo que usted espera de ellos.
Dígale paso a paso lo que los niños deben hacer.
Enseñele a valerse por sí mismo, de enfrentarse las dificultades,
de conocer el valor de las cosas, etc. Hágales ver que su esfuerzo es
algo natural, no un medio para conseguir una meta.
Aunque los niños sean pequeños, debe haber algo en la casa que
puedan hacer como recoger sus juguetes, poner la mesa, regar una
planta, ordenar, etc. De igual manera la responsabilidad está presente
cuando los hace concientes de que deben cumplir con los reglamentos de
alguna actividad extraescolar que realicen, incluyendo las
dificultades que esta conlleve. Acuérdese de que las tareas deben
tener una dificultad moderada y progresiva, y sobre todo adecuarlas a
la edad y capacidad del niño.
Nunca se reponsabilice de las tareas que los hijos deben cumplir,
se les puede ayudar, orientar, asesorar, pero no asumir esas
responsabilidades de forma que el niño se desentienda. Mantéganse
firme y no pierda la paciencia.
Seis consejos simples y claros para conseguir que los niños cumplan
con su deber y estén felices por ello:
- Buscar la motivación especial para cada niño. No hay dos niños
iguales. Lo que a uno le fascina hacer, al otro le molesta. Por lo
tanto, hay que partir pidiéndoles que hagan lo que más les gusta. Con
el tiempo se pasa a la actividad siguiente. Por ejemplo, lustrar los
zapatos, ordenar la repisa, pasear al perro, barrer las hojas, poner
la mesa.
- Los niños hacen lo que se espera de ellos. Si siempre hay alguien
que haga el trabajo por ellos, no tendrán ninguna motivación para
realizarlo, porque total, mi mamá ordena.... Al principio no lo
harán en forma perfecta, pero hay que tener confianza y darles a
ellos esa confianza- de que lo podrán hacer bien con el tiempo. Lavar
los platos, hacer la cama, colgar las toallas, ordenar el baño son
cosas que deben aprender desde chicos.
- El mejor maestro es el ejemplo. Si pretendemos enseñarle a nuestra
hijo algo que nunca aprendimos nosotros, debemos dar el primer paso
haciendo un cambio en nosotros. Hacer un postre, cocinar un plato
rico, arreglar un florero son cuestiones que nuestros hijos deben
vernos hacer, para motivarse a aprenderlas.
- Nuestros hijos adquirirán responsabilidad en la medida en que
nosotros seamos constantes y firmes, con paciencia, comprensión y
valor. Chequear periódicamente que las actividades asumidas sean
cumplidas. Aquí conviene tener un calendario del mes, marcar lo
realizado y reforzarlo positivamente. Con puntajes, premios, stickers
o lo que la familia acostumbre a dar.
- Los niños siempre están aprendiendo y los padres no siempre nos
damos cuenta de que estamos enseñando. La mamá que no hace muchos
deberes en casa y manda a sus hijos a realizarlos, crea sentimiento de
impotencia. ¿Por qué ella me encarga trabajos que ella no es capaz de
hacer? Se crea en los hijos una imagen de flojera y un sentimiento de
injusticia: ella descansa en mí.
- La fuerza que sostiene la responsabilidad es el amor propio. Los
niños tienen la capacidad de aceptar responsabilidades cuando aprenden
a sentir estimación propia y satisfacción por su madurez y su
individualidad. ¡Qué ordenada la lista del supermercado, no faltó
nada! ¡Quedaron exquisitos los brownies! ¡Qué linda como está puesta
la mesa! Historial de noticias




